II. Contexto territorial
3. Estructura económica y situación ocupacional
3.1. Transformaciones del mercado laboral
Para interpretar la configuración de la estructura del mercado de trabajo de la localidad en estudio, es necesario considerar el contexto supralocal en el que se inserta.
La complementación de dos trabajos bibliográficos de carácter regional (Roca, 2008 y Taranda, 2005), contribuye a contextualizar tres fases atravesadas por el mercado laboral del aglomerado Neuquén-Plottier.
En el período 1960-1990, el modelo de desarrollo de las provincias energéticas se caracterizó por la fuerte presencia del Estado Nacional m a través de YPF, Gas del Estado e Hidronor, y del provincial, basado en las regalías generadas por las actividades de las mencionadas empresas como base de sustentación de programas de inversión en infraestructura y servicios, con fuerte concentración de sus efectos en el Departamento Confluencia en general y en la Ciudad de Neuquén en particular. Ello dio lugar a la generación de empleos que convirtieron a la provincia en área de atracción de inmigrantes. (Secretaria de Minería de la Nación).
Roca (2008) aporta evidencias relevantes respecto a la primera de las fases mencionadas a partir del siguiente análisis. Señala que hasta la década del 90´ el nivel de desempleo de la provincia era sensiblemente inferior al del resto del país; situación que se ha invertido desde esa época casi en un 16% hacia 1996 y que tiene como fundamento el impacto que supuso el proceso de privatización de empresas publicas nacionales localizadas sobre el territorio provincia y que daban empleo a la mayoría de la población. Esta autora enmarca a este fenómeno dentro de un proceso de “desterritorialización17” generado desde la implementación de las
políticas neoliberales de desregulación y liberalización de los activos del Estado argentino.
17 La autora adopta el concepto de desterritorialización de Durán, E (2001) para referirse a uno de
los efectos de la globalización sobre los ámbitos locales espaciales y/o sociales específicos. Al proceso de desterritorialización lo define por oposición al de territorialización, lo cual involucra al conjunto de cambios administrativos, económicos-productivos o estrictamente sociales encaminados a construir un determinado espacio geográfico o físico en un territorio. En este caso particular refiere a la ocurrencia de rupturas entre producción y territorio vinculados a los procesos de transformación socioeconómica resultantes de la reestructuración neoliberal implementada por diversos países en Europa, América del Norte y América Latina. (Roca, 2008)
Relacionado a este proceso de ajuste estructural, la misma autora señala una paulatina disminución del empleo público a favor del sector privado y un aumento del trabajo por cuenta propia, pasando a representar entre 1980 y 1990, del 16% al 20%18 del empleo.
Taranda (2005), en forma complementaria, señala los cambios ocupaciones transcurridos entre los censos nacionales de 1991 y 2001. Comparando datos registrados observa una variación sustantiva en la ocupación provincial respecto a la composición relativa entre el empleo público y privado, a favor de este último y respecto a las tasas de desocupación a nivel provincial, las cuales pasaron de un 6,4 % en 1991 a un 24.5% en 2001.
Señala a su vez, las tendencias en la informalidad y precarización laboral evidenciadas en ese mismo ámbito. Entre ellas interesa rescatar la disminución del 30% de los empleados de empresas privadas a quienes no les efectuaban descuentos jubilatorios, o sea, de los empleados no registrados. En este sentido el autor interpreta que las empresas privadas sacrificaron personal informal aprovechando al máximo los beneficios prácticos de la no-aplicación de las leyes laborales vigentes, que en líneas generales se obviaron con el beneplácito del control del Estado nacional y provincial y bajo el respaldo de las disposiciones legales puntuales que facilitaron tales decisiones en un contexto permisivo pro- empresarial.
Abarcando parte de este período, Roca (2008) agrega evidencias sobre las causas de perdida de trabajo de la población desocupada en el aglomerado Neuquén-Plottier. Destaca de esta manera, que durante el periodo comprendido entre 1999 y 200319 la finalización del trabajo temporario y el despido fueron las
causas más importantes de pérdida de trabajo y entiende esto como una consecuencia de la implementación de la Ley de flexibilización laboral, aprobada por el gobierno menemista y aplicada en su máxima expresión por el Estado en todos sus niveles. Esta transformación abarca a los nuevos encuadres de las distintas
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Dato elaborado por Roca (2008) en base a datos de los censos Nacional de Población, Hogares y Vivienda 1980 y 1991. Dirección General de Estadísticas y Censos de la provincia del Neuquén.
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Roca (2008) basa esta información en datos elaborados por la Dirección General de Estadística y Censos de la provincia del Neuquén, extraídos de a la EPH del Aglomerado Neuquén-Plottier (INDEC).
formas de dependencia laboral: contratos laborales con duración de tres a seis meses; contratos de Prestación de servicios que no contemplan el pago a la seguridad social; contrato de Locación de Obras y todas las modalidades de terciarización de servicios de profesionales.
Para finalizar, Taranda (2005) indica que a pesar de la ocurrencia de cambios cuantitativos en la ocupación entre los años 2003 y 2004 (crecimiento de la ocupación total del 9 %), se mantuvo la persistencia del empleo no registrado y la precarización laboral tanto en la esfera pública como en la privada, lo cual se manifiesta como una consecuencia de lo sedimentado a lo largo de la década del noventa.
La EPH realizada en el aglomerado Neuquén-Plottier arrojó en el primer semestre del año 2006 las siguientes tasas20 de empleo: 45,2 % de actividad; 40,6 % de empleo; 6,6 % de subocupación (60% demandante y 40% no demandante); y 10,1 % de desocupación.
Respecto a la ocupación según sexo y posición en el hogar en el primer semestre del año 2006 señala que del total de personas ocupadas (96.188)21, el 56,8% son varones mientras que el 43,2% son mujeres; dentro de los cuales el 37 % de los ocupados varones y 16 % de las mujeres actúan como jefes/as de hogar. (Ibídem).