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El programa “Viajemos Seguras en el transporte público de la ciudad de México”

Gráfica 1. Distribución modal en la Zona Metropolitana del Valle de México

2.3 El transporte y las pautas de movilidad de hombres y mujeres

2.3.2 El programa “Viajemos Seguras en el transporte público de la ciudad de México”

Una de las políticas que tomó el Gobierno de la ciudad de México en 2008 para contrarrestar la situación de violencia a la que se ven expuestas las mujeres cuando se desplazan en el transporte público por la ciudad, fue la implementación del Programa “Viajemos Seguras en el transporte público de la ciudad de México” a fin de prevenir, atender y sancionar la violencia sexual cometida contra las mujeres que viajan en el transporte público y concesionado de la ciudad de México.

Se trata de un programa de carácter interinstitucional, en el que participan diez dependencias de gobierno (PGJDF, SSPDF, SEMOVI, STC, RTP, Metrobús, STE, LOCATEL, INJUVEDF e INMUJERESDF) responsables de la seguridad pública, la procuración de justicia y la atención a derechos, así como el Consejo Ciudadano de Seguridad Pública y Procuración de Justicia del DF. Este programa está coordinado por el Instituto de las mujeres del DF (Inmujeres DF).

Las acciones de prevención y atención de la violencia sexual contra las mujeres son:

a) Unidades Exclusivas para Mujeres

100 Unidades ATENEA de la Red de Transportes de Pasajeros (RTP), las cuales circulan en un horario de 06:00 a 21:00 horas, en 48 rutas que recorren 25 de los principales corredores urbanos de la ciudad: Paseo de la Reforma, Anillo Periférico, Eje 3 Oriente, Tlalpan, Picacho, Eje 10 Sur, Ermita, San Ángel, Revolución, Niños Héroes, Av. IPN, Circuito Interior, Eje 5 Norte, Eje 2 Oriente, Tamaulipas, Zaragoza, Eje 6 Sur, Coyoacán, México-Tacuba,

55 Para mayor información sobre el Programa “Viajemos Seguras” se puede consultar la página web

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Eje 1 Norte y Eje 8 Sur. Cinco Unidades Exclusivas de Trolebús del Servicio de Transportes Eléctricos (STE) que circulan de 06:45 a 22:52 horas; tres en el Corredor Cero Emisiones Eje Central Lázaro Cárdenas, y dos en el Corredor Cero Emisiones Eje 2- 2 A.

b) La separación de hombres y mujeres como medida de seguridad • Líneas 1, 3, 7, 8, 9, A y B del STC, con tres vagones cada una, en los horarios de 06:00 a 10:00 horas y de 14:00 a 22:00 horas.

• Separación permanente de las tres líneas de Metrobús (Línea 1 Indios Verdes- Dr. Gálvez e Insurgentes-El Caminero; Línea 2 Tacubaya- Tepalcates y Nápoles–Tepalcates, y Línea 3 Acueducto Tenayuca-Etiopía), de lunes a sábados de 4:30 a 24:00 horas y domingos de 05:00 a 23:30 horas.

• Separación en horas pico de un vagón del Tren Ligero del STE: En la Terminal Xochimilco, de 06:00 a 09:00 horas y en la Terminal Taxqueña, de 18:00 a 21:00 horas.

c) Módulos de atención a víctimas de violencia sexual en el transporte público

Los módulos se encuentran en las estaciones del metro Hidalgo (al interior del Centro de Justicia para las Mujeres de la PGJDDF), Balderas, Pino Suárez, Pantitlán (al interior del Centro de Justicia Integral de la PGJDF) y Guerrero (al interior del Centro Integral de Justicia Cívica), con un horario de atención de lunes a viernes de 08:00 a 20:00 horas, a cargo del InmujeresDF y la colaboración del Consejo Ciudadano de Seguridad Pública y Procuración de Justicia del Distrito Federal. No sólo brindan

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asesoría jurídica, información o canalización, si se sufre violencia sexual sino cualquier tipo de violencia56 .

2.3.2.1 El programa “Viajemos Seguras”: ¿política de seguridad o medida de protección?

En el mismo encuentro al que se hace referencia con anterioridad, la Mtra. Florinda Riquer de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México, pone en la mesa de discusión su preocupación por que la política de seguridad sea vinculada de manera tan enfática en la violencia y en particular en la violencia contra las mujeres (marcada por la victimización y la inseguridad). Desde su punto de vista la propuesta política de la seguridad debe de estar articulada en torno a un modelo de convivencia ya que la fuente de la violencia, en términos generales, es la intolerancia al otro, la violencia ejercida hacia las mujeres es por ser mujeres, es decir, se trata de negar la diferencia.

Cuando las políticas de seguridad enfatizan la diferencia y generan acciones segregacionistas como las del transporte seguro (que tienen como fundamento la exacerbación de la diferencia y la segregación), es común que produzcan más violencia ya que las violaciones y los hostigamientos difícilmente van a bajar con este tipo de medidas. Éste tipo de acciones tienen una utilidad muy concreta, sirven como medidas de

56 El procedimiento a seguir si se es víctima de algún tipo de violencia sexual en el transporte público

es: 1. Solicitar apoyo a algún elemento de seguridad para que detengan al agresor, si la víctima se encuentra dentro del vagón del STC debe jalar la palanca. Si se encuentra en otro transporte público, debe solicitar apoyo del operador u operadora. 2.- Inmediatamente la o el elemento de seguridad trasladará a la víctima de manera separada de su agresor al módulo “Viajemos Seguras” más cercano para atenderla. 3.-En este espacio, la abogada del Inmujeres DF le brindará la primera intervención en crisis a su llegada y posteriormente la asesorará jurídicamente acerca de sus derechos y qué hay que hacer para hacerlos valer. 4.-Asimismo, en el momento en que decida iniciar la querella formal ante la autoridad competente y después de que se realice el llamado a la Fiscalía Central de Investigación para Delitos Sexuales de la PGJDF o Juzgado Cívico (en su caso), recibirá acompañamiento jurídico en el proceso de iniciación de denuncia, orientándole en todos los procedimientos y apoyándole en todo momento. Para mayor información consúltese la página web del Inmujeres DF.

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protección pero tienen que ir acompañadas de acciones que permitan resaltar lo que nos une más que lo que nos separa. De lo que se trata es que este tipo de medidas se coloquen en una perspectiva donde se sitúe en el centro el sentido de convivencia y de habitar en un mismo espacio. Lo ideal sería que en nuestro tránsito por la ciudad nos moviéramos con conciencia de que los otros son mis semejantes en el sentido de que puedo mirarme y reconocerme en el otro como un ser con necesidades y deseos como los míos, que tiene tanta prisa como yo, pero sobre todo tiene el mismo derecho de trasladarse de manera eficiente y segura (Riquer, 2008: 81).

Un abordaje integral de la violencia contra las mujeres implica atender aquella que sucede en los espacios públicos, y colocarla como tema central en la agenda de seguridad ciudadana. Pero además, implica un reto más grande: reconocer que las mujeres tienen derecho al uso y disfrute de la ciudad, que el espacio público (no únicamente la casa) es un lugar para ellas, pues ahí justamente es donde se hace posible el desarrollo de sus proyectos personales -estudiar, trabajar, acceder a la cultura, participar activamente-, y la construcción y pleno ejercicio de su ciudadanía57. Aunado a lo anterior, es importante la formulación de

políticas públicas que reconozcan las necesidades y demandas específicas de las mujeres que se derivan de su tránsito por la ciudad; que prevengan, y no sólo atiendan hechos consumados; que constituyan respuestas alternativas a las meramente represivas del delito (Segovia; 2008).

57 Al respecto, el Fondo de Desarrollo de las Naciones Unidas para la Mujer (UNIFEM) cuya oficina

regional trabaja para México, Centroamérica, República Dominicana y Cuba tiene a su cargo el Programa Regional “Ciudades Seguras: Violencia hacia las Mujeres y Políticas Públicas”, cuyo propósito central es: fortalecer una ciudadanía activa de las mujeres en el ejercicio de sus derechos (económicos, culturales, sociales y políticos), a fin de reducir la violencia pública y privada que se ejerce contra ellas en las ciudades.

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Una mayor integración social influye positivamente en la seguridad, lo que supone promover la comunicación entre grupos diferentes, grupos de mujeres jóvenes, adultas y mayores, que habitan un territorio común; a partir de esas construcciones colectivas es como se va construyendo mayor seguridad. La creación de espacios públicos seguros para las mujeres no sólo se resuelve con la implementación de técnicas de planificación y diseño. Igual de fundamental es que la comunidad se apropie del entorno, que construya lazos de confianza, que ayude a potenciar su capacidad de organización y formulación de nuevas iniciativas. Una de las estrategias a seguir es el diseño participativo, el cual permite expresar la necesidad de aspiraciones específicas de género, de edad, de seguridad, de recreación, de cultura; para establecer jerarquías y prioridades. Un espacio que es construido en forma participativa es absolutamente diferente. La gente se apropia de otra manera, y también tiene una calidad distinta (Segovia; 2008: 33).