• No se han encontrado resultados

Como primer paso, fue necesario seleccionar entre el amplio número de instituciones microfinancieras una que tuviese como foco de atención el impulso a las actividades que realizan las mujeres. Se optó por ProMujer. Ésta institución inició prestando sus servicios en países de Centro y Sudamérica por primera vez en 1990. ProMujer llegó a México en 1992 y a través de sus oficinas denominadas Centros Focales (CF), actualmente ofrece y administra sus productos a mujeres y hombres que viven en los estados de Hidalgo, México, Querétaro, Puebla, Tlaxcala, Oaxaca, Veracruz y Distrito Federal.

En cada uno de los estados ProMujer ubica de manera estratégica a sus CF. De los 12 que tiene en el Estado de Hidalgo, se seleccionó a las mujeres que integraron la cartera de clientes en el CF ubicado en Ixmiquilpan durante el año 2010. Como en éste y en todos los demás centros, ProMujer ha replicado las metodologías surgidas del Grameen Bank. Los modelos y productos crediticios de esta institución buscan propiciar el autoempleo de las mujeres e impulsar los micronegocios que las beneficiarias ya tienen en operación.

Dentro del CF de ProMujer en Ixmiquilpan, las mujeres se encuentran organizadas en grupos solidarios. El número de integrantes es variable y generalmente está asociado con la antigüedad que mantienen con ProMujer. Cuentan las mismas beneficiarias que cuando llegó a la zona, ProMujer realizó una fuerte campaña para publicitar sus servicios y los mecanismos para tener acceso al crédito ofrecido.

Luego de manifestarle a ProMujer el deseo por recibir sus servicios, las mujeres solicitan la presencia de alguno de las/los promotores para consolidar cada uno de los grupos solidarios que se han formado.

Constitución de un grupo. ProMujer integra a sus grupos solidarios con 4 hasta 10 integrantes. En éstos, generalmente se incorpora a mujeres que viven en la misma localidad. Una vez constituidos los grupos solidarios ProMujer libera el microcrédito a cada una de las solicitantes. Aunque el préstamo se solicita de manera individual, todas las integrantes del grupo firman como avales solidarias de cada una de ellas.

Capacitación. El primer paso es informar a las y los acreditados sobre los derechos y obligaciones que adquieren como sujetos/as de crédito. Este proceso siempre se hace a través de un programa de capacitación, que incluye varias sesiones donde se les da a

19

conocer los pormenores de las tasas de crédito, el monto del crédito a que pueden tener acceso, las formas y requisitos para optar por préstamos de mayor tamaño, así como la organización interna de cada grupo. Dependiendo de la ubicación geográfica del grupo solidario, ProMujer establece un calendario de atención y se cita de manera catorcenal y eventualmente de manera mensual a las reuniones de grupo. En este sentido y generalmente para efectuar el reembolso, las y los promotores acuden hasta el lugar donde se localiza cada grupo.

El monto del préstamo. En ProMujer y durante el periodo comprendido en la investigación, el monto al que tenían acceso las personas por primera vez era de $4,000.00 pesos, de esta cantidad, el 10% se les retiene para ahorro y se reembolsaba al terminar las 16 semanas que comprende un ciclo. Sin importar que tan longevas puedan ser las relaciones con la institución, el ahorro es obligatorio y funge como garantía para el pago de cada peso que se incluye en el crédito.

El ahorro es quizá uno de los eslabones más fuertes que mantienen trabajando a los grupos solidarios. En caso de que alguna de las integrantes tuviese problemas para efectuar uno de sus pagos, las integrantes del grupo suelen apoyarla teniendo en cuenta dos objetivos, primero, evitar que su compañera se atrase y dos, evitar que sean sancionadas con el ahorro, es decir, si al término del ciclo una o más de las integrantes tienen pagos pendientes de sus préstamos, a todas se les retiene el ahorro y se les entrega siempre y cuando cada una de ellas haya pagado totalmente su crédito. En caso de que alguna de las integrantes del grupo no pueda amortizar totalmente el crédito, se toma del fondo constituido por el ahorro y de ese se efectúa el cobro.

La adjudicación o desembolso del préstamo. Luego de tener integradas a las usuarias en grupos solidarios, ProMujer efectúa el desembolso de cada microcrédito. El mecanismo es simple y probablemente sea esta forma la que le permite a ProMujer ahorrar en la colocación de cada préstamo. Por única vez en lo que dura el ciclo, generalmente 16 semanas, ProMujer cita a las integrantes de cada grupo en las instalaciones del CF. Ahí, les entrega una tarjeta que expide una institución bancaria en la cual van a ser depositados, tanto los préstamos como el ahorro de cada persona. Una vez que ProMujer les muestra el manejo de las tarjetas y los procedimientos para retirar el crédito del cajero automático, es responsabilidad de cada usuaria cuidar y retirar el monto solicitado.

20

Los reembolsos del préstamo. Al llevar a cabo las reuniones catorcenales, ProMujer supervisa que cada una de las integrantes efectúe el pago parcial de su microcrédito. El reembolso nunca es entregado a las y los promotores puesto que al haber nombrado en cada grupo una presidenta, secretaria y tesorera, se les responsabilizad de recuperar de forma ordenada y sistemática los reembolsos. De la misma manera y rotatoriamente, se ―comisiona‖ a dos usuarias para que acudan a la institución bancaria para que se efectúe el depósito que se ve integrado con cada uno de los reembolsos, esta labor es delicada y ProMujer responsabiliza a las acreditadas del transporte, cuidado y buen término de cada depósito.

El éxito de ProMujer. Una de las estrategias que ProMujer ha utilizado para catalizar sus objetivos y evitar el sobreendeudamiento de sus clientas es la capacitación de las beneficiarias. Las herramientas que les proporcionan con este servicio, persiguen entre otras cosas, el desarrollo o adquisición de habilidades, destrezas y conocimientos dirigidos, especialmente hacia el manejo del crédito, buscan además, el empoderamiento de sus acreditadas, revalorarlas en su condición de seres humanos, de personas con características y personalidades específicas y con un modo de pensar y sentir propios.

Evitar el sobreendeudamiento y provocar un manejo eficiente del microcrédito son elementos trascendentales para ProMujer. Para los fines de este trabajo, los procesos de capacitación resultaron fundamentales por la importancia que adquieren para el análisis del proceso de empoderamiento. Respecto al tema de la capacitación, Aguilar (2004), señala que este servicio no es solo necesario y formativo, es también una acción responsable y comprometida entre quienes la ofrecen y quienes la reciben; durante el proceso, los ejes sociales, económicos y productivos se conciben como interdependientes de un mismo fenómeno u objetivo: el desarrollo de las personas y la construcción de una sociedad justa.

Se resalta la importancia de la capacitación debido a que permite definir el desarrollo de las organizaciones, subraya que en este cometido se debe llevar a cabo una transformación durante el binomio educación-productividad para con ello enfrentar las turbulencias económicas que marca la globalización. Al parafrasear a Aguilar (2004), la información ofrecida a las mujeres durante las capacitaciones se convierte en un proceso educativo que constituye la base del crecimiento y realización humana, siendo éstas,

21

medidas que permiten a las mujeres valorarse a sí mismas. En un contexto de grupos y sociedad, la educación se constituye como producto de inclusión y participación.

Evaluar el buen manejo del microcrédito es una tarea continua en ProMujer, en ese tenor, las metodologías que tiene diseñadas contemplan ciertos criterios para poder otorgar el primer préstamo al que tienen acceso sus clientes. Mirar con detenimiento esta medida permitió descubrir que la institución observa el compromiso adquirido de las personas para con ProMujer, evalúa la importancia de sus capacitaciones y evita poner en riesgo un capital de mayor tamaño.