La principal hipótesis que intenta responder este estudio es saber si efectivamente, como suponemos, con una muestra estadísticamen- te representativa de tres tipos de pobladores de bajos ingresos, el cré- dito no formal (y dentro de este, el crédito informal), tal como lo entendemos en este trabajo, es la principal fuente de finan- cia- miento externo para la realización de sus actividades de producción y consumo. Debe señalarse que en la presentación de los resultados se dará en énfasis especial a aquellos referidos al financiamiento informal.
P
ROPOSICIONES ESPECÍFICASEl origen, los objetivos y las limitaciones del crédito no formal para los pobladores de bajos ingresos
El crédito no formal es el resultado de la interacción de una vasta demanda por servicios financieros de los sectores de bajos ingre-sos que no puede ser satisfecha exclusivamente por los prestamistas formales, y de la existencia de imperfecciones en los mercados: asi- metrías en la información, ausencia de mercados de seguros, derechos de propiedad incompletos, etc., que afectan a todos los intermediarios financieros.
El financiamiento no formal está centrado en financiar ac- tividades de producción y consumo. Sin embargo, de manera adicio- nal suele cumplir también una función de seguro, financiando contingencias o mitigando shocks adversos que son frecuentes entre los sectores analizados, permitiendo así mantener los niveles de con- sumo y la actividad económica. No obstante, los intermediarios
no formales no financian inversiones de largo plazo, razón por la cual su contribución al desarrollo es limitada.
El origen del financiamiento no formal
Los mercados financieros (tanto los formales como los informales), por su propia naturaleza, presentan imperfecciones que definen las características de los prestamistas, así como de los productos ofre- cidos, sobre todo en los países en desarrollo. Asimismo, los poblado- res de menores ingresos demandan servicios financieros con características particulares (montos bajos, sin garantías conven- cionales,20 plazos relativamente cortos, con bajos costos de transacción no monetarios), que no suelen ser provistos por el sector formal, debido a los elevados costos que incurrirían dada su tecnología crediticia, y a las limitaciones que tienen para controlar los problemas de asimetrías en la información. En consecuencia, la hipótesis es que los prestamistas informales y semiformales tienen mayor presencia en aquellos escenarios donde logran mitigar las imperfecciones de los mercados financieros y/o cuando existen fallas en otros mercados (de productos y factores) que impiden, desincentivan o encarecen las actividades de los prestamistas formales.
Los objetivos del financiamiento no formal
Nuestra hipótesis es que el financiamiento no formal no persigue como finalidad única la maximización de beneficios financieros, habida cuenta que el crédito no suele ser la principal actividad de los prestamistas no formales. Su objetivo, más bien, suele depender de otras actividades en el sector real (comercio, transporte, etc.). En este sentido, se postula que en el financiamiento informal existe una alta incidencia de transacciones interrelacionadas.
20. Se refiere particularmente a las garantías requeridas por los bancos en los cré-ditos no personales: hipotecas, prendas, etc.
Las limitaciones del financiamiento no formal
La premisa es que el financiamiento no formal se concentra en créditos de corto plazo y de montos relativamente reducidos, orientados básicamente a mantener el nivel de actividad (vía producción o consumo) de los prestatarios, dejando así de lado el financiamiento de inversiones, y limitando con ello su impacto en el desarrollo de las actividades productivas de los prestatarios. Además, se postula que el financiamiento no formal atiende sólo parcialmente la demanda de capital de trabajo de los sectores de bajos ingresos y mi- croempresarios, debido a las restricciones en su fondeo de recursos o a sus prácticas de racionamiento.
Las características de los prestamistas no formales y de los productos financieros que ofrecen a los segmentos de bajos ingresos
Los prestamistas no formales
Partimos de la hipótesis de que existen diversos tipos de prestamistas informales y semiformales que intermedian fondos para los pobladores de bajos ingresos. Estos tipos pueden definirse de acuerdo a diferentes criterios:
En función de las características de los prestatarios atendidos: si los prestatarios se especializan en un tipo de actividad eco- nómica o por segmentos geográficos.
En función del nivel de especialización en actividades de intermediación: si la actividad financiera es la actividad prin- cipal del prestamista o si más bien el prestamista la considera como anexa (e instrumental) a su ocupación principal. El primer criterio nos permitirá conocer la existencia de segmenta- ción, por actividad productiva y/o por ubicación geográfica, y con ello los límites al desarrollo de las actividades y tecnologías de estos prestamistas. El segundo criterio nos permitirá diferenciar a los pres- tamistas especializados, que tienen una mayor capacidad
para acercarse a la situación de los prestamistas formales interesados en atender a los grupos de bajos ingresos, de los prestamistas no especializados, que no buscan maximizar sus beneficios financieros sino que trabajan con un portafolio de actividades, dentro de las cua- les el crédito es un componente más.
Los productos financieros ofrecidos por los prestamistas no formales Partiendo de la heterogeneidad de los prestamistas no formales, y de su flexibilidad para ofrecer productos financieros específicos para distintos tipos de demandas,21 nuestra hipótesis es que aun a pesar de esta mayor flexibilidad, los productos financieros que los prestamistas informales y semiformales ofrecen son relativamente homogéneos (lo que no implica que tengan similares condiciones) para grupos de prestatarios definidos en función de sus actividades productivas o de consumo (comerciantes de determinado tipo de productos, agricultores, etc.). Esta homogeneidad podría explicarse por el mayor conocimiento de las necesidades de financiamiento de estos sectores por parte de los prestamistas no formales, y por su flexibilidad para diseñar productos financieros adecuados para demandas determinadas.
En esta parte debe agregarse un aspecto básico que ha sido largamente discutido, pero pocas veces probado: la tasa de interés de los créditos informales. Al respecto, se plantea que estos créditos no son necesariamente más caros respecto a los créditos formales, y que implican menores costos de transacción para los prestatarios que los créditos formales.
La tecnología crediticia
Los prestamistas informales y semiformales utilizan tecnologías crediticias basadas en un uso intensivo de información sobre la ca- pacidad y la voluntad de pago de los prestatarios, proveniente de
21. A diferencia del sector formal, que suele ofrecer productos más bien estan- darizados, con montos relativamente altos y elevados costos de transacción.
un amplio conocimiento acumulado gracias a los otros tipos de negocios que realizan, así como a las relaciones personales. Todo esto actúa como un incentivo para el cumplimiento de los contratos y para el mantenimiento de relaciones de largo plazo. La estrecha relación entre el prestatario y el prestamista es un componente esen- cial del crédito informal.
Los demandantes de financiamiento no formal
Los prestatarios son personas de escasos recursos productivos o de bajos ingresos, que requieren de recursos adicionales para financiar total o parcialmente su producción (capital de trabajo) o cierto con- sumo (emergencias, bienes durables), y que usualmente no tienen acceso oportuno al crédito formal. Debido a las restricciones del cré- dito formal y a sus necesidades inmediatas de dinero, estos prestata- rios están dispuestos a aceptar altas tasas de interés por créditos de corto plazo, como resultado de sus temporalmente altos costos de oportunidad por sus actividades conexas, o para aprovechar oportu- nidades de negocios altamente rentables y de corto plazo. En este sentido, nuestra hipótesis es que existe un conjunto de característi- cas de los prestatarios de bajos ingresos que favorecen el uso de siste- mas informales o semiformales de intermediación como medio para obtener liquidez.
Las relaciones entre el sector formal y el sector no formal
Partimos de la proposición de que las relaciones entre los prestamis- tas formales y no formales pueden ser tanto de competencia o sustitu- ción (en determinados segmentos geográficos y/o productos finan- cieros), como de complementariedad. Proponemos como hipótesis que mientras más desarrollados (dinámicos, competitivos) son los mercados financieros y de productos y factores, las relaciones entre el sector formal y no formal tienden a ser principalmente de compe- tencia, manteniendo las relaciones de complementariedad limitadas a actividades que justamente permiten mitigar imperfecciones de los mercados financieros, como las asimetrías de información.