y nuevas formas de cooperación social
7. PROPUESTA DE CONCLUSIONES
“La tarea que tenemos por delante (…) va pareja a la supe- ración de las estructuras organizativas con las que conta- mos en este momento. Se acabó la fase del “mientras tanto” de organizaciones parciales y atomizadas, se acabó el ciclo útil de las ONG, está al orden del día la construcción de dis- positivos organizativos, de organizaciones sociales mucho más potentes y menos domesticadas, más decididas en su apuesta teórica y más consecuente, integradoras y “con-
2015 y más tundentes” en sus prácticas. (…) No nos infravaloremos. Cambiar es posible, atrevámonos” (Rizzardini,2002).
La necesidad de contribuir en la construcción de un “su- jeto político” bien anclado en lo social es una exigencia de la realidad. No podemos continuar en la senda de la minia- turización y de la atomización, al contrario, es el momento de que las diversas propuestas confluyan en un ejercicio de coherencia donde las opciones se complementen.
Por su mismo origen, tan vinculado a años de lucha en dife- rentes especificidades, coordinaciones y “mareas”, este nuevo sujeto deberá más bien moverse hacia una organización en red. Es decir con la capacidad de conseguir que realidades diversas se conecten, dialoguen y actúen de común acuerdo.
Se hace indispensable la apertura y la creación de for- mas organizativas incluyentes, puesto que según nuestro ideario en la política hay espacio para todas las personas. A lo largo de todo este texto hemos intentado expresar que la participación no puede reducirse a mera subordinación o a una simple afiliación. Un grupo cada vez más amplio de la ciudadanía, informada y activa, tendrá que asumir la responsabilidad de recitar la poesía pública, para utilizar la frase del poeta norteamericano Walt Whitman. Habrá pues que impostar de forma novedosa la relación entre la demo- cracia representativa y la democracia participativa, cuestión que está también contemplada en el artículo 11 del Tratado de Lisboa y la directiva 211/200111, único islote democrático
en un océano de derecho comunitario market oriented. Si de verdad consideramos central la ciudadanía para defender los bienes comunes y garantizar los derechos hu- manos, nuestra tarea práctica tiene que estar volcada en fre- nar lo más posible la fuga decisional hacia “arriba”, hacia lo “inexplicable” y lo abstracto. Hay que alimentar los procesos opuestos, los que destituyan, deconstruyan, cedan, descen- tralicen, bajen, distribuyan y difundan poder. Privilegiando la dimensión territorial local (no el “localismo”) expandien- do todos esos espacios en los cuales el gobierno, el poder de decidir y la ciudadanía estén próximos el uno al otro. Municipios, pero no solo.
En estos años, el 15M ha sido clarísimo en este sentido. Ha aparecido una demanda social explícita de ruptura que pone en su centro una nueva percepción del espacio públi- co, que ya no puede ser reducido ni a la actividad cada vez más degradada de los grandes partidos políticos, ni a los códigos de por sí privatizadores del “mercado”. Entre los ciudadanos y ciudadanas se ha ido acrecentando el deseo de volver a apoderarse de lo que es común, no solo en lo referido a bienes, sino también a procesos.
11 Reglamento (UE) Nº 211/2011 del Parlamento Europeo y del
Consejo, de 16 de febrero de 2011 sobre la iniciativa ciudadana.
Frente a los nuevos fenómenos de neofeudalismo ca- pitalista, habrá que tener la capacidad de ir más allá de lo local, dimensión como hemos reiterado, necesaria, pero evi- dentemente no suficiente, y apostar por formas adecuadas de glocalización. Con la imposición de la crisis el escenario se ha modificado drásticamente y se ha hecho mucho más urgente una nueva recomposición de fuerza, en perspectiva un nuevo bloque social antimonopolista y antioligopolista, al que un nuevo sujeto político compartido podrá dotar de un impulso hasta hoy inexistente.
Hemos visto que para ensanchar la política y hacerla más incluyente, bienes comunes y democracia real son líneas de trabajo fundamentales. Implican cierta ruptura (incluso de paradigma), y sin embargo son ineludibles si se pretenden resolver seriamente las cuestiones del mercado y de la crisis de los procedimientos democráticos.
La apuesta es conseguir la creación de instituciones sociales en las que se unan solidaridad social, eficiencia económica, empoderamiento político y uso sotenible de los recursos. Instituciones que, además, nos ayuden a defen- dernos de la actual rapiña de la dictadura financiera.
En el plano internacional es la humanidad en su conjunto la que debe comprometerse seriamente en la construcción de una alternativa. Si las luchas de los países del Sur y de los países emergentes van reduciendo las rentas imperia- listas y debilitan las posiciones de las transnacionales del Norte, el desafío en nuestros países es entonces que la opinión general no se limite a encerrarse en la defensa de “sus” privilegios a costa de los demás pueblos o países: esta es otra de las tareas de unas ONGD solidarias conscien- tes de su nuevo papel. Un papel que impone la necesidad de trascender, por parte de las organizaciones especializa- das en cooperación, la estrecha mirada sobre las políticas y los actores de cooperación, para abordar una mirada más comprehensiva, que abarque al conjunto de los actores y políticas que interpelan a los derechos de ciudadanía global.
Más en general, tiene que ser nuestra “otra” política la que tenga la capacidad de construir este trozo de agenda, que podrá (a lo mejor) transformarse en un momento de conexión entre dos circuitos políticos, si el circuito “oficial”, o al menos algunos de los partidos que lo conforman, se dan cuenta de que se está jugando un partido decisivo.
El cambio es posible. ¿Pero, qué se considera posible hoy? Basta seguir los media. Por un lado la tecnología y la sexualidad, y todo parece ser posible. Se puede via- jar a la luna. Se puede llegar a ser inmortales gracias a la biogenética. Sin embargo, echadle un vistazo a la sociedad y a la economía: casi todo se considera impo- sible. ¿Se pretenden aumentar un poquito los impues- tos a los ricos? Te dicen que es imposible, perderíamos
competitividad. ¿Quereis más dinero para la asistencia sanitaria? Es imposible, porque significa crear un esta- do totalitario. Hay algo que no funciona, en un mundo en el cual os ha sido prometido que sereis inmortales, mas donde no se puede gastar un poco más para la asistencia sanitaria […]12
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12 Este texto es un extracto de la traducción del diálogo que el fi-
losofo esloveno Slavoj Zizek mantuvo con los manifestantes de Occupy Wall Street. El discurso integral se halla en la web www. occupywallst.org.
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2015 y más ANA RODRÍGUEZ PENÍN,
Presidenta de la Liga Gaditana por la Educación y la Cultura Popular, Patrona de la Fundación Cives, Catedrática de Filosofía de IES
1. INTRODUCCIÓN
Podríamos simplificar nuestra visión de los procesos his- tóricos para pensar la modernidad del mundo occidental como una larga lucha por la emancipación en la que los pueblos dejaron de sentirse súbditos que debían agradecer los privilegios que el poder real les hubiera querido otorgar, para considerarse ciudadanos con derechos que el Estado tiene que reconocer y proteger. Pues bien, en ese caso hace ya algún tiempo que suenan las alarmas y hemos de hacer frente al difícil reto que se nos presenta: Tenemos que plan- tearnos seriamente cómo conseguir hoy que ni se produzca un retroceso en los derechos conquistados ni se dificulte su extensión más allá de las fronteras. En un mundo eco- nómicamente globalizado, donde la riqueza crece al mismo ritmo que las desigualdades, la conciencia de pertenecer a un mundo común nos abre la posibilidad de una ciudada- nía cosmopolita que pueda conquistar, también ahora, los mismos derechos para todo ser humano. Pero esas con- quistas viajan a hombros del conocimiento y para ello se necesitan sistemas educativos que pongan por delante la dimensión ética y política necesaria para formar ciudada- nos y ciudadanas conscientes de las exigencias morales que esta forma de globalización impone a unas democracias que también necesitan ser revitalizadas. Trataré de exponer estas ideas haciendo hincapié, sobre todo, en las implica- ciones educativas.