a El mandato de niñas y niños
III. PROPUESTAS: HACIA LA INTEGRACIÓN DE UNA AGENDA PÚBLICA
HACIA LA INTEGRACIÓN DE
UNA AGENDA PÚBLICA
a. El mandato de niñas y niños
Tomando en cuenta las condiciones de vulnerabilidad descritas, así como el análisis institucional realizado, se llevaron a cabo sondeos y entrevistas a profundidad con NNA, lo que nos permitió captar su voz para
integrarla a la Agenda Pública.
Cabe señalar que la idea inicial era incorporar la visión de niñas y niños de 7 a 18 años, sin embargo, tomando en cuenta que el trabajo que desarrolla Save the Children en las áreas definidas para este proyecto se centra básicamente en escuelas primarias y
secundarias, el porcentaje de población infantil mayor a 15 años es muy limitado, abarcando solamente a aquellos adolescentes que por alguna circunstancia, no han concluido su secundaria con sus grupos de edad. Desde la perspectiva jurídica nacional, se consideró, para efectos de este estudio, que la esfera de los derechos humanos es susceptible o vulnerable en la medida en que la violencia limita o altera su gozo o ejercicio.
Para centrar las recomendaciones y darles factibilidad a las propuestas jurídicas, se retomó el concepto de derechos fundamentales entendidos como los que son indispensables para defender los intereses más significativos de la vida de las personas.
Como derechos fundamentales más relevantes para el estudio se identificaron los siguientes:
Igualdad.-
En la aplicación de la ley y ante la ley, en términos de la no discriminación, y en relación a la igualdad entre hombre y mujer.
Libertad.-
Para el desplazamiento en el territorio y a nivel de la expresión de opiniones.
Seguridad jurídica.-
En cuanto a la legalidad, la inviolabilidad y la presunción de la inocencia.
Salud.-
En relación con la integridad física y psicológica a salvaguardar.
En el primer ejercicio, aplicado a un total de 7,655 niñas y niños se procesó la percepción que tienen sobre la violencia, destacando los siguientes datos cuantitativos:
81% ha visto violencia en su escuela, 76% en su comunidad y 48% en su familia. Esto supone que las escuelas son los espacios en donde es importante desarrollar acciones de sensibilización más decididas, planteándose opciones también para los espacios comunitarios. Si analizamos las alternativas que ofrecen las instituciones en las diferentes
entidades nos damos cuenta que en su mayoría están orientadas a atender la violencia familiar, lo que también resulta muy importante. Sin embargo, se
prácticamente todos los espacios de convivencia de NNA, siendo parte de su proceso de socialización y generando la preservación de una cultura basada en el miedo y la subordinación.
Un 33% plantea que se han sentido discriminados.- También esta cifra presenta diferencias importantes entre los Estados, ya que mientras en el DF asciende a 39%, en Quintana Roo abarca al 34% y en Sinaloa al 30%.
52% conocen a alguien que es miembro de una pandilla, lo que implica que la presencia de grupos organizados en las zonas geográficas que pueden ser cooptados por el crimen organizado, es una realidad cotidiana para la mayoría de los NNA. Esto supone la necesidad de desarrollar acciones de construcción de tejido social que permitan devolver a los espacios comunitarios un sentido de pertenencia y de seguridad que no están ofreciendo actualmente. Por otro lado, es importante destacar que esta expresión es mucho más usual en Quintana Roo en donde asciende al 67% los NNA que conocen a alguien que pertenece a una pandilla, en tanto que en el DF es del 54% y en Sinaloa del 46%.
83% creen que pueden salir lastimados a causa de la violencia, lo que significa que la población infantil de estas entidades se está desarrollando en un ambiente de inseguridad y de miedo. Esto puede asumirse que tiene implicaciones psico-emocionales muy fuertes, que hasta ahora no han sido calculadas, pero que deben orientarnos a tomar mucho más en serio la situación, ya que no puede hablarse de desarrollo sano cuando se crece en ese nivel de incertidumbre. En este caso también es en Quintana Roo en donde se registra un porcentaje más alto de niñas y niños que viven con ese temor.
requiere orientar opciones de
capacitación hacia los docentes y hacia la convivencia de NNA en las escuelas, así como atender las diversas violencias que se viven en las zonas geográficas.
27% dice conocer a alguien que han golpeado tanto que ha tenido que ir al hospital.- Esta cifra es altísima si se considera que una parte importante de los casos de violencia no son
denunciados, lo que implica que las personas afectadas no acuden al hospital. A este nivel destacan también las
diferencias entre los Estados, ya que en el DF la cifra asciende al 36%, en tanto que en Quintana Roo es del 23% y en Sinaloa del 24%.
58% ha vivido violencia en su escuela, 47% en su familia y 43% en su
comunidad.- Con relación a estos datos conviene destacar que hay una diferencia importante entre la violencia que se ve en la escuela y la que los NNA
experimentan directamente, lo que puede implicar que la violencia entre pares es menos evidente cuando la experimentan que cuando la perciben. Esto también resultaría un indicador de la manera en la que se normalizan ciertas prácticas violentas como acciones permisibles viniendo de quienes se consideran amigos. En el caso de la violencia familiar las cifras son más consistentes, por lo que puede inferirse que asumen como un acto de violencia, lo que atestiguan en sus casas. En relación a la violencia comunitaria el porcentaje también disminuye entre lo que han visto y lo que han vivido, lo que en este caso, puede resultar esperanzador. Sin embargo, se trata de porcentajes muy altos que, en ambos casos son indicadores de que la violencia es un problema estructural que permea
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75% han visto una pistola, 72% a alguien consumir droga y 32% un secuestro. Estos porcentajes resultan realmente alarmantes, ya que implican una
familiaridad de los niños con situaciones de inseguridad. En relación a estas cifras destaca que en Sinaloa es en donde se registra un índice más alto de contacto con armas de fuego, ascendiendo a 79% quienes han visto una pistola, en tanto que en el DF se registra el índice más alto de quienes han visto un secuestro y a alguien consumiendo drogas. Esto plantea que las características de la violencia social en las tres entidades es diferenciada, ya que mientras en Quintana Roo, específicamente en Cancún el índice de pandillerismo es mayor, en el caso del DF y de Sinaloa se presentan otras manifestaciones que no son tan evidentes en los espacios geográficos.
Al 34% la violencia les genera miedo o angustia, al 23% enojo, al 22% tristeza e impotencia al 15% lo deja indiferente y al 6% le genera sentimientos de gusto. En cuanto a la presencia de patrullas, ejército y marinos en las calles, el 35% declara que lo hacen sentir más seguro, el 23% que le son indiferentes y el resto que les provocan miedo, enojo o tristeza e impotencia.
A pesar de estas circunstancias, el 87% afirma que se divierte con su familia, el 84% dice sentirse protegido y el 75% manifiesta sentirse bien. Lo anterior puede implicar un alto nivel de adaptación a las circunstancias del entorno, de donde puede inferirse una gran capacidad de resiliencia, y también, que la violencia se asume como algo que ya forma parte de la vida cotidiana.
El segundo ejercicio de diagnóstico
participativo, realizado con alrededor de 5,000 niñas y niños, consistió en captar las distintas manifestaciones de la violencia, abarcando tanto las formas en las que la reciben como las maneras en las que la ejercen, como un mecanismo para empezar a tomar conciencia de que ambas forman parte de un mismo proceso. Entre los hallazgos más relevantes, después de un procesamiento preliminar de la información, destacan:
En general, las niñas y los niños
consideran más grave recibir la violencia que generarla y les es más fácil
reconocer cuando la reciben que cuando la generan.
Alrededor de un 45% manifestó generar algún tipo de violencia, en tanto que un poco más del 70 % manifestó ser receptor de por lo menos alguna de sus manifestaciones.
Entre las acciones violentas tanto que generan como que reciben, niñas y niños señalan por orden de importancia: golpes -que abarcan empujones, jalones de pelo y golpes con puños y con objetos-, insultos y apodos, burlas y amenazas, registrándose también cerca de un 30% que señala que han sido lastimado o han lastimado a otros con algún objeto. La gama de formas en la que ven expresarse la violencia en el día a día es muy amplia abarcando, además de las ya mencionadas: discriminación, castigos, gritos, maltrato, intimidación, el ser ignorados, robos y regaños entre otras. Paralelamente se llevaron a cabo entrevistas a profundidad con 491 niñas y niños que aportan una perspectiva más profunda acerca de cómo visualizan la violencia a su alrededor y que aportan propuestas específicas que
consideramos es importante que sean escuchadas por quienes tienen a su cargo la prevención, el registro, la atención y el seguimiento de esta problemática.
Del análisis de la información procesada, destaca lo siguiente:
El 27% de quienes fueron entrevistados tiene 11 años, captándose solamente un 10% menores de 8 y un 9% mayores de 13. Lo anterior se debe a que los programas de Save the Children en las diversas zonas se centran en niños y niñas que cursan de 3° a 6°,por lo que la muestra es representativa de la población a la que atiende SC. La población de secundaria entrevistada ascendió a un 14%.
50 % de los entrevistados eran mujeres y 50% hombres.
Un 57% declaró que ha experimentado violencia en su familia, un 18% a nivel físico, el 23 a nivel psicológico, 14% en más de una forma, mientras que el 44% no especificó el tipo de violencia experimentado. Esta cifra es superior a la captada en el diagnóstico general, lo que puede implicar que sea más fácil para los niños y niñas manifestar lo que han vivido en un ambiente más cerrado, en vez de hacerlo en presencia de sus compañeros.
69% señala haber experimentado violencia en la escuela, ascendiendo a un 33% los que manifiestan que ha sido de física, 17% psicológica y 18% más de una forma. En esta pregunta el 32% no respondió al tipo de violencia experimentado.
Quienes han experimentado violencia en su comunidad ascienden al 46%, lo que es consistente con las cifras del sondeo.
La inseguridad que viven genera en el 51% de los casos problemas emocionales como miedo, tristeza, intranquilidad y rabia, en tanto que para el 29% tiene implicaciones en sus condiciones ya que no pueden salir a la calle, no les dan permiso de ir con sus amigos y presencian constantemente pleitos, captándose en un par de casos la pérdida de familiares y amigos.
A nivel de la comunidad los NN plantean que la violencia es la base de los pleitos entre vecinos y de la existencia de pandillas.
Como agentes que ocasionan la violencia, el 64% identifica a los delincuentes, los narcos y los policías, un 10% dice que es una construcción de todos, 8% que los niños y las niñas y 8% identifica a miembros de la familia. La percepción de que la violencia se origina en el ámbito social demanda de medidas que atiendan las condiciones de inequidad y exclusión que vivimos como sociedad para que vayan gestándose espacios seguros para la convivencia.
El 53% manifestó que la violencia les impide ejercer adecuadamente sus derechos. Entre los derechos mencionados destacan: educación, salud, nutrición, libertad de
expresión y de movilidad, juego, seguridad y protección.
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Algunos testimonios al respecto:
Educación. “me pueden secuestrar si me voy sola a la escuela.” Nutrición. “a veces no tenemos dinero para comprar comida” Libertad de expresión. “Si decimos algo y llega a oídos de los delincuentes nos pueden hacer algo”
Libertad de movilidad “ya no podemos salir igual” Juego. “Pasan chemos en las esquinas de las casas”
Como parte de lo que atestiguan a nivel de la violencia social se captan, entre muchos, los siguientes testimonios:
“los vecinos se pelean con machetes, se drogan y roban” “trata de personas, venta de drogas y secuestros”
“cuando pasan en mi casa camionetas mostrando sus armas, para espantar a la comunidad que no diga nada”
“pleitos y golpes por pandilleros” Quienes no se sienten protegidos plantean:
“la situación en mi casa me hace sentir insegura pues nadie me protege de la violencia”
“no me gusta ver como golpean a la gente o la lastiman” “a la hora de la salida machetearon a un compañero”
“hay mucha gente involucrada en el narcotráfico y la violencia es para todos”
Entre los problemas que genera la violencia, las niñas y niños señalan principalmente al miedo y la desconfianza, comentando:
“que hay una balacera y me toque”
“que mi papá casi no me deja salir y eso para mí es un problema” “se mudan para otro lado”
“falta de agua y orden, contaminación, los sicarios controlan todo”
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Un número importante de niñas y niños plantea sentirse limitado para moverse con libertad debido a la violencia, así como limitaciones para expresarse libremente. 39% de las familias ha solicitado apoyo de las autoridades para resolver problemas de
violencia de diversa índole. El 6% de estos casos manifestó que recibieron un trato molesto, de rechazo o agresión por parte de quienes los atendieron, mientras que el 70% no respondió.
Las principales propuestas giran en torno a incrementar la vigilancia y seguridad en las calles. Sin embargo, otras contemplan acciones paralelas como:
“Dar las herramientas necesarias para que niñas/mujeres puedan hablar, expresarse y no callar las situaciones que pudieran estar pasando”
“Sin importar la edad muchos sufren de la presencia del machismo y lo que se debe hacer es informar sobre nuestros derechos, no ser golpeadas y ser respetadas”
“Promover y ayudar a las mujeres a tomar conciencia y confianza para hablar de sus problemas o de lo que sienten”
Para la protección a las niñas y las mujeres jóvenes, además de poner más vigilancia en las calles, se plantean, entre otras, las siguientes propuestas:
“Asociaciones que apoyen a mujeres golpeadas y violadas”
“Una institución, si las violan que hagan todo por investigar, no que las dejen a medias”
“Buscar una opción para que estén seguras” “Hacer como una campaña para las mujeres” “Apoyo psicológico”
“Que haya quien las defienda” “Que ellas aprendan a defenderse”
“Ayudándolas a trabajar en la escuela y educándolas” “Que las niñas denuncien”
“Campañas que protejan la integridad de la mujer, acudan a refugios” “Escuchar a los niños y las niñas. Convivencia con niños y niñas
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En cuanto a las acciones para proteger a los niños y niñas en general, señalan que hace falta lo siguiente:
“Que haya personas que platiquen con las personas que hacen daño o con los policías para buscar la paz”
“Programas donde acudan los niños y sean protegidos” “Otro DIF”
“Alguna campaña que defienda o prevenga situaciones de violencia ante los niños”
“Más seguridad en la comunidad y que los padres pongan más atención en sus hijos”
“Que haya más policías honestos en las escuelas y en los lugares públicos” “Albergues para proteger niños y niñas maltratados”
“Más cuidados por parte de los maestros”
En relación con las propuestas para desarrollar acciones relativas a la Prevención de actos violentos, las niñas y los niños plantean el incrementar la vigilancia y el número de policías, el desarrollo de programas de educación, el no ir a sitios peligrosos, el hablar con los delincuentes y el fomentar el respeto. Algunas de las propuestas más relevantes a este nivel son:
“Informar qué es la violencia y no hacerla” “Hablando, que las familias se quieran”
“Que en las escuelas den pláticas sobre violencia”
“Escuchar a las personas que hacen violencia y hablar con ellas” “Dar trabajo a los rateros para que no roben, dar ayuda a la gente” “Que se dejara de vender drogas a los jóvenes”
“Que los papás no hagan violencia para que tampoco los niños la hagan” “Crear parques para la sana diversión”
“Tener un buen presidente y gobernador”
“Que hubiera psicólogos en las escuelas y que sean obligatorios para que sepan cómo educar a los hijos”
“Pondría cámaras en el campo, para no que no entrara gente desconocida”
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“Que no peleen, que jueguen”
“Que todos los niños seamos amigos, estemos en paz ya no golpes” “Que las muchachas no traigan pistola, que no tiren nada más por tirar” “Que todos los policías sirvieran”
“No promover la violencia, por eso se genera más violencia” “Pláticas de apoyo para evitar que la gente permita ser violentada”
“Que se hiciera un programa especializado en violencia, con gente que dé su testimonio, ayuda psicológica y asesoría legal”
“Que haya más personas que sean buenas en la ley, sin sobornos” “Reconocer derechos y valores”
Las respuestas más frecuentes plantean incremento de vigilancia y los policías Se captaron también recomendaciones que involucran otros procesos:
“Dar platicas a todas aquellas personas que generan violencia para que se den cuenta que eso está mal.”
“Que se hiciera un programa especializado en violencia, con gente que de su testimonio, ayuda psicológica y asesoría legal”
“Quitar a policías corruptos y poner buenos policías que hagan en verdad su trabajo”
“Ayudarnos entre todos”
“Dando información o talleres cuando sea violencia familiar y la violencia del narcotráfico no se puede ya que te pueden matar”
Con respecto del Registro de casos, las propuestas de los niños giran alrededor del desarrollo de censos y encuestas directas o utilizando medios electrónicos, de colocar cámaras de seguridad para captar los casos, de utilizar la información que aparece en los medios de comunicación y de llevar a cabo visitas a los domicilios de las familias. Algunas propuestas específicas son:
“En el internet”
“Encuestas a través de redes sociales, de manera anónima” “Hacer encuestas de personas buenas y malas en México”
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“Poner unas cámaras en los estados, en las calles principalmente y en las casas”
“Observando a los niños y viendo los moretones que tengan”
“Hacer cuestionarios a la gente como el corte nacional que tan protegidos se sienten”
“Que haya información de los policías de cuanta violencia hay” “Preguntar a las maestras”
“Por medio del periódico”
“Detectar cómo es y avisar a trabajo social y policía”
“Visitar las escuelas y colonias y dar pláticas sobre la violencia”
“Viendo las cárceles y checar los registros de la gente que ha estado en la cárcel”
“Hacer encuestas a la comunidad, y comprometernos a brindar apoyo” La mayoría proponen alternativas relacionadas con el levantamiento de censos y encuestas directas o por medios electrónicos y consultar a instancias que conjuntan información como policías y maestros.
Otras opciones sugieren:
“Investigándolos y sabiendo el tipo de violencia
Poner unas cámaras en los estados, en las calles principalmente y en las casas”
“Que se lo digan al DIF” “Que nadie se quede callado”
En lo que se refiere a la Atención directa de casos, la mayoría de las propuestas giran en torno a hacer justicia, detener a quienes generan la violencia, apoyar proporcionando un espacio seguro, denunciar las circunstancias, dar pláticas y terapia y