Identificación y reconocimiento
jurídico de la vulnerabilidad de las
niñas y mujeres adolescentes ante
la narcoviolencia en México
Diagnóstico Situacional y Propuestas:
Hacia la Integración de una Agenda Pública de Infancia
con Enfoque de Derechos y Perspectiva de Género
El presente documento ha sido elaborado con el apoyo
de la Unión Europea en el marco del Instrumento Europeo
para la Democracia y los Derechos Humanos. Su
contenido es responsabilidad exclusiva de Save the
Children y en ningún caso debe considerarse que
refleja los puntos de vista de la Unión Europea.
Este proyecto ha sido financiado por la Unión Europea.
Save the Children en México
Ma. Josefina Menéndez CEO
Anthony Caswell
Dirección de Asuntos Internacionales, Incidencia Política y Gobernanza
Cintli León
Coordinación Operativa de Programas
Equipo de Trabajo Midni
Margarita Guillé Tania de la Palma Alfonso Poiré Rosa Poiré
Save the Children Oficina Nacional Araceli Borja
Anthony Caswell Fernanda Poiré Saúl Sánchez
SC Coordinaciones en los Estados Distrito Federal
Aldo Gallegos Angélica Cervantes Quintana Roo Mónica Serna Georgina Covarrubias Jamnia Monroy Sinaloa Ileana Castro Leticia Velarde Paulette Reyes
Equipos Operativos de Centro Histórico, D.F.; Quintana Roo y Sinaloa
Fotografías. Niñas, niños y adolescentes de los proyectos de Save the Children en México.
"…la máxima participación de la mujer,
en igualdad de condiciones con el hombre,
en todos los campos, es indispensable para
el desarrollo pleno y completo de un país,
el bienestar del mundo y la causa de la paz.”
I. Antecedentes
a. Alcances y objetivos del proyecto
b. Marco conceptual
c. Metodología
II. Diagnóstico situacional
a.
Contexto y marco jurídico internacional
b. Contexto y marco jurídico nacional
c. Políticas públicas e instituciones garantes de
los derechos de protección
III. Propuestas: hacia la integración de una agenda
pública
a. El mandato de niñas y niños
b. Agenda Pública Integrada
IV. Estrategia de continuidad
V. Bibliografía
ÍNDICE
3
5
17
21
30
36
41
54
65
El proyecto Identificación y reconocimiento jurídico de la
vulnerabilidad de las niñas y mujeres adolescentes ante la violencia social en México, es
El principal objetivo de este proyecto
desarrollado por Save the Children en México y sus filiales en Quintana Roo y Sinaloa, en asociación con el Movimiento Interamericano de los Derechos del Niño, siendo financiado a través del Instrumento Europeo para la Democracia y los Derechos Humanos de la Delegación de la Unión Europea en México.
es analizar la vulnerabilidad de las niñas y mujeres adolescentes, identificando las características de susceptibilidad jurídica en el contexto de violencia social que ha vivido el país a partir de la acción del crimen organizado; y ver las posibilidades de fortalecer la política pública a partir de captar, entre las instituciones
responsables garantes de los derechos de protección, así como entre las organizaciones de la sociedad civil interesadas,
recomendaciones en la materia que permitan desarrollar espacios seguros que garanticen los derechos de este grupo.
Como objetivos específicos, el proyecto contempla los siguientes:
Fortalecer a las instituciones y mecanismos del Estado para implementar y monitorear la protección de las niñas y mujeres adolescentes ante la narcoviolencia.
Incrementar la sensibilidad y capacidad entre la sociedad civil para promover la protección de las niñas y mujeres adolescentes ante la narcoviolencia y exigir la rendición de cuentas a los garantes.
En relación a los resultados, se contemplan los siguientes:
1. Identificar las características de la vulnerabilidad de niñas y mujeres adolescentes ante la narcoviolencia 2. Identificar y mapear instituciones
garantes de derechos de protección en el Distrito Federal, Quintana Roo y Sinaloa, así como a nivel federal 3. Formular recomendaciones y
propuestas de reforma jurídica en torno a la protección de niñas y mujeres adolescentes
4. Recomendar cambios institucionales y de políticas públicas
5. Buscar que personas clave adopten las recomendaciones de reformas para su cabildeo
6. Definir una estrategia de continuidad a través del proceso electoral y la transición de administración federal 7. Evaluar resultados y desarrollar un plan
de seguimiento 2013-2018
I. ANTECEDENTES
La implementación de este proyecto requirió de un importante trabajo de reflexión y análisis acerca de las implicaciones de identificar el espacio de vulnerabilidad de las niñas y las adolescentes en el contexto de los derechos de protección, tomando en cuenta el marco jurídico internacional, el marco jurídico nacional y el andamiaje institucional construido para la atención de la violencia en el país.
La confrontación de estos elementos con la realidad de indefección que enfrenta la gran mayoría de las niñas y también de los niños en México, a pesar de los esfuerzos que se realizan en distintos ámbitos organizaciones de
sociedad civil e instancias gubernamentales, nos permitió captar que las alternativas de disminuir esta vulnerabilidad de manera efectiva no pasan solamente por recomendaciones de cambios jurídicos o adecuaciones institucionales, sino que requieren de una comprensión mucho más profunda del problema y sus implicaciones a fin de sustentar propuestas no burocráticas y que logren un impacto concreto en el
mejoramiento de las condiciones de vida de las niñas, los niños y los adolescentes de ambos sexos.
En un primer acercamiento con la realidad de NNA de las tres entidades federativas nos es fácil percibir que la vulnerabilidad frente a la violencia propiciada por el crimen organizado no es un hecho aislado. Pasa por la
vulnerabilidad personal de cada niña y también de cada niño frente a una sociedad que tiene patrones de crianza que condicionan su pertenencia, que nos les permitan ser quienes son; y que no respeta la sabiduría infantil y la confianza básica con la que llegan los niños al mundo. También pasa por la vulnerabilidad social que implica vivir en el individualismo y la competencia que generan las condiciones de exclusión e inequidad, no sólo de género, que enfrentan una parte importante de las familias en este país.
Esto nos llevó a la comprensión de que las implicaciones que tiene la violencia social en México y la vulnerabilidad que genera en las niñas y las jóvenes, incluida la provocada por la acción del crimen organizado, son
manifestaciones de una problemática más amplia y profunda que requiere de un nuevo paradigma de interpretación y de nuevos esquemas de acción para contrarrestarlas.
4
El trabajo que Save the Children ha
desarrollado en México por más de 40 años le ha permitido reconocer que, para que los derechos de las niñas y los niños sean una realidad sostenible en nuestro país, se requiere, además de promover activamente el
mejoramiento de la situación inmediata de la niñez, impulsar una transformación cultural. Una transformación que permita a los diversos actores sociales, asumir a los niños y niñas y su sabiduría, como uno de los recursos más importantes de la sociedad, construyendo con ellos espacios libres de violencia en los que sean sujetos activos en el ejercicio de sus derechos y en donde vayan desarrollando, a partir de concebir la crisis como un motor de cambio, consciencia de las condiciones de un contexto global que les demandará respuestas creativas y una gran capacidad de adaptación y auto-organización por los retos inéditos que enfrenta.
Sobre estas bases, la instrumentación de la estrategia para la transformación cultural, en una primera etapa, se centró en la
conformación del ser y del ser social, desarrollando programas para atender las necesidades básicas y psicoemocionales de las niñas y los niños en salud, nutrición, educación y recreación con un enfoque de derechos con perspectiva de género en el marco de la Convención Internacional de los Derechos del Niño y promoviendo una participación más activa de los actores involucrados con miras a la construcción de ciudadanía. Esto a lo largo de los años permitió abrir una perspectiva más
amplia y de mayor incidencia tanto en la vida cotidiana de NNA, como en políticas públicas. Sin embargo, la agudización y convergencia de las diferentes crisis: crisis económico financiera, crisis medio ambiental y crisis civilizatoria, así como la irreversibilidad de muchos de los factores que las componen, nos condujo a retomar el tema del cambio cultural profundizando en sus implicaciones y
posibilidades a partir de la nueva perspectiva paradigmática que ha venido gestándose desde la segunda mitad del siglo XX y que está representada por diversos pensadores que desde la conciencia evolutiva y desde un enfoque sistémico, complejo, holístico, transpersonal y matríztico, aportan nuevos elementos para comprender y orientar el proceso.
Al respecto, y de acuerdo con lo que se plantea en el Marco de Referencia para una Vida Digna, Plena y Democrática, Leff señala que las formas de pensar y de conocer el mundo “son formas culturales sustentadas en estrategias de poder que han ido codificando formas de
comprensión y han ido constriñendo al
pensamiento mismo, y con las cuales hemos ido construyendo la civilización moderna y en esa forma de construir el pensamiento, hemos destruido la naturaleza y hemos subyugado los saberes que se han construido en esta otra lógica de co-evolución de las culturas con sus territorios naturales.”
Desde la perspectiva de Maturana, los indicadores críticos de esta etapa de la
b. Marco conceptual
1. Rosa Poiré. Marco de Referencia para una Vida Digna, Plena y Democrática. Estrategia de SC en México 2010-2015
2. Enrique Leff. Diálogo de saberes, saberes locales y racionalidad ambiental. Coloquio Nacional Saberes Locales y Dialogo de Saberes sobre Medio ambiente, Salud y Alimentación, CRIM-UNAM, 2008.
1
2
civilización parten de las características de la cultura patriarcal-matriarcal, que tiene un discurso basado en la competencia y el individualismo y que es resultado de la manera de vivir de una gran parte de la humanidad. En esta red cerrada de conversaciones, las relaciones están basadas en principios de autoridad y obediencia, condicionando la pertenencia, lo que genera un modelo de coexistencia que valora la guerra, la lucha, la jerarquía, la autoridad, el poder y la apropiación de los recursos, justificando racionalmente el control y la dominación de los otros a través de la apropiación de la verdad.
Lo anterior, es la base del etnocentrismo, de la inequidad, de la dominación, de la exclusión, de la intolerancia, de la desconexión y del
aislamiento y da lugar a la subordinación y a la falta de colaboración, engendrando diversas manifestaciones de violencia desde los patrones de crianza hasta la convivencia cotidiana. En resumen se trata de una cultura que asume la competencia, la violencia y la guerra como modos naturales de convivencia, viéndolos como valores y virtudes. Incluso a nivel espiritual nos concebimos como subordinados a una autoridad que demanda obediencia y sumisión, con lo que esto implica para el desarrollo de lo que resulta natural para cada uno.
Otra perspectiva que aporta elementos interesantes en el análisis de los aspectos que conforman nuestra cultura y que propician la violencia, es la que ofrece Read, quien plantea que la naturaleza pecadora del 'individuo' reivindicada por la modernidad, fundamenta, mediante el doble vínculo psicosocial pecado-culpa, la naturaleza legítima de la violencia del estado. El hombre requiere ser regulado por un ente superior y el consecuente círculo implícito entre la violencia que fundamenta la sociedad y
la violencia que la preserva, a la que
pertenecen tanto los dispositivos policiacos de seguridad pública y de seguridad nacional como el dispositivo carcelario.
Esta violencia es mediada por la violencia latente del sistema a través del dispositivo jurídico y a través de la violencia introyectada, que es auto-coercitiva y alienante de la 'sociedad infantilizada y aterrorizada'
especialmente por el dispositivo mediático. La socialización indiscriminada de la 'maldad innata' del ser humano y de las culpas presenta al castigo no sólo como inevitable, sino también como algo deseable. De la misma manera, legitima la cosificación de la naturaleza y de la propia sociedad en su conjunto y externaliza hacia la naturaleza y las comunidades los costos reales de la producción: la razón al servicio de la omisión intencional como violencia de la conciencia fragmentada –individualismo, especialización y cosificación– de la condición humana y de la naturaleza. Y concluye Read: “Nada ha demostrado tan claramente la psicología moderna como la relación recíproca que existe entre la frustración y la agresividad, tanto en los individuos como en la sociedad.” En ese sentido, puede decirse, que la violencia que caracteriza a la cultura occidental patriarcal y matriarcal de nuestros días es una
construcción social. Es resultado de la exclusión y la inequidad propiciadas por las políticas económicas que salvaguardan el sistema
neoliberal y generan condiciones de desempleo, corrupción, impunidad y falta de
oportunidades.
Ante esta dinámica, la población que no satisface sus necesidades básicas o tiene pretensiones económicas fuera de su alcance, orientadas por los patrones de consumo que la dinámica social genera, tiende a ubicarse en actividades ilícitas. Estas actividades adquieren
6
3. Ver Humberto Maturana. Transformación en la Convivencia. Dolmen Ediciones, 1999 4. Herbert Read. Educación por el arte. Ed. Paidós 1996 p. 162
3
4
una dinámica inmersa en la perspectiva de la acumulación y del enriquecimiento desmedido, que lleva a los grupos a constituirse como redes de crimen organizado con una capacidad operativa y de respuesta que copta y supera las capacidades del Estado diversificando los giros ilegales que van desde el narcotráfico a la extorsión, pasando por el secuestro, el robo, la trata, la prostitución, etc.
En este proceso la población demanda que se garantice la seguridad ciudadana, y se
restablezca el orden público y el estado responde generando acciones represivas y de control que complican las posibilidades de solución, al incorporar respuestas violentas para combatir la violencia y mayor exclusión para responder a las implicaciones de la exclusión que ha generado.
Considerando lo anterior, puede decirse que el sistema, como está organizado, orienta a la criminalidad a sectores importantes de población, privándolos de sus derechos, incluyendo los de NNA, sin asumir su
responsabilidad frente a este proceso. Ante el incremento de los índices de criminalidad sus respuestas están orientadas al control y la represión o al fingimiento, respaldando a los grupos criminales.
Con esto se inicia una escalada de violencia-exclusión selectiva que fortalece aún más la organización ilícita, convirtiéndose en un círculo vicioso y generando situaciones cada vez más violentas, de mayor impunidad y de mayor exclusión. En ese contexto la interlocución del Estado con grupos del crimen organizado se da en condiciones de subordinación, como
negociación territorial y/o cediendo los derechos no sólo de los participantes en los grupos, sino también los de la ciudadanía.
Sin embargo, la violencia no es algo que tenga que ser parte de lo cotidiano. Como se establece en la Declaración sobre la Violencia de Sevilla en 1986, “El doctor Genovés se reunió con 14 personas de diversas partes del mundo, cercanas a la violencia: neurólogos, fisiólogos, sociólogos, antropólogos, psicólogos, psiquiatras, historiadores y hasta bioquímicos, para dar al mundo la primera declaración sobre la violencia en 5 puntos. Esta declaración ha sido adoptada por más de 100 sociedades científicas nacionales e internacionales, así como la UNESCO.
Los 5 puntos, son:
1. La violencia no está genéticamente determinada
2. La violencia no está inscrita en nuestro cerebro
3. La violencia no viene de nuestro pasado animal
4. En el proceso de la evolución no ha habido una selección mayor hacia el comportamiento agresivo o violento, que hacia otros tipos de
comportamiento
5. La violencia no es hereditaria.” De lo anterior se concluye que la violencia es algo generado por condiciones específicas de convivencia, que pueden ser modificadas a partir de una acción consciente, crítica y autocrítica que se plantee alternativas en la manera de convivir, lo que eventualmente deberá conducir también a cambios
estructurales en los sistemas de intercambio y en la interacción con la naturaleza.
5. Santiago Genovés Declaración sobre la Violencia y Declaración de Venecia. http://www.journals.unam.mx/index.php/antropologia/article/view/657/621
5
Como elemento para una comprensión más profunda de la génesis de esta forma de convivencia, Morín señala que uno de los problemas importantes de la cultura occidental moderna es que ignora la complejidad de lo que significa SER humano, privilegiando la razón y la especialización por encima de otras
características. Citando a Heidegger señala: “Ninguna época ha acumulado conocimientos acerca del hombre tan numerosos y tan diversos como la nuestra (…). Ninguna época ha logrado hacer que este saber sea tan rápida y fácilmente accesible. Pero tampoco ninguna época ha sabido menos qué es el hombre”. Y añade “el hombre sigue siendo 'ese
desconocido', y hoy más por mala ciencia que por ignorancia. De ahí la paradoja: cuánto más conocemos, menos comprendemos al ser humano.”
En esa misma línea, Maturana propone que este cambio transcivilizatorio abarque lo ético, lo estético y lo humano, señalando que sólo será viable si es impulsado desde las organizaciones de sociedad civil y las
comunidades urbanas y rurales enfocadas a la construcción de una sociedad sustentable, a partir de fortalecer el poder civil o ciudadano en una perspectiva colaborativa y que tome en cuenta el interés colectivo.
“Para esto debemos abandonar el discurso patriarcal de la lucha y la guerra, y volcarnos al vivir matríztico del conocimiento de la
naturaleza, del respeto y la colaboración en la creación de un mundo que admite el error y puede corregirlo. Una educación que nos lleva a actuar en la conservación de la naturaleza, a entenderla para vivir con ella y en ella sin pretender dominarla, una educación que nos permita vivir en la responsabilidad individual y social que aleja el abuso y trae consigo la colaboración en la creación de un proyecto nacional en el que el abuso y la pobreza son
errores que se pueden corregir y se quieren corregir.”
Así, el surgimiento de una transformación cultural es una construcción colectiva, auto-organizada que se inicia con un compromiso personal y un esfuerzo individual para modificar actitudes de la vida cotidiana. El primer paso es hacer consciente el reconocimiento del otro en las relaciones interpersonales, lo que pasa por el reconocimiento de uno mismo como legítimo.
A este nivel y siguiendo a Morín, es pertinente considerar también como factor de cambio la opción de confiar en las posibilidades
cerebrales del ser humano que están aún inexploradas; la mente humana podría desarrollar aptitudes aún desconocidas en la inteligencia, la comprensión, la creatividad. Como las posibilidades sociales están relacionadas con las posibilidades cerebrales, nadie puede asegurar que nuestras sociedades hayan agotado sus posibilidades de
mejoramiento y de transformación, y que hayamos llegado al fin de la Historia. Podemos confiar en el progreso de las relaciones entre humanos, individuos, grupos, etnias y naciones. Según Morín, la posibilidad antropológica, sociológica, cultural y mental de progreso, restaura el principio de esperanza, que es fundamental para las nuevas generaciones. Sin embargo, lo hace sin certeza 'científica' ni promesa 'histórica'. Es una alternativa incierta que depende mucho de la toma de conciencia, de la suma de voluntades, del ánimo y de la suerte... Por esto, el tomar conciencia y actuar consecuencia son elementos que se han vuelto urgentes y primordiales y deben estar en el centro del quehacer institucional.
8
6.Edgar Morin. El Método 5. La Humanidad de la Humanidad. Ediciones Cátedra. 3ª Ed. Madrid, España 2008. Pág. 16
7. Humberto Maturana. Extracto del texto Emociones y Lenguaje en Educación y Política. Colección Hachette/Comunicación CED. Pág. 14.
7
6
Si bien Morín admite que el futuro está plagado de incertidumbre, plantea que cualquier
alternativa a las condiciones críticas por las que atravesamos como humanidad requiere del surgimiento de una ciudadanía a partir de una conciencia planetaria “y de un sentido de pertenencia mutuo que nos ligue a nuestra Tierra considerada como primera y última Patria.” Al respecto, considera que para el siglo XXI es factible pensar en la creación de esta ciudadanía inscribiendo en nosotros:
“La conciencia antropológica que reconoce nuestra unidad en nuestra diversidad.
La conciencia ecológica, es decir, la conciencia de habitar con todos los seres mortales una misma esfera viviente…
La conciencia cívica terrenal, es decir la responsabilidad de la solidaridad para los hijos de la tierra.
La conciencia espiritual de la condición humana que viene del ejercicio
complejo del pensamiento y que nos permite a la vez criticarnos
mutuamente, autocriticarnos y comprender entre sí.”
El desarrollo de estas conciencias entre los diversos actores, incluidos los niños y las niñas, sería parte de lo que se persigue, por lo que es importante incorporar en las actividades cotidianas y en las acciones de incidencia mecanismos que apoyen este proceso y que aporten elementos para orientar el cambio civilizatorio que está gestándose.
En ese sentido, plantearnos una definición de la niñez como actor activo en el proceso de cambio es algo imperativo, Sin embargo, como lo señala Cussiánovich, el aceptar el
protagonismo de niñas y niños en los espacios que los atañen es un elemento que implica un compromiso distinto de los adultos y una comprensión profunda de las implicaciones que esto tiene, para desarrollar un trato equivalente con ellas y ellos.
Es evidentemente más fácil no permitirles ser parte de las decisiones y definir al adulto como la figura de autoridad por antonomasia. Empero, el aprendizaje sobre los acuerdos y el respeto a las normas colectivas, jamás será tan claro como cuando es producto de la reflexión y el diálogo entre todos los involucrados; y esto no será una realidad, hasta que la figura del adulto y la del niño y la niña sean igualmente valiosas e importantes.
Este protagonismo es un elemento esencial de la construcción de una identidad ciudadana responsable, respetuosa, que valore la armonía y la colaboración como formas de convivencia “Se trata de un nuevo pacto social, ético, con las nuevas generaciones, pacto fundado en el reconocimiento de su condición de sujetos de derechos, de todos los derechos humanos; pacto que en la interculturalidad deberá encontrar los caminos del respeto, del mutuo enriquecimiento.”
Lo anterior, considerando la crisis globalizada por la que atravesamos, y el círculo vicioso de violencia que se ha establecido en torno a la expansión de las actividades del crimen organizado, nos lleva al entendimiento de que las nuevas condiciones de la niñez no serán construidas exclusivamente por nosotros sino por las nuevas generaciones. Es decir, las alternativas para disminuir la vulnerabilidad que viven las niñas y las adolescentes en distintos
8. Edgar Morin,. Los Siete Saberes Necesarios para la Educación del Futuro. UNESCO- Dower Arrendamiento, 2001 Pág. 71 9. Alejandro Cussiánovich, Educando desde una pedagogía de la ternura. Ifejant. Perú. 2005 Consultado en el sitio: http://www.insumisos.com/lecturasinsumisas/Pedagogia%20de%20la%20ternura.pdf
8
9
niveles y la niñez y en general no dependen sólo del paradigma político, social, ambiental, cultural en el que vivimos. Le corresponderá a estas generaciones de transición, con una visión con miras a impulsar nuevas formas y patrones, repensar y reestructurar la realidad a partir de la conciencia de que estamos en un proceso evolutivo que demanda de nuestra
participación activa y de una elección personal consciente para desarrollar nuestro potencial humano y estar en condiciones de responder a los retos inéditos que enfrentamos como especie en el planeta.
En ese sentido, las respuestas a la dinámica que la violencia plantea en nuestra sociedad, deberán buscarse también a través de promover el protagonismo de los niños y las niñas, apoyando para que se desarrollen personalmente y busquen maneras de organización social que no reproduzcan los viejos patrones, maneras basadas en el sentido de la colectividad y del bienestar común. Sobre estas bases, y siguiendo en la lógica del marco de referencia institucional, el promover el protagonismo infantil implica hacer
conciencia de las implicaciones que tiene el estar inmersos en esta cultura que engendra violencia para generar espacios alternativos en los que se incorporen los siguientes elementos: Construcción de una identidad sólida para que los niños y las niñas se mantengan en contacto con su
sabiduría interna, identifiquen lo que les es natural y desde donde les interesa participar, tengan una perspectiva de sus capacidades, sus posibilidades, sus preferencias y sus gustos y se
mantengan permanentemente en contacto consigo mismos para que esto les sirva para definir sus espacios de participación para desarrollar su potencial y el nivel de sus aportaciones.
Esto pasa por un reconocimiento de sí mismos como personas valiosas y capaces con derechos y con legitimidad para actuar e incidir en su entorno. También implica un reconocimiento de la diversidad y las posibilidades que esta ofrece en una perspectiva intercultural. Asimismo, pasa por la aceptación del amor como una necesidad biológica del ser humano que nos permite re-contactar con nuestro sentido de convivencia y con nuestra necesidad de interacción y encuentro.
La construcción de la identidad personal y social de los niños y las niñas, entendida como la capacidad autónoma de producción y
reconocimiento del ser y del ser social, adquiere perspectiva a partir de los principios y valores que las sociedades se otorgan para sí y de los paradigmas que los respaldan. En ese sentido, es fundamental tomar en cuenta que desde la lógica del marco de referencia institucional, esta construcción
constituye la plataforma que sustenta la posibilidad del cambio cultural que está gestándose.
Es el reconocimiento consciente de sí mismo que tenga cada niña y cada niño y la conexión que asuma consigo mismo, con la naturaleza y con la especie humana, lo que les permitirá lograr la consonancia entre el propósito externo, esto es, entre lo que se pretende conseguir a través de la participación, y el propósito interno de mantenerse unificado, sintiéndose parte y haciendo su parte.
10
10. Alejandro Cussiánovich. Aprender la Condición Humana. Ensayos sobre Pedagogía de la Ternura. Instituto de Formación de Educadores de Jóvenes, Adolescentes y Niños Trabajadores Ifejant. Perú, 2007
10
11. Ibídem: 114-115
La construcción de una identidad como la que se plantea es el resultado del reconocimiento y de la aceptación de la individualidad de niños y niñas, de su esencia relacional y de su capacidad de amar. Asimismo, es la consecuencia de apropiarse de las posibilidades de transformación, de auto-organización y de auto-educación que tenemos como seres humanos, recuperando la
confianza básica con la que llegamos a este mundo.
Por lo tanto, es fundamental tomar en cuenta que el contenido y la
orientación de la educación deben considerar, además de los intereses personales de niños y niñas, propuestas sociales que tengan como objetivo la generación de espacios equitativos, justos, incluyentes y creadores de esperanza en una sociedad que funcione para todos, y por ningún motivo debiera impulsar la preservación de circunstancias desventajosas y hasta inaceptables de socialización.
Como señala Cussiánovich, “es socialmente necesario que el niño sea efectivamente sujeto, que su
individualidad sea reconocida, respetada, garantizada. (…) En este contexto, lo 'social' está
simultáneamente evocando su esencialidad y no los 'roles sociales' que no son otra cosa que la construcción de la vida social y personal por centros de poder que fabrican consumidores, electores, etc. No se trata entonces en este fundamento del protagonismo, de subrayar una tarea social, sino de afirmar una esencialidad del ser humano que no se agota en ninguna
forma concreta de relación a los demás individuos, colectiva o individualmente asumidos.”
De estas consideraciones, nos dice, se desprenden los principios de
pertenencia e interdependencia, el de identidad social, el de participación como palabra y como acción, el de ser sujetos de derecho.
Generar un sentido de pertenencia a su familia, a su comunidad, a la naturaleza y a la especie humana que permita a los niños y las niñas concebirse como parte y en ese sentido les abra posibilidades para hacer su parte. Para generar ese sentido de pertenencia es importante promover que los adultos con los que tratan establezcan con ellos una relación de aceptación, escucha activa, actitud dialógica, respeto,
reconocimiento de la diversidad y generación de espacios en donde niñas y niños puedan descubrir sus
capacidades, preferencias y gustos. En conclusión implica reconocerlos como legítimos otros en igualdad de
circunstancias. Este sentido de pertenencia implica también el desarrollar la responsabilidad por sí mismos, por su entorno y por el destino común que tenemos como humanidad en esta era globalizada que está demandando un salto cuántico para entrar en un nuevo ciclo evolutivo si queremos preservarnos como especie.
Sobre estas bases, se requiere una articulación de propósitos para animar la búsqueda de un proyecto de sociedad alternativo al que la
globalización pretende imponer a los pueblos.
11
Promover una visión de colectivo a partir de la interdependencia en donde el protagonismo cobra sentido en la construcción de espacios de
colaboración y solidaridad que procuren el bien común a través de la práctica de la solución de problemas directos que son de interés para los niños y las niñas y que están
relacionados con su entorno inmediato. Al respecto, se considera importante señalar que la participación en torno a necesidades comunitarias o a
situaciones que les atañen, puede convertirse en una oportunidad para que niñas, niños y adolescentes
desarrollen “un sentido de pertenencia y de responsabilidad, permitiéndoles pasar del 'yo' al 'nosotros'.” En ese sentido, es importante que se trabaje en aspectos subjetivos y en la
movilización de los sentimientos como aspectos esenciales para la realización de tareas grupales, ya que “en el trabajo de grupo surgen naturalmente los conflictos y las diferencias que abren la oportunidad para dialogar, respetar las expresiones de desacuerdo, argumentar y negociar para lograr consensos. También se desarrollan habilidades para resolver problemas concretos (…). Todos estos son elementos clave en el proceso de socialización política y contribuyen a la construcción de ciudadanía.”
Captar la violencia en sus expresiones diarias como consecuencia de la forma en la que se concibe el mundo en nuestra sociedad y conocer la capacidad de auto-organización que tenemos como seres vivos para ser resilientes y generar los cambios que se requieren para adecuarnos al entorno en las mejores condiciones posibles. Esto orientado a la búsqueda activa de espacios libres de violencia en donde puedan desarrollarse valores y principios que nos permitan formas alternativas de convivencia en las que se reconozcan los derechos y se acuerde hacerlos una realidad en lo cotidiano.
La apuesta de Save the Children en México para darle factibilidad a la creación de esos espacios son los Sistemas de Protección, que involucran, en primera instancia, la conformación de redes activas de auto-cuidado solidario conformadas por niños y niñas, así como redes de apoyo de padres de familia, docentes y
autoridades a las que también pueden sumarse organizaciones de la sociedad civil, miembros de la comunidad, universidades, centros de investigación, empresarios y cualquier otra instancia interesada en hacer realidad los derechos de los niños en lo cotidiano. Con estos sistemas, que por definición deben ser participativos, se pretende la construcción de tejido social a partir de acuerdos de convivencia claros en torno al cumplimiento de los derechos de la niñez en lugares concretos, ampliando las posibilidades para que los garantes cumplan con su
compromiso y para que los niños y
12
12. Corona Caraveo, Yolanda y Linares Pontón, María Eugenia (Coordinadoras). Participación Infantil y Juvenil en América Latina. Universidad Autónoma Metropolitana, Childwatch International Research Network, Universidad de Valencia, España, Generalitat Valenciana, España- México, 2007. Pág. 11
12
Incorporar la incertidumbre como un elemento que permite desarrollar la creatividad y flexibilidad y mantenernos en una perspectiva abierta a nuevas ideas y nuevas circunstancias. Este aspecto se considera de vital importancia, ya que, como lo hemos experimentado a partir del incremento de la violencia social y de los desastres naturales que se han registrado en diversas zonas de trabajo, las condiciones a las que están sujetos niños y niñas, pueden cambiar radicalmente de un día para otro. En ese contexto, el que se apropien de su capacidad de auto-organización y hagan un uso consciente de ella, les permitirá también ubicar sus posibilidades de incidencia en las nuevas circunstancias y desarrollar su resiliencia.
Reconocer al amor como una necesidad biológica de los seres humanos y fomentar el respeto, la equidad, la interculturalidad y el buen trato en los espacios de convivencia, fomentando una visión colectiva que ponga en el centro de la acción el interés común.
En ese sentido, es importante recordar que, además de las aportaciones que al respecto ha hecho Maturana, parte de estos elementos subyacen en la historia misma de la educación popular en América Latina y han sido la motivación para varios de los movimientos revolucionarios, ya que “es el amor a la vida, el deseo incontenible de gozarla, el placer inacabable de ver concretándose las mejores aspiraciones de todos nuestros pueblos, las ansias que desde niñas cuenten con redes de apoyo y
contención para la atención de
situaciones específicas y el seguimiento de casos que requieran de una
intervención más decidida. La construcción de estos sistemas constituye un proceso que ofrece múltiples posibilidades para todos los participantes, pudiendo ser una base para la generación de círculos reflexivos en torno a las condiciones de la niñez; lugares de búsqueda de acuerdos para la solución de problemas comunitarios en una
perspectiva intercultural de respeto a la diversidad; base para la generación de políticas públicas que atiendan necesidades específicas identificadas por las niñas y los niños; generación de iniciativas legales desde el paradigma de la colaboración en vez de la perspectiva de adversarios, que tradicionalmente se utiliza para las formulaciones legales, en fin, para desarrollar opciones que nos acerquen a la co-creación de nuevas formas de relacionarnos y de concebir los espacios sociales de convivencia que demanda la violencia que enfrentamos. Abrir espacios de encuentro, discusión y capacitación en donde los actores que fungen como garantes de los Derechos del Niño, hagan acuerdos de convivencia para garantizar que estos derechos serán cubiertos en espacios concretos y en lo cotidiano, tomando en cuenta la evolución de las facultades de los niños y las niñas, así como sus intereses, capacidades, preferencias y gustos.
13. Maturana Humberto y Verden-Zöller, Gerda. La Biología del Amor. 1996
13
14. Y de otras culturas milenarias también presentes en nuestra región. 15. Cussiánovich 2007 Op Cit. Pág 109
16. Ver Morin, Edgar. El Método 5 La Humanidad de la Humanidad. 3ª ed. Editorial Cátedra. Madrid, 2008 17. Morin, Edgar. Los Siete Saberes. Op Cit
nuestras culturas originarias podamos entablar una relación de
interculturalidad que socialice a escala lo mejor que cada pueblo tienen acumulado en su historia. Eso no se mantiene ni se hace si no es por un amor sin límites a la humanidad entendida a la andino-amazónica, es decir a la tierra, al cosmos todo. Sin el empleo de conceptos como los que estamos anotando, en la cosmovisión andino-amazónica en la que todo es viviente, todo tiene su identidad, todo tiene una función, podemos decir que se ensancha esta concepción del protagonismo.”
Fomentar una visión que tome en cuenta la complejidad del ser humano y sus dimensiones física, intelectual, emocional y espiritual, de acuerdo con lo que plantea Morin.
Mantener una postura consciente de aprendizaje continuo en la que se acepten las dudas y los errores como posibilidades de crecimiento que fortalecen la creatividad, generando conocimientos que resultan
pertinentes en la comprensión de los aspectos que son de interés para los niños y las niñas y en la solución de problemas concretos y atención a situaciones de interés común. En ese sentido, se considera importante incorporar elementos de los siete saberes que propone Morín para la educación del futuro y conforman la base de una nueva concepción de lo que significa 'SER' humano en el contexto global.
14
14 16 15 17En conclusión puede decirse que la perspectiva con la que nos interesa desarrollar el trabajo con y para niñas y niños, está relacionada con la construcción de una nueva consciencia, ligada a la evolución de la humanidad hacia estados más desarrollados y complejos en los que se exploren nuevas perspectivas hacia la conformación y consolidación del homo amoroso y universal.
Una construcción que permita a los niños y las niñas captar que son respetados y escuchados en su individualidad; que por el hecho de estar aquí, pertenecen y forman parte de la
naturaleza, de la sociedad, del universo y de la especie humana, compartiendo un destino común; que es fundamental que como parte de ese todo más amplio, tomen la responsabilidad de hacer su parte; que es posible conformar una identidad sólida aún en contextos de mucha adversidad y violencia; que es factible incidir y tener esperanza; que está permitido recuperar la confianza básica con la que llegaron al mundo y expresarse para orientar los procesos de su entorno; y que cada uno tiene algo que aportar y recibir a través de una interacción continua, respetuosa y equitativa que busca el bienestar colectivo en un mundo que funcione para todos.
El surgimiento de esta nueva
consciencia que dará paso a una
nueva cultura, será el resultado, en
principio, del cambio personal que
experimenten quienes trabajan con
los niños y las niñas, asumiendo la
responsabilidad de la construcción de
formas alternativas de relación y
convivencia que retomen una
concepción compleja de lo que
significa SER humano en esta etapa
crítica para las formas de
organización de la especie humana.
En resumen, desde la mirada que aportan el pensamiento complejo-holístico, la matrística, la pedagogía de la ternura y la conciencia evolutiva, puede decirse que la violencia:
o
o
o
o
o
o
o
Es estructural, siendo un componente cultural que se asume como 'normal', lo que contribuye a invisibilizarla.
Tiene sus orígenes en la perspectiva de la cultura patriarcal, que condiciona la pertenencia y fomenta la individualidad, la competencia, la subordinación, la inequidad y el miedo.
No es exclusiva de ningún sector social, ya que se experimenta en todos los ámbitos y en todos los niveles socio-económicos.
Sólo puede contrarrestarse efectivamente desde una perspectiva amplia de adentro hacia afuera y de abajo hacia arriba, que involucra:
Adoptar un nuevo paradigma para interpretar la realidad a través de un cambio de conciencia que nos permita re-significar lo humano.
Asumir un compromiso de trabajo personal con la violencia interna para impactar en la violencia social a través del modelaje de nuevas formas de interdependencia y co-creación.
Comprender y asumir socialmente la responsabilidad por las condiciones de exclusión y las necesidades que están detrás de sus diversas manifestaciones.
Fomentar la auto-protección, la comunicación no violenta y transparente y la solidaridad social manifestada en procesos co-creativos en los diversos ámbitos en los que inter-actuamos.
Impulsar acciones de construcción de tejido social que nos permitan retomar la importancia y el impacto de las acciones colectivas.
Organizarse en torno a espacios de protección locales con la participación activa de los diversos actores.
Apoyar el trabajo de los garantes mediante propuestas de políticas públicas orientadas a la generación y consolidación de un Sistema Nacional de Protección efectivo.
En este contexto, es fundamental revisar las alternativas que se plantean para transitar y emerger de la crisis logrando los cambios que se requieren para mantener nuestra vigencia como especie en el planeta. Al respecto, Wallerstein considera que durante los momentos de crisis terminal de los sistemas históricos, cuando aparece la debilidad de los mecanismos estructurales de reproducción sistémica, la lucha de los movimientos anti-sistémicos como sujetos colectivos, adquiere una importancia decisiva para la transformación hacia un nuevo sistema-histórico. Estos son los momentos de oportunidad para la
transformación cultural y social, cuando las luchas de los movimientos anti-sistémicos pueden hacer la diferencia participando en el debate mundial.
De acuerdo con lo que plantea el Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad, “se necesita lograr una cultura de paz, cambiar la manera en la que las personas reaccionan al conflicto. Para el trabajo de incidencia se necesita capacitación y educadores que movilicen y desarrollen acciones eficaces.
Lograr un reconocimiento como movimiento de construcción de paz, trabajando con NNA en las escuelas, con justicia juvenil, capacitación a funcionarios públicos, introducción de un nuevo discurso, instancias de la sociedad civil. Todo esto para estar en condiciones de movilizar a la comunidad en torno a demandas de pacificación que tienen sentido. Hay
alternativas que permiten pensar que esto es posible. Tratar de integrar a las organizaciones que tienen como objetivo lograr la paz para activar un movimiento por la paz.
16
18
19
Dejar del lado el discurso de encarcelar, reprimir, castigar y hacer un balance con ese discurso haciendo que el público entienda lo que implica vivir en una sociedad orientada a la paz.”
Lo anterior implica un trabajo de reflexión y transformación profunda que comparta con NNA alternativas de esperanza para la co-creación de un mundo sustentado en la ternura, en el que la convivencia se desarrolle a partir de la colaboración, de lo que funciona para todos y de una lógica de respeto por nosotros mismos, la naturaleza y los otros. Para sentar bases para la transición hacia ese cambio evolutivo a nivel humano e institucional es muy importante profundizar la comprensión de la realidad en la que estamos ubicados, detectando los espacios que pueden aportar elementos para mejorar la situación cotidiana y para ofrecer alternativas de remediación desde una perspectiva de justicia restaurativa a quienes están experimentando las
consecuencias de las contradicciones sociales.
18. Immanuel Wallerstein. Después del Liberalismo. S XXI. 6ª. Ed. México 2005
19. Declaración del Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad. http://movimientoporlapaz.mx IDENTIFICACIÓN Y RECONOCIMIENTO JURÍDICO DE LA VULNERABILIDAD DE
Las bases metodológicas para el desarrollo del proyecto parten del marco conceptual, retomando opciones participativas que permitan incorporar la perspectiva de los actores involucrados. Para el proceso se echó mano de técnicas de las ciencias sociales. En el procesamiento de la información de NNA se utilizaron métodos cualitativos y cuantitativos y en el apartado de política pública y análisis jurídico se utilizaron métodos principalmente cualitativos para la obtención de información a partir de la cual se desarrolló un análisis específico
A continuación se mencionan los elementos metodológicos considerados para la definición de instrumentos y sus contenidos, así como para su aplicación.
La metodología utilizada para la definición de los instrumentos partió de identificar en el del marco conceptual sobre la violencia y en el análisis jurídico inicial, los elementos que resultaba más pertinente captar entre los distintos actores involucrados. Estos elementos dieron pauta también para establecer los aspectos que resultaban relevantes en el proceso de vinculación.
A continuación se presenta una relación de los actores que se consideró era importante incorporar en la captación de información, así como los aspectos a considerar en el proceso de vinculación.
Equipo de
SC.-Niñas y jóvenes que han
experimentado
motivar la reflexión en
torno a la violencia social evaluando los
riesgos implicados en el desarrollo del
proyecto, la vulnerabilidad de niñas y
jóvenes, la importancia de impulsar
políticas públicas y las posibilidades de
tener una visión conceptual a largo
plazo.
conocer su
experiencia de atención, la efectividad
de las instancias de apoyo y su
perspectiva ante la vulnerabilidad
jurídica. Este fue un grupo que
finalmente se decidió no incorporar,
debido a que no había ninguna
alternativa ni condiciones de seguridad
a ofrecer, por lo que se consideró que
el involucrarlas implicaría
re-victimizarlas. Sin embargo, en acciones
futuras es importante incorporar su
perspectiva para conocer en donde se
ubican los principales obstáculos que
enfrentan y los apoyos que resultan
efectivos.
c. Metodología
IDENTIFICACIÓN Y RECONOCIMIENTO JURÍDICO DE LA VULNERABILIDAD DE LAS NIÑAS Y MUJERES ADOLESCENTES ANTE LA NARCOVIOLENCIA EN MÉXICO
18
Niñas, niños y adolescentes entre 7 y 18 años que participan en los proyectos de
SC.-Organizaciones de sociedad civil,
organizaciones sociales y otras instancias no
gubernamentales.-Instituciones gubernamentales.-
Legisladores y otros actores
captar el impacto que ha tenido la violencia social en su percepción de la realidad y qué tanto ha influido en sus prácticas cotidianas y en el ejercicio de sus derechos; conocer sus opiniones con respecto de las diferentes violencias con las que conviven, especialmente con la
relacionada con la acción del crimen organizado; y recabar sus recomendaciones sobre alternativas para disminuir la
vulnerabilidad de las niñas y jóvenes en la prevención, registro, atención y seguimiento de casos.
recabar información de actores interesados en derechos de protección y vulnerabilidad jurídica para establecer alianzas estratégicas que permitan hacer avanzar los temas de la agenda pública a integrar.
captar la perspectiva y acción de los garantes en torno al tema de violencia social y
vulnerabilidad jurídica de niñas y jóvenes y colaborar en la implementación de políticas públicas: leyes, programas, disponibilidad presupuestal, formas de cooperación.
que pueden influir en la instrumentación e
implementación de políticas públicas relacionadas con el tema.
Sobre estas bases, los ejercicios de diagnóstico general con NNA se dividieron en dos modalidades, un sondeo orientado a tener un panorama amplio acerca de los tipos de violencia que viven NNA en esas regiones, a ver qué tan familiarizados están con situaciones de violencia social y a captar el impacto que ha tenido en su percepción; y un violentómetro para motivar la reflexión de NNA con relación a la violencia que ejercen y a la que reciben. No fue posible integrar los resultados del
violentómetro porque se aplicó de distintas formas en las regiones. Sin embargo, se logró captar un inventario amplio de las
manifestaciones que tiene la violencia en la escuela, así como elementos interesantes en cuanto a las diferencias que hacen los niños en relación a la violencia que ejercen y la que recibe que pueden ser muy útiles en el proceso de sensibilización.
Ambos instrumentos fueron aplicados con métodos participativos acordes con los rangos de edad de los NNA, estos métodos se describen en cada uno de los instrumentos anexos, ofreciéndose variantes de aplicación que también se incluyen en los anexos Por su parte, las entrevistas a profundidad aportaron elementos muy relevantes en relación a las implicaciones que tiene la presencia del crimen organizado en la vida cotidiana de niñas y niños, así como propuestas de su parte para la atención que requieren especialmente las niñas, así como en torno a las acciones de prevención, registro, atención y seguimiento que requieren quienes
experimentan violencia. Los aportes formulados a este nivel, fueron la base de la reflexión que se llevó a cabo en los foros de consulta con instancias gubernamentales y organizaciones de la sociedad civil, así como el eje central de la integración de la agenda pública. A este nivel cabe señalar que la aplicación de este
construcción de confianza que han tenido los promotores y promotoras de SC en su espacio de trabajo con ellas y ellos.
Asimismo, se analizó con los equipo la posibilidad de incorporar las perspectivas de niñas y adolescentes que hubieran
experimentado violencia como resultado de acciones del crimen organizado, y se determinó no hacerlo para no vulnerar más su situación al exponerlas a entrevistas que sólo tenían el fin de documentar hechos para efectos de un estudio.
Como parte del proceso de captación de información para tener un panorama más claro de los aspecto que vulneran los procesos que enfrentan las niñas y adolescentes que han vivido situaciones de violencia como resultado de la acción del narcotráfico, paralelamente al análisis jurídico de atribuciones, se inició la identificación y mapeo de las instancias gubernamentales responsables de prevenir, atender y dar seguimiento a estos casos. Con esta información se integraron directorios para cada Estado, identificando actores e instancias clave en cada caso.
Para esto se utilizó una metodología que ha sido ampliamente difundida y practicada, que es el mapeo retrospectivo, el cual consiste en 'un modelo descriptivo de los factores que ocasionan los problemas y visualizan claramente los incentivos que requieren los diferentes actores involucrados.
Con esta información se solicitaron citas
con funcionarios públicos, así como con
representantes de organizaciones de la
sociedad civil, solicitándoles la información
contenida en los instrumentos. Si bien
todos mostraron interés en el tema y
manifestaron su decisión de apoyar las
iniciativas que se desprendieran de este
proceso, muy pocas instituciones
1. ANTECEDENTES
20. Richard F. Elmore. P. 246.
20
accedieron a llenar los instrumentos o a
proporcionar información más detallada. En
el análisis interno realizado al respecto y
tomando en cuenta los cuestionarios que si
se respondieron, concluimos que responder
evidencia las limitaciones que tienen para el
desempeño de su trabajo a muy diversos
niveles.
En la investigación en políticas públicas se abarcaron seis etapas en las que se abordan diversos temas que se describen en el documento correspondiente. Las etapas abarcadas fueron:
En relación al análisis jurídico se hizo una recopilación exhaustiva de la legislación relativa en las tres entidades y la federación, se llevó a cabo el análisis de las leyes que se consideraron más relevantes, basado en el cumplimiento de los derechos fundamentales descritos, así como de los derechos de protección y se formularon las recomendaciones que se consideraron pertinentes para el logro de los objetivos del proyecto.
1. Marco teórico contextual de las políticas públicas
2. Desarrollo metodológico para la investigación de campo 3. Detecciones y mapeos
4. Análisis de las políticas públicas según rastreo de información 5. Propuestas de políticas públicas 6. Elaboración de conclusiones y
Lo que hace más humanos a los sujetos hace bien a los
niños y niñas; pero también lo que hace bien a la infancia
hace mejor a la humanidad.
II. DIAGNÓSTICO SITUACIONAL
a. Contexto y marco jurídico internacional
A nivel internacional las condiciones de violencia se han recrudecido. En el Índice Global de Paz de 2013, se registra que desde 2008 110 países han deteriorado sus
condiciones de paz en tanto que sólo 48 las han mejorado. Uno de los aspectos que ha influido en este crecimiento es la acción del crimen organizado que especialmente en América Latina se ha incrementado de manera importante.
En el ámbito global existe una amplia discusión en relación con la definición del crimen o delito organizado, que sería la categoría en la que se inserta la narcoviolencia.
De acuerdo a lo que plantea Francisco Rojas, ex Secretario General de Flacso, en su segundo informe, la delincuencia organizada se diferencia de la delincuencia común a partir de que:
Está muy delante de lo que caracteriza a la delincuencia común tradicional y
convencional.
Posee una marcada dimensión transnacional y una alta capacidad de adaptación al nuevo contexto, así como una fuerte especialización en los ámbitos específicos como lo son el tráfico ilegal de estupefacientes, armas, personas, así como el blanqueo de dinero asociado con los delitos anteriores.
Rebasa los controles gubernamentales.
Establece líneas especiales de operaciones basadas en un sistema complejo de tipo empresarial, bien estructurado para la comisión de hechos delictivos.
Persigue por medio de determinadas acciones violentas la búsqueda y obtención de poder económico y social, no tanto político.
21. Francisco Rojas Aravena. El Crimen Organizado Internacional: una grave amenaza a la democracia en América Latina y el Caribe II Informe del Secretario de Flacso 2006.
21
Al crimen organizado se le identifica sólo con el narcotráfico. Para comprender el fenómeno se requiere entender las manifestaciones
particulares que adopta, con un marco más amplio capaz de abarcar las actividades ilícitas organizadas. Es decir, para poder definir políticas públicas efectivas y eficientes en contra de este tipo de delitos es necesario tener una visión global, y simultáneamente delimitar sus
expresiones específicas a fin de operacionalizar el concepto. Ambas dimensiones permitirán focalizar en los actores y las formas en que sus actividades mutan constantemente. Su accionar en red le otorga una alta flexibilidad de la cual carecen los Estados, lo que constituye una de las expresiones de los efectos no deseados de la mundialización.
De acuerdo con lo planteado por Rojas, en diversos estudios se han señalado las características que adopta el crimen organizado. De estas se pueden destacar las siguientes:
El crimen organizado no es ideológico, aunque para alcanzar sus objetivos puede perseguir algunos fines políticos; no busca el poder político como tal buscando incidir sobre el Estado, pero sin tomar el poder por sí mismos. En este sentido, el crimen organizado se diferencia del terrorismo. El terrorismo busca objetivos políticos por medio del terror.
El crimen organizado tiene una estructura jerárquica; hay una autoridad que define y planifica los objetivos. Estas estructuras de mando se han ido flexibilizando para estar en condiciones de mantener una suplencia, cuando estos son apresados.
El crimen organizado posee una fuerte cohesión interna. El mayor grado de cohesión o las restricciones para romper con esta asociación ilícita se vincula a la violencia; es la violencia y el uso de la fuerza o la amenaza de ella uno de sus elementos característicos. Entre los aspectos que tienden a otorgar un mayor grado de cohesión se encuentran los de carácter étnico, o bien el origen de los integrantes (sea este familiar o territorial). El lugar de origen genera una perspectiva de cohesión, de complicidad, de lazos de confianza importantes.
El crimen organizado tiene una fuerte auto-identificación, busca desarrollar una alta dosis de credibilidad, para de esta forma poder intimidar.
El crimen organizado es una empresa ilegal, aunque por lo general estas empresas, tienden a penetrar negocios legítimos. La corrupción es un elemento central que explica este fenómeno. A la vez es fundamental comprender la forma en que actúa la corrupción y como esta se expresa particularmente frente a la institucionalidad del Estado y de la sociedad
El crimen organizado es crecientemente transnacional. La transnacionalización es una consecuencia creciente de la globalización. En este marco el crimen organizado adquiere una gran sofisticación cuando accede al uso de tecnologías de punta. La ampliación del ámbito operativo de las redes criminales organizadas
resultante de los procesos de globalización financiera y comercial constituye un caldo de cultivo óptimo para el fortalecimiento de las acciones ilícitas.
El crimen organizado se articula en forma jerárquica y se especializa. En estudios recientes se indica, por ejemplo que los carteles mexicanos de drogas, que son los que controlan las principales cadenas de distribución y el ingreso de la droga a los Estados Unidos, están comprando directamente y al por mayor, la droga en Colombia. Es decir, existen almacenes de aprovisionamiento en Colombia en donde los distintos carteles entregan esta droga, allí es comprada y luego llevaba a los grandes centros de consumo,
fundamentalmente por tierra y mar. En la medida en que se han desarrollado políticas de radares y de sistemas de control aéreo, se estima que en la actualidad el 60% de la droga se mueve por medios terrestres y navales. Por lo tanto, es en este marco en donde el tráfico por Centroamérica y el Caribe, adquiere una gravitación mayor y tendrá un efecto muy importante en sus Estados y sociedades.
22
El crimen organizado produce distintos tipos de daños. Daños sobre los individuos, daños sobre las comunidades, los negocios, las instituciones y la democracia.
Estas características perfilan distintas
implicaciones para los NNA que están directa o indirectamente ligados con las acciones de estos grupos. Esto requiere de un análisis profundo que permita caracterizar también los niveles de daño que se mencionan y los costos individuales, sociales y económicos que
acarrean.
Otro factor que resulta muy relevante para la comprensión del problema es el nivel de inversión que se canaliza a combatir sus efectos. De acuerdo con el Índice de Paz Global 2013, el impacto económico global que tiene la violencia se estima en 9.46 billones de dólares americanos, esto implica el 11% del Producto Interno Bruto a nivel mundial.
Con una reducción del 50% en los gastos de violencia mundiales se podría pagar la deuda de los países subdesarrollados, se podrían aportar los recursos que requiere la Unión Europea para garantizar su estabilidad y todavía se tendrían fondos suficientes para alcanzar los Objetivos del Milenio.
Esto demuestra que el impacto económico de la contención de la violencia en el mundo, es muy importante, significando el doble del valor de la producción agrícola global, casi cinco veces la aportación total de la industria del turismo al PIB mundial, y casi trece veces la aportación anual de la industria de las aerolíneas.
Por su parte, el impacto económico de los homicidios fue de cerca de 1.5 billones dólares en 2012, lo que abarca aproximadamente el 15% del gasto total en la contención de la violencia.
Para tener una idea más precisa, el impacto económico de contener la violencia en el mundo es 75 veces lo que aporta la Asistencia Oficial para el Desarrollo, ODAs por sus siglas en inglés (Official Development Assistance), en todo el mundo y que ascendió a 125 mil millones de dólares.
Estas cifras son muy elocuentes y nos hablan de la necesidad de generar una conciencia que resignifique lo humano en el planeta y nos permita modificar la manera en la que se gestan las políticas públicas y las asignaciones
presupuestales, si queremos tener viabilidad como especie.
En el contexto institucional a nivel mundial, este proyecto forma parte del trabajo de
gobernanza, de protección infantil y de incidencia en políticas públicas desde el enfoque de derechos que toma en cuenta la opinión de niñas y niños y su participación activa en la solución de los problemas que les atañen, y en donde, como se planteó en el marco conceptual, la construcción de espacios libres de violencia y las acciones de equidad de género, son tareas fundamentales.
En ese sentido, parte de un marco normativo internacional considerando las definiciones de violencia y los elementos que aportan diversos instrumentos.
A continuación se integran los ordenamientos que se consideran más relevantes en el marco internacional para el tratamiento del tema, así como algunos comentarios generales acerca de aspectos que es conveniente revisar para comprender y atender el problema de la violencia que resulta de la acción del crimen organizado.
22. Ibid.
23. Indice Global de Paz 2013
22
23
24. Convención sobre los Derechos del Niño. http://www2.ohchr.org/spanish/law/crc.htm
25. El contenido de los dos primeros protocolos, así como algunas recomendaciones para su uso, pueden ser consultados en http://www.unicef.org/spanish/crc/index_protocols.html
En el artículo 19, párrafo I de la
Convención de los Derechos del Niño se define como violencia “toda forma de perjuicio o abuso físico o mental, descuido o trato negligente, malos tratos o
explotación, incluido el abuso sexual”
La Convención de los Derechos del Niño cuenta además con tres protocolos facultativos que complementan el marco legal internacional en relación con la situación de violencia que viven
especialmente las niñas y las adolescentes a partir de las acciones del crimen
organizado:
o
o
Protocolo facultativo sobre la participación de los niños en los conflictos armados que tiene como objetivo fortalecer la aplicación de la Convención y aumentar la protección de los niños y niñas durante los conflictos armados. En ese sentido y considerando que alrededor de 300.000 niños y niñas participan en conflictos armados en todo el mundo, exhorta a los gobiernos a que tomen todas las medidas posibles a fin de velar para que ningún niño o niña menor de 15 años participe directamente en las hostilidades.
A este nivel, es importante considerar también los daños 'indirectos' que ocasionan a los niños el encontrarse en espacios en los que no se sienten seguros para transitar en las calles, en ocasiones ni para asistir a la escuela. Como lo señalan elocuentemente en sus apreciaciones de la realidad que viven, el ejercicio de muchos de sus derechos se ve obstaculizado con la presencia del crimen organizado en sus comunidades, pero también con las implicaciones de estar en un país en donde hay presencia continua de fuerzas represivas y en donde el Estado no puede garantizar el respeto a las garantías individuales de la población. Protocolo facultativo sobre la venta de niños, la prostitución infantil y la utilización de niños en la pornografía, que a partir de considerar que alrededor de un millón de NN, -la mayoría niñas- caen todos los años en las redes del comercio sexual, exige a los Estados una serie de medidas para poner fin a la explotación y el abuso sexuales de la infancia. También protege a los niños y niñas de la venta con objetivos no sexuales, como otras formas de trabajo forzado, adopciones ilegales o donación de órganos.
En esta línea sería muy importante una acción más decidida del Comité y los organismos internacionales para garantizar que los Estados parte impulsen la implementación de registros confiables, así como acciones de justiciabilidad para que las autoridades desarrollen los mecanismos que se requieren para atender el problema desde su génesis, lo que pasa por acciones de investigación de las redes de trata y tráfico, las condiciones que propician su integración, qué podría hacerse
24
25
24
26. Este protocolo puede ser consultado en http://treaties.un.org/doc/source/signature/2012/a-res-66-138-spanish.pdf encontrando elementos para su aplicación en http://www.un-ngls.org/spip.php?page=article_es_s&id_article=3793
27. Paulo Sergio Pinheiro, Informe Mundial Sobre la Violencia Contra los Niños y las Niñas. Naciones Unidas 2006. Puede obtenerse una copia de este informe en
28. VVer las Observaciones del Comité en http://www2.ohchr.org/english/bodies/crc/comments.htm www.observatoriodelainfancia.msssi.gob.es/productos/pdf/informeMundialSobreViolencia.pdf
para prevenirlas y sus vínculos o no con las redes de narcotráfico, atención adecuada a las denuncias ciudadanas sin criminalizar a los denunciantes y garantizando su seguridad, programas efectivos de rescate, restauración y seguimiento de casos de trata.
o Protocolo facultativo relativo a un procedimiento de comunicaciones, que abre la opción de que NNA presenten ante el Comité denuncias directas a situaciones que no han sido atendidas o no han podido ser resueltas a través de las instancias nacionales
Este protocolo requiere de mayor difusión para que NNA se enteren de que existe esta opción y de la manera en la que puede accederse a ella.
El Estudio sobre Violencia contra la Niñez realizado en 2006 por las Naciones Unidas, retoma esta definición, así como la del Informe Mundial Sobre la Violencia y la Salud, que establece que la violencia es el “uso intencional de la fuerza o el poder físico, de hecho o como amenaza, contra uno mismo, otra persona, o un grupo o comunidad, que cause o tenga muchas probabilidades de causar lesiones, muerte, daños psicológicos, trastornos del
desarrollo o privaciones”
Este estudio considera que, por su naturaleza, existen los siguientes tipos de violencia: física, psicológica, sexual, abandono físico-emocional, económica y atestiguamiento de la violencia. Y por su contexto: familiar, escolar, institucional, en el trabajo y en la comunidad.
En relación a los contextos, vale la pena plantear una perspectiva más amplia de los contextos, incorporando orientaciones cuando la violencia armada por presencia del crimen organizado abarca entidades federativas completas.
En respuesta a los resultados del estudio sobre violencia el Comité de los Derechos del Niño (CDN), instancia responsable del seguimiento de la Convención de los Derechos del Niño, ha formulado su Observación No. 13, denominada Derecho del niño a no ser objeto de ninguna forma de violencia y emitida en Abril del 2011. Entre los supuestos fundamentales en los que se basa esta Observación, destacan:
26
27
28
29. Pinheiro, Op Cit. párr. 1.
30. Esta Declaración puede consultarse en http://www2.ohchr.org/spanish/law/mujer_violencia.htm. Asimismo para ver los tipos de discriminación de género que pueden presentarse en las distintas etapas y la respuesta de UNFPA al respecto puede consultarse
http://www.unfpa.org/gender/docs/end_violence_against_women_sp.pdf
31. Para consultar esta Convención puede verse http://www.oas.org/juridico/spanish/tratados/a-61.html
o "La violencia contra los niños jamás es justificable; toda violencia contra los niños se puede prevenir".
o Un planteamiento de la atención y protección del niño basado en los derechos del niño requiere dejar de considerar al niño principalmente como "víctima" para adoptar un paradigma basado en el respeto y la promoción de su dignidad humana y su integridad física y psicológica como titular de derechos.
o El concepto de dignidad exige que cada niño sea reconocido, respetado y protegido como titular de derechos y como ser humano único y valioso con su personalidad propia, sus necesidades específicas, sus intereses y su privacidad. o El principio del estado de derecho debe aplicarse plenamente a los niños, en pie
de igualdad con los adultos.
o En todos los procesos de toma de decisiones debe respetarse sistemáticamente el derecho del niño a ser escuchado y a que sus opiniones se tengan debidamente en cuenta, y su habilitación y participación deben ser elementos básicos de las estrategias y programas de atención y protección del niño.
o Debe respetarse el derecho del niño a que, en todas las cuestiones que le conciernan o afecten, se atienda a su interés superior como consideración primordial, especialmente cuando sea víctima de actos de violencia, así como en todas las medidas de prevención.
o La prevención primaria de todas las formas de violencia mediante servicios de salud pública y educación y servicios sociales, entre otros, es de importancia capital.
También a nivel de la legislación internacional y ya en lo relativo a la equidad de género, cabe señalar que la Declaración de NU sobre la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, presentada en 1993, define como violencia de género actos que generan “daño o sufrimiento físico, sexual o sicológico para la mujer, así como las amenazas de tales actos, la coacción o la privación arbitraria de la libertad, tanto si se producen en la vida pública como en la vida privada”
Por su parte, la Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia Contra la Mujer de 1994, también conocida como Convención de Belém do Pará, establece que los garantes adoptarán medidas para “fomentar el conocimiento y la observancia del derecho de la mujer a una vida libre de violencia”
30 29
31