4 MATERIAL Y MÉTODOS
MEDIA DS VÍA VAGINAL
6.1 SOBRE LA METODOLOGÍA DEL ESTUDIO
6.1.3 PULSIOXÍMETRO
6.1.3.1 Sensor utilizado.
A lo largo del desarrollo de la pulsioximetría se han utilizado diferentes modalidades de sensores, que se diferencian en función de dos características principalmente, el sitio de monitorización y el modo de fijación del sensor al feto.
El sensor de pulsioximetría empleado en la actualidad y usado en nuestro estudio ha sido el Nellcor Purintan Bennett, Pleasanton, California, USA.50,136 diseñado como un sensor fetal de oxígeno que
es introducido entre la pared uterina y la mejilla del feto. El sensor utilizado precisa estar en contacto íntimo con la piel fetal para que el pulsioxímetro procese la señal.
Este sensor ha demostrado ser seguro tanto para la madre como para el feto, no encontrando complicaciones derivadas de su inserción. Por otra parte, es mucho más cómodo que los sistemas de succión, los cuales precisan de un tiempo mínimo de vacío, y menos lesivo que los sistemas en espiral, los cuales van anclados al cuero cabelludo.
Su diseño y estructura hace que su inserción sea sencilla, siendo posible incluso en casos con mínima dilatación, lo cual supone una ventaja en relación a los demás dispositivos, incluso frente a la realización de un pH, que precisan de una dilatación más avanzada.
Al no estar fijado al feto presenta el inconveniente de una mayor facilidad de pérdida del contacto ante movimientos maternos o fetales, presentando un mayor porcentaje de pérdida de señal, es por este motivo que hemos reflejado tanto la duración total de la pulsioximetría como la duración real, siendo esta última el tiempo en el que el sensor se encuentra en contacto con el feto y capta señal. Se obtuvo señal adecuada en un 69% del tiempo en el que estuvo colocado el sensor. Ello podría explicarse por el diseño del sensor que no queda fijado a la calota fetal haciendo que sea fácil perder el contacto y por tanto la señal ante los movimientos maternos.
Por otro lado, la experiencia del grupo permitió colocar el sensor con dilataciones cervicales muy reducidas, que en algún caso fue de 1 cm, en estos casos en los que la dilatación es baja y la cabeza fetal no se encuentra encajada es más difícil obtener un contacto adecuado, lo que hace que se pierda la señal con mayor frecuencia.
Teniendo en cuenta estos datos el obtener señal un 69% del tiempo durante el que estuvo colocado el sensor es un valor adecuado aunque algo por debajo de los tiempos descritos en otros estudios. En el estudio FOREMOST162, los autores comunicaron la
obtención de señal adecuada durante el 83% del tiempo valorado, utilizando el mismo sensor mientras que Bloom y colaboradores describen hablan de un 75,2% del tiempo, aunque en ambos estudios se requiere una dilatación mínima de 2 cm para la colocación del sensor.
Actualmente existen en el mercado, sensores que quedan fijados a la calota fetal mediante un sistema doble de succión y espiral (FetalSat, Nonin), que presentan la ventaja de ofrecer menor porcentaje de pérdida de señal, comunicando registros durante más
del 90% del tiempo, pero con el inconveniente de ser invasivos para el feto y precisar de una mayor dilatación para su inserción.
Los estudios realizados para valorar la comodidad de la gestante con la utilización del sensor de pulsioximetría reflejan un alto porcentaje de satisfacción170. Considerando que una vez que se utiliza la monitorización con CTG continua durante el trabajo de parto, la utilización de la tecnología de oximetría de pulso fetal no afecta negativamente las percepciones de las mujeres de su experiencia en el trabajo de parto o de la monitorización fetal general170.
6.1.3.2 Complicaciones derivadas de la inserción
Hasta el momento no se conoce ningún caso de perforación uterina o placentaria, desprendimiento de placenta o traumatismo de cordón115. Con la utilización de un sensor antiguo dotado de efecto
ventosa se describieron dos casos de erosión ligera y pasajera de la piel fetal171, y con los últimos modelos, marcas de presión efímeras136 así como un caso de bradicardia transitoria inmediatamente posterior a la inserción del sensor136. Además, en estudios controlados no se ha
constatado que la pulsioximetría aumente la pérdida de sangre intraparto158, la morbilidad infecciosa fetal o materna158 ni la
morbilidad general158,172. Por otra parte, la técnica es aceptada por las parturientas149, y la mayoría de profesionales que la utilizan la
consideran fácil de realizar136.
Bloom y cols.173 comunican la aparición de marcas faciales por
el sensor que desaparecen en 24 horas en el 86,6% de los casos. En 54 mujeres se observaron deceleraciones prolongadas (determinadas como disminución de la FCF de menos de 100 latidos por minuto durante dos o más minutos), al insertar el sensor. De esas 54 mujeres, 14 (25,9%) requirieron cesárea urgente. Se consideró la
posibilidad de que esta complicación estuviera provocada por la compresión del cordón umbilical por el sensor o por la manipulación de la cabeza fetal. De hecho, un 52% de los casos se asociaron con la presencia de cordón a nivel nucal, este porcentaje es aproximadamente el doble de la incidencia esperada173.
En este trabajo no encontramos ninguna complicación materna o fetal derivada de la colocación del sensor de pulsioximetría fetal y la mayoría de los profesionales que trabajan con este procedimiento lo encuentra inocuo tanto para la gestante como para el feto.