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que es diferente”

In document Libro Como Innovar Periodismo MIP (página 128-130)

osé Manuel Rodríguez es periodista especializado en redes sociales. En El Confidencial gestiona la estrategia social y modera su comunidad interna desde 2013. Previamente, trabajó en lainformacion.com y en Arista. Además, ha prestado servicios de formación y consultoría en compañías como INECO, la Real Academia Española de la Lengua (RAE) y Axel Springer.

1. ¿Cómo define la innovación en el periodismo? ¿Qué características debe tener un medio, iniciativa o servicio para que sea innovador?

Sobre este tema tengo opiniones encontradas. Por una parte, pienso que la innovación tiene que partir de una unidad que empuje nuevas formas de contar historias y de encontrar nuevas vías de incorporar a perfiles distintos en el desarrollo de estas historias. Desde perfiles técnicos a perfiles más creativos.

Por otra parte, también pienso que la innovación debería ser algo transversal en toda la empresa. Es decir, que no haya alguien que innove para que luego lo imponga a los demás sino que sea un proceso que gradualmente pueda absorber toda la gente. Por ejemplo, en el laboratorio de El Confidencial hay una unidad cada vez más grande dedicada a eso pero lo más interesante es que toda la empresa se involucre en ese proceso de hacer mejor las cosas y de buscar nuevos horizontes a la hora de contar las cosas.

Desde el punto de vista de que la innovación se puede cifrar en dos aspectos esenciales –hacer cosas que los demás no hacen o hacer lo que hacen los demás pero de forma totalmente distinta-, yo creo lo más importante es involucrar al máximo número de personas, lo más variadas posibles y de todo el escalafón.

2. ¿Puede destacar algún medio a nivel nacional o internacional como especialmente innovador? ¿Por qué?

The New York Times tiene una división en New York Times Labs y ha trabajado en todo tipo de prototipos y de ideas. Desde formatos físicos para ver las noticias en una mesa hasta aplicaciones que te permiten ver la frecuencia de palabras en noticias o en contenidos publicados por ellos. Otro ejemplo es el Washington Post, también está apostando bastante por ello. Al fin y al cabo, ha sido comprado por el dueño de Amazon, Jeff Bezos, y hay un componente tecnológico muy importante.

En España, sin desmerecer al resto, considero que El Confidencial está liderando la apuesta por la innovación en la medida en que tenemos una visión y un compromiso por intentar ser distintos tanto en contenido como en forma. También destacaría lo que hace en algunas ocasiones El País, donde hay gente muy buena.

Al margen de El Confidencial y de nuestro compromiso, surgen iniciativas tanto estructurales como coyunturales y eso es una buena noticia porque lo que tenemos que hacer es, sobre todo, sorprender al lector.

3. ¿Cuáles son las principales dificultades que tienen los periodistas y/o empresarios a la hora de emprender, desarrollar un medio y consolidarlo?

La primera dificultad es que a los periodistas no se les enseña a ser emprendedores. Normalmente salen de la facultad con unos conocimientos teóricos basados en cómo comunicar, cómo escribir, cómo desenvolverse en un ámbito puramente productivo, etc. En cambio, no reciben nociones de

cómo montar una empresa, de diseñar una estructura empresarial o de hacer un plan de negocio. Con lo cual, como no te forman, no te planteas esa vía. Si ya en la propia carrera te metiesen el gusanillo de las posibilidades que tiene el hecho de que tú pongas en marcha un proyecto propio que se pueda acabar convirtiendo en un proyecto colectivo muy interesante, eso podría seducir a algunas personas.

Es cierto que los periodistas, salvo los que se dedican a la economía, somos malos con los números. Por ello, al emprender tenemos la necesidad de ser gente que se maneje mejor con los números, con el plan de negocio, con ingresos o gastos. Hay que ser buenos gestores porque entendemos cómo funcionan las matemáticas o las estructuras básicas de lo que entra o lo que sale de una empresa.

4. ¿Cree que en España hay una cultura para emprender poco

explotada o que ofrecen menos facilidades si se compara con otros países?

Es difícil saberlo. Tengo compañeros metidos en este tema como Carlos Soto, nuestro periodista encargado de escribir sobre emprendedores. Desde mi punto de vista, nos falta espíritu porque no lo alimentamos. Es decir, no lo fomentamos con una formación adecuada que intente estimular las ganas de crear algo propio. Es esencial el amor propio de la persona que tiene una idea y quiere llevarla adelante.

No es una cuestión de falta de ideas sino de falta de espíritu fomentado por la falta de cultura, que también está desarrollado con la falta de medios. Además, en la cultura española el empresario quizás tiene una imagen inmerecida en muchos casos. Si hay una creación de empresas o de puestos de trabajo significa que alguien apuesta por intentar montar un proyecto de alguna manera. Así que creo que es una combinación de todos los factores.

En estos tiempos de incertidumbre en los que la

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