Eclesiastés o Qohélet
1.1. Quién es el autor del libro
A primera vista parece que no tiene sentido preguntarnos sobre el autor del Eclesiastés, pues el libro comienza precisamente con estas palabras: «Palabras de Qohélet, hijo de David, rey en Jerusalén», que no pueden referirse más que a Salomón. De hecho la tradición de los judíos es constante en atribuirlo a Salomón; los Santos Padres a continuación y los escritores eclesiásticos después se encargan de recordar lo mismo. Hasta el siglo XVII se mantiene pacíficamente esta tradición, y continúa también después, aunque ya no pacíficamente sino en continuas controversias.
no fue Salomón el autor de Qoh, sino un sabio de sobrenombre Qohélet, que da su nombre al libro. 1.1.1. Datos personales de Qohélet
Negada la identificación entre Qohélet y Salomón, surge la necesidad de caracterizar al autor que se apellida Qohélet. De todas formas no intentamos en este apartado hacer una biografía de Qohélet, sino agrupar lo que directa o indirectamente nos suministra el mismo libro.
La mayoría de los autores mantiene que un discípulo de Qohélet escribió lo que leemos en el epílogo 12,9-10, a saber: «Qohélet, además de ser un sabio, instruyó permanentemente al pueblo; y escuchó con atención e investigó, compuso muchos proverbios; Qohélet procuró encontrar palabras agradables y escribir la verdad con acierto». Estas breves notas informan verídicamente acerca del autor, pero el epílogo es sólo un punto de partida. El estilo, el talante y el tono del libro nos descubren facetas interesantes del autor.
Sinceramente no puede ponerse en duda la fe judía del autor. Así mismo es coherente con todo el librito la sentencia de que Judea es la patria de origen del mismo; y, si parece bien Judea, el lugar más adecuado es Jerusalén. Así pues, Qohélet debió de ser un judío de Jerusalén, perteneciente a una familia bien acomodada, de la clase alta o aristocrática, ya que el talante espiritual que reflejan las enseñanzas del libro es el de un aristócrata un tanto distanciado de la realidad, que ha recibido una esmerada educación y formación.
¿Es posible llegar a determinar el estado civil de Qohélet con los datos que nos suministra el libro? Creemos que sí. Teniendo en cuenta que el quedarse célibe era una excepción entre los judíos y que el mismo Qohélet recomienda lo contrario en 9,9: «Disfruta la vida con la mujer que amas», lo más lógico es pensar que Qohélet estuviera casado.
La personalidad de Qohélet es muy compleja. Se enfrenta valientemente a los más graves problemas humanos de todo orden y pone en interrogación las soluciones tradicionales que de hecho se consideraban intocables. Este arrojo y la ardua tarea de buscar fórmulas literarias adecuadas supone una personalidad muy acusada. Todo lo hizo utilizando formas y métodos nuevos, a cara descubierta y ante los representantes del poder y de la intelectualidad del pueblo. Un hombre así tuvo que ser todo un carácter, con una fuerte personalidad que rompía los moldes, con características muy dispares y hasta contradictorias: conservador e innovador, escéptico y de firmes convicciones, como veremos en el apartado siguiente.
1.1.2. Actitudes de Qohélet en la vida
Qohélet tiene plena conciencia de lo que «es investigable» por el hombre y de lo que «no es investigable». Esto quiere decir que «a priori» excluye de su campo de reflexión, y, por supuesto, de observación, sólo la existencia de Dios, no así todo lo demás. Parafraseando al mismo Qohélet: no se pueden confundir «las cosas que suceden bajo el sol» con «lo que está sobre el sol», es decir, Dios y su mundo: lo impenetrable, el misterio.
a. Qohélet es un buen observador
La realidad cercana al hombre, «lo que sucede bajo el sol», centra toda la atención de Qohélet. Este es su medio natural en el que se mueve como pez en el agua: «Me dediqué a investigar y a explorar con sabiduría todo lo que se hace bajo el cielo» (1,13); «Examiné todas las acciones que se hacen bajo el sol» (1,14); «Observé la tarea que Dios ha impuesto a los hombres» (3,10; ver además 4,1.4; 7,15; 8,16). Con sus afirmaciones categóricas, universales, evidentemente hiperbólicas, parece que Qohélet quiere dar la impresión de que no hay parcela de la realidad que no haya analizado personalmente, como corresponde, según él, al verdadero sabio: «Todo esto lo he examinado con sabiduría. Yo dije: voy a ser sabio» (7,23).
b. Qohélet es un crítico radical
Lo que Qohélet ve en el ámbito de las relaciones interhumanas, a su alrededor, no es nada alentador; es lo mismo que han visto y ven otros muchos, sean sabios o responsables en mayor o
menor medida de la marcha en la vida de la comunidad humana. La diferencia está en que si a él no le satisface lo que le han enseñado desde pequeño en la sinagoga, en la escuela, en el templo, lo dice en voz alta y no permanece callado, como los demás.
Qohélet no es un moralista, ni levanta su voz como los antiguos Profetas, pero como sabio constata la contradicción evidente entre lo que se enseña y lo que sucede: «Yo sé eso: "les irá bien a los que temen a Dios, porque lo temen, pero no le irá bien al malvado..."» (8,12-14;
ver también 7,15).
Se puede afirmar que la constatación repetida de esta contradicción es el principal fundamento que tiene Qohélet de su visión crítica de la realidad y, consiguientemente, de la crítica implacable que hace a lo que tradicionalmente se ha enseñado. Qohélet ha sido capaz de enfrentarse a la enseñanza tradicional en cosas tan graves como en la negación de cualquier retribución, en la imposibilidad de conocer los sentimientos de Dios para con el hombre, en la evaluación del poder, de las riquezas, de la familia.
Se impone, pues, una visión absolutamente crítica de Qohélet en la vida: Todo, absolutamente todo lo que el hombre tiene a su alcance, todo lo que está y sucede bajo el sol es vacío, humo, viento, vanidad, e ir detrás de ello es ir a la caza del viento.
1.2. Fecha y lugar de composición de Qoh
Las sentencias sobre el tiempo y lugar de composición de Qoh están íntimamente ligadas con las opiniones sobre el autor. Para los que en tiempos antiguos defendieron la autoría salomónica, naturalmente el tiempo y lugar en que se escribió Qoh fueron los mismos del rey sabio, «hijo de David, rey en Jerusalén». Negada la paternidad salomónica, se han señalado como fechas de composición de Qoh el período de la dominación persa (539-333 a.C.), el tiempo Inmediatamente posterior o comienzos de la época griega (del 333 hasta el 300 a.C.), y hasta la mitad del siglo II a.C.
¿Podemos determinar la fecha tope después de la cual no pudo ser escrito Qoh? Contamos con un punto de referencia cierto: el hallazgo de los fragmentos de Qoh en la gruta 4 de Qumrán y datados hacia el año 150 a.C. La mayoría de los autores reduce aún más la franja de tiempo disponible, al afirmar que Qoh fue escrito antes que el Eclesiástico (ca. 190-180), ya que Jesús Ben Sira, al parecer, hace uso de él.
La opinión más común desde hace bastante tiempo dice que Qoh fue escrito en el siglo III a.C. Mi opinión personal es que Qoh fue escrito probablemente durante la segunda mitad del siglo III a.C., muy próximo al año 200. Este espacio de tiempo es un marco más que suficiente para satisfacer las exigencias lingüísticas e históricas que se derivan del libro.
En cuanto al lugar de composición de Qoh, la mayoría prefiere Palestina, y de Palestina la región de Judea y su capital Jerusalén.
Además de Palestina, otras tres regiones han sido propuestas para su composición, aunque sin fortuna: Babilonia, Fenicia y Egipto.
1.3. Fuentes de inspiración de Qoh
En este apartado indicamos solamente algunos influjos literarios que se pueden descubrir en Qoh. El Eclesiastés, como toda obra literaria, nace en un medio determinado y su autor es una persona expuesta a los influjos ambientales, a las corrientes de pensamiento de su tiempo.
El autor de Qoh es un hombre culto, un escritor de gran originalidad formal y objetivamente. Necesariamente tenía que estar al tanto de los aires culturales que soplaban en la Palestina de su tiempo. Hay quien considera a Qohélet tipo del verdadero sabio, abierto a todas las corrientes, sin perder su identidad israelita; otros, sin embargo, no admiten el influjo masivo no israelita.
1.3.1. Qoh y el helenismo
A finales del siglo pasado y comienzos del presente dominaba entre los especialistas la tendencia que afirmaba que Qohélet había bebido directamente en las fuentes griegas y del helenismo,
especialmente en Hesíodo, Teognis y en las corrientes de la filosofía popular. Todo esto sin dejar de ser un auténtico judío, conocedor de la doctrina sapiencial tradicional, aunque su actitud ante ella fuera muy crítica. Muy pronto surgió entre los exegetas una corriente de pensamiento opuesta, que defendía la absoluta independencia de Qohélet frente al pensamiento griego. Juzgamos, sin embargo, más sensata la actitud que sabe aglutinar tendencias complementarias.
El influjo de la cultura ambiental helenística es un hecho que no podemos negar razonablemente. Admitimos sin reparo alguno influjos del helenismo ambiental en Qoh. En él se realiza una verdadera síntesis del espíritu judío y del helenismo que empieza a respirarse en la Jerusalén de su tiempo.
1.3.2. Qoh y la literatura mesopotámica
Israel estuvo en contacto directo con la cultura mesopotámica desde siempre; por esta razón el influjo de Mesopotamia y, en general, del oriente geográfico en Israel ha sido casi un dogma cultural. Lo que en este momento nos preocupa es determinar el grado de este influjo literario en Qoh. ¿Es de tal magnitud que se pueda decir, como se ha dicho, que la solución total viene de Oriente, de Mesopotamia? Esta tesis ha encontrado un fuerte rechazo tanto por parte de los defensores de los probables influjos egipcio y griego como por los que optan por soluciones intermedias, no extremas.
1.3.3. Qoh y la literatura egipcia
Egipto, como Mesopotamia, está presente en la historia del pueblo de Israel y en todas sus manifestaciones. Política, social y culturalmente. Palestina depende del Este y del Sur. Palestina es territorio de paso obligado entre los dos grandes focos de civilización antiguos. La cultura hebrea se alimenta con toda certeza al menos de las dos grandes culturas que la circundan. De manera especial llamamos la atención sobre los posibles influjos de la literatura sapiencial egipcia en la literatura hebrea. Este género de literatura fue mucho más rico y abundante en Egipto que en Mesopotamia.
Pero de nuevo surge la pregunta: ¿en qué medida y hasta qué punto hemos de admitir el influjo egipcio en la concepción de Qoh?
A partir de los descubrimientos de la cultura y civilización egipcias, y supuestas las relaciones históricas de Israel con Egipto, se va consolidando la opinión de la dependencia literaria. P. Humbert va más allá de los meros contactos literarios y defiende la dependencia directa de Qohélet de la literatura egipcia. Por su parte B. Gemser estudia el libro de sabiduría egipcia Instrucciones de Onchsheshonqy (probablemente del siglo V a.C.) y subraya las semejanzas notables entre pasajes de esta colección y Qoh. A pesar de estos esfuerzos y de otros parecidos, tenemos que concluir que no se puede probar una relación directa entre Qoh y una obra egipcia.
1.3.4. Qoh y el Antiguo Testamento
Por mucha apertura que se quiera descubrir en Qoh, parece cosa natural que Qohélet esté más cerca de los sabios de su pueblo que de todos los sabios y filósofos de Grecia, de Egipto o del Oriente. Qohélet conocía muy bien los que en su tiempo se consideraban Libros Sagrados. En primer lugar el Pentateuco o Tora. Las alusiones al Génesis en Qoh parecen ser muy numerosas; en cambio, los contactos literarios con los libros Éxodo, Levítico y Números son escasos. Qoh 4,13-16 se pone en relación con Ex l,8ss; Qoh 7,7 con Ex 23,8; Qoh 5,3-6 (sobre los votos y faltas de inadvertencia) con Lev 5,4 (y Dt 23,21-23) y con Núm 15,25; 30,2s. Más firme parece ser la relación entre Qoh y Deuteronomio. Se aceptan como seguras las existentes entre Qoh 3,14 y Dt 4,2; 13,1; entre Qoh 5,3-6 y Dt 23,21ss sobre los votos y entre Qoh 7,7 y Dt 16,19.
Aunque parezca sorprendente, a Qoh se le considera en muchos aspectos (en el de la justicia, por ejemplo) heredero del espíritu de los Profetas. Así mismo, Qohélet conoce la fuente inagotable de los Salmos, y pudo- sentirse identificado con el espíritu de alguno de ellos; los autores se fijan especialmente en el 49 y el 73.
cuerpo de los libros de sabiduría. Son muy numerosos los pasajes de Prov que se citan como paralelos de Qoh y que muy probablemente han influido en él. A pesar de esto no se silencian las profundas discrepancias entre la sabiduría tradicional, representada por Proverbios, y el inconformista Qohélet.
Qohélet tiene puntos de contacto con el libro de Job. No se pueden establecer dependencias literarias en concreto, ni referencias de vocabulario, aunque sí temas comunes: desvalimiento del hombre al nacer (cf. Qoh 5,14 con Job 1,21), la suerte del aborto (cf. Qoh 6,4s con Job 3,11-16), la concepción del seol donde se borra todo recuerdo (cf. Qoh 9,5-7 con Job 14,21s), la incertidumbre humana sobre la obra de Dios (cf. Qoh 11,5 con Job 38,2-4; Qoh 12,7'íon Job 34,14).
En cuanto al Eclesiástico, prevalece la sentencia de que si entre Qoh y Ben Sira hay una relación de dependencia, ésta no es de Qohélet sino de Ben Sira.