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C RÍTICAS A LA TEORÍA DE M ARX SOBRE EL VALOR

In document Veraza Jorge – Leer El Capital Hoy (página 195-200)

A. ESTRUCTURA ARGUMENTAL DEL TOMO II DE EL CAPITAL , ―EL PROCESO DE CIRCULACIÓN DEL CAPITAL‖

IV. DISCUSIONES SOBRE EL SALARIO Y LA TEORÍA DEL VALOR

6. C RÍTICAS A LA TEORÍA DE M ARX SOBRE EL VALOR

Ahora vamos a ocuparnos en críticas importantes que se han hecho a estas primeras dos secciones de El capital. La crítica más famosa proviene de un economista neoclásico del siglo XIX, Eugen Böhm-Bawerk. Este autor austriaco cree observar inconsistencias en la argumentación de Marx. Sobre la base de la crítica de Böhm-Bawerk, se alzaron luego argumenta- ciones socialistas contrarias a Marx, como la del socialista ruso Tugan-Baranowski y la del socialdemocrata alemán Eduard Bernstein, representante del revisionismo en la Se- gunda Internacional. Böhm-Bawerk señala una contradicción que provocaría el derrumbe de la teoría. En el tomo I de El capital Marx postula una teoría del valor y el precio con base en el trabajo, pero en el tomo III ve imposible sostener esta teoría al confrontarla con la relación de competencia entre

los múltiples capitales, pues entonces ya no puede explicar el precio con base en el valor sino en los mecanismos circu- latorios competitivos que regulan la distribución de las ga- nancias. Así, pues, habría una contradicción entre valores y precios, y entre el tomo I y el tomo III. Además, Böhm-Bawerk encuentra otra contradicción dentro del tomo I de El capital. Cuando Marx habla de la mercancía como la célula elemen- tal de la riqueza burguesa (capítulo I) se basa en la teoría ricardiana del valor-trabajo, y dice que el valor está consti- tuido por trabajo abstracto, mientras que cuando aborda el conjunto de los intercambios mercantiles (capítulo III) en- cuentra que hay mercancías que no contienen trabajo y sin embargo se compran y se venden como tales, lo que remite a un origen del valor distinto al trabajo y obligaría, por tanto, a explicar el fenómeno del intercambio mercantil de otra manera.

Estos planteamientos de Böhm-Bawerk sirvieron a los so- cialistas reformistas revisionistas, que querían modificar la estrategia y la táctica de los partidos políticos de izquierda, pues en estas polémicas se trata de decidir si para resolver los problemas sociales se requiere o no una revolución. Es natural, entonces, que las corrientes socialistas que no asu- men claramente la idea de la necesidad de la revolución pro- letaria o que creen que es posible obviarla, traten de cues- tionar los términos en que están construidos estos primeros capítulos de la obra de Marx, o si se quiere, a la inversa: co- mo ya tienen esa perspectiva política ven la realidad de otro modo y entonces les es difícil entender el argumento de la teoría del valor-trabajo y no pueden dejar de imahinar incon- sistencias.

diversas perspectivas no sólo políticas sino también sensi- bles, preconceptuales, que luego se confrontan; de ahí que haya autores que insistan en ver contradicciones en El capi- tal.

Durante el siglo XX el argumento de Böhm-Bawerk fue re- tomado y desarrollado por diversos autores. Tomemos como ejemplo a un economista venezolano, Emeterio Gómez, autor de un libro titulado Marx, ciencia o ideología (1980). Este autor es originalmente marxista, se mantiene como socialis- ta y es un profundo conocedor de las polémicas entre marxistas y de la obra económica de Marx, en cuya argu- mentación también cree observar inconsistencias. Más aún, este autor opina que el fenómeno de crisis del marxismo, tan resaltante a partir de mediados de los setenta —cada vez más evidente con la caída del bloque socialista—, no arraiga en las equivocadas interpretaciones de los marxistas respec- to de la obra de Marx sino que deriva del propio Marx y pre- cisamente de su teoría del valor.

Es muy significativo que se busque en Marx las causas de la crisis del marxismo, es decir, del movimiento socialista de luchadores e intelectuales que intentan comprender y asu- mir las ideas de Marx. Es sorprendente que estas causas se busquen no en la política y en la teoría de los militantes y pensadores que participan en ese movimiento, sino en la teoría de Marx y, más aún, no en las ideas de Marx sobre problemas de estrategia o de táctica política, o porque no resolvió el problema del estadío de la relación entre cultura y sociedad u otros problemas psicológicos, antropológicos y sociológicos que posteriormente las ciencias sociales han abordado, sino que se intente culpar a la teoría que explica la relación social más abstracta y elemental. Los errores,

dificultades y confusiones de los dirigentes y las organiza- ciones políticas se convierten en motivo de las críticas más especializadas y abstractas que se le han hecho a Marx. Con base en este procedimiento se llega a conclusiones como por ejemplo, la de que el argumento de Marx es eco- nomicista y entonces no tiene suficiente para dar cuenta de la realidad y que cualquier intento de explicar la realidad en su conjunto desde Marx necesariamente fracasará.

Emeterio Gómez dice que la crisis del marxismo arraiga en la teoría del valor de Marx porque ésta es insostenible. Basándose en argumentaciones influidas por Böhm-Bawerk, señala que Marx elaboró diversas versiones de las dos pri- meras secciones de El capital. Hay siete u ocho versiones distintas de este mismo argumento retrabajado una y otra vez. En vida de Marx se publicaron tres versiones distintas. La primera se encuentra en la Contribución a la crítica de la economía política, de 1859, que contiene el capítulo de la mercancía —que entonces incluía el contenido de lo que después sería el capítulo II de El capital— y el capítulo del dinero. Según Emeterio Gómez, en la Contribución Marx in- troducía el mercado y las relaciones de intercambio mercan- til desde el capítulo primero para analizar el valor de cambio, mientras que en el capítulo primero de El capital establece el valor de la mercancía sin recurrir a la relación social de in- tercambio sino sólo al desgaste fisiológico del obrero. En la Contribución es el mercado el que explica al valor, las mer- cancías adquieren valor de cambio en el intercambio, mien- tras que en El capital, a la inversa, ya llegan al intercambio con un valor que ha sido constituido en la producción me- diante el desgaste fisiológico del obrero, pues se define a la sustancia del valor como el tiempo de trabajo socialmente

necesario, el tiempo de trabajo abstracto gastado por el pro- ductor y plasmado en la mercancía.

Esta idea está de acuerdo con la perspectiva de Böhm- Bawerk, quien señala que en un lugar prevalece la teoría del valor-trabajo y en otro la teoría de los precios que dice que el valor de las mercancías sólo existe en el intercambio y no an- tes de éste.

Emeterio Gómez resume su posición en la página 26 de su libro en los términos siguientes:

En nuestra opinión a) Marx no resolvió en El capital la di- ficultad explícitamente reconocida por él en la Contribu- ción. b) La única forma coherente de resolver esta anti- nomia, esta confrontación de proposiciones antitéticas habría sido aceptar que el trabajo abstracto sólo puede ser un producto del cambio y que antes de que éste se produzca, es decir, a priori, no podemos tener más que una aproximación del valor de los bienes, aproximación que a su vez es determinada por la homogenización pre- via que el mercado ha producido en el trabajo, o sea, que el mercado ha producido. c) Marx, consciente de que esto habría destruido la base de su teoría del valor destinada a proporcionar un sustento científico a la lucha política de la clase obrera, eliminó por completo en la primera edición de El capital toda alusión a la importancia del mercado como abstractizador del trabajo. No es que haya un trabajo abstracto antes del intercambio y este trabajo es el que plasma valor, sino que todo trabajo es concreto y sólo a través del intercambio mercantil, sólo a través del mercado, a través del regateo entre los mercaderes es que el trabajo queda abstractizado u homogenizado. Es cuando ellos comparan realmente una mercancía con

otra y regatean que indirectamente establecen una com- paración entre dos tipos de trabajo concreto distintos y ahí es que ocurre la abstractización del trabajo.

En consecuencia Marx habría desarrollado la mitad fal- sa de la antinomia, a saber: que las mercancías llegan al intercambio con su valor ya plenamente constituido, de modo que éste no haría más que expresarse en el merca- do. Marx dice que el valor se expresaría en el mercado como valor de cambio pero que ya antes el valor se de- termina por la cantidad de trabajo abstracto contenido en la mercancía; su objetivo político sólo puede encontrar apoyo en la fundamentación fisiológica del trabajo abs- tracto mediante la deducción lógico-formal y ahistórica del concepto de valor. Por ello en el capítulo I de El capital, pa- ra ser rigurosamente consecuente con la concepción apriorística del trabajo abstracto, Marx señala, en el apar- tado dedicado al fetichismo, que los hombres relacionan sus productos como valores en la medida en que estas cosas son para ellos envolturas materiales de un trabajo humano homogéneo. Marx desea justificar a toda costa una posición política mediante la idea del dominio que el mercado ejerce sobre el trabajo y sobre el hombre incluso asumiendo el riesgo de que la igualación a priori de los trabajos abriría un flanco muy vulnerable en la medida en que aludiría a relaciones directas o no fetichizadas entre los hombres.

La segunda parte de la argumentación de Emeterio Gómez dice que en el capítulo I de El capital habría dos con- cepciones distintas del valor-trabajo. Después de la crítica de Böhm-Bawerk a Marx los marxistas intentaron responderle y fueron dando traspiés debido a que el problema es realmen-

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