El carácter problemático del proletariado planteó una cuestión grave: si el capitalismo seguía siendo objetivamente destructivo y s
MARX 47 Y lo hicieron críticamente Benjamin comienza su enigmática The-
III. HEGEL Y EL HEGELIANISMO
62 LAS RAÍCES FILOSÓFICAS DE LA ESCUELA DE FRANKFURT tal manera que su doctrina formaría parte del edificio que lo supera-
ría, si dicho edificio pudiera construirse alguna vez.
Lo que en definitiva distingue a la Escuela de
Frankfurt
de los jóvenes hegelianos es su falta de certidumbre y de optimismo. La escuela estimó que el proyecto crítico todo era demasiado difícil y, al fin y al cabo, el enemigo siempre demasiado poderoso y capaz de asumir y superar las críticas. Peligro inconcebible para los jóvenes hegelianos con su optimismo histórico y hermenéutico.Además, existía una indudable claridad en la organización de los jóvenes hegelianos; organizaron las facciones de su partido a lo lar-
go de la línea trazada por Hegel. Hegel había dicho: «Lo que es ra- cional es real y lo que es real, racional» 31. Los jóvenes hegelianos
dividieron el aforismo unificado y se organizaron en torno a los frag- mentos. La derecha hegeliana sostenía que lo real es lo racional; la izquierda hegeliana argüía que lo racional es lo real 32
•
Así, la de-recha admitió la cuestión relativa al cumplimiento teleológico de la historia: el mundo se ha hecho racionalmente o, cuando menos, to- do lo que en él acontece es racional en el sentido de ser histórica- mente necesario. La izquierda, en cambio, admitió solamente la pri- macía de la razón. Lo que no se conforma a la razón no es real —es decir, es teóricamente abolido en espera de confirmación histórica en lo que respecta a su inexistencia. Todos los jóvenes hegelianos se unieron a uno u otro campo. Los que no podían ser clasificados tan fácilmente (Kierkegaard, Marx, Schopenhauer) no se pueden te- ner por jóvenes hegelianos. La Escuela de
Frankfurt
nunca pudo en- cajar dentro de los límites de un esquema tan claro.Hay dos aspectos en la doctrina de la izquierda hegeliana que afirman que lo racional es real. Está la fe en el poder de lo racional de llegar a ser real y está también la certeza de que tal acontecimien- to tendrá lugar. La Escuela de
Frankfurt
encontró problemáticas am- bas afirmaciones. El triunfo de la racionalidad sobre la realidad no le pareció una bendición absoluta. Le preocupaba la razón misma. Esta constituyó una especie de mitología que destruyó toda otra mi- tología sin desempeñar convenientemente el papel humanamente ne- cesario del mito 33. Al mismo tiempo, antes que estar al servicio de31 Hegel, Philosophy of Right, p. 10. 32 LOwith, From Hegel to Nietzsche, p. 68.
HEGEL Y EL HEGELIANISMO 63
la
liberación humana,la
razón acabó por oprimira los
hombres, con- virtiéndolosen
instrumentosy
negándolessu
libertad. Además, se- gún expuse anteriormente,los
frankfurtianos yano
aceptaron siquiera quela
racionalización limitadadel
mundo fuera históricamente ine- vitable. Siendo así,no se
puede simplemente considerarlos corno he- gelianosde
izquierda.La
derecha hegeliana, por otraparte,
argumentóen
favordel
mundo: lo concibieron comosi
ya fuese racional. Demodo
sorpren- dente,la
Escuelade
Frankfurt tiene mayor afinidad conla
postura efectivade la
derecha hegeliana (aunqueno
ciertamentecon el
espí- rituen el que
ésta expresasu
pretensión). Hasta cierto punto, la Es- cuelade
Frankfurt admitió que lo real había llegadoa
ser racional; ello constituyóel
problema conel que se
enfrentó. Paralos
frankfur- tianos,el
mundo racionalizado constituíala
másgrave
amenaza pa- rala
existencia auténtica. No estaban interesadosen la
relación dela
razóncon el
mundoen un
momento histórico dado.El
problema, más bien, llegóa
serel de la
razón misma:si
debe lo racional deve- nir real;si
podrá lo actual ser auténticamente racionalizado alguna vez Faltándolesel
optimismo históricoque
caracterizóa la
dere- chay a
la izquierdadel
partido hegeliano, nose
los puede adscribira
ningunode
losdos
bandos.No eran
ni
hegelianosni
jóvenes hegelianos porque carecíande
lasimple
esperanzaque los
jóvenes hegelianos ciertamente teníany que
constituíael
núcleodel
mismo Hegel.La
historia —esperanzade
salvacióny
certezade
humanidadpara Hegel y sus
seguidores— le había jugado muchas malas partidasa la
Escuelade
Frankfurt. Más que eso,el
meollo dialécticode la historia
—la razón—se
ha- bía deterioradoy
trastornado segúnlos
frankfurtianos.En
vezde
liberaral
hombre,se
convirtióen
instrumentode
avasallamiento.La
Ilustraciónno
había ahuyentadolas
tinieblas; hizo descenderla
obscuridad más acabadamenteque
nunca. Peor, la obscuridad dis- frazadade luz. Los
pensamientosde la
Escuelade
Frankfurt,si no
más profundos, eran ciertamente más obscurosque
losque Hegel
se
permitió considerar públicamente.Con
relacióna los
orígenes dela
Escuelade
Frankfurt, debemos rastrearsus
raícesen
vetas más obscurasy
peligrosasque el
marxismo oel
hegelianismo.34 Sobre «lo real es racional, lo racional es real», véase Horkheimer, Hegel and das
IV. NIETZSCHE
EN ALEMANIA, no se podía ser estudiante de filosofía durante la pri- mera mitad del presente siglo y desconocer a Nietzsche. Y lo más importante, no se podía reflexionar sobre los problemas de la filoso- fía sin meditar sobre los problemas creados o descubiertos por Nietzsche. Aun el marxismo cavó bajo la influencia de su pensa- miento 1. Ya se había producido el acercamiento al problema fun-
damental —el problema de la muerte de Dios. Para la Escuela de Frankfurt no era éste un problema de teología formal, como tam- poco lo fue para Nietzsche. Se trataba más bien de una crisis de ho- rizontes; Occidente se había extraviado enmedio de linderos inhu- manos e inhabitables. La razón, que existe para descubrir horizon- tes auténticamente verdaderos, solamente tuvo éxito en la supresión de los viejos y falsos horizontes. La razón devino su propio horizon- te, las exigencias formales y objetivas de la lógica de la razón su- plantaron al horizonte legítimamente provechoso. La instrumenta- lización de la razón trajo consigo el poder optar por la lógica estéril del positivismo o por la moral sofocante y la metafísica del pasado.
El resultado fue una cultura generalmente mediocre, que pro- porcionaba una dieta incesante de hechos al hombre-masa y satisfa- cía sus necesidades por medio de una estructura inexorablemente ra- cional, que llegó a dominar la auténtica creatividad. La creatividad fue sustituida por la industria cultural y el mercado de masas. La Escuela de Frankfurt comprendió que no se podía retroceder. La úni- ca posibilidad de escape era crear estructuras teóricas y estéticas den- tro de los pequeños fosos y resquicios que subsistían en el ensambla- je general de la cultura contemporánea. La Escuela de Frankfurt bus- có una verdad prismática en vez de una sistemática. En este punto se apoyó considerablemente más en Nietzsche que en ningún otro.
Como Nietzsche, los frankfurtianos encontraron cierto gozo en
1 Lichtheim, Marx to Hegel, pp. 47-48; sobre Marcuse y Lukács. Deutscher exami-
na la influencia de Nietzsche sobre Trotsky en Prophet Armed, pp. 48-49; también véa- se Jay, Dialectical Imagination, p. 43.
NIETZSCHE 65