las criaturas; mientras que todo el que desprecia la Torá, será despreciado por ellas.
Rabí Iosi ben Jalafta, oriundo de Tzipori, estudió Torá de boca de su padre, y de los otros Sabios de Yavne, Su maestro principal fue Rabí Akiva. Tuvo cinco hijos, entre los cuales se destacaron Rabí Ishmael y Rabí Eleazar, Rabí Iehuda Hanasí, era su alumno. Sus enseñanzas eran claras y metódicas, trataba a las personas con mucha delicadeza. Solía decir: no el lugar honra a la persona, sino la persona es quien honra al lugar donde está situado (Taanit 21)
Rabí Iose dice: Todo aquel que honra a la Torá:
Que es ágil y presto para cumplir las "mitzvot" (preceptos), sabe honrar a los Sabios, y a sus obras escritas (Rambam).
Sabrá cuidar su honor, el honor de los Sabios, el honor de sus libros.
Cuidar su honor. Que se ocupe de su estudio con buena voluntad.
Honor a sus Sabios: Que los trate con sumo respeto, equivaliendo el honor a los
estudiosos con el honor y temor al Cielo.
Honrar a sus libros: Deberá cuidar su limpieza, encuadernarlos, forrarlos y
guardarlos en un lugar especial (biblioteca) y resguardarlos del polvo (Rabí Iosef Iaabetz).
Honrar a la Torá: Honrar al rollo de la Torá (Rabí Ovadia de Bartenura), muchas
personas tienden a deshonrarla en la Sinagoga. Durante la lectura de la Torá hay quienes hablan con sus compañeros, sobre necesidades, o asuntos de trabajo y hay quienes al ser llamados a la Torá, se niegan pretendiendo una "alyá" (Subida) especial, subir tercero, sexto, séptimo, último, o "maftir" (Tzror hamor, Rabí Abraham Saba, Siglo XV, Marruecos).
Honrar a los libros: ¿Cuál es el honor de la Torá? que nos los coloque en el suelo
No lo dejará (el libro) abierto y saldrá de la habitación (Rashi) Si encontrara un libro puesto al revés, lo volteará y besará. No dará un libro a un bebé que llora para así silenciar su llanto.
Hay niveles en la santidad de los libros. No colocará un Jumash (Pentateuco) sobre un
rollo de la Torá, y no un libro de Naj (Profetas y Escrituras) sobre un Jumash y no un Tratado de Talmud sobre el libro de Naj (Rabenu Simja)
Podrá colocar un Jumash sobre Naj, pero no al contrario (Síntesis del Shulján Aruj) Cuentan que el Rabí Steipler zatzal, tomó un libro de su biblioteca, pero no el que él necesitaba, antes de devolverlo a su lugar, lo abrió y leyó en una de sus hojas.
Muchas veces, estudiando, se dormía sobre su libro, y se apenaba muchísimo por el honor del libro.
Demás está decir que cuando estaba estudiando una "Mishná" y entraban a visitarlo, terminaba el tema porque opinaba que es no "honor de la Torá", dejar un tema por la mitad.
Muchos son los dichos de nuestros Sabios sobre los libros y su cuidado, por ese comportamiento nos han llamado "el pueblo del libro" y ¿por qué razón nos previnieron nuestros Sabios por los libros?
Porque ... "no hay Sabio, sin libros", a más libros más sabiduría (Omer hashejijá - Rabí Biniamin Hacohen)
Los libros son nuestros ojos, y sin ellos, nadie podría enseñar y juzgar a otros (Pele Ioetz Rabi Eleazar Papo).
Los enemigos del pueblo de Israel, sabían nuestra relación con los libros, voceros de nuestra fe y tradición y los días de Antiocus, en la época de los Hasmoneos, hasta Hitler y los nazis quemaron y destruyeron nuestros libros sagrados.
Sabemos la importancia de nuestros libros, por esos besamos un Sidur, un Jumash, Mishná, Talmud y todo los libros que explican nuestra tradición ancestral, este debe ser nuestro norte, guiar a las futuras generaciones, al amor a la Torá y a los libros sagrados.
Su persona será respetada por las criaturas: Cuando una persona honra a la Torá,
a los Sabios, y a sus libros, será respetada por todos.
Mientras que todo el que desprecia a la Torá será despreciado por ellas. Aquel que no la respeta, la gente le dará su desprecio.
MISHNA 7
(
ז
)
ר ֵּמֹוא ֹונ ְב לא ֵּע ָמ ְש ִי י ִב ַר
,
ןי ִד ַה ן ִמ ֹומ ְצ ַע ךְ ֵּשֹׂוח ַה
,
ה ָבי ֵּא וּנ ֶׁמ ִמ ק ֵּרֹופ
א ְו ָש ת ַעוּב ְשוּ לֵּזָג ְו
.
האָ ָרֹוה ְב ֹוב ִל סַג ַה ְו
,
ַחוּר סַג ְו ע ָש ָר ה ֶׁטֹוש
:
7. Rabí Ishmael, su hijo, dice: quien se abstiene de juzgar, evita el odio, el robo, y el juramento falso, quien se apresta a juzgar, es tonto, malvado y además insolente.
Rabí Ishmael era el mayor de los cinco hijos de Rabí Iosi ben Jalafta, estudió Torá de boca de su padre, y recuerda todas sus enseñanzas. Vivió en Tzipori y fue allí donde sirvió como juez. Su conducta como tal fue intachable.
Leamos lo que relata el Talmud: El arrendatario del jardín de Rabí Ishmael ben Rabí Iosé, solía traerle un cesto lleno de uvas cada viernes. Una vez se lo ofreció en jueves. El Rabino le preguntó. ¿Por qué lo traes un día antes de lo acostumbrado?, y el hombre respondió: tengo un proceso iniciado que ha de verse hoy, y pensé que así me ahorraría hacer el viaje de nuevo mañana. El Rabino rechazó el cesto y se negó a juzgar la causa. Nombró en su lugar dos Rabinos, y mientras estudiaba la causa él andaba de arriba abajo, diciéndose: si el jardinero fuera listo podría alegar esto y esto en su favor
A un cierto momento estaba ya a punto de hablar en defensa del jardinero, cuando se reprimió y se dijo: ¡ay de las almas de los que aceptan cohecho! Si me siento parcial sin haber como cohecho lo que me correspondía, ¡cuánto más se sentirá el que acepta como cohecho algo que no le corresponde!.
(Ketuvot 105 b.)
Rabí Ishmael su hijo de Rabí Iose ben Jalafta dice: quien se abstiene de juzgar.
El que se abstiene de ser juez, en un lugar donde hay otros jueces, o el que aconseja a los litigantes a llegar a un acuerdo entre ellos, porque todo juicio deja gusto amargo y hasta odio y rencor pero después de haber escuchado sus posiciones, tendrá que juzgarlos (Sanhedrín 6).
Raba uno de los Sabios del Talmud, cuando salía al Tribunal decía: El juez por su propia voluntad, sale hacia su muerte (puede que se equivoque y sea castigado) no hace la voluntad de su casa (no tiene ningún provecho personal) y vacío vuelve a su casa y ojalá que sea su llegada igual a su salida (quiera HaShem, que regrese a su casa limpio de pecado, como cuando salió) (Sanhedrín 72).
Evita el odio, el robo, y el juramento falso
Al no juzgar, evitará que lo odien, porque el que sale culpable odia al juez (Rabí Ovadia de Bartenura)
El robo, porque puede que culpe al inocente, y le habrá robado y será castigado,
como falla el Talmud: Todo juez que toma dinero de uno y se lo da a otro, no es correcto y el Santo bendito Sea, tomará su alma (Sanhedrín 7:1)
Y el juramento falso: no solamente un juramento en falso que alguien puede
pronunciar, con intención de convencer al juez, sino un juramento por la verdad, al cual no hay necesidad de llegar (Rabí Shimon Durán)
Quien se apresta a juzgar: El juez que está seguro de sí mismo que no se
equivocará, y juzga con rapidez, sin profundizarse en el caso, y sin aconsejarse, con otros eruditos, se precipita a juzgar, es tonto, porque se considera inteligente, y no estará dispuesto a reconsiderar su decisión, y malvado: porque si fuese "Temeroso de HaShem" no se apresuraría a juzgar, sabiendo que cualquiera puede equivocarse (Rabenu Iona de Gerondi), y además insolente y orgulloso, quiere demostrar a todo el mundo su fuerza y sus conocimientos (Rabenu Iona)
La Mishná trae dos conceptos que son actuales en todos los tiempos, "La persona que está calificada para ser juez, Rabino, y líder espiritual no podrá desatender su obligación, solo cuando conozca la existencia de otras personalidades que pueden ocupar ese puesto, podrá colocarse a un lado; sobre esa figura dice la "Mishná", evita el odio, el robo y el juramento falso, nos advierte también sobre aquellas personas que no están preparadas para ocupar el cargo, ya que no poseen las cualidades indicadas para juzgar a su semejante, y a pesar de eso se nombran jueces y responsables de la generación.
Veamos la actitud de una de las grandes figuras espiritual de la última generación.
Contó el Gran Rabino Meltzer, paz en su memoria, que cuando le ofrecieron el puesto de Rabino de la comunidad de Slotzk, joven y sin experiencia, se dirigió al Jafetz-Jaim, para recibir su consejo.
El anciano Rabí escuchó sus dudas, y su argumento, ¡Temo por la responsabilidad de juzgar!
¿Y que quiere usted?, le respondió, que tengamos Rabinos que no se emocionen y teman al proferir un fallo.
El Rabino tiene que recordar a cada momento que la Torá proviene de HaShem, y todo su esmero y dedicación al estudio tiene que tener como meta principal alcanzar a entender la voluntad de HaShem, reflejadas en Su Torá.
Pero si por una u otra razón, se entremezcla en su estudio, cualquier clase de interés y explica una halaja (ley) según su propio entendimiento, a pesar que en su corazón "sabe" que no es verdad, la realidad será, que está inventando una nueva Torá, y de esa forma destruirá el Judaísmo.
Porque hemos de saber que sin "Temor a HaShem" y buenas maneras, puede que se avergonzará a aconsejarse con otros más expertos, o no tendrá la paciencia necesaria para profundizar en el caso que se le presenta.
En resumen un verdadero juez, es aquel que el "Temor a HaShem" es su brújula, y sin éste seguramente andará y conducirá a su grey por caminos equivocados.