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Ratones y roedores

In document Nogal común (Juglans regia) (página 46-50)

Para evitar el ataque, la cama de semilla debe ser protegida con una red reforzada por alambre de 6 mm, enterrada por lo menos a 15 cm de profundidad y estirada. Los lugares de almacenaje deben ser vigilados y las ventilaciones cubiertas por malla. Las trampas tienen un efecto moderado en el con- trol; si se usan éstas deben ser puestas a 2 m unas de otras; los venenos pueden ser una opción pero no están claras las consecuencias en la cadena alimenticia, por lo que no son recomendables.

Conejos

Los conejos frecuentemente muerden la corteza de los nogales jóvenes. El mejor control es cercar el área con malla de 25 mm, enterrada a 30 cm de profundidad y asegurada con estacas; sobre el suelo debe quedar a una altura de 60 a 90 cm. Cercos eléctricos pueden ser útiles. Protecciones individua- les también pueden ser utilizadas pero los conejos pueden sobrepasarlas si la instalación no es apropiada.

4. SILVICULTURA Y MANEJO

4.1 PROPAGACIÓN

La reproducción del nogal se puede realizar mediante propagación vegetativa a través de injertos de yema o púa, o mediante propagación sexuada, por semillas. La injertación de yema o púa en nogal requiere de una técnica que pocos viveristas dominan y es una de las más difíciles dentro de los frutales.

4.1.1 Reproducción sexual

Las semillas de nogal son de larga vida y deben almacenarse en un lugar seco (con contenidos de humedad inferiores a 12%) y bien aireado de manera que puedan conservarse hasta la época de siembra directa si ésta se hace en otoño, o hasta la aplicación del tratamiento pregerminativo si la siembra se realiza en primavera; en este último periodo ocurre la germinación.

Las semillas de la mayoría de las especies del género Juglans poseen latencia fisiológica o de cubier- tas duras. Para romper esta latencia es necesario estratificar las semillas en arena a 1 o 5°C durante 30 a 156 días, obteniendo una capacidad germinativa de un 82% después de cuatro semanas. La estratificación húmeda - fría no es de fundamental importancia para nogal, aunque esta práctica acelera la germinación y contribuye a homogeneizar la emergencia de la planta. Existen tres trata- mientos que se pueden emplear para la siembra en primavera:

• Estratificación de la nuez: en los primeros días de julio o agosto, según se trate de zonas cálidas o frías donde se va a sembrar las semillas, se colocan las nueces en una cámara frigorífica a una temperatura de 2 a 4 °C, en saco de arpillera húmedo durante ocho a diez días. Luego se estratifican o tapan las nueces en capas superpuestas de un sustrato de 5 a 7 cm y hasta 8 o 10 cm de espesor. Las nueces deben ser regadas de manera que no les falte humedad. A fines de agosto o principios de septiembre, parte de las nueces habrán empezado a germinar y el resto abrirán las valvas con una simple presión: es el momento de llevarlas al vivero. Con este tratamiento se obtiene un porcentaje de germinación del 75%.

• Remojo de la nuez en agua: consiste en colocar las nueces en sacos y sumergirlos en agua co- rriendo o renovarla frecuentemente durante una semana, antes de la siembra.

• Tratamiento con ácido giberélico: la aplicación de 10 mg/l de ácido giberélico (GA3) en solución acuosa durante 22 hr beneficia la germinación de las nueces. Este tratamiento no requiere estra- tificación.

4.1.1.1 Viverización a partir de semillas

En la década de los 80 casi la totalidad de los nocedales en producción en Chile provenían de semilla. Desde entonces, primó la importación de nogales desde California.

El problema de los nocedales de semilla es su baja producción y que además es muy fluctuante: hay árboles de 6 años que tienen una producción de 15 kg, cifra que a los 7 años asciende a 30 o 35 kg, mientras que otros no dan frutos. Hay nogales de 16 años que dan 5 kg, mientras otros producen 110 kg. En ejemplares de 42 años la variación es aún mayor, entre 5 y 130 kg/árbol.

Esta gran variabilidad de composición genética ocasionada por la polinización cruzada, y favoreci- da por la dicogamia, da una amplia posibilidad de encontrar ejemplares de alto valor a la hora de iniciar un programa de mejoramiento genético (para más detalle ver acápite 1.5).

Para reproducir material con objetivo forestal, en general en Italia es escasa la selección que se realiza a los árboles madre. Sin embargo, dado el auge que ha tenido la arboricultura con esta especie, se reconocen algunas exigencias mínimas para producir nogales de doble propósito. Los autores Ducci y Tani (1997), señalan que la selección de material debe poner especial atención en las características fenotípicas de la planta madre, como una buena dominancia apical, fuste recto, ramas principales delgadas y ausencia de ataques de patógenos; a su vez recomiendan que las semillas utilizadas en vivero deriven de un número elevado de individuos (para mantener la variabi- lidad).

En relación a la época de cosecha, la semilla debe ser colectada cuando el fruto está bien maduro, lo que ocurre entre fines de marzo y abril. Luego deben ser secadas a la sombra y guardadas en frío a 4°C aproximadamente, en sacos de polietileno para evitar la deshidratación. También puede usarse un lugar fresco y protegido de ratones.

Dado que la semilla de la nuez está compuesta por cotiledones gruesos y carnosos, su conservación es difícil, por lo que se recomienda que:

• La nuez sufra un ligero y gradual secado de 20 a 25 °C, hasta que haya alcanzado un contenido de humedad comprendido entre 25 y 35 % (cerca de 20 días). Esta operación debe ser realizada oportunamente, en ambiente ventilado, sin exponer la nuez a los rayos directos del sol. Sucesiva- mente la semilla debe ser estratificada en arena al aire libre, desde otoño a fines de abril; de este modo es posible conservar la semilla por 4 a 6 meses sin que se observen variaciones apreciables de la capacidad germinativa;

• La semilla se deshidrate hasta alcanzar un contenido de humedad próximo al 15 %, y se ponga en contenedor cerrado o abierto en una cámara frigorífica a temperatura de 1 - 2 °C. La nuez así tratada puede ser conservada por un período de 4 a 5 años siempre que no sufra variaciones en el contenido de humedad.

Gordon y Rowe (1982) señalan un número promedio de 100 semillas/kilo, con una pureza de un 100% y una viabilidad de un 84%, con una capacidad germinativa de un 80%. Por su parte Ducci y Tani (1997) señalan que 1 kg de nueces contiene un número variable de semillas, entre 65 y 180, dependiendo del tamaño. La dimensión de la semilla es obviamente mayor en un cultivar de fruto y menor para la semilla obtenida de planta no seleccionada. La germinabilidad puede ser más elevada - hasta el 90 % - siempre que las técnicas de cosecha, tratamientos pregerminativos y conservación se hayan realizado oportuna y correctamente.

En relación con la época de siembra, Gordon y Rowe (1982) recomiendan realizarla en otoño, con distancias de unos 20 cm entre nueces y 80 o 90 cm entre filas de manera de facilitar las labores de vivero. Al respecto Ducci y Tani (1997), señalan que siembras realizadas a fines de invierno y prin- cipios de primavera corren un menor riesgo por daño de depredadores y heladas tardías, pero puede existir una pérdida de viabilidad dependiendo de las condiciones de almacenamiento.

La semilla debe sembrarse a una profundidad de 6 u 8 cm teniendo presente que la sutura de la nuez sea perpendicular al plano horizontal (Figura 6) de modo de facilitar la emisión del tallo (Denci et al., 1982). A las cuatro o cinco semanas se produce la germinación, obteniéndose 60 a 70 plantas por kilogramo de nueces (80 a 90 nueces/kg).

Fuente: Benavides E. 1999. INFOR

Figura 6: Disposición correcta de la nuez al momento de la siembra

Por su parte, Brinkman (1974) recomienda sembrar a una profundidad de 5 u 8 cm y con una densidad de 160 semillas por m2. Siembras más densas producen plantas más pequeñas, con meno-

Los efectos de la posición de las semillas y de la profundidad de siembra sobre el desarrollo de plantas de Juglans regia fueron evaluados por Ciccarese (1995). Los factores analizados fueron la posición de la línea de sutura de la semilla, es decir, línea de clivaje en posición perpendicular o paralela al plano horizontal y dos tipos de profundidades de siembra, a nivel del suelo y a 3 cm de profundidad. Sembrando con la línea de clivaje perpendicular al plano horizontal se incrementan el número de plantas creciendo en forma correcta al eje longitudinal (Cuadro 7). En relación con la profundidad de siembra, ésta no influye en la calidad de las plantas, pero se sugiere sembrar a una profundidad superior a los 3 cm, de modo de incrementar la resistencia al ataque de depredadores como conejos, ratones y otros animales.

CUADRO 7

ALTURA, DIÁMETRO E INCLINACIÓN DEL FUSTE DE PLANTAS DE Juglans regia

Fuente: Ciccarese, 1995.

Es reconocida la importancia de la producción de plantas en vivero. Un material de buena calidad, que se adapte bien a la zona de plantación, balanceado entre la parte hipógea y epígea, con un aparato radicular ramificado, no solo garantiza un elevado porcentaje de prendimiento, sino que también puede influenciar favorablemente el desarrollo de la planta muchos años después de la plantación. El nogal tiene un aparato radicular pivotante. La planta puede ser producida de diversas formas: a raíz desnuda en forma tradicional, o por medio de cajones especialmente diseñados para producir plantas forestales. También se pueden utilizar contenedores adaptados para este tipo de plantas. Estas técnicas son descritas a continuación.

4.1.1.2 Producción de plantas

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