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Capítulo 5: Conclusiones y recomendaciones

5.3 Recomendaciones para los distintos actores del proceso de gestión

De manera particular para este estudio de caso, se esbozan algunas

recomendaciones para los distintos estamentos que participaron en el mismo y ellas están orientadas a:

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Directivos

Una mirada general a las prácticas administrativas como facilitadoras u obstaculizadoras del proceso de crecimiento personal y profesional de los maestros, permitió concluir que existen condiciones positivas en la institución para lo primero, pues hay normas que regulan las relaciones, las cuales se dan en un ambiente de respeto y cordialidad, se han ido creando costumbres y tradiciones que le dan carácter a la organización, las relaciones son horizontales, directas, existe un modelo de gestión que apunta al desarrollo humano de quienes laboran en la institución, hay una política de evaluación y se brindan compensaciones a quienes tiene mejor desempeño, existe un clima organizacional que favorece el crecimiento de sus miembros y un estilo de comunicación directo con las directivas y colegas. Se concluyó además que de acuerdo con la percepción de la persona que fungió como directiva hay debilidad en lo que tiene que ver con la reflexión sobre lo que se hace en el aula, lo que lleva a los maestros en muchas oportunidades a repetir lo que ya no da respuesta a las necesidades de los estudiantes, indicó además la dificultad de los maestros para evaluar objetivamente al par académico.

De las anteriores afirmaciones surgen más preguntas que respuestas. Algunas de ellas son: ¿Por qué se dará esta situación a pesar de las condiciones favorables que la organización posee? ¿Qué acciones será necesario desarrollar de parte de la

administración para lograr un avance significativo en la disminución de las carencias señaladas?, ¿Cuál es el nivel de reflexión del directivo que orienta y dirige a los docentes? ¿Por qué a pesar de existir procesos de evaluación y seguimiento de los maestros, no se logra en el nivel deseado el desarrollo de procesos de reflexión sobre su

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quehacer y en consecuencia un cambio significativo por lo menos en algunos de ellos? ¿Qué seguimiento se ha hecho a los maestros de mayor antigüedad en la institución para identificar si realmente se observa a lo largo de los años algún cambio significativo?, ¿Será un componente personal o profesional el que hace que maestros en aparentes condiciones de igualdad en sus procesos de formación en la organización muestren desempeños diferentes?

En fin son muchos los interrogantes que quedan sin responder, pero que hacen que se abran nuevas expectativas y caminos de investigación que posiblemente permitirán una mirada comprensiva y abarcadora sobre este importante tópico de investigación.

De otro lado, tal como se pudo apreciar en el estudio de caso, los docentes valoran y reconocen el aporte que la coordinadora académica hace a su trabajo cuando anota las observaciones en el plan de clase, observa sus clases, dialoga con ellos. Lo anterior hace suponer que dicho proceso desarrollado de manera consciente, continua, persistente, debería dar fruto. La recomendación apunta a lograr que el seguimiento de los docentes sea un proceso verdaderamente sistemático, sin interrupciones, con metas concretas, con una periodicidad en el tiempo que sea regulada para evitar cortes abruptos que no favorecen el crecimiento profesional y personal de los docentes. Así mismo que haya de manera periódica espacios para conversar con los docentes sobre su proceso, no sólo al final del semestre, para orientarlos en sus propios procesos de evaluación y reflexión a nivel más puntual que le permitan identificar si avanza o no y en consecuencia tomar decisiones para reorientar el rumbo.

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Otra recomendación va a en la dirección de brindar por escrito, al inicio del año la información pertinente que el maestro requiere para desarrollar su labor. Si bien es cierto, la comunicación oral puede llegar a ser en un momento dado más cálida, sin embargo se ve conveniente formalizar la comunicación para evitar dificultades en la comprensión de la misma.

Un elemento adicional que contribuiría a fortalecer los procesos de formación sería el que la evaluación del docente, tal como se viene desarrollando, sirva realmente para movilizar al educador a generar procesos reflexivos, es decir, lograr de parte del educador más interiorización, compromiso con su propio desarrollo y en consecuencia una mayor autoexigencia que dinamice su proceso de crecimiento como educador.

Una recomendación más iría en la línea de un seguimiento que articule no sólo los planes de área, unidad y clase, desde el punto de vista del conocimiento, sino que a través de ellos se desarrolle en los estudiantes actitudes y valores que apunten a una verdadera formación integral, dando así cumplimiento a los propósitos misionales de la organización, para responder de una manera más adecuada a los requerimientos de los alumnos y la sociedad. Ello debería ser realizado por los educadores en su planeación, pero revisado y evaluado de manera permanente por el directivo a lo largo del año escolar.

El seguimiento a la anterior recomendación permitiría que realmente la educación que se brinda en la institución esté acorde con lo ofrecido por la misma y que dicha educación sea pertinente con lo que la sociedad, los padres y el alumno requieren para este momento histórico en nuestro país.

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Docentes

El estudio de caso permitió identificar el desarrollo de algunas prácticas reflexivas de parte de los docentes que participaron en él. Algunas de ellas, como el compartir experiencias, el diálogo, la capacidad para implementar acciones de mejora, dan fe del ambiente favorable que se vive en la institución y que fuera señalado antes por quien fungió como directiva de la institución, indicando como a través de esas prácticas administrativas, los maestros tuvieron la oportunidad de desarrollar su labor enriqueciéndola con estas prácticas.

Sin embargo, una de las prácticas casi inexistentes es el desarrollo de la creatividad de los alumnos a través de las diversas actividades que el maestro planea para su clase. Vale la pena explorar qué se podría hacer en este campo en la formación del educador, qué espacios o actividades se podrían propiciar para lograr un cierto desarrollo, ya que como se afirmaba en párrafos precedentes difícilmente el maestro podrá desarrollar en sus alumnos lo que el mismo no posee y quizá ni siquiera identifica como valioso.

Existen pocas estrategias para definir situaciones problemáticas en el desarrollo de clase. En el discurso pareciera que si se tuvieran claras, pero en la práctica no. La recomendación para los docentes iría en la línea de una reflexión y evaluación después de su clase que les permitiera diligenciar con profundidad en su planilla de preparación de clases, esa casilla denominada “observaciones”, cuyo uso es casi inexistente. Quizá sea esa la razón por la cual se repiten errores que antes ya se habían cometido y no se avanza en la búsqueda de objetivos más ambiciosos.

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El incluir en sus preparaciones no sólo de clase sino de unidad, el desarrollo y formación en valores para sus estudiantes puede contribuir a mejorar aspectos disciplinarios y en consecuencia será para el maestro más fácil identificar con claridad como la toma de decisiones y las acciones de mejora vaya mas enfocadas a lo académico y no sólo a lo disciplinario. Permitirá también dar cumplimiento a los propósitos misionales y en consecuencia a brindar una verdadera formación integral a sus estudiantes.

Se percibe en general en los maestros disposición, compromiso con sus estudiantes, amor por la educación y deseo de superación. Requieren trabajar de una manera más conciente para puntualizar de manera individual cuáles son sus niveles de autoexigencia y compromiso frente a su propia mejora personal y en consecuencia fijarse metas que realmente apunten a su desarrollo personal y profesional.

Vale la pena que las sesiones tanto de área, Consejo académico, como

Comisiones de Evaluación estén más enfocadas al análisis del por qué de las pérdidas y a proponer alternativas de solución concretas y alcanzables, más que sólo a la

presentación de porcentajes que poco dicen del proceso mismo. En esa misma línea sin desconocer que la institución brinda los espacios para la discusión entre colegas, para intercambiar experiencias, para planear en conjunto, sin embargo se requiere el diseño e implementación de nuevas estrategias pedagógicas que impulse a los maestros de manera más conciente y consistente a aprovechar esos espacios de reflexión en torno a su práctica cotidiana y a compartir con sus colegas los conocimientos y pequeñas experiencias del aula de clase para que todos, en equipo puedan aportar a la

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De otro lado, serían conveniente un examen a fondo para identificar el por qué a pesar de tener las condiciones en cuanto a recursos, capacitación, alumnos saludables y capaces, la pérdida académica en algunas áreas permanece sin grandes variaciones. Caso concreto Lengua Castellana y Química. También queda el interrogante acerca de cómo logra Ciencias Sociales cero mortalidad académica con procesos que no son ciertamente los de mejor calidad comparados con los de las otras dos maestras seleccionadas para el estudio. Queda pues la recomendación del estudio de estas preguntas y de un examen a fondo de la relación discurso del maestro y su práctica.

Finalmente, las diversas acciones que se desarrollan para lograr avances, no son suficientes para obtener el nivel esperado. Un área de mejora podría ser la preparación de los maestros para que desarrollen objetivos que verdaderamente impacten a la organización en todos sus ámbitos. Una propuesta podría ser el fortalecimiento de la reflexión sobre el quehacer docente apoyado en los círculos de trabajo.

Otra estrategia igualmente valiosa sería la del desarrollo del Seminario permanente por áreas, que posibilitara la reflexión sobre los interrogantes antes mencionados y apoyados en bibliografía previamente seleccionada que diera fundamento a sus argumentos.

Para concluir, la observación de las mejores prácticas de los colegas y el análisis de las mismas, podría llevar al docente a reflexionar acerca de su propia práctica y a movilizarse hacia la búsqueda de propósitos más ambiciosos.

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