MARCELA
Suelo: Si bien se ha visto que prospera en diferentes tipos de suelo desde arenosos a suelos pesados, es condición restrictiva que el suelo en el cual se establezca el cultivo tenga excelente drenaje.
Almácigos de Marcela
Otra condición es la utilización de suelos sin historia hortícola, tanto en el área destinada para el almácigo como en el área de instala- ción del cultivo. Problemas comunes en cul- tivos hortícolas tales como botritis y sclerotinia se presentan en el cultivo de marcela, causando daños importantes si no son controlados.
MULTIPLICACIÓN
ALMÁCIGO
Propagación por semilla: Se recomienda este método frente a la propagación por es- tacas.
Se ha podido verificar a través de diversas experiencias que la propagación por semi- llas es un método práctico para obtener una buena población de plantines para instalar un cultivo.
La propagación vegetativa es también via- ble, pero ha resultado más práctica la pro- pagación sexual.
Época: La siembra se realiza en el otoño (abril - mayo), inmediatamente a la colecta de las semillas y no más allá de la segunda quincena de junio.
La siembra de otoño es más adecuada que la siembra de primavera. Si bien una siem- bra de otoño presentará como desventajas el mantener durante varios meses y en pe- ríodo invernal un almácigo de una especie de muy lento crecimiento inicial, sin capaci- dad de competencia frente a malezas y que requiere extremos cuidados en cuanto a las condiciones hídricas y control de temperatu- ra, esta época ha resultado más conveniente que una siembra de primavera. En una siem- bra de otoño las plántulas se encuentran ya instaladas al momento de inicio de los pri- meros estímulos primaverales, logrando de esta manera alcanzar plantas con tamaño ra- zonable para ser transplantadas, temprano en el período, de forma de escapar a los fuer- tes soles y calores estivales si el transplante fuera más tardío.
Una siembra de primavera es viable, con la ventaja de mantener un almácigo durante un período menor de tiempo, pero con la des- ventaja de llegar al momento del transplante con plantines de menor tamaño y que desa- rrollarán en plantas de menor productividad en el primer ciclo del cultivo, incluso pudien- do verse afectada la floración.
Germinación: Es posible observar elevados porcentajes de germinación en laboratorio. Para Achyrocline satureioides los porcenta- jes observados han sido entre 50 y 82 %, ocurriendo un pico de germinación a los 14 días.
La buena germinación se observa en el al- mácigo, al emerger las plántulas en alta den- sidad.
La germinación se ve favorecida por la pre- sencia de luz.
Estructura utilizada: Dependiendo del gra- do de inversión que se esté dispuesto a en- frentar, la siembra puede ser realizada tanto en almacigueras u otro tipo de recipiente, con protección tal como un invernáculo, macrotúnel o microtúnel.
De las experiencias realizadas se recomien- da sin embargo utilizar un sistema de baja inversión, instalando los almácigos a cam- po, en canteros protegidos con un microtúnel de nylon.
Es importante que la altura del microtúnel no sea de menos de 80 cm de altura, de forma mejorar el control de humedad dentro del mismo.
La función del microtúnel, además de pro- veer las condiciones de humedad y tempe- ratura adecuadas para el desarrollo de las plántulas, es la de proteger a las semillas de las inclemencias del tiempo, principalmente durante el período entre la siembra y la emer- gencia, evitando que se vuelen, que sean “la- vadas” del cantero o enterradas y que que- den bajo una capa compacta de suelo. Se recomienda utilizar canteros preparados con varios meses de anticipación y en los que se hayan controlado las malezas por un pro- ceso de solarización. El control de malezas puede ser realizado únicamente en forma manual, y una alta población de las mismas irá en detrimento del crecimiento de las p l a n t a s d e m a r c e l a a l c o m p e t i r p o r nutrientes y luz principalmente. Durante el desmalezado además puede ocurrir una pérdida importante de plantas de marcela simplemente por daño mecánico.
Procedimiento: Sembrar en líneas a 12 cm entre filas, apenas marcando el surco donde se coloca la semilla a chorrillo, cubriendo posteriormente con una delgada capa de are- na o mantillo. La finalidad de la cobertura es para evitar el encostramiento de la capa superior del suelo que dificultará la emer- gencia de las pequeñas plántulas, así
como oficiar de anclaje, evitando el lava- do de la semilla al momento del riego. Dado que el procedimiento utilizado consiste en dosificar la semilla entre la yema de los de- dos, es difícil ajustar la cantidad de semilla que cae, lo que se complica al no ver prácti- camente la cantidad de semilla que es depo- sitada, doblemente por el pequeño tamaño de la misma, así como la semejanza de color con el suelo. Esto resultará en elevadas den- sidades de siembra, lo que implica la reali- zación de raleos posteriores.
Se debe mantener un adecuado nivel de hu- medad dado que el crecimiento de las plántulas es extremadamente lento.
Se debe controlar a diario el almácigo por la aparición de problemas sanitarios (hongos) así como por la instalación de hormigueros elevados en montículos los que pueden cau- sar daños importantes por enterrado de plan- tas.
A partir de la primavera, los túneles se co- menzarán a dejar remangados durante el día de forma de evitar calores excesivos. Próximo a la fecha del transplante se debe- rán endurecer las plantas. El proceso de en- durecimiento consiste en modificar las con- diciones en que venían creciendo las plan- tas, de forma tal que puedan soportar el cam- bio en las condiciones ambientales cuando son llevadas del microtunel al sitio definitivo en el campo.
Si no se respeta este período de transición pueden ocurrir quemaduras por incidencia de los rayos solares, así como una detención en el crecimiento.
Se procederá entonces al endurecimiento de las plantas durante dos semanas antes del transplante, lo que se logra reduciendo los riegos y bajando gradualmente la tempera- tura y humedad relativa ambiente.
Este procedimiento resulta en una acumula- ción de carbohidratos y en un endurecimien- to de las paredes celulares, pasando de una planta tierna y suculenta, a una más firme y dura.
Para ello se abren los invernáculos, se des- tapan los microtúneles o se llevan las plan- tas al exterior, dependiendo del tipo de es- tructura utilizado, exponiéndolas a la luz so- lar directa en forma gradual.
En cuanto a la cantidad de semilla a utilizar, en las últimas experiencias de cultivo reali- zadas en el marco del Proyecto, la cantidad de semilla sembrada por metro cuadrado de
almácigo se fue reduciendo desde 1 gramo/ m2 hasta 0.5 g/m2. Esta última cantidad con- tinúa siendo elevada, pero se hace difícil re- ducirla aún más por el problema de la dosifi- cación de una semilla tan pequeña.
CULTIVO
Preparación del suelo: Se debe preparar el terreno con suficiente anticipación de for- ma de efectuar un adecuado control de ma- lezas. Se arman camellones a 60 cm de distancia, adecuando esta distancia a la ma- quinaria disponible, o se puede instalar el cul- tivo sobre canteros o tablones de 80 cm de ancho.
Implantación del cultivo (transplante): Se recomienda realizar el trasplante en la segun- da quincena de setiembre y no más allá de la segunda quincena de noviembre.
El tamaño de planta deberá ser de 15 cm de altura y que no presenten más de tres ramifi- caciones. Cuanto mayor es el tamaño de planta, menor es la capacidad de sobrevivencia.
En el arrancado de las plantas del almácigo, se regará el cantero previamente a la extrac- ción de las plantas. Se levantan las mismas con pala de dientes deshaciendo el terrón y dejando en lo posible tierra o barro envolvien- do a las raíces. Se plantan y riegan de inme- diato.
Espaciamiento:
• 30 - 45 cm entre plantas en la fila con dis- tancias de 60 - 100 cm entre filas. • Canteros de 80 cm de ancho sobre los
que se disponen dos filas de plantas en tresbolillo a una distancia de 35 cm. Densidad de plantación: 40.800 plantas/ ha para un marco de plantación de 35 x 70 cm en el caso que se planta en fila simple, y 53.190 plantas/ha en el caso que se plante en doble línea sobre tablones o canteros. De las experiencias realizadas se pudo apre- ciar que en el caso de los cultivos realizados en canteros los rendimientos obtenidos fue- ron menores. Si bien los resultados no son comparables, es posible atribuir una dismi- nución en el rendimiento a la mayor densi- dad de plantas en el cultivo instalado en can- teros, produciéndose una competencia intraespecífica que no se presenta en el caso del cultivo en líneas. Por otra parte, en el caso de ambas experiencias realizadas en canteros, las siembras fueron tardías, lo que
también pudo ir en detrimento de la produc- tividad. Aún más, en un caso particular debi- do al atraso en la fecha de siembra, las plan- tas no llegaron a florecer.
Cuidados culturales: Es necesario realizar carpidas periódicas de forma de mantener el suelo libre de malezas, principalmente en la fase de implantación del cultivo. Una vez que se empieza a cerrar la entre fila es difícil efectuar un control mecánico y se corre el riesgo de dañar plantas, las que poseen ta- llos frágiles. Deberán reponerse las plantas falladas.
Riego: Es imprescindible realizar riegos du- rante los meses en que se mantienen las plantas en el vivero.
Una vez realizado el transplante es necesa- rio regar hasta que se observe que las plan- tas se han establecido. Una vez implantada, los requerimientos hídricos serán diferentes ya sea se cultive A. flaccida o A. satureioides. La primer especie requerirá riegos en caso de lluvias muy distanciadas y se manifestará a través de un marchitamiento de las porcio- nes apicales de las ramas. La segunda men- cionada es más rústica y soporta mejor la falta de agua.
Fertilización: Se ha observado que la espe- cie es capaz de responder significativamente al agregado de fertilizantes nitrogenados. En experiencias realizadas en macetas, con plantas aisladas, se hicieron aplicaciones de triple 15 en la fase final del ciclo del cultivo, es decir, a partir de la primer semana de fe- brero, con repeticiones en la ultima semana de febrero y segunda de marzo, en las dosis que se indican a continuación. La cosecha fue realizada en la última semana de marzo. Para A. satureioides, el nivel de producción en flor seca por planta se incrementa en un 45 % con el agregado del equivalente a 30 unidades de N/ha y en un 122 % con el agre- gado del equivalente a 60 unidades de N/ha. Para A. flaccida, el nivel de producción en flor seca por planta se incrementa en un 100 % con el agregado del equivalente a 30 uni- dades de N/ha y en un 69 % con el agregado del equivalente 60 unidades de N/ha. Se debe repetir esta experiencia en parcelas de cultivo instaladas a densidades de plan- tación habituales.
Deben realizarse nuevas experiencias de fer- tilización para determinar el efecto del agre- gado de nutrientes en la productividad del cultivo, pero con la incorporación de los ferti-
lizantes en forma más temprana en el ciclo del cultivo.
Duración del cultivo: En cultivo, ambas especies se comportan como bianuales, pero han ocurrido años en los que la p r o d u c t i v i dad del segundo ciclo es muy pobre, lo que no justifica para esos años, el mantenimiento del cultivo hacia el segundo año. Lamentablemente esto no es posible de prever hasta tanto comience la actividad vegetativa en la primavera siguiente. En A. flaccida se ha observado un comportamien- to errático en el sentido de que en algunos años el cultivo se comporta como bianual, pero en determinados años se ha secado después de la primer floración.
Plagas y enfermedades: Durante el perío- do vegetativo pueden ser problema Botritis y Sclerotinia, y en la fase reproductiva se ha observado en A. satureioides y en otoños muy húmedos un ennegrecimiento de las inflorescencias ocasionadas por hongos. En A. flaccida se ha observado el ataque de una roya que afecta la masa foliar en forma importante, comprometiendo la productividad y la persistencia del cultivo.
En la fase de almácigo, la precaución a to- mar para evitar ataque de Botritis es un ma- nejo adecuado de las condiciones hídricas en el microtunel. Se debe evitar que las con- diciones de humedad sean demasiado ele- vadas, de forma que el follaje se mantenga seco, lo cual disminuirá la propagación del patógeno. Otra medida preventiva es au- mentar el espaciamiento entre las líneas de siembra de forma de reducir el número de plantas por unidad de superficie, con lo cual además de lograr un mejor control de la humedad se favorece el manejo en el control de malezas. Se debe realizar un monitoreo diario de las condiciones sanita- rias de forma de tomar la decisión de aplica- ción de funguicidas en forma inmediata. En forma adicional, se deben eliminar los focos de infección.
Para el caso de Sclerotinia, no se debe reali- zar un cultivo de marcela en parcelas que cuenten con una historia hortícola. De todas formas, en caso de aparición del problema se pueden aplicar funguicidas.
En otoños húmedos es frecuente observar el ennegrecimiento de las inflorescencias en A. satureioides y no así en las otras especies presentes en el jardín de introducción. Se solicitó asistencia a Protección Vegetal, INIA Las Brujas, Ing. Agr. Nora Altier. Luego de
una incubación de dos días del material afec- tado se identificaron los hongos presentes. Se detectó la presencia de hongos de los géneros Alternaria spp., Cladosporium spp. y Epicoccum spp. Los géneros identificados se consideran hongos secundarios (no patógenos), asociados a condiciones de alta humedad durante la floración. Si se cosechan en esas condiciones, estos hongos aparecen como contaminantes de la semilla y afectan fundamentalmente la calidad de la misma (germinación, vigor, etc.).
Cosecha: La cosecha se realiza a fines de marzo o en la primer quincena de abril. Se efectuará un corte manual, con hoz o se pue- de mecanizar. El primer sistema permite ob- tener un material de calidad superior. De acuerdo a observaciones realizadas en cultivos que fueron cosechados en forma tar- día, se recomienda, debido a la contamina- ción de las inflorescencias por hongos, no atrasar de ninguna manera la fecha de cose- cha. Este problema se presentará en forma más acentuada en otoños muy húmedos y calurosos.
En forma independiente al problema antes indicado, tampoco es recomendable retrasar la cosecha ya que los capítulos tenderán a abrirse, con lo cual se liberan los frutos que se dispersan gracias a la presencia de una corona de pelos o pappus. Estos pelos cau- san molestias al volar, y desmerecen la cali- dad del producto a ser comercializado. Secado: El material para herboristería debe secarse, pudiendo acondicionarse en mano- jos obteniendo una buena presentación para la venta y permite acondicionarlos colgados. También se puede secar a granel, apilándose en forma poco compacta sobre una superfi- cie lisa y porosa, siendo necesario remover el material.
Procesamiento: Puede procederse a la se- paración de las inflorescencias del tallo, aun- que en general las herboristerías compran atados con poca proporción de tallo.