Los conocimientos adquiridos mediante los recuerdos askásicos tienen algunas vertientes un tanto curiosas, pero no por ello "misteriosas". Una de esas curiosidades es la falta de memoria sobre los idiomas como conocimiento directo y muchas veces me pregunté por qué no conseguía recordar los idiomas, cosa que me hubiera dado una infinita ventaja en el aprendizaje de toda clase de materias, ventajas laborales, culturales y mayor amplitud de las capacidades cerebrales. No obstante, existen prácticas religiosas (peligrosas, carentes de guía intelectual), y prácticas esotéricas (algo menos peligrosas por existir más criterio científico), mediante las cuales se desarrolla el "Don de las Lenguas". En un par de investigaciones conseguí determinar que efectivamente algunos de los sujetos hablaban lenguas que no aprendieron en esta encarnación, pero gracias a la ventaja que me proporciona ver en Astral, pude observar dos fenómenos de etiología completamente diferente.
Un compañero de estudios parapsicológicos me invitó a un par de grandes reuniones de evangelistas, donde se producen muchos fenómenos extraños, curaciones, etc., y grabé subrepticiamente a cinco habladores en lenguas, mientras les observaba en modo integral. Uno de ellos hablaba por sí mismo en latín (muy confuso al principio y claro después), sin que ningún elemento Astral se colocara sobre su cuerpo. Ese muchacho estaba verdaderamente viviendo un recuerdo askásico y
tuvo que soportar todo lo que vino después, desmayándose y no pude ayudarle por no ser conocido de la cúpula religiosa local. Creo que no sufrió secuelas porque volví a verle en estado aparentemente normal poco después, aprovechando a sondear su nivel cultural. Casi analfabeto, sin la menor idea de lo que había dicho, pero me dijo que "el Señor" le había dado ver lo que le había ocurrido a algún antepasado. No me atreví a explicarle allí mismo que era un recuerdo propio, porque iría contra el dogma de su religión, para nada reencarnacionista, pero seguramente en algún momento habrá comprendido la causa de las cosas. No se tiene un recuerdo así para quedarse mucho tiempo anclado en una religión que no da respuestas profundas.
El análisis de la grabación -como yo apenas se algunas palabras de latín, recurrí a un profesor- resultó en una serie de frases confusas, incoherentes al principio pero claras hacia la mitad de la grabación. El chico estaba recordando un naufragio o el salvamento de unos náufragos.
Los otros dos grabados el mismo día estaban rodeados de cascarones Astrales y al menos uno de ellos hablaba "mediumnímicamente". No era un "espíritu divino" el que hablaba en ruso, sino un cascarón Astral. Mi compañero de investigación, hijo de rusos, entendió todo y no tuve necesidad de procesar la cinta. La tercera era una mujer que lloraba a su hija muerta y hablaba italiano, pero era en realidad un cascarón Astral con escasa vitalidad y se deshizo ahí mismo al cabo de menos de un minuto de cháchara italiana.
En la siguiente reunión grabé a dos hombres que sin elementos Astrales alrededor, hablaban en lenguas que no conocían para nada, para determinar después que eran finlandés uno y mashco de Perú el otro. Ambos estaban teniendo recuerdos askásicos confusos, pero ninguno de los dos recordaba nada cuando pudimos interpelarles al final de la reunión. Seguí la investigación durante algunos días más, pero no encontré más variantes que las expuestas.
Tras un par de décadas de aprovechar cuanto aprendía sobre fisiología cerebral y meditando profundamente en las implicaciones de recordar los idiomas, llegué a la conclusión de que hay al menos dos razones de peso para que aún teniendo claridad en todo el recuerdo askásico, el idioma quede en una especie de nebulosa. La primera razón es que la capacidad cerebral para aprenderlos es casi infinita si se procede con cierto orden, pero los idiomas son, a la vez que lo menos importante del recuerdo en sí, lo más "material" y automático en el cerebro una vez establecido como conocimiento. Así que extraer de la
importante a la vez que lo más difícil. Sin embargo en las sesiones específicas donde se intenta hablar en lenguas, el sujeto hace un enorme esfuerzo psíquico por hacerlo, so pretexto de indicaciones divinas y otras motivaciones religiosas y/o psicológicas.
La segunda razón es una contradicción -pero sólo en lo aparente- de la anterior. El idioma está compuesto de elementos Arquetípicos. Cualquiera sea, está configurado con letras, y las letras son los Símbolos Mágicos más importantes. En un rápido repaso que va a continuación, de las Runas arias (extractado de "Alcanzando la Inmortalidad" y del "Testamento de Todos los Tiempos" ), podemos darnos cuenta del inmenso valor de las letras, que tienen sus homólogas en los caracteres básicos de la escritura de la Raza Amarilla, como seguramente la tuvo en las letras que la Raza Negra perdió de su memoria colectiva.
Estos conjuntos de símbolos, de los cuales vienen por
transformación y/o deformación todas las formas de escritura conocidas en Oriente y Occidente, (con excepción de la raza Negra, que no posee ninguna escritura propiamente dicha, sino algunos símbolos básicos, equivalente a las Runas) son interpretados por el subconsciente y producen en ciertas ocasiones un alineamiento interior, una especie de sintonía psíquica, entre el Alma, el cuerpo Astral y el Mental, de modo que si se activaran durante un recuerdo askásico podríamos llegar a tener una avalancha de recuerdos que la mente no podría soportar. Así como el idioma es lo más circunstancial y mecánico a nivel cerebral, es lo más Arquetípico en lo espiritual, de modo que la relación que se establecería con nuestro pasado si recordásemos todos los idiomas que hemos hablado, podría resultar "indigesto" para nuestra mente, como difícil de administrarlo resultaría al Alma.
Veamos el origen rúnico de nuestras letras y los significados Arquetípicos, pero aclaro que estos símbolos también implican un mantram y una posición del cuerpo. Su práctica completa no asegura ni descarta que se alcancen recuerdos askásicos, pero sus beneficios son inmensos (siempre que no se haga la tontería de "tirar las runas" como método adivinatorio, para lo cual es igual "tirar caracoles", cubiertos, semillas, cartas o cualquiera de los miles de objetos que servirían para el mismo tipo de ridiculez). En estos símbolos se basan las Yogas, a pesar, por ejemplo, de las enormes modificaciones (necesarias y/o circunstanciales) de las letras sánscritas y otras formas de escritura.