3 ¿Y la historia se repite ?
4. Sólo vas a poder tener m is recuerdos si te m etes en m i espacio En el siguiente fragmento, se observa cómo la terapeuta logra narrarle los sentimientos de
la rabia, el dolor y el desengaño que él siente que lo acompañan desde que era bebé:
En esta sesión, propone de nuevo el juego de las espadas que habíamos jugado antes, en el cual cada uno se tenía que cuidar para no ser cortado por el contrincante. Cuando uno le quitaba partes de su cuerpo a la otra persona, cada cual podía “recargar”, lo que significaba que se volvía a reconstruir la parte del cuerpo que había sido mutilada. Esto se podía determinado número de veces.
P:(…) Te voy a ganar.
-Jugamos con las espadas, me quita un dedo, después otra parte del cuerpo. Después me dice que la espada se podía convertir en pistola. Pero Joaquín la vuelve a convertir en espada. Golpea fuertemente su espada contra la mía y se daña la suya-.
T:Parece que cuando te pones así de furioso, el único que sale dañado eres tú.
-Hace como si me cortara las manos y las piernas, pero en cámara lenta. Yo me caigo al piso-.
P:Vas a morir. T:¿Por qué? P:Porque yo digo.
-Lo dice haciendo voz malévola. Cuando estoy en el piso, me quita más partes del cuerpo-.
P: Y tú te arrastrabas por acá.
-Me recargaba y volvía a unir mis partes, yo le mutilo las dos piernas, él se queda tirado en el piso-.
P: ¡Fuerza! Recargué fuerza…
Este suceso es, en sí mismo, la megalomanía; es la reparación maníaca -recargar- confundida con una especie de compulsión al daño in crescendo; sube la excitación y deja traslucir la fantasía inconsciente del coito de los padres, la escena primaria, como violenta y debilitante: me tienes que quitar la fuerza. Aparece entonces la omnipotencia de Joaquín:
-Estira los brazos hacia mí, y hace fuerza, él se levanta. Más adelante, me quita las piernas y me dice que me caiga; yo hago fuerza y me recupero; después, él me amenaza, me quita la espada-.
P: ¡Te voy a cortar toda!
-Cambia el juego y me dice que yo voy a tener las dos espadas, se sienta en el piso y se hace en un rincón cerca a la puerta-.
P: ¿Qué me vas a hacer?
T:No lo sé. ¿Piensas que soy más fuerte? P:No.
T:¿Piensas que soy más ágil? P:No.
T:Qué piensas que te voy a hacer…. -Le muestro las espadas-.
P:Te voy a violar. ¡A la fuerza! (…) No me tienes que violar, me tienes que quitar la fuerza.
Por un lado, se observa su debilidad que, omnipotentemente, proyecta en sus padres; por el otro, la venganza, pues así los despoja del placer sexual e interpreta esta experiencia como una violación. No es creativo, sino destructivo. Empieza entonces un intento por entender sul estado mental, que su juego expresa:
T:Pero yo tengo dos fuerzas, tú no… vamos a ver qué fuerza tienes. P:No te metas con mis recuerdos.
-Hago como si le fuera a quitar los recuerdos, extiendo mi mano hacia su cabeza, pero hago que no puedo recuperarlos-.
T:¿Qué has hecho con tus recuerdos que no puedo entrar a ellos? P:Nada que te importe, no te vas a meter en mis recuerdos.
-Ahora hago que los tengo-.
T: ¿Creías que eras más fuerte? ¿Creías que eras más fuerte que tu padre? ¡Noooo! Ya los cogí, y los voy a recordar por ti. Recuerdo…
-Él grita como si le dolieran los recuerdos-.
T: Es un padre muy fuerte, y estás creyendo que él es más fuerte que tú… porque tu padre tiene más fuerza…
-Él se resiste un poco, dice que no, se retuerce un poco en el piso-.
T:Alguien se va a llevar a tu madre… es alguien alto, es un señor, ¿Sí lo recuerdas? P:No.
T:Es alguien fuerte, que tú crees más poderoso. -Se retuerce en el piso-.
T: Lo veo más claramente… ¿Ahora quieres pelear con ese hombre?
-Él hace como una especie de barrera en el piso con partes de un rompecabezas de Fommi; coge un libro de cuentos y dibujos, y empieza a mirarlo-.
T: Veo que hay otro personaje, lo tenemos que ver en este cuento. -Paso unas cuantas hojas del libro, y le muestro un bebé-.
T: Mira, este eres tú, cuando eras bebé, aquí está… éste. Veías que había un montón de cosas peligrosas.
-En el cuento hay un bosque con animales salvajes-.
T: Este era tu papá, que lo veías peligroso, y querías pelear contra él. -Le señalo uno de los animales-.
T: Y después te volviste más grande y sentías que podías competir con él. Y por una mujer, por tu madre… pero llegó un intruso, un intruso chiquitico. Éste.
T: Sentiste que te dañó la vida y sentías que tenías que pelear y pelear. Y ahora sientes que tienes que pelear con otro personaje, oh… con otro papá, con un segundo papá…
-Cojo una tiza porque lo voy a pintar en el tablero-.
T: Cómo lo hago… Voy a recuperar tus recuerdos para hacerlo… -Cierro los ojos y lo pinto en el tablero-.
T: Éste es con el que quieres luchar.
P: No, no te voy a decir, sólo vas a poder tener mis recuerdos si te metes en mi espacio.
-Señalándome un espacio dentro de la barrera que había hecho de Fommi-. P: Nunca lo vas a descubrir a menos que te metas en mi espacio.
T:Tal vez quieres que me meta adentro de tu mente a ver cuáles son… -Me interrumpe-.
P:Aquí en mi cabeza.
-Joaquín se toca su cabeza. Yo me meto en el espacio que él me dice-.
T: Y como esto es la terapia, entre tú y yo vamos a descubrir cuáles son esos recuerdos.
P:No vas a ponerte acá
-Me señala otro espacio dentro de su círculo, es un espacio más cerca a él-. P: No me los vas a quitar.
T:No. Solamente vamos a tratar de entenderlos. P:Métete acá, acuéstate. Ya.
-Estamos los dos acostados y pone mi cabeza junto a la suya, yo le vuelvo a repetir el ataque que quiere emprender contra su enemigo. Él se levanta del piso, coge la espada, y me la pone en la cabeza-.
P: Te voy a controlar, te chupo el cerebro. Para que me devuelvas los recuerdos. T:O para que cuando yo no esté para esto, tú puedas hacerlo solo.
-Se muerde la lengua y piensa que le ha salido sangre. Después me pone las dos espadas en las orejas, después en el estómago-.
Toda esta narración conjunta que tienen terapeuta y paciente, comienza como una tentativa de organización de las emociones para alcanzar su significado; sin embargo, toda la conexión de Joaquín con sus emociones más primitivas fue proponiendo cada vez más excitación y miedo a ser poseído.
P:Te voy a chupar las fuerzas.
T:Y también me vas a chupar mis bebés que tengo dentro. P:¡Ahora el cerebro! Ahora te voy a chupar por acá.
-Se acerca a la vagina, como si metiera la espada, y la pone encima del estómago-. P: Esta es la aguja más fina del mundo.
T:Y vas a destruir a los bebés. P:Sí.
T:No quieres compartirme con nadie, con ningún bebé-hermanito-paciente. -Continúa absorbiendo-.
P:Y te lo enterraba por aquí. T:¿Por dónde?
P:Tú sabes.
T:¿Por donde las niñas orinan? -Refiriéndome a la vagina-. P:Sí.
T:Porque me quieres sacar un bebé... -Me interrumpe-.
P:Sí… te voy a sacar un bebé. Te voy a matar, quedas muerta ¿Entendiste? Te voy a matar…matar bebé.
T:¿Matar bebé con tu cosita para orinar?
-Refiriéndome a su pene. Grita y me sigue masacrando-. P: ¡Cállate!
-No había sonado el timbre, pero se despide de mí-. P: ¡Me voy chao!
-Lo dice en tono apresurado. Abre rápidamente la puerta y sale del consultorio-. T:Bueno, nos vemos el jueves. ¿Y me vas a dejar tu agenda?
P: ¡Mi agenda!
-Se devuelve por ella. Se va del consultorio muy rápido-.
Ese día hablo con la madre, me cuenta que el lunes se cambia de casa y que está pensando en hacer un matrimonio simbólico con el Flaco.
Se comprueba, una vez más, cómo en su mente hay una madre que no tuvo espacio mental para él, una madre que percibe como no continente de sus ansiedades internas ni externas, lo que se representa por el juego en el cual la mutilación, la fragmentación y el quemar el pecho materno están presentes. Tiene rabia y quiere vengarse contra una madre ausente para él. Quiere vengarse también contra los terceros que ocupan el espacio que cree le correspondía para la construir una relación bien establecida con mamá. El querer sacar de la terapeuta los bebés, significó sacar del cuerpo y de la mente de la madre los personajes que la ocupan: El padre, Sebastián y el flaco. Quiere eliminarlos para poder quedarse con el lugar preciado, con el tesoro que sintió nunca como suyo.
La excitación alcanza niveles que desbordan la comprensión. Joaquín está muy excitado, toda la escena ha sido cargada de erotismo: las espadas, tirarse al piso, las palabras alusivas a los genitales, y la simulación del coito; luego, la muerte de los bebés producto del coito violento. Todo ello lo asustó, y sale corriendo antes de que la terapeuta pueda recogerlo, organizarlo y significarle todo este guión lleno de preguntas sobre su sexualidad.