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CAPÍTULO 5. Las Provincias, 1966–1972

5.2. Empresa, Consejo de Administración y Redacción en los años 60

5.2.3. La redacción en los años sesenta

Un factor fundamental para entender la progresiva apertura de la prensa española a finales de los sesenta fue la incorporación de una nueva generación de periodistas que sustituyó a los profesionales que se mantenían en las redacciones desde la posguerra47.

“Aunque no fueron tan abundantes los periodistas que durante el tardofranquismo batallaron decididamente por el advenimiento de las libertades, la de expresión en primer lugar, algunos por apoliticismo, otros por afán de no complicarse la vida y garantizarse su necesario puesto de trabajo, y otros por convicción”48

, no es menos cierto que con respecto a sus empresarios, los periodistas mostraron diferencias como su mayor dinamismo, procedente en muchos casos de su juventud, y su sentido de mayor independencia frente al poder político, dadas las menores ataduras y responsabilidades económicas que presentaban. Factor clave fueron las nuevas hornadas de periodistas jóvenes que comenzaron a entrar en las redacciones y que poseían una mentalidad distinta a las de sus otros compañeros de trabajo por pertenecer a una generación que no había vivido la Guerra Civil.

46

Ibid… p. 17.

47 Amador IRANZO MONTÉS: “El papel de la prensa diaria durante…

48 Carlos BARRERA DEL BARRIO: “Poder político, empresa periodística y profesionales de los

Un factor decisivo en lo que el profesor Barrera llama la “conversión democrática” de los periodistas vino dado por el relevo generacional que se fue produciendo en las redacciones. Con los años, aquellos periodistas que estuvieron en primera fila en la inmediata posguerra fueran dejando su lugar a otros más jóvenes que no habían tenido esa misma experiencia vital y cuya mentalidad era, por lo general, bastante distinta y más abierta.

En el caso de Las Provincias, la “foto” de la redacción en 196449 revelaba una distancia de casi cuarenta años entre las fechas de incorporación al periódico de algunos redactores. Entre Vicente Badía, el subdirector, y la periodista que le sustituyó por jubilación, María Consuelo Reyna, mediaba esa distancia, al igual que entre el veterano cronista deportivo Santiago Carbonell, Sincerator, que ingresó en el periódico en 1923 y los jóvenes profesionales que llegaron en torno a 1967, Ricardo Dasí Jr., María Angeles Arazo, Pérez Puche o Fernando Herrero.

Se trataba también de incorporaciones con perfil profesional en el mundo del periodismo, lo que no era del todo igual en las plantillas más antiguas. Un hecho que remarcaba la propia Consuelo Reyna en una de sus entrevistas: “Cuando yo entro, por ejemplo, Barber ya estaba colaborando. Pérez Puche también. Aunque éramos “cuatro gatos”, cuatro de verdad. Y luego estaban los clásicos de la redacción. Pero no había una generación intermedia, lo que, para mí, no era bueno en un periódico”50

.

Antes de la entrada de Reyna en 1963, que fue por poco tiempo pues se incorporó en 1967 a la agencia SAPISA en Madrid, las nuevas adquisiciones profesionales en la redacción se habían reducido a José María Cruz Román, en 1953 y Ricardo Ros Marín, en 1959, que recordaba cómo “sin darme cuenta, en tanto los días transcurrían entre el periódico y la Facultad de Letras, en espera de entrar en plantilla, asistí, como los más jóvenes de aquella redacción, al proceso de cambio, a

49 Enrique BORDERÍA ORTIZ: La prensa durante el franquismo… p. 281

la transformación de la vida periodística, al radical rejuvenecimiento de las estructuras y los métodos”, aunque “(…) había viejos redactores que aceptaban con reservas y alguna que otra frase que al cronista le amargaban, los nuevos aires que imponían los tiempos” 51

.

El relevo de la plantilla, que en el caso de Las Provincias lo fue por edad, se produjo también en otros medios a lo largo de los años sesenta, en ocasiones también porque “la vieja guardia” no tenía fácil adaptarse a esa transformación de la vida periodística a que aludía Ricardo Ros. Este fenómeno fue muy frecuente en la prensa de provincias, en la que la mayoría de las redacciones estaban compuestas por personas que no tenían en el periodismo su ocupación principal (en muchos casos se trataba incluso de funcionarios de la administración local o provincial) 52.

Efectivamente, las redacciones de los periódicos tras la posguerra adolecían de periodistas de carrera, pese a la credencial que otorgaba el Carnet Oficial de Periodista requerido por la Ley de Prensa de 1938; sin cuestionar la calidad profesional y literaria de los redactores, muchos de ellos provenían de otros sectores no específicamente del Periodismo. Por ejemplo, pese a que el veterano Santiago Carbonell ha pasado a la historia de la crónica deportiva, y fue vocal en 1936 del Sindicato Profesional de Periodistas,53 mantuvo una ocupación como empleado del Banco de Valencia. Los tres directores, Teodoro Llorente, Martín Domínguez y José Ombuena se habían licenciado en Derecho. Eduardo López Chávarri era Catedrático de Historia de la Música. El subdirector, Vicente Badía Cortina, había abandonado su profesión como maestro nacional para dedicarse al periodismo en el Diario de Valencia y dedicar una breve actividad a la Federación Valenciana de Sindicatos Agrícolas. Luis Sanchis Orduña, redactor en los años cincuenta y sesenta, era ferroviario de profesión y árbitro de fútbol, actividades que simultaneaba con el trabajo en el periódico. Por el contrario, los jóvenes profesionales incorporados,

51 Ricardo ROS MARÍN: “Aquel periódico de los años cuarenta…” Las Provincias. Edición

conmemorativa, 1866-1991. 125 años saliendo juntos, Valencia, Federico Doménech, 1991. p. 96.

52 María Luisa HUMANES: “La profesión periodística en España”, Zer: Revista de estudios de

comunicación, 4 (1998)

como es el caso de Fernando Herrero reivindicaban la esencia de su profesión, resaltando que “nosotros no venimos aquí a sacarnos un segundo sueldo, sino que no queríamos que nadie nos contase las cosas”54

.

Ricardo Ros Marín, junto con José María Cruz Román y Vicente Andrés Estellés, los dos últimos licenciados en la Escuela Oficial de Periodismo de Madrid, pertenecían a la nueva generación de redactores que ingresan en la casa en la segunda mitad de los años cincuenta y “revigorizan todas las secciones”55

. Estos tres periodistas, de los que mención aparte merece la figura de Andrés Estellés, aportan el perfil profesional periodístico a una década de cambios, que luego continuaría incorporando profesionales como Herrero, Arazo, Pérez Puche, Barber y la propia María Consuelo Reyna. Salvador Barber recordaba el panorama en el rotativo a finales de los años sesenta:

“En la redacción de Las Provincias había una plantilla de personas de edad, no había una generación intermedia. Entramos en ese momento, quizás con meses de diferencia, Paco Pérez Puche, Fernando Herrero y yo, los tres de la misma edad, cuando Consuelo va a asumir la subdirección del periódico. Consuelo Reyna va a querer rejuvenecer aquello y nos va a llevar a nosotros, que acabábamos de hacer la carrera y teníamos una cierta experiencia”56.

Mención aparte al hablar de la plantilla de Las Provincias en los años sesenta reclama la figura de Vicent Andrés Estellés, periodista y poeta, o poeta y periodista, puesto que el mismo declaraba que “No he sabido hacer otra cosa que escribir, y escribir a dos manos”57

.

54 Amador IRANZO MONTÉS: El papel de la prensa diaria durante la transición…

55 Francisco PÉREZ PUCHE: “Ricardo Ros, periodista ejemplar”. Las Provincias, 27 de diciembre de

2006.

56

Rafael XAMBÓ: Dies de Premsa. La comunicación al Pais Valencià des de la Transició Politica, Valencia, L’Eixam Edicions, 1995, p. 30.

57 Manuel MUÑOZ: “Vicent Andrés Estellés anuncia la publicación de su obra inédita en `prosa”, El

Estellés fue redactor jefe del diario decano desde 1959, aunque se incorporó en 1949 y su entrada oficial en plantilla figura con fecha junio de 195258. Empezó en el periódico haciendo labores de documentalista y posteriormente como redactor, corresponsal y crítico, incluso enviado especial al Festival de Cannes. Sustituyó en 1959 a Vicente Badía Cortina, que había sido nombrado director en funciones tras el cese de Martín Domínguez y que, posteriormente, hasta su jubilación, ocuparía la subdirección del periódico. Formado en la Escuela de Periodismo de Madrid, se incorporó a Las Provincias con el aval personal de Martín Domínguez, del que recordaba que “su primer sueldo en Las Provincias se lo había pagado don Martín de su bolsillo: veinte duros” 59

.

Tras la salida del periódico de su mentor Martín Domínguez, la relación entre

el nuevo director, José Ombuena y Estellés es correcta y por parte de Ombuena –escritor y persona cultivada– hubo un reconocimiento de la calidad humana e

intelectual de Vicent Andrés Estellés, aunque un evidente desencuentro ideológico. Tras la polémica entre José Ombuena y Joan Fuster por la publicación en la editorial Destino de El País Valenciano escrito por Fuster, la relación se enfrió, dada la sintonía de Estellés y el autor de Sueca, aunque no puso problemas desde la dirección del periódico a la labor profesional de su jefe de redacción. Incluso le encargó la redacción de una columna en valenciano, Bon Dia, firmada por Estellés con el seudónimo de Roc, el patrón de Burjassot, su lugar de nacimiento. Su primera gacetilla bajo el epígrafe de Bon Dia, el 18 de febrero de 1959, resume su particular día a día en el periódico:

“Ací estic, en la faena,

Fent com aquell que no fa, Per tal de guanyar–me el pa Del dinar i la berena. El poeta hui s’estrena

58 Enrique BORDERÍA ORTIZ: La prensa durante el franquismo… p. 281

59 Emili CASANOVA: “Valor periodístic de les gasetilles estellesianas” en Vicent Andrés Estellés.

Amb una certa alegría: L’alegria del “Bon Dia…” Ací estem i aixina som, I no volem quedar com El túnel de la Gran Via”

Durante más de una década, además de Bon Dia, tan solo hubo otro espacio similar en el diario Levante–EMV, El món per un forat, que publicaba una nota de actualidad en valenciano.

Como recuerda Consuelo Reyna, Ombuena y Estellés “no se llevaban. Estellés chinchaba a Ombuena, y este pasaba”.60 De cualquier forma, Estellés cultivó todos los géneros periodísticos en el diario, especializándose en temas locales, culturales, e incluso de crítica cinematográfica. Un periodismo que, según confesaba, era “l’únic periodismo possible, l’únic que et donava una mica de llibertat (…) almenys fins als anys setanta”61

. Y como buen profesional, amante del periodismo y de la literatura, “de escribir a dos manos”, escribía “prensa del cor” a la vez que relataba en verso la Actualidad Valenciana, e iniciaba otra sección, escrita también en valenciano y firmada con su nombre, bajo el título “Els dies que fan camí”, con una estructura más propia de un “diario de sucesos”62

en la que recogía notas informativas breves o comentarios sobre acontecimientos que había vivido o que le interesaban.

Precisamente, las gacetillas de Vicent Andrés Estellés, aunque con estilo costumbrista, informaban de un hecho concreto al lector, ya fuera de alcance local,

60 María Consuelo REYNA. Entrevista personal de la autora. 10 de noviembre de 2015. 61 Emili CASANOVA: “Valor periodístic de les gasetilles estellesianas… p. 24. 62 Ibid…, p. 25.

estatal o internacional, y contenían algunos de los elementos básicos de una noticia: actualidad, proximidad, prominencia y curiosidad63.

Estellés, poeta era a la vez Estellés periodista. Amaba su quehacer y amaba el periodismo y los diarios, y no le hubiera molestado pasar la noche en “un parque sobre un banco cubierto de periódicos, porque las informaciones, a veces, abrigan”.64 Junto con él trabajaban José María Cruz Román, secretario de redacción encargado del huecograbado, Dionisio Domínguez, Santiago Carbonell –Sincerator– y el fotógrafo José Penalba, y pese a que recordaba los años cincuenta y sesenta como difíciles en la redacción de Las Provincias “no solo por la censura, sino por los desencuentros ideológicos”65

, Estellés intentó que el diario apostara por un periodismo más decididamente informativo e independiente.

Vicent Andrés Estellés, redactor jefe de Las Provincias durante veinte años clave, dejó su huella en la redacción en la que prácticamente vivía. Francisco Pérez Puche66 lo recordaba “triste y pesimista, dubitativo y temeroso siempre del poder”, con “una activa vida interior que volcaba en su poesía”, una dedicación que le mereció premios y reconocimientos que compañeros y colegas apreciaron, y también desde las páginas del propio diario.

Así, Las Provincias informaba de su nombramiento como redactor jefe el 8 de enero de 1959:

“es también poeta y ha publicado diversos libros que le sitúan entre los poetas valencianos más interesantes del momento, galardonado en varias ocasiones y últimamente con el premio

63 Ibid…, p. 19. 64

El Temps. Suplemento especial. 28 de marzo de 1994. p. 19.

65 Ïbid…, p. 29.

66 Francisco PÉREZ PUCHE: La Valencia de los años 70. Tal como éramos. Valencia, Carena

Valencia por su libro “la clau que obri tots els panys”. Sencillez sincera y mérito auténtico, diseñan la personalidad del nuevo redactor jefe de Las Provincias”67

En octubre de 1966 se concede a Estellés el Premio Ausias March, y el periódico da cuenta del galardón en su ejemplar del 12 de octubre.

El Almanaque de 1970, recogía en sus primeras páginas de Actualidad Valenciana la concesión de “la Flor Natural al poeta Vicente Andrés Estellés, redactor-jefe de Las Provincias”, y publica en su página 181 Vespres del cant, fragmento del poema “Raons personals” que obtuvo del premio dels Jocs Florals.

En 1971 el director, José Ombuena, con el que Estellés “no se llevaba”, escribía, no obstante:

“Ahí está, mientras escribo, a solo unos metros de distancia (…) Entre los privilegios que me han sido concedidos, figura éste de sentirme acompañado de un poeta auténtico (…) Ahora acaba de aparecer el libro suyo que mereciera el premio “Valencia” de 1958 y me anuncia que va a publicar algunos más, lo que viene a acrecentar la magnitud del suceso. Tenía su producción, no sé por qué, represada, dormida (…) Yo sé que estas consideraciones que confío al papel herirían, dichas a él, su modestia. Sin embargo (…) le diría: Estellés, eres un gran poeta (…) Voy a decírselo aunque no quiera escucharme. Voy a decirle que el “Coral romput” es uno de los más altos poemas en que se ha empleado el valenciano, que es un poeta impar, que tenerle tan cerca es un privilegio”68.

Cuando el poeta y periodista cumple cincuenta años, el periódico recoge la efeméride con un artículo firmado por Amadeu Fabregat el 8 de septiembre de 1974, en el que reconoce a Estellés como “el poeta més superb que mai no hem tingut els valencians des del “Quatrecents” ençà, el “culpable” més directe de la nostra “represa” literaria, l’escriptor gràcies al qual molts hem “descobert” València (…)”,

67

Las Provincias, 8 de enero de 1959.

reconocimientos por parte de compañeros y dirección, que no pueden obviar la relevancia literaria y humana :

“Jamás había dialogado con una persona que me abriera tan de par en par la ventana de sus sentimientos –recogía María Angeles Arazo en una entrevista a Estellés–: [..] En la escuela Oficial de Periodismo –a lo mejor presentaba una crónica de política internacional o un tema sobre filosofía del derecho escrito en verso […] Yo nunca pensé ser periodista; yo nunca pensé ser poeta. Escribía porque necesitaba hacerlo; y ahora muchas veces, lo hago porque me lo exigen. Y mesiento esclavo de las palabras, de los versos, de la vida […]”69

Y aunque nunca pensara ser periodista, la redacción de Las Provincias recogió su impronta en los años sesenta, en la que volcó su deseo de libertad y de ensoñación, “el espíritu avizor que se repartía entre el cielo y el suelo” 70

. “Estellés es, ante todo, un hombre bueno. Sentarme frente a él para hacerle una entrevista no es ninguna novedad; lo hago todos los días dos o tres veces. Y pregunto y pregunto, y me empapo y me adiestra”, afirmaba un joven colaborador Ricardo Bellveser71

.

Qué duda cabe que la redacción del viejo diario conservador había ido cambiando en pos de una década de cambio. Como afirmaba el propio Estellés en el Almanaque de 1974:

“Ho pense i ho dic perque, justament ara, acaba d’aparèixer un “almanaque”: el d’enguany… que torna a donar una visió amplia i plena del que ha estat, no sols un any d’activitats valencianes, sinó un any de preocupacions de les nostres gents… Torna així l’almanac a una línia oberta d’atenció i de preocupació… (…) Perque l’almanac… pense que es fa exclusivament en atenció a aqueix compromís cívic concret amb una comunitat concreta”72.

69 María Ángeles ARAZO: Entrevista en Las Provincias, 1, 2, 3 y 4 de abril de 1975. 70

José OMBUENA: “Versos de Estellés”. Dietario Personal. Valencia. Prometeo. 1974. p. 51

71 Ricardo Bellveser: “Vicent Andrés Estellés ya es “F” d’OR”. Las Provincias, 13 de marzo de 1975. 72 Vicent Andrés Estellés: “L’Almanac”, Almanaque de las Provincias, 1974, pp. 373-374