Wikileaks el fenómeno
2.3 Reflexiones que surgen a partir del fenómeno de Wikileaks
Si bien el espionaje entre Estados está más que comprobado, incluso ha sido aceptado entre ellos mismos, el surgimiento de un extraño, ajeno a la dinámica internacional estatal como Wikileaks hace que los Estados prendan sus alarmas y sientan que se está atentando contra un derecho a la privacidad y por eso el realismo político se pregunta ahora: ¿De verdad es bueno saberlo todo sobre todos?, diariamente los ciudadanos exigen saber más sobre cómo se conduce la dinámica política y cómo, quién, cuándo y dónde está la presencia del Estado, y es allí donde surge otra pregunta ¿Y si la democracia tiene un monstruo en su seno del que no quiere hacerse cargo?. Una democracia inmaculada es más fácil de abrazar, pero no más real. (Lomeña, Andrés. 2011)
Los desarrollos tecnológicos de los medios provocan una reestructuración fundamental del sector editorial y de los periódicos, que sitúa a los medios tradicionales en una posición de férrea competencia con los nuevos medios online, por la conquista de la superioridad en el mercado. Sin embargo el cambio mediático es algo más que una crisis del periodismo, es común que se vean transformaciones
en cuestiones como la ley de la propiedad, la libertad de expresión, y el funcionamiento de la esfera pública, todos ellos, se ven afectados por el cambio.
Las filtraciones y revelaciones son un rasgo común en muchas épocas, pero nunca antes un grupo no empresarial ni estatal había logrado algo de la importancia de lo
que ha conseguido WikiLeaks, primero con el video del “asesinato colateral”,
después con los papeles de la Guerra de Afganistán, y ahora con el “Cablegate”.
(Geert, Lovink y Patrice, RiEmEns. 2011). Para bien o para mal, WikiLeaks se ha catapultado a sí misma al ámbito de la política internacional de alto nivel.
Repentinamente Wikileaks se ha convertido en un jugador de pleno derecho, tanto en la escena mundial como en las esferas nacionales de algunos países. A pesar de su pequeñez, Wikileaks, por la gracia de sus revelaciones, se codea con gobiernos y grandes empresas. 4 Al mismo tiempo, no está claro si se trata de un fenómeno permanente o temporal, o de algo inducido por cierta moda WikiLeaks parece apoyar lo primero, y cada vez más esa parece ser la tónica. WikiLeaks consigue capturar la atención a través de espectaculares filtraciones de información, mientras otros actores, especialmente los grupos de la sociedad civil y las organizaciones de derechos humanos, luchan desesperadamente por conseguir difundir su mensaje. Estos últimos tienden a jugar respetando las reglas y buscando la legitimidad de las instituciones dominantes, la estrategia de WikiLeaks es populista en tanto se apoya en la desafección popular hacia la política a gran escala. La legitimidad política, para WikiLeaks, ya no es un título graciosamente concedido por los poderes fácticos. WikiLeaks transforma ese viejo régimen de estructuras de poder y en su lugar busca la fuente de su legitimación política en la info-sociedad de hoy: la banalidad radiante del espectáculo. (Geert, Lovink y Patrice, RiEmEns. 2011).
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Al menos en el dominio de la recolección y concentración de información, y de su difusión
Con WikiLeaks nace la cuestión de qué tienen en común los hackers o piratas informáticos y los servicios secretos, pues existe inconfundible afinidad electiva entre ambos. La relación de amor y odio se remonta al comienzo mismo de la era de los ordenadores. No es preciso ser un fan del teórico de medios alemán Friedrich Kittler o, con ello, de las teorías conspiratorias, para reconocer que los ordenadores nacen a partir del complejo militar industrial. Desde el descifrado del código nazi Enigma por Alan Turing hasta el papel jugado por los ordenadores en la invención de la bomba atómica, pasando por el movimiento de la cibernética y por la implicación del Pentágono en el desarrollo de internet, la articulación de la información digitalizada con la estructura militar industrial está claramente establecida. Los programadores y científicos informáticos han conformado una revolución informativa y una cultura de la apertura: pero al mismo tiempo han desarrollado la encriptación crypto, y han cerrado
el acceso a los datos para los no iniciados. Lo que algunos llaman “periodismo ciudadano” para otros es “información de guerra”. (Geert, Lovink y Patrice, RiEmEns.
2011).
Wikileaks ha demostrado ser un escándalo aparente en el plano de los contenidos, mientras que ha sido y será algo más en el plano de las formas, pues, como se verá, ha inaugurado una nueva época histórica. Un escándalo es aparente cuando lleva al nivel del discurso público lo que todos sabían y decían de forma más privada, eso que no pasaba del nivel del susurro, por decirlo de alguna manera, sólo por razones de hipocresía por ejemplo, los cotilleos sobre un adulterio.
Cualquier persona, no esté enterada de los asuntos de la diplomacia, sino que haya visto películas de intriga internacional, sabe perfectamente que, por lo menos desde el final de la segunda guerra mundial, y es decir, desde que los jefes de Estado pueden llamarse por teléfono o tomar un avión para verse para cenar, las embajadas han perdido su función diplomática y, en los casos más evidentes, salvo pequeños ejercicios de representación, se han transformado en centros de documentación sobre el país anfitrión, mientras que en los casos más reservados las embajadas son
auténticas centrales de espionaje. Sin embargo, haberlo declarado en voz alta ha obligado a la diplomacia norteamericana a admitir que es verdad y, por lo tanto, a sufrir una pérdida de imagen en el plano de las formas. (Umberto Eco. 2012).
Con este tipo de fenómenos se empieza a cuestionar el sentido de expresiones como
‘secreto’, ‘privado’ y ‘confidencial’. Por tanto lo anterior lleva a que ningún Estado en el mundo mantenga áreas secretas ni siquiera los cuartos oscuros del poder. El poder controla a todos y cada uno de los ciudadanos pero cada ciudadano, o en su lugar el pirata que se erige en su vengador, puede conocer todos los secretos del poder. Y aunque la gran masa de los ciudadanos no estuviera en condiciones de examinar y evaluar la cantidad de material que el pirata captura y difunde, aquí se delinea un nuevo papel para la prensa y ya lo está desempeñando en estos días que, en lugar de dar cuenta de las noticias importantes – y antaño decidían los gobiernos cuáles eran las noticias verdaderamente importantes, al declarar una guerra, devaluar una moneda, firmar una alianza –, ahora son los medios quienes deciden autónomamente qué noticias deben volverse importantes y cuáles pueden ser calladas, concordando incluso como ha sucedido con el poder político cuáles «secretos» revelados comunicar y cuáles dejar a un lado. Es evidente que, en el futuro, los Estados ya no podrán encomendar ninguna información reservada a Internet: sería como ponerla en un cartel pegado en la esquina de la calle. Pero es igualmente evidente que, con las actuales tecnologías de interceptación es vano esperar poder mantener relaciones reservadas por teléfono. (Umberto Eco. 2012).
Finalmente y a modo de conclusión se puede decir que las colosales revelaciones de WikiLeaks pueden explicarse como una consecuencia de la dramática expansión de las tecnologías de la información junto con la espectacular caída de los costes, incluidos los derivados del almacenamiento de millones de documentos. Otro factor coadyuvante es el hecho de que la seguridad del secreto oficial y empresarial —por privados que fueran— se hace cada vez más difícil en una era de constante reproductibilidad y difusión. WikiLeaks se convierte en el símbolo de una
transformación a gran escala en la “sociedad de la información”, sosteniendo un
espejo de cuánto va a presentarse en el futuro. ´´Así mientras uno puede considerar a Wikileaks como un proyecto (político) y criticarlo por su modus operandi, también
puede verlo como una fase “piloto” de la evolución hacia una cultura mucho más
generalizada de la exposición anárquica, más allá de la tradicional política de apertura y transparencia´´. (Geert, Lovink y Patrice, RiEmEns. 2011).
Así mismo para Wikileaks aparecen muchos obstáculos en el camino aun por encima de los aciertos que allá tenido, su supervivencia en un sistema de estados está casi que condenada aún más cuando una de sus principales dificultades surge del hecho de que no está claro ni para la misma gente de WikiLeaks si se ven a sí mismos y operan como proveedores de contenido, o simplemente como un conducto para datos filtrados, la impresión es que eso depende de cada contexto o circunstancia. Esto, por cierto, ha sido un problema común con la digitalización masiva de los medios, proceso en el que las comunicaciones y la edición se han convertido en un servicio y no en un producto. (Geert, Lovink y Patrice, RiEmEns. 2011). Aunque después de Wikileaks habrá más movimientos que cuestionen o reafirmen la famosa sentencia según la cual el poder corrompe y el poder absoluto corrompe absolutamente. (Lomeña, Andrés. 2011).
Wikileaks y su influencia a nivel estatal se ha visto claramente identificada en la formación de políticas y de opiniones en contra de la libertad de información sobre todo en un mundo tan interconectado y libre cibernéticamente, pues si bien aún existen restricciones para el acceso territorial y el internet, las nuevas tecnologías han sabido cómo eliminar esas restricciones convirtiéndose no solo en el canal de protesta más grande del mundo sino también a traído consigo la unión de la sociedad civil, mostrándole al Estado que por encima de su soberanía, de sus fronteras y de su jurisdicción estatal existe un poder sobre el cual ya no tienen control y sobre el que al parecer no lo obtendrán sin llegar a violar un derecho como el de la libre expresión y el derecho a la información.
Si bien para muchos la labor de Wikileaks va más allá de filtrar información de interés nacional o mundial, con la revelación de situaciones de abuso, de descontrol estatal y de desfalcos bancarios, y que su propósito en ultimas es conseguir fama y reconocimiento, la verdad es que le han dado al mundo una nueva herramienta de control y apaciguamiento estatal, en el que se muestra que el flujo de información ya no conoce estatus como el de carácter privado, top secret o confidencial, pues la
sociedad civil se ha encargado de mostrarle a las altas esferas del Estado que el acceso a esa información debe ser público ya que se vive en un Estado democrático donde es el pueblo el que elige en últimas el destino de su país y es este tipo de nuevos derechos y tendencias las que se han generado gracias a Wikileaks.