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ENTRE LA REGIÓN Y EL NO-LUGAR EL EJEMPLO DE BERNARDO CANAL FEIJÓO.

Diego Ignacio ALBARRACÍN

Universidad Nacional de Tucumán

La preocupación de este trabajo está puesta sobre la pregunta: ¿Cómo pensar un sistema de región del NOA en el panorama actual? Pensar en región conlleva a pensar un sistema nacional y uno de los mayores exponentes en este campo de discusiones ha sido Bernardo Canal Feijóo quien puso en la mira al proceso modernizador que llevó a cabo la Generación del 80. Para abordar dicho proceso modernizador y configurador del sistema nacional he seguido además a Beatriz Ocampo en su libro La Nación Interior48. La autora expone cómo un sector social

desde un espacio hegemónico implementó un programa económico, cultural y científico construyendo imaginarios sociales que implicaban a todo el país. Beatriz Ocampo nos ejemplifica el modo en que se dio dicho proceso en Santiago del Estero; cito:

“En Santiago del Estero Absalón Rojas será el encargado de emprender en la provincia esta etapa modernizadora. (…) Desde el punto de vista de los recursos económicos, comenzaron a explotarse los bosques santiagueños, cuyas especies forestales cubrían un 70% de la superficie territorial, 10.792.200 hectáreas boscosas. Además, (…) se inauguró la luz eléctrica urbana, que hizo de Santiago la primera ciudad del país con ese servicio. (…) Por lo tanto, el ideal de progreso presente en la élite porteña tuvo su correlato en el gobierno de Absalón Rojas, un paradigma racionalista y cientificista, fundado en el positivismo pedagógico y en el evolucionismo darwiniano.”49

Canal se oponía a este proyecto ya desde las bases de los paradigmas nacionales tomando la crítica que desde Alemania se hacía al racionalismo de la Ilustración. Debe recordarse también su relación con el Conde de Keyserling en su visita a Santiago del Estero; filósofo alemán que simpatizaba con todas las direcciones intuicionistas e irracionalistas.

Beatriz Ocampo realiza en su libro un resumen sobre los temas abordados en las Jornadas de reflexión sobre el pensamiento de Bernardo Canal Feijóo en 1994 en

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Beatriz Ocampo; La Nación Interior. Canal Feijóo, Di Lullo y los hermanos Wagner. El discurso identitario culturista de estos intelectuales en la provincia de Santiago del Estero. 2ª ed.; Buenos

Reflexiones e Investigaciones

La Facultad de Humanidades de la Universidad Nacional de Santiago del Estero (UNSE), que es necesario recapitular en especial para los destinatarios más jóvenes quienes carecemos las más de las veces de los lazos que nos unen a nuestra región geocultural y nuestro pasado histórico; cito:

“Para Canal Feijóo, el Proyecto Constitucional Argentino se habría basado en la intención de crear un país nuevo con una constitución idealista que negaba realidad a la tierra, a la raza y a una historia preexistente, lo que lo dejaba sin raíces ni pasado. Según Canal, Alberdi habría seguido en esto a Hegel, quien consideraba que la única historia existente era la europea a la que era necesario imitar, ya que los pueblos americanos eran antihistóricos, por no tener todavía conciencia universal de la libertad. Algunos de los intérpretes consideraron traumático este viraje histórico, porque la Argentina, que había sido fundada mirando hacia adentro, hacía el Perú y las provincias del interior, constituidas en región, habría convertido al interior en un mosaico de provincias desconectadas entre sí y sólo comunicadas por Buenos Aires. De esto resulta un país macrocefálico, con un cuerpo raquítico, que no piensa en sí mismo como una totalidad, y niega la tierra y el interior.”50

La Conclusión a la que llega la autora es la siguiente; cito:

“Canal busca amparo en un suelo universal para poder instalar el suelo provinciano en el horizonte de la civilización con el mismo derecho que Buenos Aires lo hace; en uno, por los elementos arcaicos y el vínculo arqueológico con el Viejo Mundo, en la otra, por la modernización y el vínculo con las ideas europeas contemporáneas. De este modo, busca legitimidad de los interiores frente a la capital por un lado, pero por el otro, intenta inscribir, siguiendo una lógica análoga, a la provincia en el suelo de una civilización universal.”51

Esta conclusión no deja entrever del todo la complejidad con que Canal pensaba los conceptos regionalismo y universalismo expresados su libro

Proposiciones en torno al problema de una cultura nacional argentina.52 La postura de él no está ni en un término ni el otro. Por un lado, Feijoo nos dice lo siguiente:

“(…) Pienso que la verdadera esencia de la cultura, en la única forma concebible para la mente moderna, conduce a la asunción del sentido de universalidad, y que todo aquello que quiera recobrarse bajo la forma de

50 Ibídem; p. 19-20. 51 Ibídem, p. 169-170. 52

Bernardo Canal Feijóo, Proposiciones en torno al problema de una cultura nacional argentina, Problemas de la cultura, fascículo II, Institución Cultural Española, Bs. As., 1944.

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una cerrazón localista, encierra desde el comienzo un principio de negación de la cultura”.53

Pero por el otro lado, cito: “Por muy universal –o universalista- que sea el sentido de la cultura, no hay, no ha habido nunca, culturas abstractas (…) Es difícil imaginar qué podría ser una cultura construida sobre un desentendimiento de la realidad, (…).”54

Canal no plantea una salida por la vía de la homogenización de ambos términos, sino que evidencia una tensión:

“Lo universal es la cifra absoluta de la ubicación del hombre, cuya pasión más irremediable, como es sabido, nace de su no-ubicuidad. En cierta última instancia, la justificación de la cultura puede requerir incluso la forma más circunscrita del regionalismo. Para una cultura que aspira a definirse por su descompromisión límbica de la realidad, es claro que la idea de regionalismo debe confundirse con todo lo que hay de arrinconado y obtuso en el humano aquerenciamiento. (…) Para la verdadera cultura es necesario que cada regionalismo deje de ser un destierro de la cultura, o una abjuración. Por lo demás, es acaso el regionalismo el precio para la obtención de una efectiva e indispensable carta de naturaleza de la cultura. Regionalismo significa diálogo inmediato del espíritu con la realidad localizada de la naturaleza y de la historia. (…) Es un modo de sabiduría integral, que en general suele ir acompañada de estilo.” 55

Ahora bien. ¿Cómo se inscribe esta problemática en el siglo XXI? Un pensador como Canal cuya vivencia atravesó períodos tan distintos ya preveía las complejidades actuales en su tiempo: impersonalización de los objetos; uso universal de máquinas y técnicas científicas; neutralidad de los bienes culturales; extraterritorialidad ética; etc. Fenómenos impensables en otras épocas que han hecho explosión en las últimas décadas.

Impersonalidad; neutralidad; extraterritorialidad -o dicho de otro modo: la no- ubicuidad son rasgos que entran en fricción con la idea de regionalismo y más aun con el concepto de región. Es necesario tener en cuenta cuáles son las vías por las que se consolidan dichos rasgos. Me refiero particularmente a los medios de comunicación presentes en los espacios más íntimos de los sujetos; medios que reproducen y pretenden instalar los esquemas culturales y económicos de la globalización proponiéndose a sí mismos como única fuente del conocimiento y

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Reflexiones e Investigaciones

como verdadero mediador entre el sujeto y la realidad. Por supuesto el primer resultado de ello es el barrido de las matrices culturales de cada región colocando al sujeto en un espacio de no-ubicuidad quedando propenso a los designios del mercado que apunta hacia una cada vez mayor individualización.

Para pensar esta no-ubicuidad he recurrido al concepto de no lugar utilizado por Marc Augé en su trabajo Los no lugares. Espacios del anonimato. Una antropología de la sobremodernidad.56Para Augé el mundo contemporáneo trae un

replanteamiento del concepto de alteridad produciendo transformaciones en tres grandes aspectos:

1. Una superabundancia temporal. 2. Una superabundancia espacial. 3. Una superabundancia del ego.

Cito:

“(…) concentraciones urbanas, traslados de poblaciones y multiplicación de lo que llamaríamos los no lugares, por oposición al concepto sociológico de lugar, asociado por Mauss y toda una tradición etnológica con el de la cultura localizada en el tiempo y en el espacio. Los no lugares son tanto las instalaciones necesarias para la circulación acelerada de personas y bienes (vías rápidas, empalmes de rutas, aeropuertos) como los medios de transporte mismos o los grandes centros comerciales, o también los campos de tránsito prolongado donde se estacionan los refugiados del plantea. (…) Pues vivimos en una época, bajo este aspecto también paradójica: en el momento mismo en que la unidad del espacio terrestre se vuelve pensable y en el que se refuerzan las grandes redes multinacionales, se amplifica el clamor por los regionalismos (…)” 57

En este mundo globalizado que muchos denominan posmoderno y otros no, que como Augé habla de sobremodernidad, lo cierto es que hoy pensar en región conlleva a discutir el concepto mismo de lugar y su contrapartida: el no lugar. Augé, al igual que Canal, no escapa a la tensión de los términos y nos dice que ambos no se realizan completamente:

“(…) el estatuto intelectual del lugar antropológico es ambiguo. No es sino la idea, parcialmente materializada, que se hacen aquellos que lo habitan de su relación con el territorio, con sus semejantes y con los otros. Esta idea puede ser parcial o mitificada. Varía según el lugar que cada uno ocupa y según su punto de vista. Sin embargo, propone e

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Marc Augé, Los no lugares. Espacios del anonimato. Una antropología de la sobremodernidad. Gedisa Editorial. Barcelona, España, 1993.

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impone una serie de puntos de referencia que no son sin duda los de la armonía salvaje o del paraíso perdido, pero cuya ausencia, cuando desaparecen, no se colma fácilmente.” 58

Pero no solo el lugar antropológico se encuentra ante una nueva situación sino la concepción misma que el sujeto tiene de sí, por ello es que Augé se refiere a una superabundancia del ego. Otro teórico como Gilles Lipovetsky en su libro La era del vacío. Ensayos sobre el individualismo contemporáneo59se refiere a un proceso que lleva a los sujetos al narcisismo. Cito:

“Después de la agitación política y cultural de los años sesenta, (…) sobreviene un abandono generalizado que de una manera ostensible se extiende por lo social, cuyo corolario es el reflujo de los intereses en preocupaciones puramente personales, independientemente de la crisis económica. (…) La res publica está desvitalizada (…) vasta operación de neutralización y banalización sociales. “60

“Ante todo instrumento de sociabilización, el narcisismo, por su autoabsorción, permite una radicalización del abandono de la esfera pública y por ello una adaptación funcional al aislamiento social, reproduciendo al mismo tiempo su estrategia. (…) Para que el desierto social resulte viable, el Yo debe convertirse en la preocupación central: se destruye la relación, qué más da, si el individuo está en condiciones de absorberse a sí mismo. (…) El narcisismo, nueva tecnología de control flexible y autogestionado, socializa desocializando, pone a los individuos de acuerdo con un sistema social pulverizado, mientras glorifica el reino de la expansión del Ego puro.” 61

Como joven, muchas veces proclive a ser un sujeto del no lugar. O sea, alguien carente de suelo ontológico –por lo menos fijo-; fuera de una matriz cultural consolidada donde los modelos sociales provienen más de las propuestas televisivas que de un Canal Feijóo; inserto en un tiempo vivido para muchos discursos sociales como el apocalipsis. Estoy de acuerdo: este es un mundo nuevo. Pero no me resigno, como no lo hacen tantos otros, a quedarme en una postura pesimista porque pese a los cambios también está la apropiación y la posibilidad de dar una vuelta de tuerca a la cuestión.

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Ibídem; p. 61. 59

Gilles Lipovetsky, La era del vacío. Ensayos sobre el individualismo contemporáneo, Editorial Anagrama, Barcelona, 1993.

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En una entrevista realizada a Ricardo Piglia por la revista Ñ 62 expresa que es necesario seguir discutiendo sobre los usos del lenguaje, las creencias, los estereotipos políticos y las tradiciones culturales. A lo cual le preguntaron dónde veía dicha discusión y respondió:

“He estado viendo algunas revistas culturales muy interesantes más o menos under. (…) Están ligadas con algo interesante que está pasando en la cultura argentina actual: se están construyendo redes, más que obras los jóvenes están construyendo nexos. (…) los espectadores forman una especie de sociedad secreta que actúa como público, todo por fuera del teatro comercial y la escena oficial. (…) grupo de artistas e intelectuales que traban en conexiones diversas. La cultura como un conjunto de grupos en fusión. Todo esto es mucho más interesante que la escena cultural de la que hablan los diarios. (…) Para mí la clave es saber cuáles son las condiciones en las que se produce literatura. ¿Han cambiado esas condiciones?”63

La Globalización y la búsqueda por el control del mercado -y para ello el control de los cuerpos, las subjetividades, la cultura y sus objetos- propone, una cultura abstracta. Luego de la caída de los grandes discursos, el sistema económico propuso una cultura para cada uno. Impulsando procesos de banalización, atomización, automatismo, ruptura de lasos y vínculos sociales, y a las tecnologías de la comunicación como elemento aislante, etc. El Yo sufre un proceso deflexivo; y el individuo acaba por descreer del sentido de cualquier estructura. El sujeto se ve ante la nada, ante el vacío. Los que podemos seguir adelante –y podemos ser conscientes de ello- luego de la deconstrucción estructural ya no buscamos un sentido como si estuviera dado allí afuera, sino que lo creamos desde los fragmentos encontrados. La no-ubicuidad también permite un grado de libertad nunca visto antes. Permite objetivar un espacio geocultural, una matriz simbólica, así como un discurso oficial o una propuesta mediática. Cualquier estructura se convierte en un campo de posibilidades proclive a semejarse más a un collage donde el sujeto es consciente de su propia construcción identitaria

Cualquier discusión entonces sobre la nacionalidad y las regiones culturales deberá tener en cuenta la construcción de la subjetividad en la actualidad y su relación con los sistemas que lo subsumen o no; so pena de caer en una discusión desactualizada, un molde hueco, taxonómico y puramente teórico. Piglia ha visto bien, estamos entablando vínculos desde la cercanía; pero desde una cercanía que muchas veces no tiene que ver ni con el tiempo, ni con el espacio concebidos decimonónicamente y ello -aunque implique una crisis- no necesariamente debe tener un tinte apocalíptico sino que puede resultar en posibilidades altamente

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La literatura nunca fue autónoma entrevista a Ricardo Piglia por Alejandra Rodríguez Ballester en revista Ñ 19/04/08: 32-33.

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La Literatura del Noroeste Argentino

contestatarias a un sistema capitalista globalizado. Lo cual será posible solo aceptando que el mundo del siglo XXI es en muchos aspectos radicalmente nuevo.

Bibliografía

Augé, Marc Los no lugares. Espacios del anonimato. Una antropología de la sobremodernidad. Gedisa Editorial. Barcelona, España, 1993.

Canal Feijóo, Bernardo; Proposiciones en torno al problema de una cultura

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