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REGIONES INUIT DE CANADA

In document EL MUNDO INDIGENA 2010 (página 50-71)

En Canadá, los inuit suman 50.480 personas, representando el 4,3% de la población aborigen del país. Viven en 53 comunida- des del Ártico dentro de las cuatro regiones de los Territorios Reclamados: Nunatsiavut (Labrador); Nunavik (Quebec); Nu- navut; y el asentamiento Inuvialuit en la región de los Territo- rios del Noroeste.

En 2005, la Asociación Labrador Inuit, antigua representan- te de los inuit de Labrador, firmó un acuerdo a favor del derecho a sus tierras que cubren una extensión de 72.500 kilómetros cua- drados. El gobierno Nunatsiavut fue creado en 2006, y hasta la fecha es el único gobierno de estilo étnico que se ha formado en las cuatro regiones inuit.

El territorio Nunavut abarca dos millones de kilómetros cuadrados. Tras el período de reclamación se procedió a su apro- bación en 1993 y a la institución de su gobierno en abril de 1999. El territorio Nunavik que tras su reclamación fue establecido en 1975 pero con acuerdo de autogobierno, se extiende a lo largo de 550.000 kilómetros cuadrados, lo que equivale a un tercio de la superficie total de la provincia.

El territorio Inuvialuit, cuya reclamación de la tierra fue resuelta favorablemente en 1984, cubre 90.650 kilómetros cua- drados en los Territorios del Noroeste. En la actualidad conti- núan las negociaciones para acuerdos de autogobierno.

Nunatsiavut

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l final de 2008 se había establecido como fecha límite para que los

inuit solicitaran el título sobre la tierra sin tener que pagar tasas, y que les daría derecho exclusivo para caza con trampas y para construir,

usar y ocupar una o más cabinas dentro de las líneas de trampas regis- tradas en la zona como expuesto en los Acuerdos sobre Reclamos de

Tierras de los Inuit de Labrador (Labrador Inuit Lands Claims Agreement,

LILCA). Se recibieron más de 300 solicitudes y se mantuvieron consul- tas públicas en las comunidades inuit para recibir las opiniones y reac- ciones de los inuit y crear debates sobre las solicitudes de propiedad de la tierra.

A principios de 2009, el presidente de Nunatsiavut Jim Lyall reac- cionó frente al presupuesto federal. Se quejó de que los programas de vivienda social destinados para los inuit, ignoraban por completo la aguda crisis de vivienda existente y la necesidad de infraestructuras para los inuit de Labrador ya que dicha asignación de viviendas inuit estaba únicamente dirigida a aquellos que viven al norte del paralelo 60. El mencionado presupuesto tampoco tenía en consideración la necesidad de mejorar las pistas de aterrizaje y los puertos para facili- tar el transporte dentro y fuera de Labrador hacia las comunidades inuit de localización remota. El gobierno Nunatsiavut reservó fondos para realizar un estudio de viabilidad sobre el establecimiento de una carretera que uniera las comunidades inuit con la autopista

Trans-Labrador.1 El gobierno provincial, sin embargo, rehusó contri-

buir.

Otro tema a destacar fue la no inclusión de la zona de Labrador en el Acuerdo de Compensación por los Internados Escolares Indígenas (Indian Residential Schools Settlement Agreement, véase El Mundo Indí- gena 2009). Este agravio ha provocado que antiguos estudiantes inuit de estos internados escolares emprendan, a título personal, acciones legales para la resolución de sus casos en los tribunales canadienses. La crítica expresada por el presidente Jim Lyall fue dura:

Se nos ha dicho que estas instituciones no cumplen los criterios expues- tos en el Acuerdo de Compensación ya que Canadá no ostentaba de ma- nera exclusiva o compartida la responsabilidad de su funcionamiento ni del cuidado de los niños que residían en ellas. Todo esto nos parece difícil de aceptar, ya que el Gobierno federal proporcionaba los fondos para gestionar estas instituciones. Estamos horrorizados ante el hecho de que el Gobierno de Canadá intentara minimizar su implicación en este tris- te capítulo de nuestra historia.2

En 2009, se produjeron dos acontecimientos que pusieron la nota po- sitiva al año: por un lado, se descubrió una placa conmemorativa en Hebron para homenajear a aquellos inuit que se habían visto forza- dos a realojarse cuando se clausuraron los servicios gubernamentales y la Iglesia Moravia en 1959. La placa incluye la disculpa de la pro- vincia de Newfoundland y Labrador a los inuit. Por otra parte, en noviembre y como antesala de los Juegos Olímpicos de Invierno Van- couver 2010, la antorcha olímpica pasó por Hopedale en su viaje por el territorio norte de Canadá a lo largo de las cuatro regiones inuit.

Nunavut

En 2009 la asamblea legislativa de Nunavut aprobó dos importantes

leyes idiomáticas: la Ley de Protección del Idioma Inuit (Inuit Language

Protection Act) y la Ley de Idiomas Oficiales (Official Languages Act), cuyo objetivo es convertir el Inuktitut en el principal idioma de trabajo del

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gobierno de Nunavut y facilitar que los residentes reciban servicios en este idioma.

Por toda la parte norte, la población inuit está experimentando un fuerte crecimiento y los costes de construcción han provocado una es- casez de viviendas disponibles. El fenómeno de personas carentes de hogar que normalmente pasa desapercibido, se hace visible en la esta- ción fría cuando estos ciudadanos van de una casa a otra, estando aquí y allá sin disponer de un hogar propio. En 2009, Nunavut recibió un presupuesto de 100 millones de dólares para construir nuevas casas en sus 25 comunidades inuit pero esto dista mucho de paliar las necesida- des actuales de nuevas viviendas.

La caza de focas fue un tema primordial durante el año ya que los líderes inuit, como la presidenta Eva Aariak, continuaron luchando contra la prohibición de la Unión Europea de cazar focas. Los cazado- res inuit dicen que incluso si la prohibición hace una excepción con la caza de focas inuit, existen ideas erróneas sobre la sostenibilidad de la captura de focas, y el impacto económico que produce en los inuit es

negativo.3

En 2009, los cazadores inuit en Nunavut capturaron una ballena de

Groenlandia y repartieron su apreciada carne y muktuk. Los científicos,

cuyos cálculos anteriores estaban en desacuerdo con los de los inuit, también finalmente confirmaron que la población de ballenas de Groenlandia cuenta con niveles satisfactorios de sostenibilidad. Por otra parte, surgió alguna controversia cuando cazadores inuit, el go- bierno de Nunavut y la Junta para la Gestión de la Fauna de Nunavut (Nunavut Wildlife Management Board) debatieron rebajar la cuota para la caza del oso polar, al estimar los científicos que su número ha dismi- nuido.

Nunavik

Nunavik continúa negociando el acuerdo de autogobierno, unas nego- ciaciones que empezaron en 2002 y que han establecido 2013 como la fecha esperada para la creación del gobierno regional de Nunavik. En 2009 las conversaciones de negociación llevaron al acuerdo de un bo-

Como sucede en otras regiones inuit, Nunavik está experimentan- do una acuciante carencia de viviendas disponibles. Otro problema es la continua crisis en los servicios para la protección de los jóvenes y que está parcialmente relacionado con los problemas de atraer y man- tener trabajadores sociales en la región. En 2009, Quebec prometió me- jorar las condiciones de alojamiento para el personal y alentar a que más trabajadores sociales se involucren en las responsabilidades de la labor social.

En relación con un antiguo caso, se realizó una investigación sobre las denuncias de los inuit de Nunavik que alegaron se había producido una sistemática matanza de perros de trineo inuit por parte de oficiales de policía y autoridades gubernamentales en los años 1950 y 1960. Los inuit solicitan una disculpa y compensación por parte de los gobiernos federal y provincial. El informe provisional del juez concluyó que no se llevó a cabo una matanza sistemática de perros pero culpa al Go- bierno federal y al gobierno provincial por el abuso de una ley agrícola para justificar la matanza de perros de trineo y luego no mostrar nin- gún tipo de ayuda o consideración hacia los inuit que por si mismos

tuvieron que hacer frente a la pérdida de sus medios de transporte.5 En

breve se publicará un informe final del caso. Por su parte los Inuit de Nunavut, que sufrieron la misma experiencia, establecieron en 2007 la

Comisión de la Verdad Oikiqtani (Oikiqtani Truth Commission) para in-

vestigar el cruento incidente.

En el aspecto positivo, por segunda vez en la historia de Nuanvik se produjo la caza de una ballena de Groenlandia. Todas las comunida- des de Nunavik recibieron una parte de la carne de este colosal ejem- plar. La creación del parquet provincial Kuururjuaq cerca de Kangir- sualujjuaq también promete incorporar la región al ecoturismo.

Región Inuvialuit

La Corporación Regional Inuvialuit (Inuvialuit Regional Corporation,

IRC) comenzó en 2006 las negociaciones para un gobierno Inuvialuit que en 2009 alcanzaron un acuerdo de principio y cuya conclusión se espera para 2010. Esto garantizaría autonomía en la toma de decisio-

nes relativas a las políticas, la elaboración de leyes y la implementación

de programas y servicios gubernamentales.6

Un informe largamente esperado por parte del Panel de Revisión

Conjunto (Joint Review Panel) relativo al Proyecto de Gas Mackenzie

(véase El Mundo Indígena 2008) se publicó en diciembre. La presidenta

del IRC, Nellie Cournoyea, ve el Proyecto como una sólida base para el desarrollo económico. Básicamente, el informe hace recomendaciones para mitigar cualquier efecto medioambiental y social durante el desa- rrollo del proyecto de gaseoducto en las regiones del Valle Mackenzie

y del Delta Beaufort.7 El comienzo de la construcción de este proyecto

de gas está planeado para un futuro cercano y creará trabajos para Inu-

vialuit durante su ejecución.8

En 2009, solo uno de los tres rebaños de caribúes estaba abierto para caza, y el hecho de que Estados Unidos haya incluido al oso polar

en la Ley de Especies en Peligro de Extinción (Endangered Species Act)

ha tenido su impacto de alguna manera en cazadores y deportistas, aunque aún pueden mantener caza de subsistencia y deportiva, que

asegura un ingreso para los Inuvialuit.9

En el capítulo festivo, el IRC celebró en 2009 el 25 aniversario de su reclamación de la tierra con concursos de fotografía y eventos comuni- tarios y trabajó en estrecha colaboración con otras regiones inuit para asegurar la participación inuit en los Juegos Olímpicos de Invierno y la actuación de un grupo de danza al son de los tambores Inuvialuit en la

ceremonia de apertura. 

Notas y referencias

1 Comunicación personal con Bert Pomeroy, director de Comunicaciones, gobier- no de Nunatsiavut.

2 Gobierno de Nunatsiavut, comunicado de prensa del 8 de mayo de 2009. 3 Comunicación personal con Emily Woods, secretaría para los Medios de Comu-

nicación de la Oficina de la presidenta Eva Aariak.

4 Nunavik Negotiators’ Newsletter, 2009: “Nunavik: a look into the future”. 5 Jean-Jacques Croteau, Juez Jubilado del Tribunal Superior, 2009: Interim Re-

port: Allegations Concerning the Slaughter of Sled Dogs. Presentado ante la Corpo- ración Makivik y el Gobierno de Quebec.

6 Corporación Regional Inuvialuit, 2009: Inuvialuit Self-government Tradition and Good Government, A summary of an Inuvialuit Self-government Agreement-in-princi- ple.

7 Panel de Revisión Conjunto para el Proyecto de Gas Mackenzie, 2009: Founda- tion for a Sustainable Northern Future: Report.

8 Comunicación personal con Peggy Jay, asesor de Comunicaciones de la Corpo- ración Regional Inuvialuit (Inuvialuit Regional Corporation).

9 Comunicación personal con Steven Baryluk, coordinador de la Gestión de Re- cursos del Consejo Inuvialuit de Caza (Inuvialuit Game Council).

Lisa Qiluqqi Koperqualuk nació en Puvirnituq, Nunavik (Quebec) y se crió con sus abuelos Lydia y Aisa Koperqualuk. Sus primeros trabajos inclu- yen traducción e interpretación freelance y colaboraciones en los medios de comunicación en Inuktitut. Es licenciada en ciencias políticas y fue responsa- ble de comunicación para la Corporación Makivik desde 2002 a 2007. En la actualidad está cursando un master en antropología en la Universidad Laval de Quebec City. Es cofundadora de la Asociación de Mujeres Saturviit Inuit (Saturviit Inuit Women’s Association) de Nunavik, constituida en 2006, que promueve activamente la igualdad entre hombres y mujeres de la sociedad inuit.

CANADA

Los pueblos indígenas de Canadá se denominan colectivamente

“pueblos aborígenes” y la Constitución de 1982 reconoce tres

grupos: indios, inuits y metis.

De acuerdo con el censo de población de 2006, los pueblos aborígenes de Canadá alcanzan un total de 1.172.790, el 3,6% de

la población de país.1 Las Primeras Naciones (denominados “in-

dios” en la Constitución y, en general, registrados en la ley cana-

diense sobre los indígenas2 son un grupo variado de 698.025 per-

sonas que representa a más 52 naciones y más de 60 idiomas dis- tintos. Cerca del 55% vive en reservas y el 45% reside fuera de ellas, en áreas urbanas, rurales, de acceso especial o remotas.

Los metis son un pueblo aborigen bien definido, con una población de 389.780 en 2006, muchos de los cuales viven en centros urbanos; la mayoría al oeste de Canadá. “Los metis son descendientes mestizos de la unión de mujeres indias y hom- bres europeos antes de la instauración de Canadá como na- ción”.

En tanto que uno de los tres países que siguen oponiéndo- se a la Declaración de la ONU sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas (la Declaración), Canadá continúa manteniendo que la Declaración no es de aplicación en el país y se opone a su utilización en todos los procesos de establecimiento de estánda- res internacionales.

Examen periódico universal

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l 3 de febrero de 2009 en Ginebra, el examen periódico universal

del Consejo de derechos humanos de la ONU evaluó la situación de los derechos humanos en Canadá. Aproximadamente tres cuartos

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1. Parque Provincial de Ipperwash 2. Isla Cornwall 3. Kitchenuhmaykoosib Inninuwug First Nation

de los Estados participantes plantearon su preocupación en cuanto a los pueblos indígenas de Canadá. En especial, en materia de violencia

contra la mujer indígena.3 Además, varios Estados también recomen-

daron que Canadá reevalúe su posición con respecto a la Declaración. En su respuesta de junio de 2009 a las recomendaciones sobre la Decla- ración, el Gobierno canadiense rechazó reconsiderar su posición opo- sitora. Por su parte, varias organizaciones indígenas y ONG presenta- ron informes en los que se destaca la posición de Canadá con respecto a los pueblos indígenas antes del examen, y siguen comprometidos en

el trabajo continuo del examen periódico universal.4 Fue un verdadero

despropósito que en la preparación de su informe nacional para el exa- men, el Gobierno no consultara con los pueblos indígenas y la socie- dad civil. La comisión permanente del Senado sobre derechos huma- nos de Canadá examinó el compromiso del país con el examen perió- dico universal, como en las audiencias de testimonios de representan- tes de pueblos indígenas y de organizaciones solidarias. El Gobierno sigue con su falta de compromiso con la sociedad civil y los pueblos indígenas en cuanto al proceso de examen periódico universal.

Declaración de la ONU sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas

En el segundo aniversario de la adopción de la Declaración, organiza- ciones indígenas y de derechos humanos se publicó un informe elabo- rado por el abogado especialista en derechos humanos, Paul Joffe, titu- lado “Global Implementation of the UN Declaration on the Rights of Indigenous Peoples – and Canada’s Increasing Isolation” (Implemen- tación mundial de la Declaración de la ONU sobre los Derechos de los

Pueblos Indígenas y el aislamiento cada vez mayor de Canadá).5 Los

defensores de los pueblos indígenas y de los derechos humanos siguen frustrados por las posiciones ideológicas del Gobierno de Canadá en un intento por no reconocer la Declaración. Independientemente de eso, la implementación está activa en el país, y la Declaración se está utilizando en varios foros. Los ejemplos de iniciativas educativas, pre- cedentes legales, toma de conciencia y apoyos formales de todos los sectores de la sociedad son continuos. En diciembre, el primer ministro de Ontario escribió al primer ministro Stephen Harper solicitando que el “Gobierno de Canadá reconsiderara su posición” en respuesta a la Declaración. Además, añadía: “Como primer ministro de Ontario, creo que la declaración refuerza nuestro compromiso de establecer un diá- logo significativo y constructivo sobre el futuro de los pueblos indíge- nas de Canadá”.

En Québec, el primer ministro recibió una carta abierta instando a la Asamblea Nacional a adoptar una moción para apoyar la Declara- ción. La carta iba firmada por más de 130 personalidades públicas, or- ganizaciones indígenas y de derechos humanos y sindicatos de Qué- bec. Entre los signatarios figuraba Louise Arbour, antigua juez del Tri- bunal Supremo de Canadá y ex alta comisionada para los derechos humanos.

Cambio climático

Canadá fue muy criticado tanto antes como durante la Conferencia de la ONU sobre cambio climático de Copenhague, sobre todo por las

políticas del Gobierno que no se están ocupando seriamente de los problemas que plantea el cambio climático. Las posiciones de Canadá parecen regidas por factores económicos relacionados con las Arenas de Alberta. “El cambio climático es algo que el Sr. Harper se ha visto en la obligación de abordar con la mayor desgana. Durante mucho tiem- po se mostró escéptico con la ciencia y siempre ha temido el desplome

económico de las acciones importantes”.6

Los continuos estándares débiles propuestos por Canadá se opo- nen al reconocimiento internacional cada vez mayor de la necesidad de acciones reales. Como describía el secretario general de la ONU, “el cambio climático, más que ningún otro desafío a los que debe hacer frente el mundo en la actualidad, es una crisis planetaria que requerirá

acciones globales fuertes y centradas”.7 Las acciones de Canadá no só-

lo han despertado la ira de la comunidad mundial sino que también violan el estado de derecho, tanto nacional como internacionalmente. “Existen muchas leyes nacionales, tratados aborígenes y acuerdos in- ternacionales que deberían tener un impacto importante en el desarro-

llo de las arenas petrolíferas”.8

“La Declaración de la ONU sobre los Derechos de los Pueblos In- dígenas (la Declaración) establece varios derechos y principios rele-

vantes para las amenazas que plantea el cambio climático”.9 Sin em-

bargo, el Gobierno de Canadá ha opuesto resistencia a la Declaración y al uso de la expresión “pueblos indígenas” en foros internacionales sobre cambio climático, diversidad biológica y conocimiento indígena tradicional. Así las cosas, los pueblos indígenas de Canadá y de todo el mundo se ven especialmente afectados por las acciones deficientes del país en cuanto a cambio climático.

Dotación insuficiente de servicios para niños indígenas en situación de riesgo

En el ámbito de los servicios de bienestar infantil, el Gobierno federal destina cerca del 22% menos por niño en las reservas que en las comu- nidades no aborígenes. Esta dotación insuficiente de los servicios para niños aborígenes está claramente documentada, incluso con un estu-

desproporcionada de niños indígenas ha sido separada de sus familias y entregada a centros de acogida. Un factor esencial es el fracaso por parte del Gobierno federal de proporcionar fondos adecuados para aportar intervención precoz y otros programas preventivos que suelen estar disponibles para las familias no indígenas.

En 2007, la First Nations Child and Family Caring Society of Canada y

la Assembly of First Nations (Asamblea de las Primeras Naciones) pre-

sentaron una denuncia de derechos humanos contra Indian and Nor-

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