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Reglamento Escuela Industrial de Artes y Oficios de Morelia México,

4. Reglamentar las artes, los oficios y la vida de los artesanos

4.4. Reglamento Escuela Industrial de Artes y Oficios de Morelia México,

Esta es una escuela para personas a partir de 12 años de edad “que justifiquen ser huérfanos de padre y madre; prefiriéndose a los de buena educación”,327 con un aire militar y de carácter correccional, de enseñanza

nocturna, de instrucción primaria para jóvenes y adultos sin costo para los alumnos, cuya vigilancia recayó sobre el director de la escuela industrial. Con 29 artículos, el reglamento no se divide en títulos o capítulos.

Esta institución muestra tempranamente cuáles son los saberes, las prácticas y los oficios que se pueden aprender en su interior. Situada en el que fuera convento de San Diego, pretendía disponer del montaje de talleres de diversa índole: para cría de gusanos de seda, de hilados y tejidos de seda, tintorería, 10 telares para tejidos en terciopelo, grúes, tafenes, sarga, astracán, varé de seda; taller para 10 máquinas de Jacquart para tejidos alemanes con dibujos de lana, seda, algodón para manteles, toallas, servilletas, sobre camas, mantones, chales, jorongos, cobertores y demás; 10 telares de rebocería de seda de hilo de lino; 5 para mantas con montura inglesa para hospitales; taller de zapatería; carpintería; herrería; máquina para hilar lanas.

En cuanto a los saberes temáticos se tuvo en primer lugar la doctrina cristiana, urbanidad, lectura, escritura, reglas de aritmética, quebrados, decimales y denominados, gramática castellana, una cartilla política, una clase de dibujo lineal y natural.

      

327 Al Reglamento Interior de la Escuela Industrial de Artes y Oficios de Morelia se puede acceder

gracias a la tesis de Licenciatura en Historia La formación de artesanos urbanos en la ‘escuela de Artes y Oficios de Morelia (1872-1962) de Karina Vázquez Bernal, asesorada por Silvia Figueroa Zamudio, de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo en el 2005. La fuente referida es: AGHPEEM, Fondo Secretaría de Gobierno, Sección Instrucción, Serie Escuela de Artes y Oficios, Caja 8, Años 1872-1873, exp.1,ff 9-13. Dicha tesis en sus anexos contiene algunos reglamentos y estatutos, en particular, reglamentos afines con el objeto de este estudio. A su vez la tesis de Vázquez ha sido digitalizada por esa universidad.

Como en otros establecimientos de este corte, el reglamento impone prácticas de limpieza. En efecto, “antes de entrar al trabajo se lavarán y asearán los niños, a cuyo fin cada uno tendrá su lavamanos, toalla, peine y cortaúñas”. Estos actos de higiene están atravesados por rituales católicos, en especial, se acompañan en momentos de alta valoración para los alumnos: “a las doce del día, mediante el toque de campana, entrarán a refectorio por orden de números en sus respectivos sitios, para que se les sirva la comida. Durante esta, uno de entre ellos, al que le toque el turno semanal, subirá a un ambón y dará lectura a una obra de moral cristiana”, también se rezaba cada noche a la virgen. Cinco elementos se conjugan en esta práctica, el uso de campana, objeto por excelencia de la enseñanza conductista en la que automáticamente se reacciona con una respuesta esperada, en este caso es la de recibir la comida al medio día. El estar arriba que representa el lugar del poder. La enseñanza de hábitos morales entrecruzados con catolicismo al que no le faltaba el rezo. Todo el ritual católico moralizante, normalizador e instructivo estaba cebado por el alimento, un satisfactor de una necesidad biológica, es decir, que el mensaje era directo, la entidad le da de comer, no lo dejan aguantar hambre y por consiguiente puede vivir, a cambio se adhieren a la religión, ofrecen su energía, producen objetos materiales y también reproducen la institución. El reglamento incluía minuta para la dieta alimenticia, el uso de trajes según la ocasión, el de calle debidamente marcado con el nombre institucional y describe la dotación de dormitorio.

Los estudiantes sólo podían salir de la escuela una vez supieran algún oficio, a partir del 2 año recibían jornal que se registraba en una libreta (al igual que su conducta y aplicación) distribuido en alimentos y el resto se ahorraba. Al separarse del establecimiento se le entregaban herramientas y dinero.

Como en los reglamentos de las EAO de Chile y Antioquia que relacionan las faltas y las penas como parte de un capítulo, esta escuela las define en algunos de sus artículos: “las faltas leves se corregirán con prisión, privación de paseos, penitencia de rodillas, o limpieza del establecimiento, según la gravedad de la falta”. Mayor rigor se aplicaban a quienes cometieran faltas graves, que se trataban como delincuentes: “…se les lanzará del establecimiento, poniéndolos a disposición de la autoridad competente”, este castigo era función exclusiva del director. El castigado debía ser señalado, resonante, y comprobado por todos.

El suplicio forma, además, parte de un ritual. Es un elemento en la liturgia punitiva, y que responde a dos exigencias. Con relación a la víctima, debe ser señalado: está destinado, ya sea por la cicatriz que deja en el cuerpo, ya por la resonancia que lo acompaña, a volver infame a aquel que es su víctima; el propio suplicio, si bien tiene por función la de "purgar" el delito, no reconcilia; traza en torno o, mejor dicho, sobre el cuerpo mismo del condenado unos signos que no deben borrarse; la memoria de los hombres, en todo caso, conservará el recuerdo de la exposición, de la picota, de la tortura y del sufrimiento debidamente comprobados. Y por parte de la justicia que lo impone, el suplicio debe ser resonante, y debe ser comprobado por todos, en cierto modo como su triunfo.328

No solo se exhibía el castigo, si en Antioquia se realizaban actos en los que se exhibía la producción de objetos hechos en la EAO y se examinaban los saberes de los artesanos, en Morelia acontecía un símil: se hacían exposiciones de productos industriales, algunos se remitían al ministerio para participar en premios por aplicación y talento. Entre los premios era frecuente otorgar un mejor vestuario.

      

4.5. Reglamento de la Escuela de Artes y Oficios en Cagliari, Italia,