4. Reglamentar las artes, los oficios y la vida de los artesanos
4.2. Reglamento Escuela Nacional de Artes y Oficios, Lima,
Como se vio páginas atrás, el caso de una de las EAO en Perú es de suma importancia para este trabajo de grado, puesto que a través de Jariez se conecta la EAO de Chile con Francia y su reglamento liga a Colombia y a los Estados Unidos de América. Ahora bien, este hecho se refuerza con la existencia del Reglamento Interior de la Escuela Nacional de Artes y Oficios en Lima firmado por el mismo General Director Mendiburú el 20 de abril de 1871. 310 Año preciso en que en Colombia recién se inauguraba un
establecimiento de este tipo.
La escuela con una dirección militarista, demuestra con el reglamento su interés por normar la vida del internado. Aunque su denominación es
Escuela Nacional de Artes y Oficios, en este documento no hay referencia manifiesta a la enseñanza de las artes y de los oficios, pues es una escuela en la que prima la formación de las buenas costumbres, hábitos de salubridad, de interacción entre alumnos y obediencia a los comandos de mando militar.
Al reglamento lo constituyen cuatro apartados: Régimen, Deberes, Prohibiciones, Faltas. Términos que se refieren a la normalización de la conducta y su consecuente castigo en caso de no aplicarlo. En los artículos 1 a 6, bajo el título de RÉGIMEN, clasificadas en secciones entre 10 y 14 alumnos, encabezado por un cabo segundo “elejido por su mérito de entre los alumnos”, las divisiones obedecían al cabo primero “elejido de entre los alumnos más distinguidos de la escuela”. Su organización era simple aunque rígida y giraba en torno a tres actividades básicas que se llevaban a cabo en el interior. La primera formación encabezaba y reunía todas las
310 Manuel de Mendiburu Bonet, Reglamento Interior de la Escuela Nacional de Artes y Oficios, Lima,
Imprenta de El ‘Nacional’ por B Antezana, calle de Melchormalo, 139. 1871. Este texto se puede acceder gracias a la digitalización que hace Google del texto de la Harvard College Library, transferido de Library of the Harvard Law School
formaciones “para ir a misa”, la segunda se formaba para ir o retirarse de los talleres. La tercera se formaba en particular para “ocupar la mesa” y alimentarse.
El análisis de la estructura reglamentaria de las EAO permite confirmar una de las hipótesis de este trabajo de grado: las EAO se configuran en un ejemplo de historias conectadas. Se comunican entre sí, cuya conexión está dada por su estructura, por ingresar a la modernidad y civilización a sus alumnos, figuras de poder, espacio disciplinados y sectorizados de acuerdo a la actividad. En ellas
Establece las presencias y las ausencias, de saber dónde y cómo encontrar a los individuos, instaurar las comunicaciones útiles, interrumpir las que no lo son, poder en cada instante vigilar la conducta de cada cual, apreciarla, sancionarla, medir las cualidades o los méritos. Procedimiento, pues, para conocer, para dominar y para utilizar.311
Gráfico N° 11 Reglamento Interior de la Escuela Nacional de Artes y Oficios, Lima, 1871
Fuente: Harvard College Library
A partir del artículo 7 hasta el 25, el reglamento pone de manifiesto la jerarquía propia de regimiento militar que regula el comportamiento y rige la higiene y la limpieza: “los cabos segundos vigilarán el buen órden y compostura”. Una vez por semana pasaba “revista de vestuario y utensilios” y diariamente los alumnos tenían que “limpiar su ropa y calzado, sacudir y arreglar sus camas, y bajar á lavarse”, se les obligaba a “remediar roturas [y] falta de botones”. Este tipo de organización elemental aunque repetitivo no solo constituye rituales de formación religiosa, de formación teórico-práctica, formación en las buenas maneras alimentarias, formación en la higiene; también, son instrumentos utilizados como técnicas de corrección.
No son ya juegos de representación que se refuerzan y se hacen circular, sino formas de coerción, esquemas de coacción aplicados y repetidos. Ejercicios, no signos: horarios, empleos de tiempo, movimientos obligatorios,
actividades regulares, meditación solitaria, trabajo en común, silencio, aplicación, respeto, buenas costumbres.312
Entre las funciones del inspector estaba pasar revista por vestuarios y en verano hacer limpiar catres y colchones, “observará con atención la conducta” y cada domingo posterior a la misa dar parte de las faltas cometidas con su consecuente amonestación. Reforzada por la eficacia simbólica representada en la lista de estudiantes firmada por los profesores que “hubiesen aprovechado más su aplicación” y otra lista con quienes “se hubiesen hecho notar en el mes por su moralidad y por no haber cometido falta alguna”. Las faltas se enviaban al director. “Todas las noches los alumnos de cada sección reunidos con su cabo resarán (sic) sus oraciones religiosas antes de acostarse; y al vestirse cada uno en particular dirá su acción de gracias á Dios”.313 “el alumno incurable” o que padeciera
frecuentemente de enfermedades era “separado de la escuela” siendo el inspector quien notificaba a las familias, padres, deudos y apoderados.
Si bien el reglamento no explícita su organización, a medida que se establecen las funciones de vigilancia y control se observan cargos de director, inspector, sub-inspector, cabo 1° y cabo 2°, maestros de taller, ayudantes, ecónomo, portero.314 En esa misma línea, no se hallan
directamente los saberes que circularon, pero se deducen por los deberes de los alumnos.
Allí la idea de “progreso” también estaba ligada al cumplimiento del deber y la capacidad para dejarse amoldar por sus profesores: “recibirán con agrado los preceptos y advertencia que para su instrucción y adelanto les dirijan los
312 Ibíd. P. 134.
313 Op. Cit. Manuel de Mendiburu Bonet. P. 6.
314 “…tendrán entendido que las prevenciones ó advertencias que les haga el sub-inspector, parten y
tienen origen en mandatos del Inspector, cuyas órdenes deberán mirarse como emanadas del Director”.
profesores y maestros de taller, aprovechando sus consejos, ideas y doctrinas, como que todo se contrae á su bien y progreso”.315 Todo ello iba
aparejado con la inserción de los alumnos a la “civilización”, reflejada en comportamientos en la capilla y a la hora de recibir los alimentos: “en la capilla y en el comedor guardarán respeto y moderación. En las ceremonias religiosas habrá uniformidad y en el comedor se tendrán todos los miramientos que exije (sic) la civilización”.316
En cuanto a los DEBERES (artículos 26 al 44), es manifiesta la vigilancia rígida sobre las responsabilidades, el cumplimiento de los deberes sin objeción alguna: “los alumnos obedecerán sin réplica ni observación alguna: pudiendo representar (después de haber cumplido las órdenes) sobre la ocurrencia ó queja á que se consideren son derecho”.317 En este contexto, las
reglas y las enseñanzas de maestros constituyeron la única vía de relación con las jerarquías, los libros y las herramientas. El alumno al recibir el reglamento una vez ingresara a la escuela, debía leerlo con frecuencia para no olvidarlo, “ni alegar ignorancia”, estaba supeditado al poder normalizador de la escuela, se trababa “de reconstituir en esta técnica de corrección…(a un) sujeto obediente, el individuo sometido a hábitos, a reglas, a órdenes, a una autoridad que se ejerce continuamente en torno suyo y sobre él, y que debe dejar funcionar automáticamente en él.318
En correspondencia con los deberes se hallan las PROHIBICIONES (artículos 45 a 82). En los talleres “no es permitido fumar ni hacer ruido con palabras, disputas ni conversaciones que quitan tiempo”,319 debían estar sólo con el
315 Op. Cit. Manuel de Mendiburu Bonet. P. 8. 316 Ibíd.
317 Ibíd.
318 Op. Cit. Michel Foucault. P. 134.
319 Reglamento Interior de la Escuela Nacional de Artes y Oficios, Lima, Imprenta de el ‘Nacional’ por
B Antezana, calle de Melchormalo, 139. 1871, p. 11. Este texto se puede acceder gracias a la Harvard College Library, transferido de Library of the Harvard Law School
uniforme para el trabajo, no podían entrar a otro taller o salir del taller, de la sala de estudio, la clase, hacer objetos para sí, trabajar en cuestiones distintas sin la venia del maestro, no se podía perturbar la clase, ni tomar la palabra sin permiso del profesor, se prohibieron chanzas ofensivas, molestas, burlas, ridiculizar, hacer injurias, apodar, estas y otras series de acciones se castigaban y reprimían con penas severas. Penas que al decir de Foucault “no están destinadas a sancionar la infracción, sino a controlar al individuo”320.
El último capítulo referido a las FALTAS, (artículos 83 a 87), se complementó con los deberes y las prohibiciones. Esta dimensión de la normatividad en la escuela estuvo centrada en el uso del tiempo, un tiempo disciplinado del “ritmo biológico” de los alumnos acorde a la programación de las dianas, cumplimiento de tareas, ingreso a clases, comedores, iglesias, presentación a las revistas, talleres, formación. Se trataba de “buen empleo del cuerpo, que permite un buen empleo del tiempo, nada debe permanecer ocioso o inútil: todo debe ser llamado a formar el soporte del acto requerido. Un cuerpo bien disciplinado forma el contexto operatorio del menor gesto”.321
Tal normatividad, es explicita y añade responsabilidades al interior de la escuela. Habla con mucho detalle de las faltas cometidas al no cuidar sus trajes, del desaseo, desaliño personal, no cuidar sus libros, dibujos y herramientas, no estudiar, no saber lecciones, no ser experto en el dibujo y los idiomas, no ingresar a tiempo a la escuela, fingir enfermedades, no asistir a talleres. En caso de dañar herramientas o libros, los estudiantes tenían que pagarlos o reponerlos.
320 Op. Cit. Michel Foucault. P. 26. 321 Ibíd. P. 156.
4.3. Reglamento Interior Escuela Industrial de Artes y Oficios de