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2. MARCO GENERAL

2.3. MARCO HISTÓRICO: acontecimientos relevantes del momento

2.3.1 Reinado de Isabel II

Entrando en materia, se debe destacar que, previo al nacimiento del padre Luis Coloma en 1851, al hacerse cargo del poder el general Narváez tras reprimir el bandolerismo con la creación de la Guardia Civil en 1844, se produce en el reinado de Isabel II una reforma fruto del pacto de la corona con las élites conservadoras, de la que se derivó un beneficio mutuo. De un lado, la primera se fortaleció en el ejercicio del poder, de otro, las élites y, en general, la burguesía vieron atenuarse los actos

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Ballesteros Gaibrois, Manuel. España desde el siglo XV hasta nuestros días. 1965, Ediciones “La

Ballesta”, Madrid.

337 García de Cortázar, Fernando; González Vesga, José Manuel. Breve Historia de España. 2005, Alianza

Editorial. Madrid.

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Ballesteros Gaibrois, Manuel. España…ob. cit. pág. 142.

339 Saralegui, Manuel. “La hispanofobia de Bolivar”. 2015, ABC, año CXII, núm. 36.410 de 6 de

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violentos que venían produciéndose por exaltados y revolucionarios. Esto condujo a la Constitución de 1845, profunda reforma de su antecesora la de 1837. Frutos de estas circunstancias fueron, entre otros, la consecución de la confesionalidad del Estado que se recoge en el artículo 11 de la recién estrenada Constitución, estudiada desde el punto de vista jurídico por García Ruiz, que destaca también, amén de la confesionalidad, lo siguiente340:

Un importante compromiso del Estado que asume el mantenimiento del culto y de los ministros de la que se presenta como la religión de la Nación española. Este último compromiso responde a una premeditada política de acercamiento a la Iglesia Católica que culminará con la firma del Concordato de 1851

A ello se une la creación de los Gobiernos Civiles en el año 1849, a los que se les encomienda el mantenimiento del orden público; la Ley de Ayuntamientos de 1845 que refuerza el centralismo al otorgar la competencia del nombramiento de alcaldes en las capitales de provincia al poder ejecutivo, etc. En esencia, el nacimiento de nuestro autor viene precedido de un periodo de cierta tranquilidad que no ha de extenderse mucho en el tiempo, en concreto hasta los tres años de vida del niño Luis Coloma.

Frente a esta situación de derechización, cuya cabeza más visible fue Bravo Murillo - ministro en distintas carteras y presidente del Consejo de Ministros de 1852 a 1854-, se produjo este último año un levantamiento militar encabezado por O’Donnell en Vicálvaro. Tras dicho levantamiento, confía Isabel II el gobierno a Espartero, que estableció una política más aperturista y anticlerical. O’Donnell, por su parte, entiende que se debe formar un partido centrista, fundando la Unión Liberal, el que se va a mantener en el poder hasta poco antes de la caída de Isabel II en 1868. Durante este periodo de España, en el interior, la paz no fue completa ya que fue agitado por los “demócratas” enfrentados a las instituciones monárquicas y asociado a una gran movilización estudiantil, llegando esta agitación a su cumbre con la sublevación de los sargentos de artillería del cuartel de San Gil el 22 de junio de 1866 la que fue reprimida con gran dureza. Esto vino a crear un tremendo enfrentamiento entre los progresistas y la reina Isabel II, poniéndose a la cabeza de este movimiento el general Prim. Este,

340 García Ruiz, Yolanda. “Influencia del modelo de relación Iglesia-Estado en la Ley de Instrucción de

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desde el exilio y favorecido por las muertes de O’Donnell y Narváez, hombres en que se apoyaba la reina, mueve los hilos para una sublevación general y el derrocamiento de Isabel II.

Esta sublevación, en principio larvada, unió a muchos conspiradores -entre otros al cuñado de la reina, el duque de Montpensier-, lo que propició que se sumara a la misma el general Serrano, jefe de los unionistas, llegando a constituirse en cabeza de la misma. La situación se hizo insostenible hasta el punto de que la escuadra, concentrada en Cádiz, se sublevó bajo el mando del vicealmirante Topete el 17 de septiembre de 1868, al grito de “¡Abajo los Borbones y viva la soberanía nacional!”341. Este fue el detonante de la conocida como Revolución de septiembre de 1868, también llamada la “Gloriosa”, que condujo, tras la derrota de las tropas isabelinas en Alcolea el 20 del mismo mes, a Isabel II al exilio.

Este periodo en que empezaba de nuevo a eclosionar progresivamente el virus revolucionario, que finalmente triunfó, lo vivió Luis Coloma desde su más tierna infancia hasta su primera juventud, los 17 años. Como se comentará en relación con su obra, se puede comprobar que tuvo sobre él una fuerte y negativa impronta.

2.3.2 “Sexenio revolucionario”

Tras esta Revolución de septiembre del 68 y hasta la Restauración de la Monarquía con Alfonso XII en 1875, se abre un sexenio de inestabilidad política también calificado de revolucionario o democrático, en que todos los acontecimientos que ocurrieron, para Marías, fueron la expresión de una “radical desorientación de un país”342, la que el precitado autor pone en relación con la crisis del proyecto histórico de España. En esta desorientación, la religión pasa de ser una creencia a convertirse en una “postura” o una “ideología”, a favor de la cual o en contra de ella se combate, de lo que surge el “clericalismo” y el“anticlericalismo”*.

Al huir Isabel II, se forma un Gobierno provisional presidido por Serrano, apuntalado por progresistas y unionistas, siendo figuras importantes del mismo Prim, Topete, Sagasta y Ruiz Zorrilla. Así mismo, se convocan Cortes Constituyentes que

341 Ballesteros Gaibrois, Manuel. España…ob. cit. pág. 156

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elaboran la Carta Magna de 1869 que, imbuida de ideología liberal y democrática, conduce a un régimen de libertades muy audaz. Se mantiene la monarquía como forma de gobierno y se refuerzan los derechos individuales –libertad de culto, de residencia, de enseñanza, inviolabilidad del correo, etc.-. Resuelto esto, los dos problemas pendientes para este gobierno fueron moderar el intervencionismo del ejército en la vida pública y buscar un sustituto a Isabel II que aceptara la nueva Constitución.

Fue elegido por las Cortes como rey Amadeo de Saboya, candidatura más cercana a los progresistas, jurando ante ellas el 2 de enero de 1871, tres días después de la muerte del general Prim a consecuencia del atentado sufrido el 27 de diciembre de 1870. Este acontecimiento hizo que Amadeo tuviese los días contados. El rey encarga su primer gobierno a Serrano, pero este gobierno -formado por unionistas, demócratas y progresistas- cae en unos meses por el enfrentamiento entre estos dos últimos grupos, lo que hace de todo punto ingobernable la situación. Esta conduce a que Amadeo I renuncie a la corona el 11 de febrero de 1873.

Leída esta renuncia en sesión conjunta del Congreso y el Senado en la mencionada fecha, se proclama la I República española que por una alianza de republicanos y radicales lleva a Figueras a la presidencia. Por las constantes desavenencias entre las distintas facciones, se suceden los presidentes en cortos espacios de tiempo. A Figueras le sucede Pi Margall, proclamando este la República Federal que el radicalismo la llevó a sus formas más extremas, esto es, al cantonalismo. Ante esta situación, le continúa Salmerón que redujo la sublevación cantonalista, pero dimitió por no querer firmar, alegando motivos de conciencia, unas penas de muerte, haciéndose cargo del poder Castelar. Este aplicó medidas conservadoras, no del agrado de sus dos antecesores, para terminar con la anarquía, lo que dio lugar a una tumultuosa sesión de las Cortes que le llevó a presentar su dimisión. Consolidada esta, tuvo lugar el conocidísimo episodio de la disolución de las mismas por el general Pavía, capitán general de Madrid, el 3 de enero de 1874, dando fin a la I República.

Derrotada la República, el general Serrano se erige, sin legitimidad alguna, en presidente del Consejo, suprimiendo las garantías constitucionales y proclamando el estado de sitio. Sus objetivos fueron acabar definitivamente con la rebelión cantonal y con la tercera guerra carlista. La derrota de los republicanos convence a los políticos

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burgueses de la necesidad de recuperar la corona en la persona de Alfonso, hijo de Isabel II. El manifiesto de Sandhhurst en que acepta Alfonso gobernar constitucionalmente y el apoyo de Cánovas del Castillo, consolidaron sus expectativas monárquicas. Las dudas sobre el momento de ejecutar la restauración borbónica y de la forma como se debía hacer, esto es, por la vía civil como preconizaba Cánovas, o por un pronunciamiento militar, las resolvió el general Martínez Campos proclamando rey de España a Alfonso XII en Sagunto, donde se encontraba al frente de la brigada de Dabán, el 29 de diciembre de 1874.

Durante este sexenio, el joven Luis Coloma estudiaba la carrera de derecho en la Universidad de Sevilla, desarrollaba una amplia vida social en dicha ciudad, destacando su amistad con Fernán Caballero y con Gómez de Avellaneda. Tuvo una intensa actividad literaria y periodística. Fue crítico demoledor de la anarquía que se vivía en España y defensor a ultranza de la Restauración monárquica en la persona de Alfonso XII. Así mismo, tras el accidente sufrido a primeros de octubre de 1872, dio un cambio radical a su vida. Como ya anteponíamos la consagró, circunstancia en la que profundizamos en los puntos correspondientes a la vida del autor, pero no se ha podido establecer una relación de este giro vital con el mencionado accidente. A partir de aquí ya hablaremos del Padre Luis Coloma S.J.