Capítulo 4 Conclusiones y recomendaciones
4.1 Conclusiones
4.1.1. Relaciones entre actores comunitarios, técnicos expertos en salud y
Al principio de mi investigación pensaba que dentro de la SS-SDS se privilegiaban los saberes expertos sobre los de los legos, por lo que consideraba que el conocimiento recolectado por los referentes locales dentro de sus comunidades era usado de manera
simplemente instrumental para darle un eco comunitario a decisiones previamente establecidas institucionalmente.
Al participar en los espacios de interacción entre los funcionarios de la SS-SDS y representantes de las comunidades locales me fui dando cuenta que los primeros iban acumulando con el tiempo conocimientos específicos acerca de los problemas de los segundos, así como las percepciones relacionadas con el sistema sanitario y las posibles causas y razones de persistencia de algunas enfermedades. Así, una buena parte de los conocimientos obtenidos por profesionales de la salud (expertos) sobre la situación de salud/enfermedad de las comunidades dependía de su propia experiencia en campo, en el trabajo constante con la gente.
Para los funcionarios encargados de la salud pública es claro que es necesario conocer las comunidades locales ya que ellas conocen a fondo los problemas de salud existentes en sus microterritorios, de esta manera, los sistemas de VSP sólo permiten establecer patrones de comportamiento de las enfermedades e identificar variaciones en estos patrones, sin que por sí solos puedan ayudarlos a entender. Las comunidades se convierten entonces en una fuente primaria obligatoria para analizar y comprender esos cambios. Estas ideas están claramente arraigadas en los profesionales de salud que trabajan en áreas asistenciales, así como dentro de VSP en la SDS y en los hospitales públicos de la ciudad.
Las relaciones que se establecen entre actores comunitarios y personal de salud surgen de intereses comunes que parten de problemas de salud muy específicos existentes en la comunidad y que esperan solucionar con el trabajo mancomunado. Las comunidades ven al sector salud como un intermediario efectivo entre sus problemas locales (no necesariamente relacionados de manera directa con la salud) y las acciones institucionales de los gobiernos locales y distrital, por ejemplo en casos relacionados con el manejo de basuras y animales abandonados entre otros que requieren acciones interinstitucionales.
Para el personal de salud, la participación activa de la comunidad es a la vez una estrategia y una meta: como meta, se considera que comunidades más empoderadas serán a su vez más activas en el mantenimiento de su estado de salud y se apoyarán
Capítulo 4 Conclusiones y recomendaciones 107
más en los servicios institucionalizados, facilitando el trabajo del personal de salud; como estrategia, enrolar a distintos actores comunitarios facilita el reconocimiento de los problemas sanitarios locales, así como lograr un mayor impacto en las intervenciones que se realicen localmente.
Con relación a los conocimientos específicos que poseen estos dos tipos de actores, desde la SDS se reconoce una especie de complementariedad en ellos: los expertos en salud aportan sus conocimientos técnico-científicos a la comunidad, resolviendo dudas y haciendo recomendaciones para mejorar las condiciones de vida de las personas. Por su parte, los actores comunitarios aportan su conocimiento acerca de las condiciones socioeconómicas locales, las problemáticas más sentidas de la comunidad, junto con sus causas y consecuencias para la salud y la vida cotidiana de los pobladores e incluso propuestas concretas para atender esas situaciones que en la mayoría de los casos exceden la capacidad institucional del sector salud.
Para los tomadores de decisiones, la información proporcionada por las comunidades es vista con mayor cuidado ya que la principal fuente de información para ellos es el conjunto de indicadores con los que se evalúa periódicamente las implementaciones de estrategias y programas en salud pública. Los problemas y posibles soluciones identificadas por las comunidades son interesantes en tanto permiten conocer las percepciones ciudadanas acerca de las acciones implementadas por el sector sanitario, aunque no necesariamente tengan un peso determinante en nuevas políticas públicas.
A pesar de lo anterior, las voces de los expertos sí se tienen muy en cuenta a la hora del diseño y evaluación de nuevas propuestas de políticas públicas en salud. Los conocimientos de científicos y técnicos son altamente apreciados, ya que finalmente son estos expertos los encargados de construir y monitorear los indicadores de salud de la población, así como de medir los impactos de las estrategias y programas implementados local y distritalmente.
Los expertos técnicos y científicos se convierten entonces en los principales mediadores entre actores comunitarios y tomadores de decisiones. Son ellos los encargados de monitorear la realidad social e identificar los cambios en la situación de salud de la población, así como de implementar y materializar en las comunidades las estrategias y
programas diseñadas por políticos. Estos actores son centrales en la estabilización del actor-red y sus vínculos con los otros actores humanos son fundamentales para mantenerlo en funcionamiento constante.
Sin embargo, algunos problemas administrativos y logísticos podían alterar muy fácilmente la cotidianidad del sistema, algo que se hace evidente durante los primeros días de cada nuevo año fiscal, cuando los referentes que no hacen parte de la planta fija de la SDS y los hospitales quedan sin contrato y sus tareas deben ser repartidas entre los servidores públicos (que usualmente ya tienen una sobrecarga de funciones) o simplemente deben esperar y acumularse hasta la legalización de nuevos contratos.
Ante esta situación existen alternativas institucionales para garantizar el flujo continuo de la información: Un primer conjunto de alternativas están inmersas en algunas políticas públicas como las surgidas a partir del decreto 3518 de 2006, en las que el gobierno nacional obliga a los gobiernos departamentales y distritales a garantizar los recursos y el personal para mantener en funcionamiento el SIVIGILA, de esta manera, la política pública también hace parte del ciclo iterante de la VSP (MPS, 2006). Otras alternativas se dan en los ámbitos locales, redistribuyendo las tareas cotidianas, contratando personal temporal75, e incluso algunos contratistas seguían en sus actividades laborales
ad honorem en los periodos intercontractuales.
Como las infraestructuras estudiadas por Susan Leigh Star, el sistema de VSP trata de mantenerse estabilizado y se hace visible en estas rupturas, cuando los vínculos que lo mantienen en funcionamiento corren riesgo de desaparecer (Star y Ruhleder, 1996). Este es un ejemplo de co-producción del orden social (Jasanoff, 2004h) o el reensamble de la sociedad a la Latour, en donde lo social deja de ser visto como algo preestablecido para convertirse en el producto de las interacciones y traducciones de colectivos de actores humanos y no humanos (Latour, 2004, 2008).
75 En Bogotá era una práctica extendida en los hospitales públicos la contratación de personal a
través de cooperativas de trabajo asociado y empresas intermediarias. Esta práctica ha ido desapareciendo poco a poco desde que fue intervenida por parte de la Alcaldía Mayor.
Capítulo 4 Conclusiones y recomendaciones 109