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10. RESULTADOS

10.2 Prácticas de relaciones de género y sexualidad entre las/los jóvenes de Salinas

10.2.2 Relaciones de género en Salinas de Hidalgo

Otro de los factores interesantes que encontramos en la investigación son las relaciones de pareja desigual que enfrentan las adolescentes. La infidelidad y la desconfianza son elementos presentes en la convivencia diaria como lo ilustra el siguiente testimonio:

“Con mi esposo, yo nomás duré un mes de novia con él y pues no nos

conocimos muy bien y duramos tres años bien y ya los dos restantes, no tanto, porque los primeros tres años, me engañó con una después con otra y pues no sé decirte ahorita con cuantas anda”

(Sandra, 18 años, Salinas, 2014)

Para nuestra informante, la situación es muy similar en cuanto a infidelidad se refiere

“Un hombre en Salinas, es irresponsable, mujeriego, tienen hijos aquí y

allá, porque son muy contados los que tienen su esposa y sus hijos, y que les dan la libertad de trabajar y estudiar si tú quieres pero no hay

muchos hombres así”

(Carla, 18 años, Salinas, 2014)

Sin embargo, con base en su testimonio, observamos que para nuestra informante poder trabajar y estudiar es una oportunidad que pocos hombres

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otorgan, suponemos que estas ideas parten del desconocimiento que tiene sobre sus derechos tanto laborales como universales.

Esta misma conducta machista se presenta con el testimonio de la asistente social de la Esc. Sec. “Leyes de Reforma” donde menciona el caso de una de las estudiantes donde su pareja le prohibió seguir con sus estudios:

“La niña dejó de venir a la escuela. Yo hago la visita, preguntó cuál es la

situación y su mamá me dice que ya no quiere a la niña. Tuve la oportunidad de platicar con la niña, sin que la madre no influyera, y ella

me dice que el novio ya no la deja estudiar”.

Asimismo, otro de los aspectos encontrados en las relaciones de género en Salinas es el de “servicio y sacrificio” que la mujer debe tener hacia el hombre. Este ejemplo ilustra lo antes mencionado:

“A ellos les gusta de cómo quieres que vivan con una, de cómo tengan

su casa, de cómo por ejemplo que les lleven de comer lo que a ellos les gusta, que se vistan como ellos quieren, los gustos que ellos quieren, a veces los hombres no ven los sacrificios que hace una y sí, ellos piensan que todo está bien y que todo sigue igual pero a veces una hace hasta lo imposible, por ejemplo, si quieres ir a la plaza con ellos, te arreglas y te pones bien para ellos y ellos ni cuenta se dan de lo que una

hace y ya, una se pregunta ¿para qué? si ellos ni cuenta se dan”.

(Vera, 19 años, Salinas, 2014)

El miedo a las agresiones físicas es otro factor que encontramos en el testimonio de otra de nuestras entrevistadas:

“Ya la terminé una vez, y volví con él porque nadie me apoyaba cuando

lo dejé, y en ese tiempo el niño estaba chiquito y pues me convenció de intentarlo pero después fue peor. Esta vez ya toma y fuma y tengo miedo de que me llegue a pegar alguna vez, porque cuando anda así, no sabe ni lo que hace ni lo que le hacen porque llega muy borracho y donde se duerma, cae porque ya es muy grave y pierde el sentido y ni ganas me dan de estar en la casa y mejor me voy a dormir temprano y ya no llega a dar lata conmigo, es mejor ya no estar peleando”.

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(Sandra, 18 años, Salinas, 2014)

Para Ana las relaciones entre adolescentes no son muy recomendables ya que por la inmadurez que implica un matrimonio en estas condiciones, puede traer consecuencias graves como el abandono de los/las hijas pequeñas/os:

“No, no va conmigo, yo veo que hay muchos padres que apoyan esta

decisión, porque los jóvenes, no saben lo que quieren y al final se aburren, se separan y ya, y es muy difícil porque dejan a los bebés ahí abandonados”

(Ana, 38 años, Salinas, 2014)

Para María, las relaciones de pareja implican mayores responsabilidades en comparación a una mujer soltera, los espacios recreativos personales y el continuar con los estudios truncados son aspiraciones que ya no existen en una adolescente casada:

“De las solteras sin hijos, está muy bien porque no tienen ningún

pendiente, si están en su casa, pues que bien, en comparación de nosotras que: hijo, marido, comida, ellas sólo piensan en la diversión, en estudiar, en cosas así y pues una ya no”

(María, 16 años, Salinas, 2014)

Sin embargo, esta opinión contrasta con Fabiola, ya que para ella el matrimonio entre adolescentes es correcto visto que las mujeres madres solteras tienen mayores dificultades: “está bien, porque algunas tienen hijos sin esposo y andan

batallando”.

Por otro lado, para nuestra informante del Ministerio Público, las relaciones de pareja entre adolescentes vienen apoyadas por las mismas familias, incluso el embarazo llega a ser visto como estrategia por parte de las jóvenes para poder casarse:

“Aquí hay muchas situaciones así que de hecho el muchacho esta

guapo, es el junior y sí se dejan llevar mucho las muchachas, se embarazan para casarse pero aquí les echan las culpa a ellas aparte de

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que los muchachos están muy protegidos por los padres, hemos tenido que hay muchachos que embarazan a dos o tres muchachas pero se sienten protegidos por los padres. Ha habido muchas chicas que se han

embarazado por pedir pensión alimenticia”

(Ministerio Público, Salinas, 2012)

Opinión que comparte nuestra informante Carla ya que para ella, la maternidad a temprana edad es una estrategia para retener a un hombre, sobre todo porque para la entrevistada, las adolescentes sí conocen los métodos anticonceptivos sólo que por miedo o vergüenza no los compran y mucho menos los usan:

“¿Por qué la juventud de ahora con tanto que hay no se cuida?

Pensamos que lo hacen por lo mismo, porque tienen vergüenza ir a pedir condones, pastillas, x anticonceptivo, les da pena, yo me imagino que es por eso, igual y cuando se vuelve un capricho por un hombre si lo hacen se embarazan con tal de que ese hombre este con ella, pero lo que nunca se dan cuenta, es que no les sirve de nada, porque yo me he dado cuenta a mi opinión personal un hijo nunca va a retener a un hombre, al contrario lo vas alejar porque le estas dando una responsabilidad y le estas dando una obligación y en si un hombre no

quiere eso, él quiere todo lo fácil”

(Carla, 18 años, Salinas)

Por otra parte en esta investigación también pudimos percatarnos que algunas de las entrevistadas adolescentes viven con hombres de mayor edad que ellas como lo indica la asistente social de la Esc. Sec. Leyes de Reforma:

“La mayoría de las niñas, que se embarazan, los novios son gente más

grande, que ya terminaron su secundaria. Si se da a los casos en que son pares, este año se nos dio el caso de una niña que estaba en primero y un niño en segundo, pero es mínima la cantidad. Se da más el caso de que la niña la tenemos aquí y que el muchacho ande en la

sociedad deambulando o ya tiene trabajo y se forma la familia”.

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Situación que confirma la trabajadora del DIF donde menciona que se han dado casos de adolescentes que han quedado embarazadas de hombres mayores que ellas, incluso llegan a prohibirles la participación en los talleres que esta dependencia ofrece por miedo a que conozcan sus derechos:

“Ahorita tenemos el caso de una niña de 14 años que ya tiene un

bebé de un año y ya está otra vez embarazada, pero se da la situación de que la pareja de esta niña, tiene 25 años. Se han dado varios casos así, como le digo, son jovencitas entre 14 y 18 años y muchas veces ellas si vienen a estos talleres, sus parejas les dicen: ¡¡no vayas porque ahí te van a meter ideas!! (Como son los derechos que tienes como mujer).

(Trabajadora del DIF, Salinas, 2014)

Sin embargo, esta situación parece no coincidir el testimonio del médico, ya que él menciona que según investigaciones científicas de comportamiento sexual de los/las mexicanas, es la mujer en la mayoría de los casos quien toma la iniciativa para iniciar un encuentro sexual y no el hombre:

“Siempre hay alguien que tome la iniciativa, la sociedad piensa

que es el hombre el que toma la iniciativa, pero en estudios sobre el comportamiento sexual de los/las mexicanas, se ha visto que es la mujer la que toma la iniciativa en la mayoría de los casos. Por decir en un 60% de los casos la mujer toma la iniciativa y en

un 40% es el hombre”.

(Médico, Salinas, 2014)

Para concluir con este apartado, es necesario hacer hincapié a varios elementos:

1) En nuestra cultura patriarcal, la búsqueda de estabilidad para las mujeres está asociada a un profundo temor de abandono y al rechazo afectivo. Para el caso de nuestras entrevistadas, la confiabilidad se convierte para ellas en una necesidad compulsiva para sobrellevar el miedo anticipatorio a la carencia. No importa que el marido sea frío, mujeriego, agresivo y mal padre, pero si es un hombre estable,

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presente en la relación este queda eximido de toda culpa. No importa lo que haga, siempre estará ahí y su sola presencia es suficiente para soportar maltratos.

2) La historia afectiva de algunas de nuestras entrevistadas, está marcada por infidelidades, rechazos y pérdidas familiares que desde nuestra percepción no han podido ser procesadas adecuadamente y que esto conlleva a mantener relaciones desiguales entre géneros. También observamos que la diferencia de edad entre los miembros de la pareja, sumada a la corta edad de las/los jóvenes, sugiere la existencia de relaciones desiguales, en las cuales a la vulnerabilidad propia de la edad temprana se suma una distancia intergeneracional que habla de relaciones de poder, cuando no de fuerza y en algunos casos incestuosas. Cuanto mayor es la diferencia de edades entre la adolescente y su pareja sexual, mayor es la probabilidad de que la relación haya sido forzada las adolescentes que se iniciaron a una edad menor a la que hubieran querido hacerlo. Ante esta situación no existe en Salinas de Hidalgo alguna institución con las características necesarias que requiere un problema social como es la coerción sexual así como promover actitudes basadas en la igualdad bajo la perspectiva de género

3) La elección individual y la igualdad en términos de sexualidad y relaciones de género no se aplica de igual manera en Salinas de Hidalgo, ya que para poder ejercer tal derecho, es necesario contar con las condiciones que lo permitan, es decir, educación sexual son perspectiva de género, empleo, calidad en los servicios de salud, y la posibilidad de que las instituciones sociales defiendan bajo un marco legal que sí existe sobre igualdad de género tales derechos en caso de ser atropellados. Lo que estamos presenciando es la continuación de un proceso que sigue favoreciendo la dominancia del modelo hegemónico que refuerza culturas y costumbres locales que no son equitativas ni mucho menos igualitarias para las mujeres y adolescentes de Salinas de Hidalgo.

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