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CAPÍTULO 4: Proyecto de Constitución del Califato

5. Las Relaciones Exteriores

El último apartado de la Constitución lo dedica a los Asuntos Exteriores (arts. 176-186). Lo primero que llama la tención es la distinción tan clara que hace entre Estado y nación: uno se dedica a implementar políticas y la nación le exige responsabilidad por tales acciones (art. 176).

Las relaciones con cualquier Estado extranjero quedan prohibidas a cualquier individuo, partido, grupo o asociación, pues tales relaciones competen sólo al Estado (art. 177). Aunque en el art. 178 dice que el fin no justifica los medios y que siempre

hay que actuar honestamente, en el art. 179 contempla una excepción: que en política exterior las “maniobras políticas” son necesarias. Con tal eufemismo se quiere dar a entender que el objetivo de llevar el Islam a todo el mundo puede llevarse poco a poco, sin necesidad de brusquedades, siguiendo una estrategia a largo plazo. Al mismo tiempo, afirma que una de las tareas más importantes del Estado islámico es la de revelar los crímenes de otros Estados, demostrando el peligro de políticas erróneas, denunciando conspiraciones dañina y destruyendo personalidades desviadas (art. 180).

El art. 184 fija las cuatro líneas generales de la relación del Estado islámico con otros Estados:

- Se considera que los Estados del actual mundo islámico pertenecen a un Estado y, por lo tanto, no se incluyen dentro de la esfera de los Asuntos Exteriores. Las relaciones con estos países no se considera que pertenezcan a este ámbito y los esfuerzos deben estar enfocados a unificarles en uno solo. - Los Estados que tengan Tratados económicos, comerciales, de amistad o

culturales con el Estado islámico, serán tratados de acuerdo con los términos del acuerdo suscrito.

- Los Estados con los que no se haya firmado Tratados, los actuales Estados imperialistas (Gran Bretaña, EE.UU. y Francia y todos aquellos Estados que tengan un diseño de Estado, como Rusia), son considerados como potencialmente beligerantes, y se deben tomar todas las precauciones posibles. Sería un error establecer relaciones diplomáticas con estas naciones.

- En relación a los Estados que actualmente son beligerantes, como Israel, se debe tomar como base ara la relación con ellos un estado de guerra. Deben ser tratados como si una auténtica guerra hubiera existido entre ambos (tanto si existe un armisticio o no). A sus ciudadanos se les debe prohibir la entrada al territorio del Estado islámico.

Todos los acuerdos militares están absolutamente prohibidos (art. 185), incluidos los que se refieren al alquiler de bases o cesión de suelo para la construcción de bases aéreas. Sin embargo, sí está permitido concluir Tratados de buena vecindad, económicos, comerciales, financieros, culturales y de armisticio.

Se prohíbe al Estado pertenecer a cualquier organización internacional basada en algo diferente al Islam (art. 186). Quedaría excluida por tanto de la ONU, el Tribunal Internacional de Justicia, el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial,… pero incluso de la Liga Árabe, pues su base de unión no es la religión, el Islam, sino la nacionalidad, el panarabismo, ideología que Hizb ut Tahrir considera kufr, inoculada por el Occidente colonialista.

Como hemos podido observar, esta Constitución no tiene nada que ver con una que provenga de una democracia occidental. En Occidente podemos hablar de la existencia no de uno sino de varias formas de concretar la democracia; unas serán más adecuadas, otras menos, se podrán mejorar ciertos aspectos, otros se deberían suprimir, otros se podrían cambiar. Pero lo cierto es que, por el momento, este sistema es el que nos proporciona un marco que nos permite vivir en un régimen de libertades en las que el ser humano puede desarrollarse en plenitud. El modelo de Constitución propuesto por Al-Nabhani dista mucho de suponer un progreso para nuestro sistema. Quizás sí lo pueda significar para aquellos países que viven bajo la dictadura de una persona que no ha sido elegida por el pueblo y que no les debe rendir cuentas. En esos casos, esta Constitución supondría un pequeño avance.

Sin embargo, hay un aspecto que desde una mentalidad europea puede resultarnos chirriante: este Estado se basaría en el Islam, sería una especie de paraíso en la tierra donde todos los asuntos serían dirigidos desde la óptica del Corán. Esta ideología se impondría a toda la sociedad a través de los instrumentos del poder, principalmente la política educativa, el sistema social y el ejército, y la tendría que acatar obligatoriamente aunque no se compartiera; dadas estas dos últimas características, podríamos tachar tal régimen de totalitario y de autoritario.

Aunque este objetivo (construir un Estado que se rija por la Sharía, modelado por el Islam) podría ser considerado como legítimo por algunas personas, lo cierto es que tal construcción supondría un retroceso en el campo de las libertades en cuanto al papel de la ciudadanía, el papel de los dirigentes, la desaparición o recorte de ciertos derechos civiles, la consideración de la mujer en tal escenario, etc

Aunque Hizb ut Tahrir al Islami rechace las experiencias contemporáneas de otros grupos (los talibán en Afganistán360, los Hermanos Musulmanes o la revolución

iraní, o la propia Arabia Saudí361) como experiencias que nada tienen que ver con la consecución de un Estado islámico362 tal y como lo concebía Al-Nabhani (y hemos visto plasmado en su proyecto de Constitución), lo cierto es que sí se parecen bastante sendas ideas, al menos en lo que se refiere al celo por el cumplimiento de la Sharia en cuanto a usos y costumbres de los ciudadanos. Si rechazan tales comparaciones es porque en ninguno de los países en los que ha triunfado el islamismo radical se ha designado un califa siguiendo los pasos establecidos pro el fundador de Hizb ut Tahrir, o porque no se han establecido los departamentos ministeriales pensados por él, o porque el Estado no ha hecho un esfuerzo por promover un conocimiento profundo del Islam, o porque no han tenido la capacidad suficiente para establecer una política exterior de yihad, o porque no se ha construido un Estado transnacional y han primado sentimientos nacionalistas,… pero lo importante, cómo les afecta tal aplicación del Corán a las realidades políticas y sociales a un país, eso sí lo podemos ver desde Marruecos hasta Indonesia, pasando por todos los países del Golfo Pérsico.

Sobre este punto de sus similitudes con los vecinos Talibán hay diferentes aproximaciones. Unos defienden que comparten fines y objetivos, como es Peter Sinnott, de la Columbia University's School of International Affairs:

Lo que [Hizb ut Tahrir y el MIU] están exponiendo en términos de Islam es muy parecido, y están exponiendo, según lo entiendo yo, la renovación de un Califato islámico. Y pienso que este es un factor, que es parecido a lo que los talibán y Al- Qaeda estuvieron a punto de conseguir, y es el factor en el que la gente se está centrando.363

Sin embargo, esto es negado desde la propia organización:

Blair ha dicho en muchos discursos que el mundo musulmán no tiene que elegir entre dictadura y una “teocracia al estilo talibán”. Antes bien, ha defendido, los valores universales que compartimos de la democracia occidental y la libertad deberían ser el futuro para los musulmanes. Es cierto que el pueblo odia al dictador, odia la corrupción y la ocupación. Sin embargo, es falso pensar que el mundo musulmán

361 Ver “Saudi Arabia is not an Islamic State”, Hizb ut Tahrir, en http://www.islamic-state.org. 362 Ver “What is the Islamic State (Khilafah)?”, Hizb ut Tahrir, en http://www.islamic-state.org.

363 “What [Hizb ut-Tahrir and the IMU] are espousing in terms of Islam is more alike than different, and they are espousing, as I understand it, the renewal of an Islamic caliphate. And I think that this factor, which is similar to what the Taliban and Al-Qaeda were very much about, is the factor people are focusing on”. Ver Pannier, Bruce: “Central Asia: How Big A Threat Is Hizb ut-Tahrir?”, RFE/RL, 30 de mayo de 2002, en http://www.rferl.org.

siente que la única manera en que esto puede acabar es elegir un sistema como el de Blair, Bush y otros que lo defienden.364

En la misma línea, citando una de sus discusiones con think tanks norteamericanos: “Ellos citan evidencias tales como los intentos de Irán y los talibán para poner en práctica el Islam prueba la inaplicabilidad del Islam en el siglo XXI”.365 Con este argumento pretenden demostrar que el Islam sí se puede aplicar en el siglo XXI, que lo que debe cambiar es la forma que los occidentales tienen de contemplar la forma de aplicar el Islam a la política por parte de ciertos países. Es decir, según Hizb ut Tahrir, las experiencias de Irán y de Afganistán no se corresponden con el objetivo que persigue la organización; y el intento por asemejarlos se debe o bien a la ignorancia de quien no sabe analizar bien la realidad (y distinguir unas experiencias de otras) o bien a la maldad de quien desea difundir la idea de que todo el que aspira a crear un Estado islámico es un terrorista. Precisamente esto último es lo que no beneficia en nada la actividad de la organización, pues no es su método el hacerse notar.

Como recoge Saule Mukhametrakhimova, la mayoría de la gente de Asia Central ni quiere ver convertida en realidad la idea de Hizb ut Tahrir de introducir la Sahría como Ley civil, ya que, aunque se declaren musulmanes, se muestran fuertemente a favor de un Estado laico. No les gusta lo que ven al contemplar la experiencia del régimen talibán en la vecina Afganistán, una buena muestra de lo que sucede cuando un grupo impone sus ideas radicales sobre una “sociedad ideal” a los demás.366

En la misma línea se expresa Anara Tabyshalieva al asegurar que la mayoría de los musulmanes de Asia Central se centran en cumplir los preceptos y rituales

364 “Blair has said in many speeches that the Muslim world does not have to choose between dictatorship and a “Taleban style theocracy”. Rather, he has argued, that the shared universal values of western democracy and liberty should be the future for Muslims. It is true people hate dictatorship, occupation and corruption. However, it is false to think that the Muslim world feels the only way this can end is to choose a system like the one Blair, Bush and others advocate”. Ver “Poll confirms massive support for the caliphate in the Muslim world”, Hizb ut Tahrir Britain, mayo de 2007, http://www.hizb.org.uk. 365 “They cite evidences such as the attempts by Iran and the Taliban to implement Islam proves Islam’s inapplicability in the 21st century.” Ver “Islam is relevant for all times and places”, Hizb ut Tahrir Britain, http://www.hizb.org.uk.

366 Ver Mukhametrakhimova, Saule: “Perception and Treatment of the “Extremist” Islamic Group Hizb ut-Tahrir by Central Asian Governments”, China and Eurasia Forum Quarterly, Vol. 4, nº 2, agosto de 2006, en http://www.silkroadstudies.org, p. 50.

del Islam y tienen poco interés en doctrinas extranjeras que intentan politizar el Islam.367

También Baran recoge la opinión de los uzbecos que afirman no querer desprenderse de su Estado laico. No desean cambiar la represión soviética por la de la Sharía.368