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La renta propietaria: el imperio de los dueños de la tierra

Evolución de las rentas enfitéuticas en el Señorío de Ceutí

4- La renta propietaria: el imperio de los dueños de la tierra

La renta propietaria era una de las expresiones más puras de la renta precapitalista de la tierra. Originada en la mera propiedad del suelo bajo un régimen de dominio absoluto, la categoría resulta particularmente relevante para el estudio de las reservas dominicales sobre las cuales los señores feudales poseían el dominium indiviso.

Durante la Edad Moderna, la renta propietaria se transforma en una de las principales vías de apropiación del excedente agrario por parte de los dueños de la tierra.64 Diversos factores explican este fenómeno:

• La decadencia o el estancamiento de las otras vías de extracción del excedente campesino.

• La generalización del abandono de la explotación directa de las reser­ vas dominicales por parte de la nobleza feudal.

• El monopolio de la propiedad no campesina de la tierra en manos de la nobleza laica y eclesiástica.

• La capacidad de la renta propietaria -ú n ica entre las categorías de la renta de la tierra- de mantenerse a la par del crecimiento de la econo­ mía real, tanto en lo que respecta al crecimiento del volumen del producto agrario cuanto al alza de precios.

• El mantenimiento de un porcentaje importante de los cánones de arrendamiento en especie.65

• La tendencia al arrendamiento de la gestión total del señorío, no sólo de las tierras de la reserva.

• El privilegio fiscal de que disfrutaba la aristocracia laica y eclesiástica, que recargaba el peso del impuesto directo sobre los hombros de los arrendatarios, eximiendo del pago a la persona del propietario noble.

63 Cfr. capítulo 9.

64 Cfr. el caso del señorío norm ando de Pont-St-Pierre, en el capí rulo 3.

65 Ello sin tomar en cuenta la práctica de la aparcería, generalizada en el oeste y sur de Francia (Bretaña, Poitou) y en diversas regiones de España e Italia, en las que la totalidad del cánon (un tercio del producto agrario, según la modalidad más com ún) se pagaba en especie. La aparcería era característica de regiones marginales, en las que los campesinos carecían del capital fijo y de las reservas monetarias necesarios para hacerse cargo del arrendamiento de una propiedad.

Capitulo 4. La renta de la tierra y la extracción del excedente cam pesino.

No son pocas las diferencias entre las rentas señorial y propietaria, en particular si centramos el análisis en la comparación entre enfiteusis y arrendamiento (locado). Mientras que la primera supone la cesión perpe­ tua del dominio útil, la segunda estipula plazos de corta duración; los plazos más frecuentes (múltiplos de tres a raíz de las exigencias de la rotación trienal) eran de seis, nueve o doce años. El arrendamiento no creaba ningún tipo de derecho sobre la propiedad de la tierra, y la no renovación del contrato permitía la recuperación del derecho de uso por parte del propietario. La ausencia de dominio dividido facilitaba los des- haucios y la expulsión por incumplimiento de alguna de las cláusulas. Finalmente, la principal ventaja del arrendamiento de corto plazo era la posibilidad de renegociar los cánones tras la finalización de cada contra­ to, lo que permitía a los dueños de la tierra una rápida y fácil adaptación a las coyunturas de mercado.

Si la propiedad campesina (tenencias enfitéuticas en su abrumadora mayoría) oscilaba en Francia entre un 30 y un 40% del suelo, la tierra en manos de la nobleza laica y eclesiástica (reservas de dominio indiviso) podía cubrir entre el 5 0 y el 60% del territorio. La penetración de la propiedad burguesa en el campo (que, por otra parte, acompañaba en muchos casos procesos de ennoblecimiento) no lograba socavar esta pre­ ponderancia. El predominio de la propiedad noble del suelo sólo logra­ ba quebrarse en las áreas vecinas a los grandes centros urbanos. En siete señoríos del Hurepoix (Ile-de-France), Jean Jacquart detecta que entre 1547 y 1764 la propiedad d¿ la burguesía parisiense y local cubre el 29% del suelo. En cualquier caso, la cifra quedaba detrás del 34% de propie­ dad campesina (censive) y del 32% de propiedad nobiliaria (reservas do­ minicales). Cabe aclarar de todas formas que la estrategia de penetración burguesa consistía, en muchos casos, en la acumulación de tenencias a censo (la compra del dominio útil de parcelas del censive) antes que en la adquisición de tierras con dominio indiviso. La renta señorial percibida por los titulares de los señoríos podía entrar entonces en colisión directa con la renta propietaria, que los burgueses pretendían percibir cuando arrendaban a terceros el usufructo de sus tenencias enfitéuticas.

La tendencia al arrendamiento de la gestión total del señorío ccmple- jizó la naturaleza de la renta propietaria en el feudalismo tardío. En ocasiones los señores (en particular en los dominios monásticos) no arren­ daban sólo las tierras de la reserva, sino también la percepción de los tributos señoriales, el cobro de las rentas enfitéuticas, la administración de ios monopolios banales y, allí donde correspondía, la recolección del diezmo. La práctica dio lugar al nacimiento de un sector social diferen­

Primera Parte. Fe u d a l is m o Ta r d ío

ciado en el campo preindustrial, cuyos exponentes recibían en Francia el nombre d e jerm iers-labourers o gros-fermiers. Estos grandes arrendata­ rios cumplieron un papel esencial en el proceso de consolidación del capitalismo agrario en el campo francés. El fenómeno, que iba más allá del nombramiento de meros administradores o intendentes generales, se percibe ya desde finales del siglo XIII. La crisis tardomedieval y la Guerra de los Cien Años tornaron inviable la modalidad. Pero a partir de 1450 el arrendamiento comienza a generalizarse en las áreas más desarrolladas del reino, para convertirse en la más acabada expresión del abandono de la gestión directa de los señoríos durante el Antiguo Régimen.

La renta propietaria juega un papel clave en la evolución de las es­ tructuras económicas durante la Edad Moderna. De hecho, muchas de las diferencias entre las vías inglesa y francesa hacia el capitalismo agrario se relacionan con esta expresión de la renta del suelo. En primer lugar, porque la actitud de los propietarios de la tierra respecto de sus arrenda­ tarios podía facilitar o entorpecer la reproducción ampliada de sus ex­ plotaciones, y el despuntar de una renta capitalista de la tierra. La exi­ gencia de cánones desmedidos podía ahogar económicamente a los pro­ ductores; en tanto que la inflexibilidad, durante las coyunturas críticas o catastróficas podía tomar inviable cualquier experiencia de agricultura comercial. En segundo lugar, los marcos jurídico-legaies proporcionados por el estado centralizado podían facilitar o dificultar la expropiación del campesinado de subsistencia, en su mayoría tenentes enfitéuticos (proceso del que a su vez dependía la plena generalización de los arren­ damientos de corto plazo, y el nacimiento de la tríada terrateniente f arren­

datario / asalariado sobre la que se apoyaría la vía inglesa hacia el capitalis­ mo agrario).

¿Cuál fue la evolución de la renta propietaria durante el Antiguo Régimen? Si nos remitimos al caso de Francia, es posible diferenciar con claridad diversas etapas.

• En la primera mitad del siglo XVI, el incremento del volumen del producto agrario, el crecimiento de la demanda, el aumento demo­ gráfico y el alza de los precios, impulsaron a los propietarios del suelo a extraer el mayor beneficio posible de sus tierras. El arrendamiento de una explotación en Île-de-France, que en 1524 era de 14 muids de grano, se elevó a 17 muids en 1567 (un aumento del 21% ). En las afueras de Etampes, el arrendamiento de la granja de Lhumery sufrió un incremento del 40% entre 1505 y 1560.

• La agudización de la violencia durante las Guercas de Religión provo­ caron el colapso del sistema productivo. Poco antes del advenimiento

Capítulo 4. La renta de la tierra y la extracción del excedente cam pesino.

del primer Borbón, los nuevos arrendamientos se contrataban por precios irrisorios. Una granja cuyo canon era de 10 muids en 1556, se arrendaba por 2,5 muids en 1594. Al aceptar estos montos reducidos, los dueños de la tierra parecieron dispuestos a fortalecer, en esta co­ yuntura catastrófica, la reconstrucción del sistema productivo y el repoblamiento de las tierras abandonadas.

• Los valores de los arrendamientos inician una curva ascendente entre 1595 y 1640, aunque sin alcanzar nunca los valores de 1560-1570. Pero a partir de 1640, el brutal incremento de la fiscalidad estatal detuvo la recuperación de la renta propietaria. El impuesto personal - la talla- debía ser afrontado por el arrendatario, y los dueños del suelo debieron tener en cuenta este factor a la hora de pactar nuevos contratos. Como antes vimos en relación con la renta señorial, las rentas propietaria y fiscal también podían entrar en colisión. La Fron­ da, por su parte, supuso el estallido de otra catástrofe coyuntural, que obligó a tolerar atrasos en los pagos, re negociaciones de cánones, y anulaciones unilaterales de contratos.66

• A partir de 1660 comienza la recuperación de la renta propietaria. Los cánones alcanzan pronto los valores más altos de todo el siglo. Sin embargo, la tendencia coincide con un empeoramiento agudo de la coyuntura agrícola. Primero, una sucesión de malas cosechas anuales, que provoca una oleada de arrendamientos cancelados antes de tiem­ po. Luego, el inicio de un extenso y anómalo período de precios agrícolas excesivamente bajos. El aumento en el volumen del produc­ to agrícola no compensaba la baja de los precios, atados a las décadas de paz que marcaron el comienzo del gobierno personal de Luis XIV y el ministerio de Colbert. Los beneficios de la agricultura comercial se reducen al mínimo. Los arrendatarios tienen grandes dificultades para pagar los elevados cánones pactados en circunstancias diferen­ tes. La crisis comienza a afectar a dinastías de grandes arrendatarios, cuyos orígenes se remontaban al siglo XV. Muchos ferm iers-labourers abandonan sus explotaciones. Algunos, incluso, huyen. Los dueños del suelo no hallan candidatos a la sucesión, y deben resignarse a

66 Durante la primera mitad del siglo XVII, la suba de los arrendamientos fue más importan­ te en el Languedoc que en el norte de Francia: en 1650 los cánones duplican los valores de

1550. Es fácil determinar las causas del fenómeno: en un país de talla real, en el que la exención del pago de impuestos recaía sobre las tierras antes que sobre las personas, los arrendatarios de tierras nobles, exentas de la talla, podían tolerar mayores subas en los cánones que sus colegas del norte, país de talla personal.

Primera Parte. Fe u d a l ism o Ta r d io

reducir los beneficios de la renta propietaria. En algunas regiones, la reducción nominal de los cánones llegó al 30% .

• Durante el siglo XVIII la renta propietaria obtuvo su revancha. De hecho, es una de las grandes triunfadoras del siglo. Entre 1732 y 1780 el valor nominal de los arrendamientos para toda Francia, expresado en índices, trepa de 100 a 242. La suba fue del 142%, y la etapa de máximo crecimiento se situó entre 1765 y 1775. En la misma época, el índice ponderado de precios agrícolas sufre un alza del 60% . Aún deflacionada, la suba de los cánones de arrendamiento continúa siendo espectacular. De hecho, en el siglo XV1I1 la renta propietaria creció más que los volúmenes reales de la producción agrícola total del rei­ no. El aumento de la presión por acceder a la tierra y la monetización general de los cánones de arrendamiento fueron otros factores que jugaron en favor de los propietarios.

Con la renta señorial desprovista de todo valor económico, con la cristalización relativa del porcentaje de la producción agrícola corres­ pondiente a la renta eclesiástica, y con la reducción del peso de la renta fiscal exigida por el estado, la renta propietaria transita los tramos finales del Antiguo Régimen convertida en uno de los más aceitados mecanis­ mos de extracción de la riqueza rural.

5 - La renta fiscal: la centralización del excedente campesino

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