A lo largo del apartado que acabamos de mencionar, Propp va trazando diferentes esquemas generales, derivados de la simple superposición de los esquemas de diferentes cuentos. Este sencillo método conduce a averiguar «qué representan las diferentes especies de nuestros cuentos»71. Es de notar que la palabra especie interviene en este
pasaje de su libro, aunque de una forma poco precisa, como sinónimo de los distintos contenidos en los que se manifiesta la acción de los textos concretos. Así, el raptar, el robar y el saquear son especies de la función Fechoría (A), con otras menos frecuentes.
La Fechoría sería, en oposición a la especie, el género, si seguimos utilizando la terminología de las ciencias de la naturaleza, que es lo que hizo Lévy-Strauss en su crítica al investigador ruso.
Para nosotros, sin embargo, la falta de precisión afecta de un modo más importante a saber qué serían las distintas modalidades de rapto, robo y saqueo, que son las que verdaderamente se dan en los cuentos. No es que Propp mencione estos términos aislados como especies de la acción principal abstracta, puesto que él siempre dice
«rapta a la princesa», «roba un objeto mágico», «saquea un sembrado», etc. Pero tampoco distingue estas acciones -con su desarrollo particular-, de las acciones puras, con lo cual nos quedamos sin saber qué clase de unidad intermedia sería robar, entre fechoría y robar un objeto mágico. Naturalmente, no habría ningún problema si siempre
que se produjera un robo como manifestación de la fechoría inicial se tratara del robo del objeto mágico, y de ninguna otra cosa. Pero esto no es siempre así, aunque los casos más frecuentes se presenten de esa manera. Propp se da cuenta de este escollo y, como otras veces, adopta una solución técnicamente cómoda, cual es aislar las formas principales (más frecuentes) como una sola, e inventariar el resto: roba la espada del rey, roba las manzanas de oro, arrebata la luz del día72, etc. Todos los demás casos quedan, por consiguiente, como roba el objeto mágico.
El método, sin él saberlo, es muy similar al de la gramática estructural cuando, en el nivel fonológico, se procede a constituir el fonema, como entidad abstracta integrada
por rasgos diferenciados de los sonidos reales de la lengua general, dejando ciertas variantes posicionales del discurso como casos particulares de los sonidos, alófonos, fácilmente inventariables, aunque a veces puedan representar fenómenos revolucionarios en embrión. El problema subsiste, sin embargo, aun para la lingüística, pues, de hecho, esas situaciones de excepción son las que cambian las lenguas.
La analogía con los métodos lingüísticos tendrá que ser apurada, y en algo mucho más decisivo como es el universo de la significación, cuando estudiemos la aplicación que, precisamente ha tenido el método de Propp en los dominios de la semántica estructural.
De los esquemas resultantes de sus confrontaciones, Propp deduce varias propiedades generales de gran importancia.
La muerte del agresor, por ejemplo, puede ser consecuencia de la pareja de acciones principales combate-victoria (H-J), o simplemente producirse sin la intervención del héroe. El esquema conjunto de los dos casos resulta ser:
ABE ↑ DEFGHIJK ↓ Pr-Rs OLQExTUWº
Si reunimos a continuación en un esquema todos los cuentos donde se producen tareas difíciles para probar al héroe, el cual las supera, es decir, M-N, el esquema es:
ABC ↑ DEFGOLMJNK ↓ Pr-RsQExTUWº
Comparando los dos esquemas anteriores, y analizando otras circunstancias, se llega a la conclusión de que la pareja combate-victoria y la pareja tarea difícil- realización de la misma, no aparecen nunca en un mismo cuento, salvo que sea en
secuencias diferentes, y siempre en el orden que aquí se mencionan. Si el orden fuera inverso, se trataría de una combinación mecánica, no «orgánica», de dos cuentos, por capricho del narrador. Es una conclusión teórica. Los cuentos que reúnen las dos parejas arrojan el siguiente esquema:
Esta combinación no se presenta en ningún caso concreto de los estudiados por Propp, hecho que vendría en auxilio de nuestra tesis acerca de la condición no sólo abstracta, sino ideal, de los esquemas.
El siguiente esquema procede de la superposición de todos los cuentos donde no hay ni combate ni tarea difícil, esto es, faltan las dos parejas de acciones consideradas hasta aquí. Este nuevo esquema resulta ser:
ABC——DEFGK——Pr-RsQExTUWº
En un segundo asalto teórico, la confrontación de los tres esquemas anteriores presenta un nuevo esquema, que Propp llama alternativo, pues se debe a una mera
construcción teórica que lo hace útil sólo si hacemos sobre él tomas parciales sucesivas. Así es, pues, el esquema general, y definitivo, de todos los cuentos maravillosos:
Dice Propp: «Las secuencias con H-J se desarrollan según la rama superior; las secuencias con M-N según la rama inferior; las secuencias que incluyen las dos parejas, primero de acuerdo con la rama superior, y luego, sin llegar hasta el final, según la inferior; en cuanto a las secuencias que no presentan ni H-J ni M-N se desarrollan evitando los elementos que diferencian unas secuencias de otras»73.