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“Somos culpables de muchos errores y faltas,

pero nuestro peor crimen es elabandono de los niños descuidando la fuente de la vida. Muchas de las cosas que necesitamos

pueden esperar,elniño no. Ahora es elmomento en que sus huesos se están formando su sangre se está haciendo y sus sentidos se están desarrollando. A élno podemos contestarle “mañana”

su nombre es hoy” Gabriela Mistral

Los niños y las niñas afectados de manera directa por el fenómeno del desplazamiento forzado en nuestro país, han visto de frente la guerra, han sufrido grandes rupturas con su familia, con sus amigos, con sus sitios de origen, han huido de un territorio hostil donde su vida era amenazada y entran a un nuevo territorio con dificultades diferentes a las que enfrentaban antes. Por esta razón, una intervención pensada para éstos niños y niñas requiere medidas especiales, lo que supone para Trabajo Social grandes retos cuando se quiere intervenir, pues por el carácter del fenómeno y todo lo que supone en consecuencias a nivel psicológico, familiar, social, económico, educativo y de salud, debe tener un manejo holístico desde nuestra profesión, intervenir desde los diferentes ámbitos para los que estamos preparados (familia, grupo, comunidad) y los que surgen de acuerdo a nuestra realidad social, pero también un manejo interdisciplinario reconociendo nuestros límites y la necesidad de que profesionales de otras áreas aporten para la construcción con éstos niños.

La población de niños y niñas en situación de desplazamiento forzado es una población vulnerable, que como tal necesita una atención inmediata, no obstante, encontramos que en Colombia las políticas públicas quedan en el papel, delegando la atención a diferentes organizaciones no gubernamentales; es así, como dentro de éstas se encuentra ubicada la Fundación Paz y Bien que brinda atención a la población; sin embargo, nuestro actuar como Trabajadoras Sociales, no se puede quedar en la atención básica, sólo con proveer un espacio para que jueguen y coman algo, no desconocemos que inicialmente se requiere de una atención básica que incluye un lugar para vivir, alimentos y salud, pero una intervención15 pensada para ellos debe incluir muchos más elementos que den cuenta de un manejo integral.

Estos niños y niñas han pasado por situaciones traumáticas que deben ser abordadas, pero no quedándonos en el pasado, sino centrándonos en brindar recursos y herramientas desde la cotidianidad de los contextos en los que viven. Es decir, abordar el presente pensando en oportunidades reales y concretas con relación a todas las dimensiones humanas, implica elaborarlo y reelaborarlo para construir futuro, superando el asistencialismo y aportando para la constitución de sujetos, en este sentido, nuestra intervención debe apuntar hacia los derechos, necesidades y expectativas de los niños y las niñas en situación de desplazamiento forzado, trabajando desde la risa, la lúdica, en la educación; desde el espacio familiar y en todos los ámbitos en que se desenvuelvan.

Para esto, debemos pensar una intervención desde una perspectiva de derechos, desde el enfoque diferencial basado en el principio de igualdad, es decir, haciendo evidentes las necesidades especiales de protección que tienen los niños y las

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En éste orden de ideas se propondría una intervención de carácter socio-político, está dada por la concepción de la misma en torno a objetivos sociales mayores y relacionados con el funcionamiento del modelo de desarrollo de una sociedad, especialmente en términos de situarse como un apoyo o crítica al mismo. La intervención social de éste tipo se vale tanto del estado o de ONG’S ya sea para apoyar el modelo de desarrollo existente o para plantearse nuevas alternativas. Para la intervención socio-política se necesita una organización y fundamento de la acción, además de la inaceptabilidad de las consecuencias de la dinámica de base de la sociedad sobre la vida cotidiana de los individuos. (Corvalán, 1996:4)

niñas, teniendo en cuenta sus situaciones específicas, de igual manera asumirlos como sujetos de derechos y no sólo como sujetos de intervención, teniendo en cuenta sus sugerencias, sus expectativas y necesidades y no sólo lo que creemos que se debe hacer con ellos; propender por construir con ellos, ya que es en su cotidianidad donde se pueden hacer cumplir sus derechos y donde también es posible construir democracia y convivencia pacífica.

Otro punto importante implica reestablecer la educación, ya que esta se convierte en dinamizadora de procesos de socialización y de adaptación de los niños y las niñas en situación de desplazamiento forzado, pero no una educación cualquiera, sino una educación pensada para ésta población especifica, con currículos flexibles que garanticen la continuidad y el acceso a la educación oportuna, de manera que no cause problemas de extraedad, lo que significa instituciones educativas equiparadas para atender a dicha población.

Es indispensable que una intervención en la ciudad sea pensada desde las múltiples formas en las que los niños y niñas se pueden relacionar con ésta, desde los diferentes espacios (parques, museos, centros de recreación, sitios emblemáticos) que implican un aprendizaje, desligándose un poco de la educación formal. Igualmente es importante la apropiación de los niños y niñas de la ciudad desde el conocimiento de sus deberes y derechos como ciudadanos, el reconocimiento de espacios diferentes a su barrio, que le permitirá una visión más amplia de lo que es la ciudad y le brindará más oportunidades de desarrollo dentro de la misma.

CAPITULO X