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En el caso de los retos externos, distinguimos la política exterior y el rol de la India en Asia; de ello podemos destacar la relación con Pakistán, China, Rusia y Japón, y la postura ante la crisis en Iraq, sin olvidar por supuesto las relaciones con Estados Unidos.

De acuerdo a los discursos elaborados por Modi, es espe- rado que los planes estratégicos y los cálculos sobre la seguri- dad estén subordinados a los intereses nacionalistas y orien- tados a relaciones estratégicas, que permitan la transferencia de tecnología y creación de empleos, como se manifi esta en la iniciativa “hagan en India”.

Podemos encontrar la clave del rol que espera desempeñar

la India en Asia en el manifi esto del BPj; en él se realizan com-

promisos para fortalecer la participación en foros como la Aso-

ciación Surasiática para la Cooperación Regional (sAArc por sus

siglas en inglés) y en la AseAN.

De acuerdo al analista Arun Sahgal, la India buscará una mayor integración con Asia y usará los foros mencionados como medios para resolver temas bilaterales. Para lograr dicho come- tido, se empleará una estrategia de dos pasos: primero, el nuevo gobierno hindú intentará mejorar las relaciones políticas y eco- nómicas, enunciando claramente sus intereses primarios res- pecto a sus socios comerciales. Segundo, temas controversiales como la inmigración ilegal, recursos hidráulicos, en particular los ríos, y el aumento de los intereses chinos en la India, serán resueltos por el nuevo gobierno sin inmiscuir a la política inter- na; es decir, el Estado central no permitirá a los Estados secues- trar temas de política exterior, aunque éstos serán consultados (Saghal, 2014, párrafo 7).

Esta estrategia podría dar razón a las nociones de un Modi “autoritario” (Burke 2014, párrafo 8), pero también implica ma- yor movilidad y capacidad de acción por parte del centro para formular una agenda sobre la política exterior y actuar al res- pecto, así como tener mayor sensibilidad en cuanto a las rela- ciones económicas y políticas regionales; aspectos que se consi- dera fueron descuidados en los mandatos de Singh.

Con Pakistán por ejemplo, existen varios temas delicados.

El PBj en su manifi esto sostiene que continuará con las políticas

puestas en efecto durante el periodo del ministro Atal Bihari Va- jpayee, quien promulgó una política nuclear agresiva. Además propone dos líneas políticas: primero, el terror transfronterizo

tiene que detenerse; segundo, los intentos por parte de Pakistán de tomar el papel de jihadii, en tanto que incrementan tensión en las fronteras, provocarán una fuerte respuesta. No se acepta- rá otro Mumbai 26/11 ni se tolerará armamento nuclear táctico, que plantee una verdadera amenaza (Keck 2014a, párrafo 7).

En efecto el uso de armamento nuclear táctico por parte de Pakistán puede incrementar la tensión, ya que históricamen- te la relación indo-pakistaní ha sido un tema complejo desde la partición. En respuesta a esta clase de armamentismo pakista- ní, India podría bajo el mandato de Modi abandonar la política denominada “no primer uso” de la energía nuclear, este cambio en la política puede a su vez hacer reaccionar a Pakistán nega- tivamente y convencer a Pakistán de la necesidad de continuar expandiendo y diversifi cando su arsenal y uso de bombas nu- cleares tácticas. (Keck 2014a, párr. 11)

La reacción de Pakistán al aumentar el uso de equipo nu- clear táctico, es explicable por el enorme diferencial de gasto en armamento entre ambos países, aun pese a los problemas de su Ejército, la India sigue gastando más que Pakistán en la carrera armamentista; ello hace que una guerra convencional no les re- sulte conveniente, lo que en la búsqueda de una ventaja compe- titiva, se enfoque en el uso de este tipo de armas tácticas. Desde luego esto le sirve a la India como un pretexto para invertir a su vez en esta clase de armamento de corto alcance (Joshi, 2013, p. 4, párrafo 2-4).

Contrario a estas líneas y la política nuclear agresiva, el

BPj y Modi sostienen que se realizarán grandes esfuerzos para

lograr una relación constructiva con Pakistán. Esta visible con- tradicción nos lleva a la pregunta, ¿debería Pakistán sentirse amenazado por la elección de Modi? o por el contrario, ¿podría verla como ventaja? La elección de Modi plantea serios dilemas

a Pakistán: primero, el partido BPj promulga el hindutva que es

una forma de nacionalismo cultural, contraria a los intereses pakistanís y de las minorías musulmanas; además tanto el par- tido como el primer ministro hindú, han sido catalogados como de “línea dura” en lo que se refi ere a Pakistán.

El analista Ankit Panda escribió antes de las elecciones: las amenazas son que la India realice intromisiones en la fronte- ra con el objetivo de castigar a grupos terroristas, supuestamen- te apoyados por Pakistán o que dichos grupos decidan hacer un acto de ataque ante la elección de Modi (2014b, párrafo 7). Pese

a su discurso de “lograr relaciones constructivas”, un gobierno

bajo el BjP, es más probable que actúe con mayor agresividad.

Entonces Modi y el BjP pueden representar un paso atrás

a la creciente relación Indo-pakistaní, lograda bajo el mandato de Singh, en el cual antes de 2008 se había logrado un avance signifi cativo. Quizá sea temiendo esto que Nawas Shariff, primer ministro de Pakistán, fue uno de los primeros en felicitar a Modi por su victoria.

En efecto, de acuerdo al analista Zachary Keck, éste fue un buen movimiento diplomático por parte de Sharrif, ya que bus- ca obtener una ventaja de la imagen anti musulmán de Modi; ya que la administración Modi en Gujarat fue muy criticada por ello, y los musulmanes en la India estarán muy al pendiente de las actitudes y acciones de Modi, como primer ministro (Keck, 2014b, párrafo 7).

Se deduce que Modi, no querrá prestarse a tales críticas provenientes tanto de la opinión local como de la internacional. Así que Pakistán podría aprovechar la elección de Modi a su favor. Otro benefi cio para Pakistán seria si Modi empujara los intereses de China hacia ellos. Todavía no está clara la línea que Modi seguirá en cuanto a este país (Keck, 2014b, párrafo 8).

De acuerdo a la ideología del BPj, China es un foco de alar-

ma y precaución. Así que si Pakistán es un aliado estratégico a los ojos de Beijing, se podrían esperar muchos benefi cios en in- versión y buenas relaciones con el poderío chino.

La India debe tener ese factor en cuenta, en particular al tratar con China, otra potencia con la que históricamente ha te- nido confl ictos. Como hemos mencionado, las acciones de Modi se han dirigido a buscar mayores inversiones por parte de este país, sin eliminar las restricciones en sectores sensibles (Sahgal 2014, párrafo 6). Se hace necesario un fuerte liderazgo político para buscar mayor reciprocidad en el intercambio con China y mantener buenas relaciones diplomáticas.

De acuerdo al analista Ashok Malik, la realidad es muy com- pleja, ya que la India y China son adversarios políticos en el largo plazo; no obstante, tienen muchos intereses comunes en el corto y mediano plazo. Modi no es un desconocido para los chinos, ya que invirtieron fuertemente en Gujarat, donde se construye una planta manufacturadora de textiles que será una fuerte compra- dora del algodón de este Estado: los chinos se asombraron de la rapidez con que todo fue arreglado (en contraste con la usual

lentitud), y posiblemente vean en Modi a un primer ministro muy afín a sus intereses (Malik, 2014, párrafos 4-5).

Es por estos intereses que en términos estratégicos y de seguridad, la India buscará evitar roces innecesarios con China, lo que se pronostica complicado si abandona la política de “no primer uso” (Keck 2014b, párrafo 10); ello puede dar una mala impresión en China o propiciar una carrera armamentista que en caso de ser posible (que difícilmente lo sería), además dis- traería a la India de otras necesidades más urgentes. Lo mismo en el caso de involucrarse en una estrategia de contención anti- China.

La relación entre la India y China ya es tensa, muestra de ello son dos recientes sucesos: en China, una imprenta de ma- pas publicó un plano que mostraba a la provincia de la India de Arunachal Pradesh, como parte de China, en específi co como parte de la provincia de Tíbet (Livemint, 2014). En otro suceso, un escuadrón de 50 soldados chinos cruzaron la frontera hacia la India en julio del año pasado, demandando que las fuerzas militares indias desalojaran la zona ocupada; lo que provocó un enfrentamiento pasivo entre ambos comandos antes que los sol- dados chinos regresaran (Keck, 2013c).

Aparte de esos sucesos y las provincias cuya frontera no está bien reconocida, la India debe tener cuidado en su estrate- gia a seguir en cuanto a China, ya que este país está emergiendo a un nuevo rol de proveedor de infraestructura en Asia (Malik, 2014, párrafos 2-6); ello básicamente por el ahorro que pueden lograr y su efectividad en la construcción. Malik nos comenta que no existen muchas alternativas a estas compañías. Por su parte, China está esperando que Modi desregularice los sectores de telecomunicaciones y de energía, ya que desean invertir en ellos. La India inevitablemente tendrá relaciones con China, ya sea de socio comercial o de competencia.

De acuerdo a Saghal, la India depende de un Ejército sufi - ciente para retraer a China y Pakistán de un ataque convencio- nal, por ello las relaciones permanecerán encumbradas con Ru- sia en la política exterior de la India y en la agenda de seguridad, principalmente por el cambio en el ambiente geo-estratégico y la continua dependencia de las fuerzas armadas indias del ar- mamento ruso. (Sahgal, 2014, párrafo 12). Esta situación pro- veerá una base de mutua necesidad para mejorar las relaciones trilaterales China-India-Rusia, las que además, en el caso de la

India, tendrán que estar balanceadas con alianzas estratégicas con Estados Unidos y Japón.

Precisamente es con Japón, que las relaciones políticas y económicas tendrán un acrecentamiento en calidad y cantidad (Mohan, 2014, párrafo 3). Como ya hemos mencionado, los ja- poneses son excelentes inversionistas, así que el tema será so- bre alianzas económicas y proyectos de desarrollo conjunto.

En efecto, de acuerdo con el analista Aniruddh Mohan, las relaciones indo-japonesas no sólo se han fortalecido, sino que además han cambiado de naturaleza, ahora Japón es un socio estratégico, además de ser el más grande donador de ayuda a la India. El comercio bilateral se ha triplicado en los últimos años de 6 mil millones de dólares en el 2005 a 18 en 2012, y aún se espera que continúe la tendencia (Mohan, 2014, párrafos 1-3).

En contraste con las prósperas y crecientes relaciones con Japón, tenemos la relación con Iraq. De acuerdo con Manish

Vaid, la guerra con el Grupo Yihadista Estado Islámico (isis en

inglés), puede afectar negativamente la planeación de la India. Por ejemplo: se espera un incremento sobre los precios del pe- tróleo, lo que impactaría entre 3 y 4 mil millones de dólares el presupuesto, lo que también supone una fuerte presión sobre el precio de la rupia, que ya se encontraba bajo presión infl a- cionaria y posiblemente se debilite contra el dólar (Vaid, 2014, párrafos 2-4).

Se cree que esta situación pondrá a prueba a Modi, no sólo respecto a la política exterior, ya que no es deseable política-

mente para el BPj tomar lados en el confl icto de Shias y Sunnis;

sino además sobre la expectativa de llevar a buen término los planes fi nancieros. Analistas internacionales asumen que este diferencial podría salir de los planes de benefi cios fi scales que está actualmente ofreciendo Modi (Vaid, 2014, párrafo 2).

Manish hace eco también de la confi anza del gobernador de la reserva del Banco de la India, Raghuraman Rajan, quien dice que no hay motivo de preocupación, ya que la India cuenta con amplias reservas. En efecto, la confi anza de Rajan está ba- sada en tres factores: en la nueva elección, la India ha obtenido un alto rendimiento en cuanto a inversión extranjera, lo que le dará al mercado un tono positivo, 7.7 mil millones de dólares, ya están en los bonos domésticos y otorgan un 8.5% de creci- miento, lo que es alto. Segundo, el défi cit ha bajado de 21.8 mil millones en junio 2013 a 4.1 mil millones en diciembre de ese

año. Tercero, las reservas se han incrementado de 275 mil mi- llones en agosto de 2013 a 312 mil millones para junio (Vaid, 2014, párrafo 8).

El optimismo de Manish se contrasta con el pesimismo de otro analista Ram Mashru, quien hace notar que la India carece de seguridad energética, lo que la vuelve altamente vulnerable. Es territorio para el 17% de la población mundial; no obstante, cuenta con un .03% de las reservas de crudo, 0.7% de las reser- vas de gas y 7% de carbón. La India importa energía para cubrir su enorme demanda, es el cuarto mayor importador de petróleo del mundo; una porción signifi cativa de éste proviene del Medio Oriente. En cuanto a Iraq, la India importa aproximadamente 500 mil barriles de petróleo cada día, esta es la magnitud de di- cha dependencia (Mashru, 2014, párrafos 3-6).

Iraq es el segundo exportador de petróleo más grande en

la Organización de Países Exportadores de Petróleo (oPeP); pese

a ello, de esta producción el 90% no se verá afectada por la gue- rra, ya que los combates se encuentran en localidades del norte, y el confl icto está disperso en el sur, dominado por los Shia y a

favor de Estados Unidos contra isis, nos comenta Manish (2014,

párrafo 9). Al mismo tiempo, se pueden realizar tratados para importar crudo de otros países como Arabia Saudita, Kuwait, Los Emiratos Árabes Unidos o Qatar.

Aparte del delicado asunto de la guerra contra isis, se espe-

ra que en el gobierno de Modi las relaciones con Estados Unidos permanezcan en una base transaccional, buscando un mayor

quid pro quo en las restricciones comerciales, asuntos migrato-

rios, transferencia de tecnología, entre otros aspectos; la medida de la evaluación posiblemente será la reciprocidad.

Cabe mencionar que Modi no empezará de cero en el tema de las relaciones internacionales, su antecesor Singh tuvo varias conquistas como el llamado Bali package, en la Organización

Mundial de Comercio (omc), donde los negociadores hindúes lo-

graron exitosamente satisfacer las preocupaciones indostánicas en cuanto al tema de la seguridad alimenticia, sin comprometer temas de seguridad nacional. Igualmente, bajo el mandato del

iNc en los últimos diez años, se llevaron a cabo varios tratados

económicos, incluyendo a Sur-Corea, Japón, Malasia, y nego-

ciaciones que continúan con otros miembros de AseAN (Panda,

Conclusiones

A pesar de la propaganda y el gran optimismo que ha genera- do la India como fenómeno, incluso con su nueva imagen como potencia tecnológica a partir del satélite en Marte, no podemos dejar de apreciar los grandes retos que hemos mencionado a ni- vel externo e interno.

Para contextualizar el avance logrado en la India, es con- veniente compararla con su grupo referente; es decir, los otros países catalogados como Brasil, Rusia, China y Sudáfrica. En

efecto, datos del Banco Mundial demuestran que el PiB per cá-

pita en la India es menor: es cuatro veces menor al de China y Sudáfrica, siete veces menor que Brasil, y diez veces menor que el de Rusia (Junor, 2014, párrafo 4).

De este hecho se observa que la India no ha podido re- plicar, salvo en periodos del primer mandato de Singh, el cre-

cimiento acelerado que han demostrado los otros Bric; ello se

refl eja también en la enorme pobreza y que los esfuerzos en este rubro no han brindado los mismos resultados; lo cual afecta la expectativa de progreso y el crecimiento que podemos esperar por las iniciativas del nuevo gobierno.

De acuerdo al analista Stephen Junor, el crecimiento eco- nómico no puede por sí solo solucionar el atraso que vive la ma- yoría del país; de acuerdo al censo 2011, la India cuenta con un

porcentaje de alfabetización de 74%, mientras que los otros Bric

registran un 90%. La industria y la energía eléctrica son muy dependientes de la tecnología atrasada, como la del carbón. Sólo el 15% de la población usa internet, comparado con el más de

40% de los otros Bric. (Junor, 2014, párrafo 5).

En contraste a esta situación general, la elección de Modi, pese a su controversialidad, fue bien recibida por la economía y la bolsa de la India; el Sensex reportó un alza de más de 4.5%, lo cual constituye el inicio más alto del mercado desde hace cin- co años (Wright, 2014b, párrafo 1). Se espera que de mantener las políticas de inversión en infraestructura, reformas del sector energético y bancarización de los bancos, se verán altamente

benefi ciados, como muestra el icici, uno de los principales cua-

tro bancos de la India subió en la bolsa 26.97% en lo que va del año (Wright, 2014a, párrafo 5).

La elección de Modi también presenta un cambio sustanti- vo en cuanto a su antecesor, al contar con una mayoría contun- dente; por ello, podrá actuar terminantemente. Esto no quiere

decir tampoco que el viejo problema de la coordinación entre los distintos niveles de gobierno va a desaparecer; sería ingenuo esperar que un cambio en el gobierno pueda en un solo periodo cambiar un atraso acumulado.

Para este propósito, esperamos que permanezcan otras iniciativas interesantes como el Swachh Bharat, y la bancari- zación, que demuestran compromiso con el cambio estructural desde la base, y son políticas dirigidas no sólo a las grandes em- presas, sino también al hombre común.

Consideramos que en ello reside el gran cambio que una administración bajo Modi debería enfocarse en obtener. Más que los tratos y pactos con las grandes empresas, se debería aumen- tar una clase media pujante y eliminar aquellas barreras que impiden a la gran mayoría de la población acceder al progreso.

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