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Y FORMAS POLÍTICAS

2. Ciudades y filósofos: modo etic

2.2. Retrato de ciudad con filósofo

Podemos concluir, pues, que las ciudades con filósofos figuran entre las ciudades griegas con sistemas políticos cambiantes. Esto, unido a los criterios anteriores, permite un avance de conclusión: los filósofos, como personajes sociales, son uno de entre los diversos elementos que caracteri- zan la creciente diferenciación interna de algunas ciudades griegas entre el final del arcaísmo y a lo largo de la época clásica. Esta apreciación se puede mostrar de forma más concreta. En la tabla adjunta resumimos los diez criterios del IACP que hemos presentado.

Las dos primeras columnas evidencian nuestro conocimiento limita- do de las ciudades griegas. Aunque cada criterio es representativo de la definición de polis solo la existencia de murallas está atestiguada en un 25 por ciento de los casos (no contamos las colonias, pues como ciudades que son se incluyen en los restantes criterios). De forma general, los criterios examinados (siempre excluyendo las colonias) aparecen en una media de 145,5 casos, o sea un 14 por ciento de las 1035 póleis conocidas. La iden- tificación de nuestras ciudades con filósofos depende, sobre todo, de su aparición en ese número relativamente reducido de las ciudades represen- tadas en los criterios seleccionados.

5 Hace años A. Capizzi (1975, 1979, 1982) siguió este camino de forma sistemáti- ca, pero muestra cierto automatismo en la relación entre avatares políticos, biografías de filósofos y tesis filosóficas.

Las columnas tercera y cuarta indican la presencia de las ciudades con filósofos en esos criterios. Salvo en la planta en parrilla, en los demás cri- terios aparecen la mitad o más de las ciudades con filósofos. La gran pre- sencia de las ciudades con filósofos se muestra en la cuarta columna, pues mientras que esas cuarenta póleis no son más que el 4 por ciento del total, son, sin embargo, entre el 6,8 por ciento y el 27,4 por ciento de las ciu- dades con el criterio seleccionado. En la quinta columna se recoge el por- centaje de las ciudades con filósofos que presentan determinado rasgo en relación con el total de ciudades. En este caso el tope es necesariamente el 3,8 por ciento: los criterios que más se acerquen a ese porcentaje serán los más representativos para confeccionar el retrato robot de la ciudad con filósofos.

Criterio Total de ciudades % 1035 Con filósofos % colum. 3 en 1 % columna 3 de 1035

Ciudades «grandes» 134 13 30 22,4 3 Murallas 261 25 38 14,5 3,8 Planta parrilla 70 7 13 18,5 1 Arquitectura política 78 7,5 21 27 2 Próxenoi 215 21 28 13 2,7 Theorodókosi 138 13 20 14,5 2 Vencedores 95 9 26 27,4 2,5 Colonias 279 27 19 (29) 6,8 (10,4) 1,8 (2,8) Regímenes políticos 198 19 35 17,7 3,4 Stásis 122 12 29 23,7 2,8 Total ciudades 1035 100 40 3,8 3,8

Sintéticamente podemos afirmar que la ciudad con filósofos tiene un territorio grande y su núcleo urbano está amurallado. Además mantiene relaciones exteriores estables con otras ciudades y se conocen sus avatares políticos razonablemente bien.

Naturalmente, esta exposición introduce un inevitable sesgo en la información que es difícil de esquivar. Las ciudades con filósofos figuran entre las mejor conocidas del mundo griego. Hace años Sally Humphreys (1975) y Luc Brisson (1990), con argumentos autónomos, propusieron relacionar la génesis de la filosofía con el incremento de la complejidad social. Pero es legítimo preguntarnos si los filósofos son un elemento aña- dido a la diversidad del conocimiento sobre ciertas ciudades o, por el con- trario, si los filósofos tienden a aparecer, precisamente, en ciudades que

En primer lugar, siempre desde la perspectiva de considerar a los filó- sofos seres sociales, es preciso considerar un número de personajes del grupo de los Siete Sabios mayor que el que recibe un capítulo en la edi- ción de Diels y Kranz. En la antigüedad circulaban varias listas y, si consi- deramos su procedencia, es importante su peso en Grecia continental, el por diversas razones figuran entre las más complejas. De otra manera, ¿la complejidad de las póleis se manifiesta, también, mediante los filósofos o es la causa de su aparición?

Para completar el análisis e intentar avanzar en la disyuntiva plantea- da es necesario un análisis regional, pues entran en juego variables como la movilidad de los filósofos, elemento significativo de las vivencias de muchos de ellos. Pero si consideramos la movilidad se cuestiona la impor- tancia del lugar de nacimiento del filósofo y, correlativamente, es pertinen- te considerar ciudades receptoras de filósofos. Sin embargo, esta perspecti- va alteraría poco el resultado final. Atenas, la mayor receptora de filósofos también los tiene propios. Turios, por el contrario, constituye una excep- ción notable, pues conocemos la presencia de varios filósofos junto con otros intelectuales, ninguno nacido allí. Es decir, con escasísimas excepcio- nes, coinciden las ciudades en las que nacen filósofos y son ciudadanos de ellas con las ciudades de destino de los filósofos. Por lo tanto nuestro grupo de cuarenta póleis apenas sufriría variación. En una perspectiva regional también entran en juego otras variables que ahora no podemos abordar y de las que nos ocupamos en el estudio en preparación citado.

Peloponeso en concreto, y en Jonia. Con lo cual introducen una variable significativa. En segundo lugar, en esa misma perspectiva regional, es pre- ciso considerar a los pitagóricos enumerados en diferentes listados. No son más que nombres a los que es difícil dotar de encarnadura, pero atestiguan la difusión social, temporal y geográfica de una determinada práctica de pensamiento. Sin embargo, su distribución por ciudades tampoco altera el número e identidad de las cuarenta ciudades que conocemos. Sobre todo en Italia, donde su presencia es más importante, estos pitagóricos aparecen en las mismas ciudades que los pitagóricos merecedores de un capítulo en la edición de Diels y Kranz. Sin embargo, aparece cierta corrección, para- lela a la mencionada para los Siete Sabios, relativa a la presencia de pita- góricos en ciudades del Peloponeso, incluida Esparta (ver mapa adjunto). En tercer lugar, sería preciso considerar las ciudades de destino de los via- jes de los sofistas, más allá de la omnipresente Atenas, pero sin un estudio específico no sé hasta qué punto es significativa esta variable.

Complementaria a las variables tipológica, en la que nos hemos cen- trado, y geográfica —cómo se distribuyen en el mundo griego— que solo hemos enunciado, es la variable temporal: ¿cuándo aparecen los filósofos? La variable tipológica se incardina con esta, pues las dos variables más representativas —ciudades grandes y ciudades coloniales— tienen en común que son resultantes de un proceso histórico. Las colonias se fun- dan, y las ciudades (colonias o no) alcanzan un grado de complejidad rele- vante en un momento determinado.

Quizás tiene sentido, ahora, volver a la sentencia de Spencer cuando describía el proceso evolutivo como el paso de una homogeneidad inco- herente a una heterogeneidad coherente, aplicándola a los cambios en las formas sociales e institucionales. Porque es preciso ser conscientes de que el surgimiento de la complejidad en las ciudades griegas va acompañado con los dolores del parto: tensiones, luchas y guerras civiles, constantes debates entre opciones políticas y sobre marcos institucionales preferidos por unos u otros y, además, cambiantes con el tiempo. Siendo una polis una polis, como casi tautológicamente explica Hansen en sus trabajos, las formas sociales, institucionales y políticas internas que adopta cada una de ellas son variables y acaban por responder a un estilo, como paradigmáti- camente se puede observar en los bien conocidos estilos diferentes de Esparta y Atenas, pero esta observación se puede multiplicar por tantas y tantas ciudades: otras tantas «heterogeneidades coherentes».

Es en esa diversidad que trasciende la referencia a un tipo ideal de

pólis, donde aparecen la multiplicidad de las ideas y de las imágenes del

mundo encarnadas en los sistemas filosóficos de los presocráticos que, en el plano del pensamiento, son también «heterogeneidades coherentes», en el sentido de que, como se ha destacado tantas veces, difieren entre sí, pero también difieren con respecto a la «homogeneidad incoherente» que pro- porciona en el mundo griego el horizonte de la mitología, o el pensa- miento religioso, tradicional que, por lo demás, sufre paralela adaptación y reinvención en las ciudades, en un proceso fundido con las situaciones sociales e institucionales descritas. En resumen, esto implica que es legíti- mo plantearse cómo se relacionan esas dos formas de heterogeneidad coherente que son los sesgos propios de cada ciudad definida tras un pro- ceso histórico y las propuestas específicas de las ideas de tal o cual pensa- dor o corriente filosófica. Pero esto exige cambiar de perspectiva y pasar al «modo emic».