3.3. La Biblioteca Central en la década de 1960
3.3.3. La consultoría de G.A Rudolph
3.3.3.2. La situación de la Biblioteca Central con respecto a las otras bibliotecas de la
3.3.3.2.2. Las revistas
3.3.3.2.2. Las revistas
3.3.3.2.2. Las revistas
3.3.3.2.2. Las revistas
Aparte de las monografías, tesis y folletos que conforman la colección de cualquier biblioteca universitaria, Rudolph señalaba que era vital conocer la cantidad de títulos de revistas por suscripción (compra). Y es que las revistas forman parte fundamental en el proceso de la investigación académica al proporcionar información que no se encuentra en otros soportes.
De este modo, el cuadro nº 5 señala que para 1966 la Universidad recibía un total de 3967 títulos de revistas de las cuales sólo 449 títulos (11,3%) se obtenían por compra o suscripción mientras que los otros 3518 títulos (88,7 %) eran adquiridos por canje o donación.
El cuadro Nº5 nos indica una cifra preocupante de las revistas recibidas por suscripción, es decir de aquellas revistas que eran las más útiles a sus académicos e investigadores. Lo anterior nos sugiere que la Universidad tenía dificultades en ampliar la colección de revistas científicas y académicas por falta de presupuesto. Habría que explorar qué impacto tuvo esta situación en la labor de investigación de los académicos y alumnos de la Universidad de la década de 1960.
Cuadro Nº 5:
Número de revistas recibidas por suscripción (compra), canje o donación en las Número de revistas recibidas por suscripción (compra), canje o donación en las Número de revistas recibidas por suscripción (compra), canje o donación en las Número de revistas recibidas por suscripción (compra), canje o donación en las
bibliotecas de San Marcos para el año 1966 bibliotecas de San Marcos para el año 1966 bibliotecas de San Marcos para el año 1966 bibliotecas de San Marcos para el año 1966
Biblioteca Total de títulos de revistas
Total de revistas recibidas por canje
Total recibidas por suscripcion (compra) Biblioteca Central 222 213 9 4.1 Ciencias 400 400 0 0.0 Ciencias Economicas 334 300 34 10.2 Derecho 812 710 102 12.6 Educación 191 161 30 15.7 Farmacia y bioquímica 168 138 30 17.9 Letras 450 450 0 0.0 Medicina 788 646 142 18.0 Medicina Veterinaria 370 270 100 27.0 Odontologia 229 227 2 0.9 Química NI NI NI NI
Fuente: Elaboración propia en base al Report on the libraries of the Universidad Nacional Mayor de San Marcos de G.A. Rudolph. Lima, 1966, chart 5.
NI: No indica
En cuanto a las revistas recibidas por canje o la donación, sí bien mantenían el contacto académico con otras universidades e institutos de investigación, no era frecuente que por estas modalidades de adquisición se obtuvieran las mejores revistas científicas.
Al revisar el cuadro nº 5 vemos que las escasas suscripciones se concentraban en tres bibliotecas de facultades: Medicina, Derecho y Medicina Veterinaria. Estas tres bibliotecas aglutinaban el 76,6% del total de las revistas recibidas por compra, siendo la biblioteca de la Facultad de Medicina la que encabezaba el mayor número de suscripciones con 142 títulos. Precisamente las dos primeras bibliotecas pertenecían a las facultades con más tradición y arraigo en San Marcos mientras que la facultad de Medicina Veterinaria recibía el apoyo de entidades extranjeras.
La Biblioteca Central estaba suscrita a sólo nueve títulos de revistas de los 222 títulos que recibía, es decir sólo un 4% de los títulos que obtenía lo eran por compra. Aunque no era la que estaba en peor situación pues las bibliotecas de las facultades de Letras y Ciencias no tenían ninguna suscripción y sólo obtenían revistas por canje o donación. Por otro lado, la biblioteca de la de la facultad de Odontología mantenía únicamente dos suscripciones de los 229 títulos que adquiría, es decir ni el 1% del total de sus títulos recibidos, lo era por compra.
3.3.3.2.3. El Personal
3.3.3.2.3. El Personal
3.3.3.2.3. El Personal
3.3.3.2.3. El Personal
En esta área el consultor encontró también la misma situación que cuatro años antes describía Jackson en su informe: bajos sueldos, ausencia de capacitación del personal, pocos bibliotecarios y falta de reconocimiento de su labor dentro de la Universidad.
Rudolph informaba que los salarios recibidos por los empleados de la Biblioteca Central eran proporcionalmente más altos que los recibidos por el personal del resto de las bibliotecas que estaban en la misma posición o categoría. Sin embargo, las remuneraciones del personal de la Biblioteca Central eran considerablemente menores a los de otras dependencias del Rectorado como por ejemplo los recibidos por el personal de Tesorería.
Además de los bajos salarios del personal de las bibliotecas con respecto a otros puestos de la Universidad, Rudolph subrayaba la poca valoración que el título de Bibliotecario profesional tenía en la estructura remunerativa de las Bibliotecas. Como prueba de ello, señalaba que en la Biblioteca Central un puesto de Bibliotecario tenía el mismo sueldo que el de una Auxiliar nº 2 o Mecanógrafa. 360
El consultor no indicó cuantos bibliotecarios profesionales trabajaban en San Marcos. Sin embargo, esta información sí la proporcionó en un artículo que escribió en 1966 para la revista
Fénix
. Dice Rudolph al respecto:La realidad es que la Universidad Nacional Mayor de San Marcos necesita
bibliotecarios desesperadamente. En la Biblioteca Central sola, la biblioteca
más grande de la Universidad, son ocupados por bibliotecarios no más de dos
de los cuarenta y tres puestos. Muchas de las bibliotecas de facultades no
tienen ningún bibliotecario. Menos de diez personas que trabajan en las
bibliotecas han tenido algún estudio en alguna escuela de bibliotecología.
361Sus palabras nos indican el empirismo con que se trabajaba en las bibliotecas de San Marcos al carecer de personal profesional. En consecuencia, no le debió de sorprender a Rudolph la práctica habitual de nombrar como directores o jefes de las bibliotecas de la Universidad a docentes. El consultor señalaba que si esta costumbre iba a continuar que por lo menos se tuviera a un bibliotecario como subdirector.
360 “…Although the salaries at the Biblioteca Central are in many cases proportionally higher than those of
comparable positions in the faculty libraries, these salaries at the Biblioteca Central are considerably lower than those in the other dependencies of the Rectorate, notably in the Tesorería. Not only is there no uniformity in salaries for the different types os positions, there is also a lamentable disregard for the titled librarian. The greatest shame in the university occurs in the Biblioteca Central where one librarian has the same salary as a typist, Auxiliar 2.” En: Rudolph, G.A. Report on the libraries of the Universidad Nacional Mayor de San Marcos, p.14.
361 Rudolph, G. A. “Observaciones sobre la situación de la bibliotecología en el Perú”, en: Fénix. Revista de
En cuanto a la estandarización de los puestos, el informante lo consideraba de necesidad impostergable, y recomendaba que los directores de las bibliotecas de facultades debieran estar en la categoría de un jefe de sección de la Biblioteca Central por lo menos. En el caso de aquellos que dirigían las más grandes bibliotecas como las de Derecho, Medicina y Letras, en una categoría mayor.
Del mismo modo, todo puesto equivalente a jefes de sección o de mayor categoría en la Biblioteca Central tendría que ser asignado a un bibliotecario profesional. Con respecto a aquellos empleados que en aquella fecha trabajaban en estos puestos o su equivalentes sin este requisito, Rudolph sugería que se les debía dar un periodo de tiempo –quizás unos cinco años – para que obtuviesen el título de bibliotecario y si en este plazo no lo
obtenían debían ser reemplazados. 362