Hasta antes de la década de los 50´s, la vieja escuela de Adam Smith no paraba de recordarnos que la única función de una empresa era la maximización de las utilidades, el modelo Tayloriano trataba de eliminar los movimientos inútiles de los obreros a fin de que cada trabajador produjera más y mejor y Ford nos demostraba que la estrategia de expansión del mercado, basada en la producción en cadena, podía satisfacer la creciente demanda de necesidades insatisfechas de los clientes. Todo esto fue considerado en la teoría de Howard R. Bowen incorporando a la “Responsabilidad” como un factor transversal de los negocios, a través del cual los empresarios se obligan (ellos mismos) a impulsar políticas y decisiones basados en los valores y principios de la sociedad en donde operan.
Desde entonces, en el mundo se han ido sumando una serie de otros factores relacionados a la empresa, más allá del foco en las utilidades y ganancias. Esto, principalmente, porque la Revolución Industrial llego como una ola a sacudir las estructuras económicas y sociales de muchos países.
En Bolivia la Revolución Industrial nunca llegó, es por eso que el desarrollo del sector empresarial e industrial ha sido mucho más lento que lo deseado. Nuestro sector empresarial padece de una serie de problemas estructurales y de concepción misma de su grado de importancia en la economía, también debemos sumar que si bien el grado de innovación y emprendimiento en el país es alto el tiempo de vida de estos negocios no es mayor a los tres años, por tanto no se ha integrado todavía el concepto de sostenibilidad.
Las normas sociales tampoco han ido de la mano con los avances en la administración de negocios, muchas normas en el país todavía tienen estándares demasiado elevados que restan competitividad al sector empresarial, en lugar de alentar su promoción y crecimiento. La Ley General del Trabajo como ejemplo data del año 1942 y si bien fue una norma adelantada para su época, hoy por hoy se encuentra totalmente desfasada habiéndose estancado en el periodo de fábricas, obreros y sin una lógica actual para empresas de servicios.
De acuerdo al informe de Fundempresa de 2013,9 Bolivia cuenta con 122,995 empresas, de las cuales 103,621 son empresas unipersonales. Es alarmante que más del 84% del tejido empresarial boliviano está conformado por pequeñas empresas, cuyo rubro principal oscila entre el rubro de ventas al por mayor y menor (40%), construcción (12%), manufactura (9%), servicios técnicos y consultorías (7%) y el restante en menor escala en transporte, salud, comunicación, minería y otros, mientras que tan solo 19,374 empresas podrían considerarse medianas y grandes empresas, vale decir solo el 16% del total de empresas registradas en el país, que son en su mayoría quienes cumplen o al menos tratan de cumplir todo lo establecido en la Ley General del Trabajo. Es precisamente ese 16% que se encuentra conformado por las empresas que impulsan la RSE (mal o bien) y que se preocupan por sus impactos económicos, sociales y/o ambientales, además que han comenzado a profundizar la implementación de buenas prácticas de Gobierno Corporativo, mejoras en sus sistemas de gestión y mecanismos de comunicación con sus grupos de interés.
En el estudio de Fundempresa; sin embargo, no se considera a todo ese otro gran número de empresas no formales, que se mantienen a la sombra del sistema incumpliendo con el pago de impuestos, prestaciones sociales a sus trabajadores y condiciones mínimas de trabajo.
Bajo este enfoque realizamos la segunda pregunta del cuestionario (Gráfico 3) fue:
Gráfico 3
¿Cuál es el rol de las empresas?
7% 9% 2% 2% 1% 79% Maximizar ganacias Generar empleo digno
Asesorar al Gobierno para la elaboración de politicas públicas
Respetar los Derechos Humanos Promover el cuidado del medio ambiente
Todos los anteriores
Fuente y Elaboración: Propia.
El 7% de los encuestados cree que el rol de las empresas debería mantenerse en –solo- maximizar ganancias. El 9% consideró que las empresas deberían concentrarse en la generación de empleo digno. Un 2% cree que las empresas deberían estar preocupadas por asesorar al Gobierno a tomar decisiones acertadas a momento de aprobar políticas públicas, otro 2% cree también que a las empresas debería importarles el respeto de los Derechos Humanos y solo el 1% consideró la idea de que las empresas deberían promocionar el cuidado del medio ambiente. La cifra totalmente arrolladora (y plenamente
compartida por la corriente global) es que el 79% de los encuestados creen que todas las anteriores
descripciones deberían ser roles de las empresas actuales. Esto si es un giro de 360° en comparación con la percepción que se tenía en siglos pasados.
¿Y en cuanto a la RSE? La cuarta pregunta pretendió dar respuesta a esta pregunta.
Gráfico 4
¿Cuál es el rol de las empresas en la RSE?
10%
51% 39%
Inversión en programas/proyectos para beneficio de la sociedad
Generación de empleo local y mejorar en la calidad de vida de sus trabajadores Inversión en peogramas de mitigación medioanbiental como concecuencia de impactos negativos
Fuente y Elaboración: Propia.
Más allá del rol establecido por el Estado y las normas, me interesaba saber qué opinaban los encuestados sobre el rol de las Empresas en cuanto a la RSE. El 51% de los encuestados en el gráfico 4 establecieron que el rol de las empresas en la RSE debería centrase en la inversión económica de programas/ proyectos que persigan el beneficio de la sociedad; es decir, la RSE enfocada hacia afuera. En segundo lugar, el 39% de los encuestados consideró que todavía existen asuntos pendientes por tratar dentro de las empresas, generando empleo local y mejora en la calidad de vida de sus trabajadores. No es de extrañar que en el reciente informe del mes de mayo de 2015 el Defensor del Pueblo comunicó que las violaciones a los derechos laborales ocupan el primer lugar en Bolivia con 2,294 denuncias recibidas en 2014, 24% más respecto al 201310. Por último, el 10% de los encuestados considera que las empresas deberían invertir en programas de mitigación ambiental como consecuencia de los impactos negativos de sus operaciones.
La siguiente pregunta permitió escuchar a la población su percepción sobre el liderazgo de la RSE.
Gráfico 5
¿Quién debería liderar la RSE?
32% 20% 2% 46% El Gobierno Nacional Los Empresarios Las Universidades Las ONGs y Fundaciones Una entidad sin fines de lucro totalmente imparcial
Fuente y Elaboración: Propia.
La respuesta a esta pregunta es clave para entender lo que un grupo diverso de la población piensa sobre liderazgo de la RSE. Debemos entender previamente que una cosa es implementar la RSE y promoverla y otra muy diferente es marcar la tendencia acerca del futuro y el camino a recorrer para la RSE en un determinado contexto. El factor liderazgo es algo que debemos desmitificar en la RSE. Dicho esto, de acuerdo al gráfico 5 el 46% de los encuestados respondió que debería ser una entidad totalmente separada al sector público y privado la encargada de establecer cuál es el camino de la RSE. En vista que la ética y la transparencia son pilares fundamentales de la RSE, es una tesis válida que sea una entidad alejada de la política y los intereses económicos quienes encabecen el futuro y desarrollo de la RSE, sin ningún interés de por medio. Dicha entidad debería además evitar el monopolio de la RSE en un solo sector y contagiar la Responsabilidad Social hacia otros sectores de la economía, como universidades, gremios, fundaciones y otros.
En segundo lugar, los encuestados consideraron que debería ser el Gobierno Nacional (32%) quien lidere la RSE, posiblemente como resultado positivo de las políticas públicas implementadas en el sector financiero en Bolivia, pero una especie de liderazgo en cuanto a lo normativo. En tercer lugar los encuestados escogieron a los mismos empresarios (20%) como líderes de la RSE. Tan solo un 2% considera que deberían ser las ONGs y Fundaciones quienes lideren la RSE.
Sin duda, esto afirma la tesis que si un empresario ha internalizado plenamente la filosofía de la RSE no se lo encontrará gestionando premios o reconocimientos, porque estará “ganando” por el hecho de gestionar una buena RSE. Es decir, el empresario que ha asumido que la RSE es parte de hacer bien el negocio y que por ello es parte de una empresa ejemplar en el mercado, está ganando porque claramente no tiene competencia. Es ser parte de una empresa diferente y no convencional es el éxito de la sostenibilidad. La RSE como área separada del negocio es una RSE muerta y de alguna manera la RSE debe morir para convertirse en parte integral del negocio. Las áreas de RSE deberían en algún momento desaparecer, ya que debería ser el máximo ejecutivo quien lidere la RSE de la empresa a través de sus acciones y decisiones diarias. Llegar a entender ese punto de avance en la RSE en Bolivia, debe pasar por delimitar funciones a cada una de los protagonistas de la RSE en la sociedad y no debería entenderse que si la empresa no es quien indica el camino por su cuenta, es restarle importancia. En Bolivia nos encontramos en una fase básica de llaneros solitarios, donde se cree que la empresa que hace RSE es el héroe. En algún momento de madurez deberemos entender que hacer RSE es parte de estar en una sociedad.
Para finalizar y con la finalidad de demostrar la relevancia de las empresas en el país y su importante rol, hice una pregunta relacionada a los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) (Post Objetivos de
Desarrollo del Milenio).
Gráfico 6
¿Usted cree que las empresas pueden colaborar a erradicar la pobreza?
3%
97%
Si No
Fuente y Elaboración: Propia.
Del análisis previo, el cumplimiento del Objetivo 8 de los ODS: Fomentar el crecimiento económico sostenido, inclusivo y sostenible, el empleo pleno y productivo, y el trabajo decente para todos, es posible, siempre y cuando las empresas asuman su importancia en el desarrollo social y económico del país. El 97% de los encuestados cree que las empresas si pueden colaborar a erradicar la pobreza y, por supuesto, el impacto sería mucho mayor si las empresas no solo colaborasen a los Gobiernos Central, Departamental o Municipal a cumplir con sus metas de desarrollo humano, sino que también comiencen a trabajar de forma colaborativa unas con otras, de acuerdo al gráfico 7.