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IV.- ROLES DE GENERO La subordinación de la mujer.
En el principio de esta trama y a lo largo de gran parte de la misma, encontramos a la mujer subordinada a los deseos del hombre. A veces de manera verbal y en otras sin el uso del lenguaje hablado, es él quien controla y dirige la relación desde el primer momento. De sus prácticas sexuales se desprende una autoridad masculina frente a un “dejarse llevar” por parte de ella. Incluso se diría que algunas de las prácticas sexuales llevadas a cabo, están única y exclusivamente enfocadas al placer de él, siendo ella incluso reticente a ponerlas en práctica; para acabar cediendo a sus deseos expresos.
Este puede constituir un reflejo de la situación social de la mujer en toda su amplitud. La mujer se encentra subordinada al hombre en nuestra sociedad, ocupando el lugar que la sociedad le otorga. Pero esta subordinación tiene un origen histórico y por lo tanto puede ser modificada.
Engels escribía que la desaparición de la propiedad privada conllevaría la desaparición de la subordinación de la mujer; unificando las desigualdades de genero con las desigualdades sociales de clase. Así, la desigualdad de la mujer en nuestra sociedad no es más que otro
producto de la desigualdad de clase capitalista. Sin embargo es muy probable que la desigualdad de género hunda sus raíces en terreno tan profundo, que trascienda al resto de desigualdades sociales que implican un modelo social u otro.
En la película podemos interpretar una cierta ruptura de esa subordinación femenina por parte de la protagonista, en el mismo hecho del quebrantamiento de las normas sociales a que aludíamos anteriormente. Al desarrollar una sexualidad fuera del matrimonio, rompe de alguna manera con ese esquema; y si tenemos en cuenta que al producirse fuera del matrimonio, el hecho del placer es el único objetivo que se le puede presuponer, debemos entenderlo como una seria transgresión de la norma que libera en parte a la mujer de su papel subordinado, al menos en lo que al carácter sexual se refiere.
El sistema sexo-género.
El sistema sexo género otorga un papel determinado a cada uno de los géneros (masculino y femenino) en relación al sexo, estableciendo así unas pautas de conducta sexual.
La antropóloga Gayle Rubin determina ese sistema como “el conjunto de disposiciones por el que una sociedad transforma la sexualidad biológica en productos de la actividad humana, y en el cual se satisfacen esas necesidades humanas transformadas” (Rubin, 1975: 97). Pero no olvidemos que ese sistema no es más que una creación cultural, y por lo tanto establecerá unas pautas culturales distintas en cada cultura. Aceptadas o rechazadas, bien vistas o repugnantes, legales o ilegales; esas pautas diferenciadas pertenecen a la cultura en que están inscritas.
La película nos ofrece una ruptura con esas pautas a través de sus personajes. Una ruptura con toda una serie de valores morales y arquetipos sexuales.
En nuestro mundo occidental el papel asignado a la mujer en materia sexual, es el de una sexualidad fundamentalmente pasiva. Una sexualidad sin iniciativa, encaminada a la procreación y dirigida hacia el placer masculino.
La película rompe brutalmente ese esquema al mostrarnos a una mujer (casi adolescente) que practica sexo fuera de esos cauces “normales”. Practica un sexo que aunque aparentemente se muestra controlado por la figura masculina, tiene como destino buscar y descubrir su propio placer.
Pero también son otros los tabúes que rompe esta trama, como son el de la relación entre una jovencita y un hombre mayor, y el del tipo de prácticas sexuales que llevan a cabo. Aunque de esto hablaremos en otro apartado más adelante.
La película en definitiva, se adentra en la construcción sexual del placer, estableciendo la ruptura con las normas convencionales a la vez que muestra la ruptura del papel que ocupa la mujer en este binomio de placer-sexo.
V.- SEXUALIDAD.
La organización social del sexo.
La organización social del sexo construida en base a tres importantes factores a saber: las diferencias de género, la primacía de la heterosexualidad como opción y la construcción social de la sexualidad femenina; es evidente que puede verse alterada en la medida que alguno de los factores se vea alterado.
La sexualidad femenina se encuentra socialmente construida como una respuesta al deseo de otros. Es decir, no se trata de una sexualidad activa que busca su propio placer, ni el descubrir sensaciones ni el cumplir deseos, mas bien se trata de cumplir los deseos de otros (de los hombres) en una sexualidad orientada exclusivamente a la heterosexualidad y con un papel eminentemente pasivo de la mujer. Se trata de la mujer como objeto sexual del deseo masculino.
En la película, esta construcción social se va desmoronando en la medida que Jeanne adquiere un papel activo en las relaciones sexuales ya que, aunque en principio también pueda verse sometida a los deseos de Paul, se encuentra con él por decisión propia y fuera de los prerrequisitos matrimoniales. El sexo se ha convertido en algo libre, no condicionado ni obligado por el contrato matrimonial.
Esta ruptura de las “normas” sociales puede valorarse de distintas maneras dependiendo de los distintos contextos sociales en que aparezcan. Así en la Francia de la película podía ser visto con alegría y la esperanza de un positivo cambio en las “normas” sexuales, mientras que en España no pasaría de un escándalo para la intacta moral conservadora y católica de la oficialidad; no así para los grupos de personas que con una mayor toma de conciencia social pudieran apostar, dentro de la encorsetada vida social española, por un futuro cambio de la totalidad de las normas sociales y sexuales.
La diversidad de las conductas sexuales.
El supuesto de que la sexualidad se construye en la sociedad y en la historia resulta tan evidente para el nuevo pensamiento sobre la conducta sexual, como que continuamente se están produciendo sexualidades nuevas. Si la sexualidad no está determinada y es en definitiva una construcción cultural y social, entonces debe haber por imperativo una variedad de conductas sexuales.
Sin embargo la construcción cultural de la sexualidad no se expresa en medio de un abanico de “posibilidades sexuales”, sino siguiendo una línea determinada, una “variedad” determinada impulsada y mantenida por el pensamiento social del momento. No hace falta decir que el pensamiento social del momento no es más que el pensamiento de la clase dirigente y por tanto de quienes en sus manos tienen los designios de la sociedad.
Gayle Rubin (1989:134-137) nos habla de las cinco escuelas ideológicas con importante influencia en el pensamiento sobre el sexo, destacando entre ellas la de la negatividad sexual y la de la escala extraviada. La primera considera al sexo como una fuerza negativa, algo peligroso y destructivo en palabras de la propia autora. La segunda establece una escala de aceptación o permisividad de las diferentes conductas sexuales. Lógicamente la
relación heterosexual de parejas casadas y reproductoras ocupará el primer puesto de la escala, la homosexualidad en sus distintas variantes (parejas estables, promiscuas, etc.) ira rellenando puestos hacia el final, acabando con los transexuales, fetichistas, sadomasoquistas, trabajadores del sexo, etc. y en ultima instancia las relaciones que transgreden las fronteras generacionales.
Si consideramos el contenido de lo que marcan estas escuelas, como la realidad del pensamiento social del momento con respecto al sexo, es evidente la profunda transgresión que la película reproduce a tal efecto. Únicamente el matrimonio, la reproducción o el amor podrían salvar una relación sexual de su negatividad, y parece evidente que ninguna de las tres unen la relación entre los protagonistas de la película.
Pero la cosa aun va mas allá. La relación entre los protagonistas se encuentra ubicada en el ultimo puesto de la escala extraviada de Rubin. Han transgredido el más importante tabú sexual después del incesto, la relación entre personas con una importante diferencia generacional o de edad. Los actos sexuales según Rubin (1989: 136) “están cargados con un exceso de importancia” y los que se refieren a esta parcela todavía más. No cabe una transgresión mayor para la moral sexual del momento, que la que acabamos de describir.
La diversidad de las conductas sexuales es un hecho y existe, pero la intolerante e hipócrita moral social las niega, y la película....las muestra y las reproduce.
VI.- CONCLUSIONES.
Después de todo lo descrito, podemos deducir que se trata de una película inmoral...., o con moralina. La cuestión es que después de resquebrajar todo ese modelo moral y social imperante, de transgredirlo y ponerlo en entredicho, de dar rienda suelta a las pasiones olvidando el buen hacer de las normas sociales, la película desemboca en una tragedia que acaba por destruir lo que se estaba creando y devolverlo todo a la normalidad social. Casi podría interpretarse como una pequeña fábula en la que nos dice que ese vehículo de desafío, al final acaba por destruir a sus ocupantes.
Si valoramos como positiva la ruptura que los personajes hacen de los convencionalismos morales, supongo que nos gustaría verles triunfar en su aventura en lugar de aceptar su derrota convertida en tragedia. De alguna manera es como si se nos viniera diciendo que....no por mucho transgredir se avanza más rápido.
A pesar de lo aventurado de esta observación es innegable que como posibilidad, se encuentra sujeta a la observación y crítica que cada espectador pueda realizar de lo que siente al ver la película. Nada más claro que la potente transgresión de algunas normas morales básicas acerca de las relaciones sexuales entre las personas, pero nada más real al mismo tiempo que la tragedia que se cierne sobre los protagonistas de las transgresiones en la película.
A cada cual le toca sacar sus propias conclusiones y hacer sus juicios de valor. A pesar de todo siempre cabe la elección entre seguir la corriente del momento y no correr riesgos, o plantear desafío a riesgo de salir malparado. Nada se cambia si no se intenta.
VII.- BIBLIOGRAFÍA
Engels, Friedrich (1992). El origen de la familia la propiedad privada y el Estado. Ed. Planeta. Barcelona.
Foucault, Michel (1980). Historia de la sexualidad. Ed. Siglo XXI. México.
Millet, K. (1995). Historia del movimiento feminista. Política sexual. Ed. Cátedra Feminismos, Madrid.
Rubin, Gayle (1975). El tráfico de mujeres: notas sobre la economía política del sexo. Nueva Antropología, vol. VIII,nº 30,
Rubin, Gayle (1989). Reflexionando sobre el sexo: notas para una teoría radical de la sexualidad. Vance, C. (comp.) Placer y peligro. Explorando la sexualidad femenina. Ed. Revolución. Madrid.
D’angelo, Armando (2002). Cautivos de amor. http://www.canalok.com/cine. Noviembre 2002.
Moore, Maria José (2002). La estructura narrativa en “Último tango en París”. http://www.otrocampo.com. Noviembre 2002.
Sin autor. Culturalia net (2002). http://www.culturalianet.com/art/. Noviembre 2002. Sin autor. Bernardo Bertolucci en Grandes directores de cine (2002).