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ROS ROS SEROT PGE

In document Enfermedades de Los Caballos (página 58-60)

(PAF: factor activador de plaquetas; ROS: radicales libres de oxígeno. TXA2: tromboxano A2) Las características clínicas de la endotoxemia son la fiebre, leucopenia, alteraciones en la presión sanguínea, en la hemostasis y en el metabolismo de la glucosa, íleo paralítico y deshidratación intensa. Además, se produce el llamado halo gingival endotóxico, representativo de una perfusión periférica incorrecta.

FIEBRE. Junto con la neutropenia es uno de los síntomas más constantes de una endotoxemia. Se ha visto que la inyección de menos de 1 ng de LPS/kg produce una respuesta febril en unas 2 h. La magnitud y la duración de la fiebre son dosis dependiente, aunque es muy variable según el individuo. La fiebre se debe a la actuación central de la IL1 y del FNT, dos potentes agentes pirógenos endógenos, mediados por la liberación de la PGE2.

NEUTROPENIA. La endotoxemia induce que las células endoteliales expresen receptores para los neutrófilos, uniéndose al endotelio y posteriormente abandonando la circulación para dirigirse a la zona intestinal lesionada. Además, al verse activados por los mediadores de la endotoxemia, presentan la llamada apariencia tóxica (basofilia citoplasmática, citoplasma vacuolar, presencias de cuerpos de Döhle). Muchas veces se aprecia desviación a la izquierda, con aumento del número de cayados en sangre circulante. Posteriormente, la estimulación de la médula ósea conducirá hacia una neutrofilia madura, que se considera índice de recuperación.

EFECTOS HEMODINÁMICOS A NIVEL PULMONAR. Una circunstancia importante es que las

endotoxinas tienen efectos diferentes en la circulación pulmonar y en la sistémica. En los pulmones, existe un incremento de la resistencia vascular y por tanto, una hipertensión pulmonar seguida de congestión pulmonar. Estos cambios derivan de la acción de las endotoxinas sobre las plaquetas intravasculares pulmonares y de los macrófagos pulmonares, dando lugar a la liberación de un agente vasoconstrictor, el tromboxano A2. Aunque estas modificaciones se asocian a una reducción en la presión arterial de oxígeno (PaO2), raramente progresan hacia un síndrome de distrés respiratorio agudo. No obstante, sí tiene una gran importancia de cara al

tratamiento, ya que una fluidoterapia agresiva para el control de la hipotensión sistémica, puede desencadenar un edema pulmonar.

EFECTOS HEMODINÁMICOS SISTÉMICOS. La endotoxemia se caracteriza por una primera fase corta de hipertensión, seguida de una fase prolongada de hipotensión sistémica. La hipertensión inicial deriva de los mediadores de la inflamación liberados por las plaquetas, que son vasoconstrictores, así como del aumento en las concentraciones de las catecolaminas circulantes, en respuesta al estrés.

La hipotensión se debe al efecto combinado de la reducción en la resistencia vascular periférica, depresión del miocardio y descenso del volumen efectivo circulante. Todo ello se debe a la acción de las prostaglandinas (PGE2 y PGI2), de la fracción C3a del complemento y de la bradiquinina. Además, los neutrófilos

(edema en diferentes tejidos).

EFECTOS SOBRE EL MIOCARDIO. Las endotoxinas inducen la liberación del factor depresor del miocardio, que reduce considerablemente la funcionalidad cardíaca. Además, ésta se encontrará afectada, como los tejidos corporales, por la disminución en el volumen circulante efectivo.

EFECTOS SOBRE LA COAGULACIÓN SANGUÍNEA. El efecto neto de la endotoxemia es el incremento de la coagulación sanguínea. Así, se produce una agregación plaquetaria extensa, debido a la acción del tromboxano A2, a la exposición al endotelio dañado, al PAF (factor activador de las plaquetas) y a la

actuación directa de las endotoxinas sobre el factor XII o de Hageman. La consecuencia es la activación de la cascada extrínseca de la coagulación. Durante esta fase de hipercoagulación, puede aparecer trombosis espontánea, tanto en los pequeños vasos sanguíneos, agravando la falta de riego en diversos órganos, como en los grandes vasos (gran tendencia a desarrollo de tromboflebitis yugular). Tras la activación de la coagulación, se produce una intensificación de las vías fibrinolíticas, lo cual produce una vasoconstricción adicional en los pequeños vasos y por tanto, agrava la preexistente isquemia. Con una coagulación tan extendida, se producirá un consumo severo de plaquetas y de los factores de coagulación. Esta circunstancia, junto con la fibrinolisis intensa, inducirá una diátesis hemorrágica. Por tanto, los estados de hipercoagulabilidad y de hemorragia pueden coexistir simultáneamente en el animal. Se trata, por tanto, de una coagulación intravascular diseminada.

EFECTOS SOBRE EL METABOLISMO. Debido al estrés, existe una liberación de catecolaminas, de modo que en un principio, laboratorialmente se detecta una hiperglucemia (por incremento de la glucogenolisis hepática), seguida de una hipoglucemia tras el agotamiento de las reservas hepáticas. El estado hipoglucémico es muy importante en potros neonatos, que necesitan comer con mucha frecuencia, además de tener unas necesidades metabólicas aumentadas por el proceso septicémico (por la acción de la inflamación, sobre todo en los leucocitos y en las fibras musculares). El aumento del metabolismo junto con la hipotensión propicia el metabolismo anaerobio, por lo que se producirá acidosis metabólica moderada a intensa, por génesis de ácido láctico.

EFECTOS DE LA FALTA DE PERFUSIÓN HACIA LOS TEJIDOS. Durante una endotoxemia severa, la hipotensión sistémica, la vasoconstricción, la congestión capilar, la extravasación de líquido vascular y la coagulación intravascular diseminada van a comprometer severamente el riego sanguíneo hacia diversos órganos:

los eritrocitos y los leucocitos se vuelven más rígidos, de modo que pierden su capacidad normal de deformarse para pasar por los capilares pequeños. Este hecho aumenta aún más, la falta de oxígeno en los tejidos y la formación de coágulos en pequeños capilares.

Las condiciones hipóxicas pueden dar lugar a fallo renal (sobre todo necrosis tubular isquémica), síntomas nerviosos, como depresión (hipoxia cerebral e hipoglucemia), laminitis (isquemia laminar podal), íleo paralítico (isquemia intestinal) y dolor cólico. Esto se conoce como FALLO

MULTIORGÁNICO Y SUELE SER LA CAUSA DE LA MUERTE EN LA ENDOTOXEMIA SEVERA.

SÍNTOMATOLOGÍA

Los síntomas dependen de la dosis de endotoxinas circulantes y puede variar desde un mal estado general con fiebre hasta fallo multiorgánico con muerte rápida.

Forma sobreaguda, letal.

Se desarrollan rápidamente síntomas de fallo circulatorio y alteraciones en la hemostasis. Estos animales suelen mostrar depresión intensa y anorexia. Conforme la presión sanguínea se reduce, se produce hipotermia,

con anuria. Además, existen otros síntomas de compromiso cardiovascular, tales como mucosas congestivas, oscuras, halo gingival endotóxico, pulso periférico rápido, con déficit de pulso, extremidades y hocico fríos, taquicardia y ocasionalmente, fasciculaciones musculares, decúbito y muerte.

Forma moderada a severa

Existe una primera fase, hipertensiva, que se caracteriza por una taquipnea leve a moderada. Este síntoma suele pasar desapercibido. La sucesión de los síntomas es la siguiente:

1 h después de la aparición de las endotoxinas en circulación periférica se produce dpresión, intranquilidad y anorexia.

En 2 h, el animal presentará un incremento progresivo de la temperatura corporal, se producirá un hipoperistaltismo que evolucia hacia íleo. En este momento, se pueden observar síntomas de dolor cólico moderado, y generalmente el animal no suele rodar por el suelo. A veces se eliminan heces ligeramente blandas, pero no se trata de una diarrea.

A las 4−6 h se produce una taquicardia. Durante estas primeras 6 horas, además, el animal puede mostrar síntomas de hipertensión, como mucosas pálidas y pulso periférico fuerte.

Después de las 6 h iniciales, el animal empezará a mostrar los síntomas de hipotensión, tales como aumento del tiempo de relleno capilar, línea tóxica gingival, pliegue cutáneo persistente, ojos hundidos en los potros, depresión...

En casos más avanzados y por supuesto, con peor pronóstico, pueden aparecer hemorragias en las mucosas, indicando la instauración de un síndrome de hipercoagulación. Durante esta fase, la venipunción rutinaria o la colocación de un catéter pueden desencadenar una trombosis intensa, que afectará a la vena yugular o a cualquier otra vena. Si se complica con trombosis yugular, se produce un angioedema masivo en la cabeza, con edema laríngeo y estridor, que garantiza una traqueostomía. Además, los infartos masivos en el intestino dan lugar a cólico severo, que no responde al tratamiento médico. En casos raros, se puede observar un compromiso pulmonar importante, e incluso hemorragia pulmonar, con taquipnea y disnea progresivas. Si el animal está severamente afectado y sobrevive más de 24 h, podemos ver edema en la parte ventral del abdomen y parte distal de los miembros. Antes de este estado, se produce laminitis.

DIAGNÓSTICO LABORATORIAL.

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