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I. Gestión responsable de la
cadena de valor
La gestión de la cadena de valor que considera criterios sociales y ambientales se basa en la idea de que el alcance de la responsabilidad de una empresa transciende sus fronteras como orga- nización. Este concepto incluye las actuaciones de las organizaciones con las que se relaciona a través de su cadena de valor, tanto hacia atrás (proveedores) como hacia delante (distribuidores, clientes y consumidores).
La RSE en la cadena de aprovisionamiento o suministro es necesaria para mitigar riesgos, en- tre ellos el de la reputación, ya que la empresa se puede ver afectada negativamente por las acciones de sus proveedores. Cualquier empresa, independientemente de su tamaño y sector, necesita adquirir bienes y servicios (insumos) para, tras cierta transformación donde se añade valor, producir otros bienes y servicios. Las compras de suministros tradicionalmente han se- guido criterios puramente económicos. Se escoge aquel proveedor que ofrece el precio más bajo con unos estándares mínimos de calidad. Sin embargo, cada vez más las empresas están incorporando criterios sociales y ambientales a la hora de seleccionar suministradores ya que los riesgos vinculados a la reputación por actuaciones irresponsables tienen cada vez mayor impacto negativo. Las empresas compradoras comienzan a adoptar medidas para evitar estos riesgos o para que al menos disminuyan considerablemente.
No tener un control de lo que ocurre en la cadena de suministro es peligroso. En gran parte, la cali- dad de las empresas depende de la viabilidad y la eficiencia de sus proveedores. Además de poner en riesgo la reputación, las políticas de compra que no tengan en cuenta criterios sociales y am- bientales pueden estar poniendo en peligro el suministro de insumos de calidad en los términos y plazos necesarios. Por ejemplo, las actuaciones inadecuadas del proveedor en temas laborales pue- den resultar en una alta rotación de trabajadores y en una baja productividad, desembocando en productos de baja calidad, entregas con retraso y costos adicionales para la empresa compradora.
Los consumidores también están cada vez más preocupados por la manera en que han sido elaborados los productos que compra y el consumidor no distingue quién es el irresponsable directo o indirecto en las cadenas de suministro. Por este motivo existe un riesgo para la repu- tación de la empresa si se ve relacionada con proveedores que tienen un historial negativo en temas de derechos humanos, laborales o ambientales.
Las empresas tienen por tanto una responsabilidad indirecta sobre lo que ocurre en su ca- dena de valor y, por tanto, también en su cadena de suministro, así que deben incentivar a sus proveedores a que también sean social y ambientalmente responsables con el fin de garantizar que sus acciones (acciones de los suministradores) no tengan un efecto desfa-
vorable en la cuenta de resultados[1]. Esto provoca un efecto cascada a lo largo de la cadena
de proveedores ya que las empresas suministradoras se ven incentivadas por sus clientes a adoptar prácticas empresariales socialmente responsables. En términos generales, la gestión de la cadena se realiza bajo parámetros de responsabilidad social empresarial o de soste- nibilidad cuando, además de precio, calidad y funcionalidad, se incorporan otros aspectos relacionados con la transparencia, asuntos sociales y ambientales. Estos aspectos son, por citar algunos, analizar en los proveedores sus prácticas, por ejemplo en gobierno corporativo y transparencia, prácticas laborales, uso y disposición de desechos y consumo razonable de los recursos. La incorporación de estos criterios supone que el suministrador debe demostrar que sus productos se fabrican bajo prácticas laborales justas y de forma ambientalmente sostenible, entre otros asuntos.
II. La responsabilidad social y
ambiental extendida. Gestión
de riesgos y oportunidades
La idea de que las empresas son responsables de lo que ocurre en su cadena de valor se sigue debatiendo pero hoy en día ya no quedan dudas de que las empresas sufren las consecuen- cias negativas de sus socios irresponsables. Algunas empresas rechazan ser responsables de lo que sucede en otras empresas con las que mantienen relaciones contractuales, sin embargo, los efectos sobre compañías como Nike (suministro) o Mc Donald’s (efecto post-consumo), y tantas otras que han recibido atención negativa e incluso boicots, no dejan dudas de la necesidad de tener esto en cuenta y de preocuparse de lo que ocurre con las empresas en la cadena de valor y la necesidad de que éstas sean social y ambientalmente responsables.
Resumiendo, las empresas tienen que tener en cuenta no solamente el impacto de sus activida- des directamente sino también del impacto que tienen los participantes en su cadena de valor. La responsabilidad no acaba en el productor final si no que se extiende tanto hacia atrás como hacia delante a lo largo de la cadena.
1 Por falta de calidad de los inputs, efectos negativos en la reputación, mayores costos por uso ineficiente de recursos, etc.
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A. Empresas en el punto de mira
Sin duda alguna, los sectores que son más susceptibles de escrutinio son aquellos de consumo final masivo por su exposición a la opinión pública y los medios. Según un estudio de EIRIS (2009) que analiza los incumplimientos de los estándares laborales, según la OIT, en cadenas de suministro, el 66 por ciento de las empresas que corren un riesgo alto o medio de incurrir en estos incumplimientos pertenecen a los sectores de prendas de vestir y calzado, aparatos
electrónicos y cosechas agrícolas[2]. Sin embargo, esto no quiere decir que la información sobre
las malas condiciones de empleo o los desastres medioambientales provocados por empresas que pertenecen a sectores de bienes intermedios no lleguen al público general y especializado. Estas situaciones pueden afectar negativamente en la decisión de compra de algunos inver- sores institucionales y pueden reflejarse en el precio de cotización de las acciones. Por esto, es importante destacar la necesidad de una buena gestión de la cadena de suministro para los inversores, tanto por el riesgo financiero más directo, como el riesgo para la reputación de la em- presa. Un escándalo relacionado con la cadena de suministro puede, además de tener impacto en el valor de la marca y una peor calidad de los suministros, limitar el acceso a nuevos mercados por problemas de imagen.
B. El poder de las PyMES
En el caso de empresas más pequeñas, el incentivo para ser más responsables viene en muchas ocasiones a través de la cadena de valor a la que pertenecen. Por lo general la presión la ejercen sus clientes que, en muchos casos, es una empresa de mayor tamaño, con más visibilidad y que tiene que cuidar lo que ocurre a lo largo de la cadena para asegurar que es una empresa social y ambientalmente responsable. Por lo general, las empresas más pequeñas tienen una menor capacidad de influir sobre sus proveedores ya que frecuentemente se abastecen de grandes empresas. Igualmente, algunas lo consiguen. La mayoría de las 41 empresas participantes en el
proyecto del FOMIN/BID[3] “RSE en las Américas”[4] consideraban, al inicio del proyecto, que las
PyMES dependen de proveedores de mayor tamaño a los cuales tienen muy poca capacidad de
influir[5]. Sin embargo algunas PyMES como Igaraí, una empresa brasileña del sector de emba-
lajes o Inmepar, una empresa chilena de ingeniería, adoptaron algún tipo de iniciativa con sus proveedores relacionada con la incorporación de criterios de responsabilidad social y ambiental
a la hora de tomar decisiones de adquisiciones de bienes y servicios[6].
2 Para el caso de Latinoamérica, este estudio menciona específicamente la discriminación que sufren las mujeres en las maquilas de México y Centroamérica.
3 Fondo Multilateral de Inversiones (FOMIN) del Grupo Banco Interamericano de Desarrollo (BID).
4 Ejecutado por Forum Empresa y sus socios Instituto Ethos en Brasil, Perú 2021 en Perú, AcciónRSE en Chile y FUNDEMAS en El Salvador.
5 Fundes Internacional para FOMIN/Forum Empresa (2007). 6 Ver www.csramericas.org