La Santísima Trinidad
3. Otros símbolos
Además de las figuras geométricas triangulo y círculo para representar la Trinidad, también se ha recurrido con mucho ingenio a ciertas letras del alfabeto.
La más usual es la delta griega, ∆, que en realidad es una forma triangular. A ellas se agregaron la alfa y la omega: A, Ω.
La alfa de tres trazos simboliza las tres Personas y la omega (prácticamente un circulo) su unidad. La letra Y también se presta para la misma interpretación. En la iconología del renacimiento la <<y>> adquirió otros significado y se convirtió en signo del libre albedrio que se reserva el derecho de elegir en la encrucijada de caminos entre dos rumbos divergentes.
En el simbolismo litúrgico, la señal de la cruz tiene un sentido trinitario. Primero se persigna la frente en honor del Padre, luego el ombligo (super umbilicum) en honor del Hijo que se encarnó en el vientre de la Virgen (Descendit temporaliter in ventrem Virginis), y finalmente sobre los hombros, de izquierda a derecha, en honor del Espíritu Santo que procede del Padre y del Hijo a la vez y que les sirve de vínculo.
Entre los numerosos símbolos trinitarios que se descifran como jeroglíficos o criptogramas, se cuentan, además, el tridente de Neptuno, el barco de tres velas, el arca de Noé, con tres puentes o <<castillos>>, la columna de tres caras y el candelabro de tres brazos.
Representaciones Antropomórficas:
El oriente griego que siempre tuvo el gusto y el genio de la alegoría, eligió un símbolo extraído del Antiguo Testamento: los tres ángeles que recibiera Abraham.
Occidente prefirió, por el contrario, representar a las tres Personas divinas no mediante la alusión sino directamente; y además, con un don de invención que contrasta con la fidelidad bizantina a los tópicos, no se contentó con un esquema único y estereotipado, y multiplicó las variaciones.
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Las representaciones antropomórficas u antropozoomórficas de la trinidad adoptadas por el arte occidental son tan diversas que resulta difícil clasificarlas. La más simple-y la menos feliz desde el punto de vista estético-es la figura única de las tres cabezas o tres rostros. Las otras soluciones consisten en agrupar las tres personas de la Trinidad, distintas, pero ya semejantes, ya diferentes, sobre un plano horizontal o vertical.
Cada una de estas formulas comporta variantes. La Trinidad tricéfala
Lat.: Signum triciput, Vultus trifrons. It.: divinitáa tre teste. Ingl.: The three-headed (three-faced) Trinity. Al.: Die dreiköpfige Dreieinigkeit, die Dreifaltigkei als Dreigesicht, Dreikopf.
Tres cabezas separadas salen de un solo tronco, la del centro está de frente, las otras dos de perfil, o bien las cabezas de las tres personas de la trinidad están fundidas en una sola que en consecuencia tres narices y tres bocas. En el primer caso tenemos una trinidad de tres cabezas, en el segundo una trinidad de tres rostros.
La trinidad según el esquema horizontal
Si se quiere representar a parte a las tres personas de la trinidad, en lugar de intentar fundirlas en un conglomerado más o menos amorfo, se puede elegir entre dos sistemas de agrupación: en extensión horizontal o en altura (extensión vertical).
La yuxtaposición destaca la diversidad de las tres personas divinas; la superposición permite mantener su mejor unidad. Es por ello que los artistas –o los teólogos que los guiaron- según quisieran subrayar la individualidad o la solidaridad de los elementos del grupo, adoptaban el esquema horizontal o el vertical.
Las trinidades horizontales, cuyo arquetipo parece tomado del arte imperial romano y bizantino que con frecuencia ha representado en las monedas a dos o tres emperadores sentados uno junto al otro u otros, coronados por la victoria, presentan tres variantes:
1. Las tres Personas, sentadas una junto a otra, son rigurosamente idénticas. 2. Las dos primeras Personas de la trinidad son semejantes mientras que el
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3. Las tres personas son diferentes.
Las tres personas son semejantes:
Las tres personas divinas, representadas con forma humana, están sentadas de frente, sobre el mismo plano. Son rigurosamente idénticas e intercambiables: las mismas edades, actitudes y expresiones. A veces están vestidas con el mismo manto, para formar bloque.
[…] No obstante, a veces se introduce un elemento diferenciador: Dios Padre está tocado con la tiara, el hijo se reconoce por las heridas del costado y los pies, el Espíritu Santo es alado. Puede ocurrir que cada uno de ellos tenga un atributo personal: el globo para el Padre, la cruz para el Hijo, el libro para el Espíritu Santo.
El tema, muy semejante al motivo bizantino de los tres ángeles que se aparecen a Abraham, está documentado en occidente a partir de finales del siglo XII, y gozó de preferencias en el siglo XV.
El Padre y el hijo son semejantes, el espíritu Santo tiene forma de paloma:
El Hijo está sentado a la derecha del Padre, como está escrito en el salmo: Dixit Dominus Domino meo: sede a dextris meis. La paloma del Espíritu Santo que sirve de vínculo, extiende las alas entre sus labios. Esta versión se difundió en el siglo XV junto con el tema de las tres personas idénticas. […]
En el siglo XVI se ven aparecer variaciones:
En una hoja del Breviario Grimani que ilustra el oficio de la Trinidad, las dos primeras Personas, idénticas, envueltas en un manto rojo, sostienen el mismo cetro por encima del cual planea la paloma del Espíritu Santo. Se los diferencia porque el Padre ejecuta un gesto de bendición con la mano derecha al tiempo que el Hijo presenta la cruz. Se advierte que el Hijo esta excepcionalmente sentado a la izquierda del padre.
En el tríptico de Vitteaux (Côte-d‟Or), pintado en 1592 por Nicolas d‟Hoey, el padre y el hijo, simétricamente sentados, son idénticos, pero el padre esta vestido, mientras que el Hijo descubre el pecho para mostrar la herida del
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costado. Apoyan la mano sobre un globo por encima del cual planea en un halo la paloma del Espíritu Santo.
Las tres personas son diferentes, el espíritu Santo tiene forma humana o forma de paloma:
Poco a poco se fueron diferenciando las tres Personas por su edad y también por sus atributos. El Padre es un anciano, el Hijo un hombre adulto y el espíritu santo un adolescente imberbe.
[…] En vez de estar sentados como de costumbre, Padre e Hijo, diferentes, se mantienen de pie sobre una nubecilla; en el centro, la paloma del espíritu santo, del mismo tamaño que ellos, se yergue sobre su cola y los envuelve con las alas. También es excepcional el simbolismo del pórtico románico de Champeix (Puy- de-Dôme). Sobre el dintel se destaca la Mano de Dios, emblema de dios Padre, entre los dos símbolos zoomorfos del hijo y del espíritu Santo: el cordero cruciforme y la paloma. El sentido trinitario de este jeroglífico se aclara mediante una inscripción en latín: Tres trinun signant: pollex, pecus al que Columba.
Condenados por el concilio de Trento, todos estos temas de yuxtaposición de las tres personas divinas, acusados de favorecer la herejía triteísta, escasean a partir del siglo XVI.
La Trinidad según el esquema vertical: El Trono de Gracia:
Lat.: Sedes gratiae. Fr.: Le trône de Grâce. Ingl.: Thoren of Grace, Italian Trinity. The trinity of the broken body. Al.: Gnadenstuhl, Die schmerzhafte Dreifaltigkeit. Hol.: Genadestoel. Rus.: Otetchestvo (La Paternidad).
Para conferir la necesaria unidad al grupo demasiado disperso de la trinidad, y afirmar contra los triteístas el monoteísmo de a fe cristiana, la solución más satisfactoria de este difícil problema de composición era el ordenamiento vertical. Dios Padre sentado, sentado sobre un trono, presenta como signo de la Gracia redentora (de allí el nombre del tema: Tono de Gracia) el cuerpo de su Hijo en la cruz. La paloma del espíritu Santo planea entre las cabezas del Padre y el hijo de manera que las tres personas divinas, aunque sean diferentes, disimiles, se encuentran estrechamente unidas y están, por decirlo así, fundidas en una totalidad.
Este ordenamiento, que tal vez haya sido sugerido por la iconografía del bautismo de Cristo, no es inmutable y admite numerosas variaciones en los
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detalles. La cruz puede ser suprimida: entonces el cuerpo inanimado de Cristo reposa directamente sobre las rodillas de su Padre.
Es sobre todo la posición de la paloma del Espíritu Santo lo que cambia. Ya planea, de acuerdo con el dogma de la <<procesión>>, entre las cabezas del Padre y del Hijo; ya desciende de la boca del Padre hacia la cabeza de Cristo; Ya asciende desde la cabeza de Cristo hacia los labios de Dios Padre de los cuales es la común emanación; ya sobrevuela y corona el grupo. En ciertas ocasiones –escasa- esta posada lateralmente sobre el hombro de Cristo, en el travesaño de la cruz o en el libro que sujeta a Dios Padre. En este caso, el espíritu Santo ya no parece proceder del Padre y del Hijo, simplemente completa la Trinidad.
¿Cuál es el origen del tema del Trono de Gracia?
En otros tiempos se denominaba la Trinidad Italiana; pero no es más específicamente italiano que la Piedad, e incluso es un tema más frecuente en la Europa del Norte que al sur de los Alpes. […]
Puede advertirse la extrema diversidad de las soluciones aportadas por el arte cristiano al arduo problema de la figuración plástica de la trinidad. Representaciones geométricas (triángulos, círculos), simbólicas (los tres ángeles a la mesa de Abraham), antropomórficas (cabeza de tres rostros, similitud de las tres personas divinas, antropozoomórficas (dos personas de forma humana y la paloma, agrupadas horizontal y verticalmente): se ha intentado todo, con más ingenio que éxito.
La Virgen asociada con la trinidad o la Cuaternidad Mariana Gr.: Panagia sinthronos.
El tema de la Trinidad no siempre está aislado. Hacia finales de la edad media aparece asociado con frecuencia a la Coronación de la Virgen.
Al principio la Virgen está situada lateralmente, parte del grupo divino o sentada a respetuosa distancia sobre un asiento más bajo. Pero no tarda en ganar terreno a expensas del espíritu Santo al que tiende a desplazar.
En una miniatura del libro de Horas de san Juan sin Miedo (principios del siglo XV), que representa la Corte celestial, la Virgen ocupa el lugar de honor entre el Padre y el Hijo. Lleva una corona de oro semejante a la del Padre. La paloma del espíritu Santo esta relegada al círculo que rodea a los tres personajes. […]
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El grupo de la Virgen con el Niño y san José o de la Sagrada Familia, que se llamaba la Trinidad terrenal, también ha contribuido a la introducción de la Virgen en la trinidad celestial.
Así, a consecuencia del progreso invasor del culto de la Virgen, el arte cristiano tendió a ampliar la triada divina, hasta entonces exclusivamente viril, y a introducir en condiciones de igualdad una cuarta persona, una mujer; La Madre de Cristo. La Trinidad se convirtió, por decirlo así, en Cuatrernidad. Concepción, sin duda poco ortodoxa, pero hacia la cual se orientó claramente la iconografía de la Trinidad en el siglo XV.
Réau, Louis. Iconografía del arte cristiano. Iconografía de la Biblia. Antiguo Testamento. (Tomo 1 – Volumen 1) páginas. 36-52.
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