ESPECTRO BIPOLAR DE AKISKAL
6.4. Síntomas relacionados.
Existen factores presentes tanto en los trastornos del ánimo como en los de la personalidad. Los trastornos del espectro bipolar, depresivos y de la personalidad límite manifiestan síntomas similares, lo cual exige explorar los modos y formas de expresión en cada trastorno. La impulsividad, agresividad, conductas autolesivas, desregulación emocional, ideación suicida e intentos de suicidio, son los principales elementos que se solapan entre los trastornos mencionados y, por lo tanto, se exploran en detalle en este apartado.
En la literatura científica, algunos autores parten del supuesto de que el mecanismo de los síntomas que se solapan entre el trastorno de la personalidad límite (TLP) y los trastornos del ánimo son diferentes, mientras que otros argumentan que predomina uno subyacente. De diversas investigaciones sabemos que ambas posturas han demostrado la validez de sus argumentos pero ninguna ha logrado descartar a la otra (ver Paris et al., 2007). Hay una enorme cantidad de estudios que explorar desde ambas posturas. En este apartado se exponen algunos de ellos y varias de las relaciones encontradas desde sus diferentes bases teóricas. Se intenta mostrar cómo no son mutuamente excluyentes sino quizás abordajes complementarios que sólo varían en el ángulo desde el que se estudian los síntomas, ya sea por su forma, contenido, desarrollo o contexto.
En términos generales, las conductas impulsivas y agresivas suelen entenderse como consecuencia de la desregulación y vulnerabilidad emocional en el TLP. En los trastornos del ánimo se asocian a episodios maniacos o hipomaniacos, ya sea en la
cognición, el ánimo o la ritmicidad. La ideación suicida en el TLP suele entenderse como un modo de tolerancia al malestar, mientras que en los trastornos de ánimo como una resolución terminal. Los intentos de suicidio en el TLP surgen como respuesta impulsiva ante un estímulo aversivo y en los trastornos del ánimo se relacionan a un producto final de una contemplación constante y agravante. Desde lo teórico se asume que la impulsividad en el TLP es más propia de la interacción con el entorno (estímulos externos) y en los trastornos del ánimo con reacciones a estímulos internos imbuidas en un ánimo basal estable. Sin embargo, esto también se cuestiona.
La impulsividad ha sido y continúa siendo un elemento característico del TLP. Al día de hoy continúan habiendo estudios que demuestran la elevada presencia de conductas impulsivas en personas con TLP en comparación a individuos con trastornos del ánimo. Algunas líneas de investigación intentan explorar si la impulsividad es propia de la personalidad o de una inhibición del control de respuesta. Ferraz et al. (2009) proponen una mayor exploración en este aspecto, ya que han encontrado que la impulsividad tiene una naturaleza multidimensional.
MacKinnon y Pies (2006) indican que la desregulación afectiva, tradicionalmente adjudicada al TLP, puede tratarse de un “ciclo rápido” que esté indicando un trastorno del espectro bipolar. El ciclo rápido se caracteriza por una mezcla de síntomas depresivos y maniacos o hipomaniacos que se mezclan o intercambian rápidamente. El ciclo rápido está presente en el 20% de los trastornos bipolares (TB), particularmente el TB tipo II (Kilzieh y Akiskal, 1999). Otros autores argumentarían que por esta razón un cuadro sintomatológico de ciclo rápido podría interpretarse como desregulación emocional y entonces diagnosticarse erróneamente como un TLP, cuando se trata de un cuadro mixto de un TB.
Sin embargo, Mackinnon y Pies (2006) consideran la posibilidad de que el TLP y el TB sean un mismo fenómeno y por ende puedan responder a los mismos tratamientos. Algunos autores como Benazzi y Akiskal (2005) avalan la teoría que indica que la labilidad afectiva tiene una naturaleza bipolar. Incluso, desde dicha teoría se considera que el temperamento ciclotímico es un factor de riesgo para el ciclo rápido y la desregulación emocional (Kilzieh y Akiskal, 1999). Sobre esta línea de argumentos, Jayaro et al. (2011) proponen que, más allá de la bipolaridad y personalidad, el TLP y los trastornos del ánimo se asemejan o diferencian en base a dónde se encuentran en el espectro del temperamento afectivo.
Nilsson et al. (2010) encontraron que el grado de severidad en el temperamento afectivo y de los esquemas mentales desadaptativos es mucho mayor en el TLP que en el TB. Infieren que la supuesta similitud de los trastornos debería ser replanteada al ver la diferencia de gravedad en los síntomas que se solapan.
Las autolesiones han sido tradicionalmente asociadas al TLP y examinadas separándolas de los intentos de suicidio. Sin embargo, de informes clínicos sabemos que las autolesiones son frecuentes en personas con TB también. Las autolesiones o “automutilación” se ha encontrado especialmente en el TB tipo I. Joyce et al. (2010) mostraron cómo la existencia de un episodio afectivo es mayor predictor de las conductas autolesivas que el diagnóstico de TLP en sí. Incluso, sólo los episodios depresivos fueron predictores de intentos de suicidio (y no el TLP). Los autores argumentan que las conductas autolesivas y los intentos de suicidio son de diferente origen y se solapan sólo parcialmente, aunque en ambos un episodio depresivo es predictor. De este estudio concluyen que la automutilación está fuertemente asociada al TB, por lo que ante su presencia no deben asociarse exclusivamente al TLP.
El suicidio ha estado asociado a la impulsividad, agresividad y determinados rasgos de la personalidad. Se realizan claras distinciones entre el intento de suicidio premeditado y el impulsivo, violento y no violento. Para Giegling et al. (2009) la impulsividad y exposición/evitación al daño son aspectos de la personalidad. Para estps los autores, a pesar de que consideran la impulsividad y agresividad como dimensiones del temperamento, señalan una fuerte asociación con tendencias autolesivas de la personalidad.
Si bien también se distinguen las autolesiones de los intentos de suicidio, Giegling et al. (2009) sugieren que la relación entre la conducta autolesiva y el intento de suicidio debe ser explorada tomando en cuenta tanto los rasgos de la personalidad como el temperamento. Bajo el mismo entendimiento, Chapman et al. (2009) indican que el temperamento es un predictor de conductas autolesivas en el TLP. También, Calati et al. (2008) consideran que ciertos componentes temperamentales, como la evitación del daño, están relacionados con conductas suicidas, tanto en población clínica como no clínica, pero que aún necesitan mayor estudio.
VII. EL TRASTORNO LÍMITE DE LA PERSONALIDAD Y EL TRASTORNO