—Zeus/Júpiter es, claro está, el rey de los dioses, el señor del Olimpo.
—Hestia/Vesta, en tanto que diosa del hogar, protege a las familias y las casas. Es la primogénita de Crono y Rea, y por tanto es la primera que Crono se tragó, la última que escupió y, en consecuencia, es también una de las hermanas de Zeus.
—Deméter/Ceres, diosa de las estaciones y las cosechas, hace brotar las flores, las plantas y desde luego los «cerea les». Tendrá una hija, Perséfone, a la que adora literalmente y que le será arrebatada por Hades antes de convertirla en su esposa. De hecho, Hades y Deméter van a compartir a Persé fone: cada uno de ellos la tendrá consigo durante seis meses al año. Esta es la razón por la que nada brota en invierno y otoño: Perséfone está con Hades y su madre, llena de triste za, no hace su trabajo. Cuando ella vuelve, en primavera, el sol regresa también y todo revive.
—Hera/Juno es la «emperatriz», la esposa de Zeus. El la engaña a menudo y ella, terriblemente celosa, hostiga con odio a las numerosas amantes de su marido, pero también a algunos de sus hijos adulterinos como Heracles, cuyo nom bre signiñca «la gloria de Hera»: ella le pedirá, en efecto, que ejecute para gloría suya los famosos «doce trabajos», es perando que de paso le maten en el desempeño de una u otra prueba. Heracles no es hijo suyo, sino de Alcmena, de la que Zeus se convierte en amante tomando la apariencia de su marido, Anfitrión, lo que Hera no le perdonará jamás. Sin embargo, será una especie de lugarteniente, de segundo de Zeus en la tierra, con la misión de matar a los monstruos y ayudar así a mantener el orden cósmico.
—Poseidón/Neptuno, dios del mar, es quien desata los huracanes y las tempestades golpeando el suelo con su tri dente. Es un dios inquietante y tendrá por hijos una canti dad impresionante de monstruos turbulentos. Entre ellos fi gura Polifemo, el cíclope a quien Ulises dejará ciego...
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■—Hades/PIutón reina en los infiernos con su mujer Per- séfone, la hija de Deméter. Todo el mundo lo teme en mayor o menor medida, hasta en el Olimpo. Se dice que es el más rico (plantos) de los dioses porque reina sobre la masa más nu merosa: la de los muertos.
—Afrodita/Venus, diosa de la belleza y del amor, que po see todos los encantos, pero practica también todos los enga ños y las argucias.
—Hefesto/Vulcano, dios de los herreros, de una habili dad diabólica en su arte, es también el dios cojo (algunos pretenden que fue arrojado desde lo alto del Olimpo por sus padres), el único que es feo, pero se ha casado con la diosa más bella, Afrodita, la cual no deja de engañarlo, entre otros con Ares.
—Ares/Marte, brutal, violento, incluso sanguinario, es el dios de la guerra y uno de los principales amantes de Afrodi ta (que a pesar de todo tiene muchos otros).
—Atenea/Minerva, es la h jja preferida de Zeus, hija de su primera mujer, Metis (diosa de la astucia). La leyenda cuen ta que nació directamente de la cabeza de Zeus. En efecto, Zeus decide devorar a Metis cuando se entera de que está embarazada, porque le habían predicho que si alguna vez ella tenía un hijo, éste podía, como Crono con Urano y él mismo con Crono, arrebatarle su sitio. En realidad, Metis es taba embarazada de una niña, Atenea, que de este modo se encuentra en el cuerpo de Zeus del que saldrá... por la cabe za, lo que finalmente resulta bastante lógico puesto que es la diosa de la inteligencia. Mejor dicho, es también, como su hermano Ares, una divinidad de la guerra, pero a diferencia de éste, ella aborda los conflictos con sutileza, astucia e inte ligencia, aunque si es necesario también sabe combadr con las armas de un modo temible. Asimismo es la divinidad de las artes y de las técnicas. Más que la parte brutal de la guerra, lo que ella simboliza es la parte estratégica. En el fondo se pare-
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ce a su padre, Zeus, y posee, en mujer, todas sus cualidades: fuerza, belleza, inteligencia.
—Apolo/Febo, el más hermoso de los dioses (para decir de un hombre que es muy guapo se dice que es un «apolo»), uno de los más inteligentes también y el más dotado de to dos para la música. Es el hermano mellizo de Artemis (Diana en latín), diosa de la caza. Los dos son hijos de Zeus y Leto, ella misma hija de dos Titanes (Ceo y Febe) y por tanto pri ma hermana de Zeus. Apolo es el dios de la luz, de la inteli gencia. Es también el inspirador del oráculo más famoso, el de Delfos, es decir, de esos sacerdotes que pretenden prede cir el futuro. En griego, Delfos significa «delfín», porque —si se creen ciertos relatos mitológicos posteriores a Hesíodo— al llegar a Delfos Apolo se transformó en delfín para atraer un barco al puerto con la intención de hacer de sus pasaje ros los sacerdotes de su nuevo culto. Ha matado también a un ser monstruoso al que llaman Pitón porque Apolo lo deja pudrir al sol (en griego «pudrir» se dice pythein) después de haberle cortado la cabeza. Esta especie de serpiente aterrori zaba a los habitantes de Delfos, y en ese lugar Apolo instalará su oráculo que por esta razón se llama «pida».
—Ártemis/Diana es también hija de Zeus y de Leto. Es la hermana melliza de Apolo. Diosa de la caza, puede ser temible y cruel. Por ejemplo, un día que un joven la sorprendió mien tras se bañaba en un río completamente desnuda, lo transfor mó en ciervo e hizo que sus perros lo devorasen vivo.
—Hermes/Mercurio, hijo de Zeus y de una ninfa, Maya, es el más «pillo» de los dioses. Es el mensajero de Zeus, el in termediario en todos los sentidos del término, lo que hace de él lo mismo dios de los periodistas que de los comercian tes... Muchos periódicos del mundo entero llevan su nombre
(Mercure en Francia, Mercurio en Chile, Merkur en Alemania,
etcétera). Ha dado su nombre a una ciencia que llaman «hermenéutica», que es la ciencia de la interpretación de los
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textos. Pero es también el dios de ios ladrones: de muy pe queño, cuando no tenía más que un día, logró robar a su hermano Apolo un rebaño entero de bueyes. Incluso tuvo la idea de conducirlos marcha atrás para que las huellas de las pezuñas indujeran a error a quienes los buscaran. Cuando Apolo descubre la ratería, el pequeño Hermes le regala un instrumento musical para ablandarlo, una lira que ha cons truido con el caparazón de una tortuga y unas cuerdas fabri cadas con las tripas de un buey. Ésta será la precursora de la guitarra, y como a Apolo le gusta la música por encima de todo, se deja enternecer por este crío tan singular...
—Dioniso/Baco (o a veces también Liber Pater) es el más raro de los dioses. Se dice de él que nació del «muslo de Júpi ter», es decir, de Zeus. En efecto, su madre, Sémele, hija del rey de Tebas, Cadmo, y de Harmonía, hija de Ares y de Afrodita, había pedido a Zeus imprudentemente que se mostrara ante ella tal como era en realidad, con su apariencia divina y no con su disfraz de humano. Por desgracia, los humanos no soportan la visión de los dioses, sobre todo de Zeus, que es tremenda mente luminoso. Al verlo «de verdad», la pobre Sémele se abrasa aun cuando está embarazada del pequeño Dioniso. En tonces Zeus extrae el feto del vientre de su madre salvándole por muy poco antes de que ella acabe de consumirse, después lo cose dentro de su muslo y cuando llega a término sale de él: de ahí la expresión «nacer del muslo deJúpiter».
A lo largo de las páginas siguientes tendremos ocasión de volver muchas veces sobre diversos aspectos de estas leyendas de los Olímpicos. Tal vez hayas observado ya al hacer la cuenta que los doce... ¡son catorce! Esta rareza se debe al hecho de que los mitógrafos antiguos no estaban siempre de acuerdo entre ellos sobre una lista canónica de los dioses, como lo testimonian los monumentos que
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los arqueólogos han encontrado y las diferentes listas que ellos también dan. De vez en cuando, Deméter, Hades o Dioniso no figuran entre los Olímpicos, de modo que si se cuentan todos los que se mencionan aquí o allá como tales, aunque parezca imposible hay catorce y no doce di vinidades. De todos modos esto no es muy grave y no cam bia en nada nuestra historia: lo esencial es comprender que hay dioses superiores y divinidades secundarias y que esos catorce dioses —esos de los que te acabo de dar la lista completa— son los principales, los más importantes dentro de la cosmogonía porque son los que, bajo la «égi da» de Zeus (es decir, bajo la protección de su famoso es cudo mágico de piel de cabra) tendrán bastante carácter y personalidad para repartirse el mundo y estructurar la organización del universo para construir un orden cósmi co magnífico.
Dicho esto, estoy casi seguro de que debes empezar a sentirte perdido en esa maraña de nombres. Es normal, a mí también me ha llevado un rato acostumbrarme a esta pro fusión de personajes. Como en las grandes novelas poli ciacas, al principio son demasiado numerosos para rete nerlos todos de golpe... Te propongo una tabla que va a ayudarte; y tranquilo, dentro de poco los reconocerás sin la menor dificultad porque voy a contarte sus historias y a señalarte sus rasgos característicos, de modo que te llega rán a resultar completamente familiares...
Resumamos, pues, nuestra teogonia desde el primer dios, Caos, hasta nuestros Olímpicos, siguiendo el orden cronológico de su aparición. Me ciño, claro está, a las principales divinidades, a las que desempeñan las prime ras funciones en la construcción del cosmos que nos inte resa aquí:
E l. NACIMIENTO DE U S DIOSES V DEI. MUNDO
Lis t ad e n a c i m i e n t od e l o sp r i n c ip a l e s d i o s e s
1. En principio están los seis primeros dioses, de los que descenderán todos los demás
Caos, el abismo tenebroso y desordenado. Gea, la madre tierra, sólida y segura.
Eros, el amor que hace surgir los seres a la luz.
Tártaro, divinidad terrible y lugar infernal situado en la gruta más profunda de Gea, llena de oscuridad y de moho.
Urano, el cielo, y Ponto, el mar, a los que Gea crea a partir de sí misma, sin ayuda de un amante o un marido.
A excepción de Gea, que empieza a ser un poco una per sona, estos primeros dioses no son todavía verdaderos indivi duos dotados de conciencia ni capaces de rasgos de carácter, más bien son fuerzas de la naturaleza, elementos naturales del cosmos venidero5.
2. Ij)S hijos de Gea y Urano
Hay tres series:
En primer lugar los Titanes y sus hermanas, las Titánides: Océano, Ceo, Crío, Hiperíón, Jápeto y Crono, y en cuanto a las féminas: Tía, Rea, Temis, Mnemósine, Febe y Tetis.
Luego los tres Cíclopes, a los que Crono encerrará bayo tierra y que darán el rayo a Zeus cuando éste los libere: Bron- tes (el trueno), Estéropes (el relámpago) y Arges (el rayo).
Finalmente los Cien-Brazos o Hecatónquiros: Coto, Bria- reo y Giges.
La sabiduríadeio smitos
3. Imshijos nacidos del sexo cortado de Urano al caer, bien sobre la tierra (Cea), bien sobre el mar (Ponto)
Son hermanos y hermanas —o tratándose de Afrodita, medio hermana— de los Titanes, de los Cíclopes y de los Cien-Brazos. De nuevo hay tres linajes a los que, por tanto, añado a Afrodita.
I.as Erinias, divinidades de la venganza (quieren vengar a su padre, Urano, de la afrenta que le ha infligido Crono). Sa bremos por los poetas latinos que son tres y que la última lleva el nombre de Megera. También se las llama Euménides, es de cir, «Benévolas», y los romanos les dan el nombre gráfico de Furias.
Las ninfas Melias, divinidades que reinan sobre los fresnos, árboles que suministran la madera con la que, en aquella épo ca, se fabricaban las armas de guerra.
Ix>s Gigantes, que salen de la tierra con armaduras y armas. Afrodita, diosa de la belleza y del amor que nace del sexo de Urano, pero en este caso mezclado con agua y no con tierra.
Fíjate que las tres primeras divinidades —Erinias, Melias y Gigantes— son divinidades de la guerra, de la discordia, de la cual la Teogonia también hace una divinidad, Eris, una hija que Nyx ha concebido sola, sin amante masculino, mien tras que Afrodita pertenece al dominio no de Eris, sino de Eros, el amor.
4. Los hijos de Crono y de su hermana, la Tüánide Rea
Después de los Titanes llega la segunda generación de dioses «verdaderos», es decir, la de los primeros Olímpicos:
Hestía (o Vesta en latín), diosa del hogar.
E l. NACIMIENTO DE LOS DIOSES Y DEL MUNDO
Hera (Juno), la emperatriz, última esposa de Zeus. Poseidón (Neptuno), dios del mar y de los ríos. Hades (Plutón), dios de los infiernos.
Zeus (Júpiter), rey de los dioses.
5. Los Olímpicos de la segunda generación
Hefesto (Vulcano), dios de los herreros, hijo de Zeus y Hera.
Ares (Marte), dios de la guerra, hermano de Hefesto, hijo de Zeus y Hera.
Atenea (Minerva), diosa de la guerra, de la astucia, de las artes y de las técnicas, hija de Zeus y Metis.
Apolo (Febo) y Ártemis (Diana), los dos mellizos, dios de la belleza y la inteligencia, diosa de la caza, nacidos de los amores de Zeus y Leto.
Hermes (Mercurio), hijo y mensajero de Zeus, y cuya ma dre es Maya.
Dioniso (Saco), dios del vino y de la fiesta, hijo de Zeus y de una mortal, Sámele.
No dudes en remitirte a este pequeño resumen cuan do tengas necesidad. Te será útil si has olvidado quién es quién.
Ahora retomemos el hilo de nuestra narración.
El reparto original y el nacimiento de la idea del cosmos
Finalmente Zeus se casa con Hera, que será para siem pre su última y verdadera esposa. No obstante, es necesa rio que sepas que él no sólo tiene innumerables aventuras
Lasabiduríadelosmitos
con otras mujeres, mortales o inmortales, sino que ade más ha estado casado dos veces con anterioridad. Es im portante, porque esos dos matrimonios denen un sentído «cósmico», un significado esencial en la construcción del mundo que nos interesa aquí. En efecto, Zeus se casa pri mero con Metis, y después con Temis, es decir, con la dio sa de la astucia o, si lo prefieres, de la inteligencia, y luego con la de la justicia.
¿Por qué Metis? Metis, la astucia, la inteligencia, es hija de Tetis, una Titánicle, y de uno de los primeros Titanes, el Océano —es decir, en la visión del mundo que se des prende del poema de Hesíodo, el río gigantesco que ro dea toda la tierra—. De Metis nos dice Hesíodo que ella sabe más cosas que todos los demás dioses y, por supues to, que todos los hombres mortales: es la inteligencia mis ma, la astucia personificada. Pronto se queda embaraza da: espera una hija de Zeus, la futura Atenea, que será precisamente la diosa de la astucia, la inteligencia, de las artes y de la guerra, todo al mismo tiempo —pero como te he dicho, de la guerra estratégica y táctica antes que de los conflictos brutales y violentos que le estarán reserva dos a Ares—. Los abuelos de Zeus, Gea y Urano que, te recuerdo, han evitado que Crono lo devore sugiriendo a Rea, su madre, que lo escondiera en una gruta enorme, advierten de nuevo a Zeus de los peligros que le esperan: si un día Metis tiene un hijo, también destronará a su pa dre, como Crono hizo con Urano... y el propio Zeus con Crono. ¿Por qué? Hesíodo no nos lo dice, pero se puede suponer que el hijo de Zeus y Metis estará dotado forzosa mente de las cualidades de sus dos progenitores: la fuerza más grande, o sea, la del rayo, y a la vez una inteligencia semejante a la de su madre, es decir, superior a la de los demás Inmortales y mortales. Así pues, desconfía: ese crío puede ser un adversario absolutamente temible, incluso
E l. NACIMIENTO DE LOS DIOSES Y DE1. MUNDO
para el rey de los dioses. De paso, fíjate en que los griegos no son tan misóginos o «antimujeres» como a veces se pre tende: con frecuencia es la mujer la que encarna la inteli gencia, sin que por ello se vea desprovista de otras cuali dades, incluidas las que son signo de capacidades físicas.
Sea como fuere, para evitar tener un hijo que lo des trone, Zeus decide, sencillamente, devorar a su mujer (decididamente es una manía de familia...), la desdicha da Metis. Una leyenda posterior cuenta que, además de la facultad de obrar con astucia, Metis posee la capacidad de cambiar de forma y apariencia a voluntad. Puede trans formarse cuando quiera en objeto, en animal. Zeus va a hacer exactamente como el gato con botas frente al ogro: recuerdas que en este cuento de hadas el gato pide al ogro que se transforme en león, lo que le espanta terri blemente. Luego, con cara de no haber roto nunca un plato, le invita a transformarse en ratón... para saltarle rá pidamente encima y comérselo. Zeus hace lo mismo: pide a Metis que se transforme en una gota de agua... y ense guida se la bebe. En cuanto a Atenea, la hija de la que Metis está encinta en el momento en que Zeus se la traga, va a nacer, como te he dicho, directamente de la cabeza del rey de los dioses. Va a salir de su cráneo para ser, a imagen de su padre, la diosa más temible en combate y a la vez la más inteligente.
Dicho esto, no olvides un detalle importante en toda esta historia: devorar no quiere decir comer, masticar, despedazar. Lo que se devora no sólo sigue con vida, sino que no se estropea. Lo mismo que los hijos de Crono si guen vivos en el vientre de su padre —la prueba: cuando Crono vomita, salen enseguida sanos y salvos—, lo mismo Metis, en cuanto Zeus la devora, sigue tan viva y, si puede decirse, en buen estado. Esta idea se encuentra también en nuestros cuentos, por ejemplo, en Los tres cerditos, o los
Ijvsabiduría nt: tjos Mrros
siete cabritos que, aunque devorados por el lobo, salen vivos y en absoluto heridos en cuanto se abre el vientre del malvado animal. En este caso, tratándose de Metis, el hecho de devorarla significa, simbólicamente, que Zeus va a dotarse a sí mismo, mediante esta estratagema, de to das las cualidades que sin duda habría tenido el hijo que habría nacido de su unión con Metis. Tiene la fuerza que le han otorgado los Cíclopes regalándole el trueno, el re lámpago y el rayo, pero asimismo, gracias a Metis oculta en lo más profundo de él, posee en adelante una inteli