Capítulo 4. Las amenazas de Al Qaeda y Afganistán
4.7 La securitización del 11-S y de Afganistán en la OTAN
El estudio de la securitización de la amenaza terrorista en la OTAN consta de dos fases: el análisis de los actos de habla del Secretario General, Lord Robertson, y de las medidas concretas adoptadas por la Alianza. Las intervenciones oficiales de Lord Robertson relativas a la amenaza terrorista son 19 (véase Anexo 1), de las cuales resaltamos los siguientes aspectos.
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En el 100% de los discursos, el terrorismo es identificado como amenaza existencial. En el 16% de ellos se interrelaciona también el terrorismo con las ADM. Estas son las palabras de Lord Robertson, el mismo día en el que se producen los atentados contra los Estados Unidos: «Estos actos bárbaros constituyen una agresión intolerable contra la democracia y subrayan la necesidad que la comunidad internacional y los miembros de la Alianza junten sus esfuerzos para combatir el terrorismo» (Lord Robertson, 11/09/2001).
En otro discurso, de algunas semanas más tarde, el Secretario General analiza como los terroristas se aprovechan de los cambios del actual contexto internacional, como la difusión de las tecnologías de armamento, comunicación y transporte:
«Hoy en día, los terroristas son capaces de comunicarse entre ellos disfrutando de una seguridad en las comunicaciones sin precedentes, sea por la disponibilidad de tecnologías sofisticadas de encriptación sea porque sus mensajes están escondidos dentro del volumen impresionante de las comunicaciones electrónicas diarias […] Internet da acceso a toda la información necesaria para construir armas nucleares, biológicas y químicas» (Lord Robertson, 28/09/2001).
La seguridad militar de la OTAN es la dimensión priorizada en los actos de habla, registrando un 68% de citas en los discursos. Un dato interesante es que también la seguridad de la UE es mencionada en el 16% de los casos, especialmente en relación a una doble necesidad: incrementar las capacidades de la UE en materia de seguridad y defensa, y fortalecer la cooperación entre las dos principales organizaciones regionales encargadas de la seguridad en Europa: «Necesitamos seguir adelante con la Política Europea de Seguridad y Defensa […] Los europeos deben esperarse nuevas demandas de los EEUU en relación a la división de las responsabilidades. Si eso pasara – si el Congreso de los EEUU preguntara a los europeos “¿qué habéis hecho vosotros para nosotros últimamente?” – tenemos que ser capaces de dar una respuesta satisfactoria» (Lord Robertson, 01/10/2001).
Entre los objetos securitizados, los valores y el estilo de vida occidental son el más mencionado, con el 42% de los registros. La continuación de la vida social cotidiana es securitizada en el 16% de los casos, los intereses estratégicos en el 11% y el peligro para las vidas individuales en el 5%. En el discurso arriba mencionado, Lord Robertson ofrece una clara imagen de la expresión “vivir con miedo”:
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«Desde el 11 de septiembre, nuestro mundo ha sido convertido en algo desconocido. La cotidianidad se ha vuelto peligrosa. ¿Quién puede volver a mirar un avión o ir a trabajar a una oficina situada en una planta alta de un edificio sin que le vengan a su mente las horrorosas imágenes del World Trade Center?» (Lord Robertson, 01/10/2001).
En la tabla siguiente resumimos los resultados del análisis de los 19 discursos del Secretario General de la OTAN:
Tabla 4.13. OTAN: resultados del análisis de los actos de habla del Secretario General sobre el 11-S IDENTIFICACIÓN DE LA AMENAZA DIMENSIÓN DE LA SEGURIDAD MILITAR OTROS OBJETOS SECURITIZADOS
Terrorismo 100% OTAN 68% Valores occidentales 42% ADM 16% UE 16% Vida social cotidiana 16% Terror + ADM 16% Intereses estratégicos 11%
Vidas individuales 5% Fuente: elaboración propia
En relación a la actuación concreta de la OTAN para contrarrestar la amenaza del terrorismo, analizamos seis medidas concretas. La primera es la invocación del artículo 5 del Tratado de Washington que prevé la cláusula de la mutua defensa colectiva frente a los ataques subidos por los EEUU. Dentro de esta primera medida entran también las actuaciones de la OTAN en apoyo a la operación “Libertad Duradera” en Afganistán, como el aumento de la compartición del material de inteligencia, la asistencia a los Estados bajo amenaza por participar en la operación, el aumento de las medidas de seguridad de las instalaciones militares de los EEUU y sus aliados, la extensión de los derechos de sobrevuelo de los territorios de los Estados miembros y el despliegue de fuerzas navales de la OTAN (OTAN, 2004a: 2).
La segunda medida es el lanzamiento de la operación “Esfuerzo activo” (Active Endeavour), el 6 de octubre de 2001, para la vigilancia del Mediterráneo oriental a través de fuerzas navales de los miembros de la organización (OTAN, 2004a: 3). La tercera medida es la toma del comando de la ISAF (Fuerza Internacional de Asistencia para la Seguridad) en Afganistán, a partir del agosto de 2003 (OTAN, 2004a: 3). Hay que precisar que, entre el enero de 2002 y el agosto de 2003, la OTAN ya había
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prestado asistencia a los países que tenían el mando de la ISAF (Reino Unido, Alemania, Turquía y Países Bajos).
Otra medida es el aumento del despliegue de las tropas de la OTAN en los Balcanes, a principios de 2002, para luchar contra las redes terroristas que puedan estar vinculadas con Al Qaeda. Además de la lucha contra el tráfico ilegal de personas, armas y drogas, las tropas de la OTAN colaboran con las autoridades regionales y locales en asuntos como la gestión de la seguridad de las fronteras (OTAN, 2004a: 4).
La quinta medida es la conducción de la operación Eagle Assist desde octubre de 2001 a mayo de 2002, para proteger el territorio de EEUU frente a nuevos posibles ataques (OTAN, 2004a: 4). La operación consiste en más de 360 operaciones de controles aéreos – con alrededor de 4300 horas de vuelo – operados por 830 pilotos de 13 Estados de la OTAN con los aviones AWACS (Alerta aérea y sistemas de control).
La última medida es la adopción del “Paquete de Praga” durante el Summit de la OTAN del 21 y 22 de noviembre de 2002. Este paquete de medidas prevé la adopción de un nuevo concepto militar para la defensa contra el terrorismo; pone en marcha un nuevo "Plan de acción sobre terrorismo" (PAP-T); activa nuevos laboratorios de investigación sobre armas químicas, bacteriológicas y nucleares; refuerza la cooperación con otras organizaciones internacionales como la UE, la OSCE y la ONU (OTAN, 2004a: 5). El análisis de las seis medidas adoptadas por la OTAN lleva a las siguientes conclusiones. En el 67% de los casos las medidas adoptadas se quedan en el marco regional de la OTAN, mientras que en el restante 33% de los casos hacen referencia al contexto internacional.
En el 67% de los casos, las medidas prevén el empleo de personal militar en operaciones al interior del territorio de los Estados de la Alianza – como la operación Eagle Assist – o al exterior, como la asunción del comando de la ISAF o el despliegue de fuerzas navales en el Mediterráneo oriental en la operación Active Endeavour. En el 50% de las medidas, hay un refuerzo del trabajo de prevención frente a nuevos atentados terroristas, como es el caso de las medidas adoptadas en el “Paquete de Praga” de 2002. En otro 33% de los casos, hay un aumento de los controles internos, especialmente a través de las medidas adoptadas después de la invocación del artículo 5 del Tratado de Washington, el 12 de septiembre de 2001.
El análisis de los discursos del Secretario General y de las medidas de emergencia adoptadas por la OTAN permite corroborar la existencia del proceso de securitización de la amenaza del terrorismo islamista y de Afganistán después de los atentados contra
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EEUU. El último paso del análisis consiste en corroborar la existencia del complejo europeo de seguridad regional (RESC) surgido a raíz del 11 de septiembre de 2001.