8. Desarrollo económico y desarrollo humano
8.2. La “Segunda Década del Desarrollo” de las Naciones Unidas.
de las necesidades básicas.
La década de los ’70 fue el momento histórico en el cual distintos pensadores, en especial nuevamente los economistas, incorporaron una visión crítica al crecimiento económico como objetivo principal o exclusivo del desarrollo.
El 24 de octubre de 1970 la Asamblea General de las Naciones Unidas proclamó por Resolución Nº 2626/XXV la “Segunda Década del Desarrollo”, dentro de cuyo marco se afirmó que el desarrollo debía ser concebido de una forma global e integral.
Ello llevó, por ejemplo, a que el 25 de septiembre de 1972 el Presidente del Banco Mundial, Robert McNamara incorporase en su Discurso Anual algunos conceptos que luego irían cobrando fuerza propia y envergadura posterior en la teoría del desarrollo. McNamara afirmó en esa oportunidad que existía un cuadro dramático en las poblaciones del Sur que eran incapaces de tomar sus destinos en sus propias manos, porque simplemente no podían satisfacer sus necesidades básicas. Se trataba, según él, de aquellos que pese al crecimiento relativo de su macroeconomía, permanecían atrapados en condiciones de privaciones tales que caían por debajo de cualquier definición racional de decencia humana. Por ello exhortó a las instituciones
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Raúl Prebisch fue su Secretario General entre 1964 y 1969.
89 Ello llevó, por ejemplo, a la denominada Declaración de Arusha, adoptada por la Tanganyika African
National Union (TANU) el 6 de febrero de 1967. El Presidente de Tanzania, Julius Nyerere decidió que ya era tiempo de atacar el problema del subdesarrollo y para ello propuso recurrir a sus propias fuerzas. De repente, el concepto de autoconfianza ingresaba al vocabulario del desarrollo al menos en esa parte del mundo (Rist, G. op. cit. p. 123).
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internacionales a otorgar prioridad al establecimiento de objetivos de crecimiento en términos de necesidades humanas básicas o esenciales, atendiendo a problemas de nutrición, vivienda, salud, educación y empleo90.
Coadyuvó a este cambio de ángulo de la teoría del desarrollo, la situación económica internacional, en especial, la suscitada a raíz de la denominada Guerra de Octubre en el Medio Oriente que trajo aparejado un inusitado aumento del precio del petróleo, que pasó a cuadruplicar su valor.
Esta crisis en el mercado de las grandes potencias causó, que la ONU, adoptase en 1974 la “Declaración sobre el Establecimiento de un Nuevo Orden Económico Internacional”91.
Por otra parte, en ese mismo año, otro tema novedoso ingresó al vocabulario vinculado con el concepto de desarrollo: el cuidado del medio ambiente como herramienta indispensable para el crecimiento. La “Declaración de Cocoyoc”, adoptada en México, identificó los factores económicos y sociales que estaban conduciendo al deterioro del medio ambiente e impulsó la fusión de la UNCTAD con un programa especialmente destinado al cuidado ambiental: el UNEP (United Nations Environment Programme). Tanto el contenido como el objetivo a cumplir por la noción de desarrollo se habían vuelto más complejos. Ya no se trataba de lograr, como fin primordial, guarismos objetivos de crecimiento económico; la idea iba tomando aspectos antropocéntricos e intentaba satisfacer primero las necesidades básicas de las sociedades más carenciadas, incluido el cuidado ambiental.
En 1975 el llamado Informe Hammarskjöld –denominado con toda intencionalidad “Y ahora qué”– producido en el seno de la UNEP, señaló que el desarrollo no era simplemente un proceso económico, sino un todo complejo que debe surgir dentro de cada sociedad, de su cultura y que no puede ser reducido a una imitación de las naciones denominadas desarrolladas. Por lo tanto, concluía el
90 McNamara, R. “Address to the Board of Governors, Washington D.C., September 25, 1972”, en “The
McNamara Years at the World Bank: Major Policy Addresses of Robert S. McNamara 1968-1981”, Johns Hopkins University Press, Baltimore, 1981, p. 228.
91 Resolución 3201(S-VI). Rist, G. “The History of Development. From Western Origins to Global Faith”, 3rd.
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informe, si bien no existe una fórmula universal para el desarrollo, cualquiera sea su contenido debe ser guiado para satisfacer las necesidades esenciales de los sectores más pobres de la población. Por lo demás, agregaba, el desarrollo tiene que tomar en consideración los límites ecológicos92.
Un año más tarde, un nuevo Informe, esta vez presentado ante el Club de Roma, sostuvo firmemente la nueva prioridad dada a la necesidad de la satisfacción de las necesidades básicas93, teoría que fue adoptada oficialmente por la Organización
Internacional del Trabajo (OIT) en ese mismo año 1976. La Conferencia Tripartita Mundial sobre Empleo, Distribución de los Ingresos y Progreso Social afirmó en su documento final que las necesidades esenciales, tal como eran entendidas en el programa de acción que a partir de allí se emprendía, incluían dos elementos: en primer lugar, ciertos requisitos mínimos de una familia para su consumo privado, alimentación adecuada, vivienda y vestimenta, así como determinado equipamiento para el hogar y su mobiliario. En segundo término, servicios esenciales provistos por y para la comunidad en su conjunto, tales como agua potable, servicios cloacales, atención de la salud, transporte público, educación y cultura94.
Desde las Naciones Unidas, pues, a través de sus distintos organismos e instituciones, la teoría del desarrollo se había ido transformando en la teoría de las necesidades básicas95.
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“What Now: The 1975 Dag Hammarskjöld Report prepared on the occasion of the Seventh Special Session of the United Nations General Assembly 1975” en “Development Dialogue”, Special Issue, Hammarskjöld Foundation, 1975.
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Fue el R.I.O. Report (Reshaping the International Order – Dando una nueva forma al Orden Internacional). Tinbergen J (coord..), Dolman, A. (ed.) Van Ettinger J. (dir.) “Reshaping the International Order: A Report to the Club of Rome”, E.P. Dutton & Co., New York.
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“Tripartite World Conference on Employment, Income Distribution and Social Progress and the International Division of Labour: Declaration of Principles and Programme of Action”, International Labour Office Bulletin, LX, UN, 1977, p. 84.
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Este cambio no sólo se producía en el campo de las ideas económicas, sino que también tenía sus repercusiones en el ámbito de la filosofía en el cual John Rawls, por ejemplo, sostenía que para que pudiera hablarse de justicia, debía primero poder hablarse de igualdad, entendida esta última, como el derecho al acceso de los bienes sociales primarios, esto es, aquellos bienes que todo hombre se presume que desea, incluyendo derechos, libertades y oportunidades, ingreso y riqueza y las bases sociales para poder respetarse y ser respetado. Rawls, J. “A Theory of Justice”, Belknap Press of Harvard University Press, Cambridge, Massachusetts, 1971.
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8.3. Los albores de la teoría del desarrollo humano en la década de los ’80.