CONFIGURACIÓN DE LA CORONA DE ARAGÓN: EL REINO DE VALENCIA EN LA EXPANSIÓN MEDITERRÁNEA (1238-1492)
5. ALFONSO IV DE ARAGÓN EL BENIGNO, II DE VALENCIA (1328-1336)
5.1. Semblanza biográfica de Alfonso el Benigno
Nació en Nápoles en 1299 y murió en Barcelona en 1336. Fue hijo de don Jaime II el Justo y de doña Blanca de Anjou, hija del rey de Nápoles. Recibió una esmerada y excelente educación e instrucción, tanto en el ejercicio de las armas como en las letras. Muy joven contrajo matrimonio con la condesa de Urgel, Teresa de Entença, de la que tuvo dos hijos: don Jaime que heredó el condado de Urgel y renunció al trono y don Pedro, futuro rey, conocido por el nombre de Pedro el Ceremonioso.
En 1319 fue nombrado heredero al trono de su padre al renunciar a los derechos sucesorios su hermano mayor Jaime y profesar como religioso. Cuando su padre, el rey Jaime II el Justo, después de arduas negociaciones diplomáticas y de la publicación de
258CABANES PECOURT, Mª D. y CABANES CATALÁ, Mª L., Aureum Opus de Xàtiva, doc. 219, pp.
350-351.
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VV.AA. La Corona d’Aragó. El Regne de València en l’expansió mediterránea (1238-1492). Catálogo exposición. Corts Valencianes. Valencia, 1991, pp. 275-276.
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la bula papal de Bonifacio VIII, “Super Reges et Regni”, renunció a Sicilia por el tratado de Anagni y le fueron conferidos los reinos de Cerdeña y Córcega, una de sus primeras acciones de responsabilidad fue asumir el mando de la expedición para conquistar la isla de Cerdeña que estaba en poder de Pisa.
Viudo ya, a los veinticinco años, al morir su padre Jaime II, el infante Alfonso se trasladó a Montblanch para determinar la prelación de la reunión de las cortes aragonesas, catalanas y valencianas. En 1327 juró los “Usatges” en Barcelona, en 1328 prestó juramento a los fueros aragoneses y fue proclamado rey en Zaragoza, y en las cortes convocadas en 1329 juró “els Furs” en la catedral de Valencia.
Posteriormente, su prioridad fue preparar la boda con la infanta Leonor de Castilla, hermana de Alfonso XI. Los valencianos tuvieron que suplicarle, en dos ocasiones, que viniese a este Reino para cumplir con la obligación del juramento de los “Furs”.
Cuando se dignó venir a Valencia entró con un nuevo ceremonial que posteriormente imitarán sus sucesores. Se colocó el manto real, la corona y el cetro, y montado a caballo bajo palio, entró por la puerta de Serranos precedido de un gran séquito: las cruces parroquiales, representantes de la clerecía y órdenes religiosas, los estandartes de los gremios, “consellers”, “jurats” y otras autoridades. Alfonso II el Benigno de Valencia fue el primer monarca que residió habitualmente en el Palacio Real de la Almunia de Valencia.
Las mayores situaciones conflictivas de política interior del reinado de Alfonso el Benigno se centraron en los siguientes asuntos:
a) Los enfrentamientos con el reino granadino. Alfonso el Benigno realizó una
expedición con carácter de cruzada para combatir al reino moro de Granada que se había aliado con Marruecos, conflicto que se extendió entre 1330 y 1335 y que acabó en fracaso. Dicha cruzada no suscitó el interés del papa Juan XXII; y el Reino de Castilla, que había comprometido su colaboración, firmó un tratado de paz con los granadinos en 1331. Ese mismo año los moros granadinos infringieron las treguas pactadas y lanzaron ofensivas contra Orihuela y Guardamar, y en 1332 atacaron Elche, de manera infructuosa. Finalmente, en 1335, se sellaron las paces entre los reyes de la Corona de Aragón y de Granada. Estos hechos afectaron, particularmente, a la parte meridional del Reino de Valencia creando cierto malestar por las incursiones de asedio y devastación.
b) Cuestiones sucesorias. Al fallecer en 1327 su primera esposa, Teresa de Entença, el
Rey contrajo segundas nupcias con Leonor de Castilla, hermana de Alfonso XI. Las pretensiones de dicha reina a favor de su hijo Fernando e intrigas palaciegas suscitaron tensiones y complicaron el reinado de Alfonso el Benigno, pero la influencia de sus mejores consejeros: Oto de Moncada y los hermanos del Monarca, Pedro y Ramón Berenguer, consiguieron que el primogénito Pedro, nacido de su primera mujer, no perdiese los derechos al trono, en contra de la voluntad de Leonor que los pretendía para su hijo Fernando.
c) Los problemas internos del Reino de Valencia. Fueron originados por las
desafortunadas decisiones tomadas que perjudican a los valencianos, personalizados en la actuación del “jurat” Francesc de Vinatea. El segundo matrimonio de Alfonso II de Valencia pudo tener consecuencias nefastas para el Reino si se hubieran ratificado las
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pretensiones de doña Leonor. La Reina pidió y consiguió para sus hijos, en primera instancia, una serie de donaciones de villas del Reino de Valencia, ante lo cual se produjeron reacciones contra las decisiones reales. En 1328, en Daroca, el Rey estipula no dar, ni separar, ni pignorar ninguna propiedad del territorio valenciano, a excepción de las donaciones que él podía hacer en las personas de sus hijos. Esta decisión alteró los ánimos de la ciudad y Reino de Valencia, pues se abría la posibilidad de repartición de las tierras valencianas.
En su reinado se suscitó la cuestión de la “jurisdicción alfonsina”. El Rey urge la necesidad de la unificación jurídica en todo su territorio regnícola. Consideró que los “Furs” de Valencia debían aplicarse como “lex universalis et unica dicti regni editus promulgatus ac datus fuisset in generali curia dicto regno (...)” para evitar discordias que originaban la diversidad de derecho. Con este objetivo otorga fueros nuevos en las Cortes de 1329-1330 y prerrogativas en al ámbito jurisdiccional para que pudieran renunciar, optativamente, al fuero de Aragón y acogerse a los nuevos fueros dictaminados. Con el tiempo estas disposiciones van a suponer la unificación jurídica para el Reino de Valencia.
Alfonso II de Valencia. Salón del Trono del Palau de la Generalitat Valenciana Rey de Aragón, Valencia, Córcega y Cerdeña, conde de Barcelona
Durante algunas décadas pervivió el fuero de Aragón, pero paulatinamente fue sustituido por el de Valencia. El rey Alfonso el Benigno no resolvió “ipso facto” la dualidad de derechos en el Reino de Valencia, pero sí redujo progresivamente el
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problema, quedando sin trascendencia este asunto al final del siglo XIV. Este hecho consagraba el privilegio de la unidad del Reino260.
5.2. Intitulaciones del monarca Alfonso IV el Benigno de la Corona de Aragón a