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buscó por almohada tu pecho rosado.

SER DE LA PRIMERA HORA…

Lic. Soc. María Angélica Masson

Ayudante Diplomado Rentado Secretaria. Fundación Pro Infantia. Esta frase es utilizada frecuentemente por personas que se arrogan el privilegio de estar en el momento justo en que acontece un hecho o un fe- nómeno de naturaleza diversa. Sin lugar a dudas, este suceso deja tras de sí, un antes y un después de ocurrido el mismo. Ser seleccionada como Ayudante Ad-honorem para participar de la Cátedra de Pediatría “B” hace 25 años, me convierte en un referente de “esa primera hora”. Estar desde el inicio en dicha Cátedra es haber tenido la posibilidad de compartir un proyecto docente de características y modalidades diferentes.

Y es que justamente por esa modalidad, asumí el compromiso como conocedora de la comunidad donde se llevarían a cabo gran parte de los trabajos prácticos.

Acompañé a los estudiantes que por primera vez tomaban contacto con un ámbito familiar desconocido y que tenía como protagonista principal la salud del niño, en un ambiente de permanente cambio. Es justamente ese contacto directo, lo que les permitió a los alumnos tener un panorama completo de las distintas situaciones de riesgo a las que los niños están expuestos.

La actividad en terreno permitió visitar a familias inscriptas en el Pro- grama de Ayuda de Crianza, con hijos de hasta dos años de edad en situa- ción de riesgo.

Las visitas programadas previamente se realizaban en grupos de dos alumnos con una guía de observación elaborada por la Cátedra. Esta última les permitía visualizar el contexto barrial, con predominio de casas preca- rias en general, muchas de ellas con pisos de tierra. Recuerdo que les lla-

maba la atención la utilización del clásico brasero dentro de la única ha- bitación que les servía para menguar los rigores del frío, sin reparar en las consecuencias, así como los colchones apilados que esperaban ser dis- tribuidos en el piso para ser utilizados por los miembros del hogar.

También la mesa pequeña en relación al número de integrantes, lo mismo que las pocas sillas -en general no más de tres- lo que permitía in- ferir que comían “por etapas”. Llegar a un hogar cerca de las once de la mañana era percibir el almuerzo del día, en general una gran olla que con- tenía huesos pelados donde flotaban además papas, zapallo y, en el mejor de los casos, algunas zanahorias. Las frutas y las verduras se convertían en un bien escaso. Los animales domésticos eran invitados en ese entorno, es- pecialmente los perros que compartían los lugares de uso familiar.

Este recorte de la realidad rescatado del olvido, se contrasta, sin em- bargo, con el de otras familias con niños bien nutridos y que, en idénticas circunstancias, hacen uso de un manejo de recursos intra hogar que las convierte en familias resilientes.

Estas diferencias tan marcadas motivaban a los alumnos para la bús- queda bibliográfica y el contacto con el equipo interdisciplinario instalado desde siempre en nuestro Hospital, para tratar de encontrar respuestas a es- tilos de vida contrapuestos.

Momentos éstos de recuerdos, de vivencias, ricos en realidades y ex- periencias. Sabemos que el tiempo no se detuvo, que la sociedad se tornó violenta y que la comunidad, como emergente de la misma, se volvió in- segura.

La realidad se impuso e indicó cambiar el ambiente para desarrollar temas que no perdieran el hilo conductor de la prevención en salud. Es así que aparece el Consultorio Externo del Hospital como alternativa apro- piada para seguir trasmitiendo temas y experiencias a las madres y a sus niños.

Actualmente, los temas no se circunscriben a las madres bajo pro- grama, sino al resto de la comunidad en la Sala de Espera. Este cambio de modalidad comienza a dar sus frutos, los alumnos eligen los temas propios de la infancia que vuelcan en charlas interesantes con técnicas innovado- ras. Los materiales utilizados, de bajo costo, fáciles de construir muestran la posibilidad de ser confeccionados en el propio hogar, como es el caso de juguetes para la estimulación de los niños más pequeños.

tercambio de experiencias, al finalizar la charla se ven sorprendidos por el aplauso espontáneo.

El consultorio externo se convierte así en un escenario mágico, donde los alumnos con instrumentos musicales, canciones, disfraces y títeres mo- tivan al más escéptico en este mundo “único” donde el saber y aprender se cuelan por todos los sentidos.

Esta modalidad trasciende el contexto hospitalario y se convierte en una experiencia casi inédita. Por dicho motivo la Facultad de Ciencias Médicas la eligió como una de las 200 acciones llevadas a cabo en el año 2010 con motivo del Bicentenario.

Pero creo que no sería bueno contar la experiencia desde un solo án- gulo. Es por eso que deseo trasmitir una carta dejada en la Secretaría de la Cátedra por una alumna que cursó Pediatría en el año 2009, ya que la misma refleja su experiencia en el proyecto.

Profesora quiero decirle que me quedo con las hojas de papel y las palabras deslizándose desde el alma hasta la punta de los dedos… Me quedo con las botellas naufragando en el mar y monedas en las fuentes descubriendo sueños…

Me quedo con las guerras de soldaditos de juguete y el abraca- dabra del mago de la plaza.

Gracias por su contención durante el proyecto de Pediatría; gracias por responder nuestros interrogantes desde la experiencia y el afecto; gracias por disfrutar con nosotros nuestro aprendizaje y por ser capáz de ver a la persona delante del estudiante…

Como mencioné ayer, un minuto en la vida de las personas puede cambiar la historia… Nosotros tuvimos la dicha de poseer algunos minutos más para lograrlo; regalamos sonrisas, transmitimos aque- llo que sabíamos, enseñamos y aprendimos…

Experiencias como éstas nos permiten crecer en espíritu y sabi- duría… nos recuerdan que tras los pasillos de exámenes finales, li- bros, apuntes y teóricos, alguien nos espera… alguien necesita de uno como así también alguien necesitará del otro… el día en que la bata blanca nos quede tan grande podremos encontrarnos…

Usted hablaba ayer de contingencias, de hacer con lo poco, mucho…Estoy segura que uno de los pilares de esta hermosa carrera, es el poder sobrellevar las contingencias, es descubrir que con todo y con nada el resultado puede ser el mismo… No temo a las contingen- cias…las contingencias son posibilidades, riesgos, eventualidades… Si trabajo desde la sabiduría y con el alma, las contingencias se volverán seguridades… certezas… entonces habré descubierto que no preciso cantidades sino calidades… Una vez más gracias por regalarnos ese descubrir…

Todos ocupamos un lugar en el mundo desde el cual intentamos cons- truir… Este lugar que he elegido (o a veces pienso que me ha elegido a mi…) me permite sentirme útil, valiosa, capáz de construir un pedacito del mundo que sueño… en aquel sueño intento dejar una huella…

Entonces una vez más, descubrir que las contingencias pueden evolucionar a certezas… Muchísimas gracias por las sonrisas que nos permitió compartir ayer y nacer en nosotros… A veces la llu- via de otoño es una bendición. Un abrazo fuerte.