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Series estadísticas anuales de la emigración transoceánica, 1940-

con fuentes estadísticas nacionales Una aproximación La utilización de las estadísticas procedentes de los organismos inter-

2. Series estadísticas anuales de la emigración transoceánica, 1940-

Con la base de las estadísticas oficiales de emigración exterior del Ministerio de Trabajo, entre 1940 y 1985 salieron hacia la emigración transoceánica 974 194 personas y retornaron 433 775. Un 76% tenía

CUADRO 3

COMPARACIÓN NUMÉRICA DE LOS DATOS DE EMIGRACIÓN ESPAÑOLA A EUROPA A TRAVÉS DE DIFERENTES FUENTES

Anteriormente a 1966 los datos de la ONU no incluyen la emigración continental.

FUENTE: A: Nicolau (2005), p. 141; Informe sobre emigración (1964), p. 43. B: Venturini (2004), p. 17, C: UNO (1979), p. 303. D y E: Nicolau (2005), p. 142. A Emigrantes temporales/ permanentes asistidos Ministerio de Trabajo/IEE B Flujo migratorio SOPEMI/ OCDE C Fujo migratorio de España UNO* D Datos acumulados de inmigración a Europa en los países de destino E Emigración temporada Ministerio de Trabajo /IEE 1960 18.902 49.610 34.328 63.113 31.338 1965 74.539 80.916 21.391 164.584 108.712 1970 97.657 102.079 114.430 109.056 106.230 1975 20.618 22.645 24.469 97.993 1980 14.065 14.252 93.531 1985 17.089 17.382 66.151

31 INE (1944), INE (1963), INE (1964-1969).

como destino Latinoamérica y un 20% África. Quedaba un saldo negati- vo de 540 419 personas, una cifra mucho menor a la correspondiente a los 30 años anteriores a 1930. Entre 1940 y 1985 hay que distinguir dos eta- pas en la elaboración de cifras sobre la emigración transoceánica. La pri- mera iría desde 1940 hasta 1970 y la segunda arrancaría tras la Ley de Emigración de 1971, que modificaba los criterios existentes hasta ese momento. Dos han sido las fuentes principales que han servido para ela- borar las series anuales de la emigración española transoceánica. Por un lado, las estadísticas del Instituto Geográfico Estadístico (IGE) —más adelante INE—,31y las procedentes de la Dirección General de Empleo e Instituto Español de Emigración. César Yáñez Gallardo señala cómo en las series del INE para la emigración transoceánica se identificó al emigrante con los «pasajeros por mar», es decir, «personas embarcadas y desembar- cadas en los puertos españoles en las que se puede distinguir a las de nacio-

32 Yáñez Gallardo (1994), p. 31. 33 Yáñez Gallardo (1994), pp. 32-33.

34 En 1960, aparece en el Anuario Estadístico de España de 1962, p. 65.

35 Nicolau (2005), pp. 79-154. Aquí, pp. 111 y 112 y pp. 140 y 141 (notas del cua- dro 2.18 y 2.19).

nalidad española que hacen el tráfico transoceánico, las cuales componen la emigración española a América propiamente tal».32Desde 1909 la ela- boración de la estadística, en manos del Consejo Español de Emigración, primero, y del Ministerio de Trabajo a través de la Dirección General de Empleo, se trataba de mejorar las cifras manejadas por el IGE y se identi- ficaba al emigrante con «los españoles que se propongan abandonar el suelo patrio, con pasaje retribuido o gratuito de tercera clase, o de otra que el CSE declare equivalente, y con destino a cualquier punto de América, Asia u Oceanía». En 1914 se incluyó a aquellos que «lleven billete cuyo importe no exceda del 50% del precio del pasaje más económico que se expida en cada barco» y la reforma de 1924 ampliaba la definición de emi- grante a «los españoles o sus familias, que por causas de trabajo abando- nen el territorio nacional para establecerse fuera de él, definitiva o perma- nentemente».33

La Ley de Bases de la Emigración de 1960 no establecía cambios en este sentido, de manera que seguía registrándose la emigración de los puer- tos del país basándose en la definición de emigrante consagrada en la ley. Roser Nicolau señala en las series estadísticas ofrecidas en las Estadísticas Históricas de España (EEE), que el criterio que identificaba al emigrante con «españoles que embarcan en los puertos españoles con pasaje de ter- cera clase u otra que el Consejo Superior de Emigración declare equiva- lente» se mantuvo hasta la ley de 1971. Desde 195934se incluyeron los que hacían el trayecto por vía aérea y los que se dirigían a África en barco o en avión se introdujeron en 1966.35Los datos sobre inmigrantes, que se reco- gen desde 1916 hasta la ley de 1971, se establecían en los mismos térmi- nos y pueden compararse (véanse los gráficos 1 y 2).

A partir de 1971 la Ley sobre Emigración de 21 de julio estableció otros criterios bien distintos al incluir en la emigración a América sola- mente aquella que se realizaba bajo la tutela del Instituto Español de Emigración, independientemente del medio de transporte utilizado. Ya

no se asimilaba el embarque o desembarque de pasajeros con la emigra- ción exterior y los datos correspondientes a la inmigración transoceáni- ca ya no aparecen desde 1972.36Desde 1972 y hasta 1985 las series ela- boradas tanto por Roser Nicolau en las EEE como por César Yáñez o Juan Bautista Vilar y María José Vilar37sobre la base del IEE del Minis- terio de Trabajo son las mismas que proporciona el AEE del INE. Los problemas existentes a partir de entonces en el estudio de las series anua- les de la emigración transoceánica fueron objeto del análisis de Salvador Palazón a finales de los años ochenta. Los datos del Ministerio de Tra- bajo —Informes sobre la Emigración Española, publicados desde 1961, Estadísticas de la Emigración Española o Emigración Española asistida, publicadas desde 1968— eran objeto de críticas al producirse una rup- tura en las series estadísticas de la emigración transoceánica y al no ser posible comparar los datos anteriores a la ley de 21 de julio de 1971 con los posteriores.38 Este hecho llevaba a generar distorsiones en la conti- nuidad de las series temporales al carecer de una misma base en su ela- boración. Si se tomaban las cifras de emigrantes transoceánicos según la Ley de Emigración de 1962 —volumen de «pasajeros» con los cambios y actualizaciones señalados— y según la ley de 1971 —emigrantes asis-

36 INE (1973), p. 65. 37 Vilar y Vilar (1999). 38 Palazón (1989), pp. 177-184.

GRÁFICO 1

COMPARACIÓN GRÁFICA DE SERIES ELABORADAS DE EMIGRACIÓN TRANSOCEÁNICA, 1940-1969

tidos por el IEE— se puede comprobar cómo el número de emigrantes asistidos entre 1965 y 1971 era de entre un 43% y un 51% de los emi- grantes totales según la estadística anterior.

Salvador Palazón tomó como referencia, entre otras variables, el país de destino y comparó las series procedentes de las dos fuentes —IEE/ INE— dando como resultado que tan solo un 31% de la emigración a Argentina en 1968 fue una emigración asistida, el porcentaje se elevaba en Brasil al 46% y en Venezuela al 62%. Mientras, esta misma emigración representaba el mismo año el 100% de la emigración a Cuba o Bolivia. Estos porcentajes varían según los países y los años en función de las acti- vidades de gestión del IEE. En resumen, las series anteriores y posteriores a 1971 no son comparables y, además, la emigración asistida recoge cifras mucho más bajas que las establecidas en el sistema anterior. La pérdida de información se daba en todos los niveles posibles de la investigación, como subrayaba Salvador Palazón, como es el flujo de emigrantes, la distribución por países de destino, las categorías profesionales, las provincias de proce- dencia, la edad o el sexo.39Si ya era difícil aceptar la identificación entre

39 Palazón (1989), p. 184.

GRÁFICO 2

COMPARACIÓN GRÁFICA DE SERIES ELABORADAS DE RETORNOS TRANSOCEÁNICOS, 1940-1969

40 Llordén Miñambres (1995), pp. 47-48. 41 Palazón (1995), p. 28.

42 Sánchez Alonso (1990), pp. 133-170. Aquí la p. 162. 43 Nicolau (2005), p. 112.

«pasajero por mar» y «emigrante»,40tampoco parece posible, para Palazón, aceptar las series de la «emigración asistida» como «emigración real» a par- tir de 1972 e identificar «emigrante» con «contrato asistido por el IEE». Los datos de retorno (véase el gráfico 2) que se ofrecen están asentados en «bajas consulares poco fiables» porque «no todos lo españoles se daban de alta en los consulados al emigrar y porque las bajas consulares incluyen a los falle- cidos».41No obstante, y teniendo en cuenta las reservas que presentan las cifras se han venido utilizando las series anuales procedentes de la Dirección General de Trabajo por la continuidad que estas ofrecen.

Además de la falta de continuidad en los criterios seguidos por las esta- dísticas entre 1940 y 1985, otros autores se han adentrado en la escasa correspondencia existente entre las cifras que ofrecen las estadísticas oficia- les españolas y las de los países de destino. Con el fin de resolver estas defi- ciencias Blanca Sánchez Alonso buscó «una nueva serie de la emigración española sobre la base de las estadísticas de los principales países de destino de la corriente migratoria española».42Para ello elaboró un índice corrector para las estadísticas oficiales sobre la base de las estadísticas de Argentina, Cuba y Estados Unidos en la emigración anterior a los años cuarenta. Con- trastar datos procedentes de otros países genera problemas relacionados con la homogeneidad de la información suministrada por fuentes diversas y con la base que servía para definir la figura del «emigrante» en cada uno de los países. En general, las estadísticas de la inmigración de los países latinoa- mericanos no coincidían con las estadísticas oficiales españolas por varios motivos. En primer lugar, las estadísticas oficiales españolas no contabilizan a los emigrantes clandestinos y tampoco la emigración que se realizaba desde puertos franceses o portugueses. Por otro lado, la definición de «emi- grante» era muy distinta. A grandes rasgos, contabilizaban tanto «personas llegadas directamente desde España, pero también los españoles desplaza- dos desde otros países americanos», con lo que servirían para estimar la clandestinidad. No obstante, presentan problemas, ya que en algunos paí- ses latinoamericanos no solamente se contabilizaba a los pasajeros de terce- ra clase, sino que también se hacía con los de segunda.43

44 Palazón (1995), p. 294.

45 Fernández Vargas (1992), p. 585.

46 Sobre las estadísticas de Argentina, UNO (1955), pp. 5-9. 47 Sobre las estadísticas de Venezuela, UNO (1955), pp. 191-195. 48 Sobre las estadísticas de Brasil, UNO (1955), pp. 23-28.

Con los datos del Ministerio de Trabajo, en las zonas de origen de la emigración transoceánica entre 1946 y 1958 existía una elevada concen- tración. El 45% de la emigración española procedía de Galicia, 12% de Canarias, 5% de Andalucía y 5% de Asturias con porcentajes menores de otras zonas.44En cuanto al destino, Argentina y Venezuela representaron el 64% de la emigración desde España, y Brasil un 15% de ella entre 1946 y 1959.45Dada su importancia en las cifras oficiales, estos tres paí- ses son una base indispensable para realizar esta aproximación a un flujo migratorio, que fue especialmente intenso en los años cincuenta para decaer posteriormente. En el informe realizado por la ONU en 1955 sobre las estadísticas internacionales de inmigración en varios países se subrayaba la diversidad de criterios que estos seguían. En el caso de Argentina, se contabiliza esa inmigración por la Dirección General de Esta- dística y Censos de la Nación, que recogía con una periodicidad anual los datos de inmigración. Estas series presentan también problemas al iden- tificar a los emigrantes con aquellos que llegaban en segunda y tercera clase.46A este hecho hay que unir la contabilización de aquellos españo- les embarcados en puertos de Brasil, con dirección a Argentina, por ejemplo. En el caso de Venezuela, los criterios varían dependiendo de la fuente utilizada —Dirección General de Estadística o la Comisión Nacional de Inmigración—, entre otras y distinguen entre inmigrantes permanen- tes, asistidos y visitantes.47En el caso de Brasil también se distingue entre «visitantes» y «permanentes» en las estadísticas del Departamento Nacio- nal de Inmigración.48

Para el periodo que nos ocupa, las diferencias entre las estadísticas españolas y las de los países de destino han sido relativizadas por parte de César Yáñez. Si bien para el caso de Venezuela no aparecen datos en la obra de Yáñez para el periodo comprendido entre 1940 y 1985, al referirse a los datos procedentes de la Dirección General de Estadística y Censos de la Nación, en Argentina señala que: «Desde 1931 hasta el final de la infor- mación, la coincidencia entre la serie de inmigrantes españoles en Argen-

GRÁFICO 3

COMPARACIÓN GRÁFICA DE SERIES DE INMIGRACIÓN (BRASIL) Y DE EMIGRACIÓN (ESPAÑA), 1940-1970

FUENTE: Yáñez (1994).

49 Yáñez Gallardo (1994), p. 73. 50 Yáñez Gallardo (1994), p. 85. 51 Yáñez Gallardo (1994), p. 118.

tina y la de las salidas de pasajeros desde España es casi total».49 En el mismo sentido se refiere a las escasas diferencias existentes entre las series procedentes del Departamento Nacional de Inmigración de Brasil, subra- yando que: «Con posterioridad a 1930 las diferencias se minimizan y ambas series siguen caminos similares y registran cantidades casi iguales».50 En resumen, César Yáñez señala que:

En el periodo de 1937 a 1979, las diferencias que se observaban en la etapa anterior entre las salidas de España y las llegadas a América quedan redu- cidas al mínimo y pierden significación estadística. El declive de la corriente migratoria y la desaparición de la emigración clandestina, explican que las series españolas y americanas (en los casos de Argentina y Brasil al menos) se correspondan en una alta proporción. En este periodo, sin temor a equivoca- ción, se puede utilizar la serie de «pasajeros españoles por mar» con destino a América del Instituto Geográfico Estadístico.51

Sin coincidir en sus niveles con las de los países de destino ambas series reflejan tendencias y fluctuaciones similares de la emigración espa- ñola a estos dos países (véanse los gráficos 3 y 4).

GRÁFICO 4

COMPARACIÓN GRÁFICA DE SERIES DE INMIGRACIÓN (ARGENTINA) Y DE EMIGRACIÓN (ESPAÑA), 1940-1957

FUENTE: Yáñez (1994).

52 Palazón (1995), p. 30.

Pese a la tradicional presencia de subestimaciones de las estadísticas oficiales españolas frente a los datos ofrecidos por los países de inmigra- ción, estas parecen reducirse en el caso de Brasil y Argentina para las fechas señaladas por Yáñez. No obstante, la comparación de series anuales con las fuentes procedentes de Venezuela y la prolongación de las series de Brasil y de Argentina, en especial a partir de la ley de 1971, permitiría, sin duda, perfilar la validez de la serie estadística española de la emigración a Lati- noamérica. Para el estudio de la población residente en Latinoamérica Sal- vador Palazón ya recurre a los censos de población que se realizan en los países de destino, pese a exponer las escasas garantías que ofrecen52y en el mismo sentido se establece una aproximación al estudio del mercado de trabajo de los emigrantes en estos países.