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SESIÓN 6, CAP 4 DEL CONCILIO DE TRENTO

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OBJECIÓN:

¡En la sesión 6, capítulo 4 de su decreto sobre la justificación, el Concilio de Trento enseña que la justificación se puede realizar por el agua del bautismo o su deseo! ¡Ahí lo tenéis!

RESPUESTA:

[Nota preliminar: Si la sesión 6, cap. 4 de Trento enseñara lo que afirman los defensores del bautismo de deseo (cosa que no lo es), entonces significaría que todo hombre

debe recibir el bautismo o por lo menos tener el real deseo/voto de recibir el bautismo para salvarse. Esto significaría que sería una herejía decir que todo aquel que no estuviere bautizado podría salvarse si por lo menos no tuviese el deseo/voto por el bautismo de agua. ¡Pero el 99% de las personas que citan este pasaje a favor del bautismo de deseo ni siquiera creen que alguien deba desear al bautismo para salvarse! Ellos creen que los judíos, budistas, hindúes, musulmanes, etc., que no desean el bautismo de agua se pueden salvar. Por lo tanto, el 99% de los que citan este pasaje rechazan incluso lo que ellos afirman que Trento enseña. Francamente, este sólo hecho demuestra la deshonestidad y la mala voluntad de la mayoría de los defensores del bautismo de deseo en su intento de citar este pasaje como si ellos fueran fieles a su enseñanza cuando, en realidad, ellos no creen en absoluto en ella y están en herejía al enseñar que los no católicos se pueden salvar sin siquiera desear el bautismo de agua].

Habiendo hecho esta observación, este pasaje del Concilio de Trento no enseña que la justificación pueda ocurrir por el agua del bautismo o su deseo. El pasaje dice que la justificación en los impíos NO PUEDE OCURRIR SIN el agua del bautismo o su deseo. Esto es totalmente diferente de la idea de que la justificación puede ocurrir por el agua del bautismo o su deseo.

Papa Paulo III, Concilio de Trento, sesión 6, cap. 4: “Por las cuales palabras se insinúa la descripción de la justificación del impío, de suerte que sea el paso de aquel estado en que el hombre nace hijo del primer Adán, al estado de gracia y de adopción de hijos de Dios (Rom. 8, 15) por el segundo Adán, Jesucristo Salvador nuestro; paso, ciertamente que, después de la promulgación del Evangelio, NO PUEDE OCURRIR SIN el lavatorio de la regeneración (can. 5 sobre el bautismo) o su deseo, SEGÚN ESTÁ ESCRITO: ‘Quien no renaciere del agua y del Espíritu Santo, no puede entrar en el reino de Dios (Juan 3, 5)”277.

Primero que nada, el lector debe notar que este crucial pasaje de Trento ha sido mal traducido en la versión popular inglesa del Denzinger, El Magisterio de la Iglesia, antes citado. [N. del t.: Aunque este problema no aparece en la versión española del Denzinger, aún así traduciré esta sección para una comprensión más amplia de este pasaje de Trento y cuál es la mala traducción promovida por los herejes].

La frase crítica “el paso (…) después de la promulgación del Evangelio, no puede ocurrir sin el lavatorio de la regeneración o su deseo” ha sido mal traducida como: “el paso (…) después de la promulgación del Evangelio, no puede ocurrir sino a través del lavatorio de la regeneración o su deseo…”. Este error de traducción de la palabra latina “sine” (sin) – que se encuentra en el latín original278 – a “sino a través” altera por completo el significado del pasaje para favorecer el error

del bautismo de deseo. Esto es importante tener en cuenta ya que este error de traducción sigue siendo utilizado por los apologistas del bautismo de deseo (a menudo deliberadamente), incluso en publicaciones recientes de la FSSPX y la CMRI. Hecha esta observación, procederé a discutir lo que en realidad el Concilio dice aquí.

Al recurrir a una correcta traducción, que se encuentra en muchos libros, el lector también debe notar que, en este pasaje, el Concilio de Trento enseña que Juan 3, 5 debe tomarse según está escrito (latín: sicut scriptum est), lo que excluye cualquier posibilidad de salvación sin renacer del agua en el sacramento del bautismo. No hay manera que el bautismo de deseo pueda ser cierto si Juan 3, 5 debe tomarse según está escrito, porque Juan 3, 5 dice que todo hombre debe renacer del agua y del Espíritu Santo, que es lo que niega la teoría del bautismo de deseo. La teoría del bautismo de deseo y una interpretación de Juan 3, 5 según está escrito son mutuamente excluyentes (ambas no pueden ser verdaderas al mismo tiempo) – y todos los defensores del bautismo de deseo admiten esto –. Es por eso que todos ellos tienen – y lo hacen – que optar por una interpretación no literal de Juan 3, 5.

P. Francois Laisney (creyente en el bautismo de deseo), ¿Es el Feeneyismo Católico?, p. 33: “El mejor argumento del P. Feeney era que las palabras de nuestro Señor ‘quien no renaciera del agua y del Espíritu Santo, no puede entrar en el reino de Dios’ (Juan 3, 5) significa la necesidad absoluta del bautismo de agua sin ninguna excepción (…) La gran pregunta es, entonces, ¿cómo explica la Iglesia estas palabras de nuestro Señor?”.

El P. Laisney, un fiero defensor del bautismo de deseo, admite aquí que Juan 3, 5 no se puede entender según está escrito si el bautismo de deseo es verdadero. Él, por lo tanto, sostiene que la verdadera comprensión de Juan 3, 5 es que ella no se aplica literalmente a todos los hombres; es decir, Juan 3, 5 no debe ser entendido según está escrito. Pero ¿cómo entiende la Iglesia católica estas palabras? ¿Qué dice el pasaje de Trento que acabamos de discutir?: Él dice infaliblemente, “SEGÚN ESTÁ ESCRITO, QUIEN NO RENACIERE DEL AGUA Y DEL ESPÍRITU SANTO, NO PUEDE ENTRAR EN EL REINO DE DIOS”.

Pero ¿qué hay de los que reivindican el bautismo de deseo?: que el uso de la palabra “o” (en latín: aut) en el pasaje anterior significa que la justificación puede ocurrir por el agua del bautismo o su deseo. Una mirada cuidadosa de la traducción correcta de este pasaje muestra que esta afirmación es falsa. Suponga que yo dijera, “Esta ducha no puede ocurrir sin el agua o el deseo de tomar una”. ¿Significa esto que una ducha puede ocurrir por el deseo de tomar una ducha? No. Significa que ambas (el agua y el deseo) son necesarias.

O supongamos que yo dijera, “No puede haber una boda sin una novia o un novio”. ¿Significa esto que puede haber una boda con un novio y sin una novia? Por supuesto que no. Significa que ambos son necesarios para la boda. Se pueden dar cientos de otros ejemplos. Asimismo, el pasaje antes citado de Trento dice que la justificación NO PUEDE OCURRIR SIN el agua o el deseo; en otras palabras, que ambos son necesarios. ¡No dice que la justificación ocurre ya sea porel agua o el deseo!

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