2. GUBERNAMENTALIDAD EN LA LEBECS DE LA UPN Y DE LA UDFJC
2.2. SUJETO Y GUBERNAMENTALIDAD
Foucault (1982) proporciona una noción de sujeto, que necesariamente conlleva a la reflexión sobre la conformación de la subjetividad a partir de la heteronomía. Para él “sujeto” es un producto histórico, no una sustancia, un ente inmóvil, una esencia, una figura ajena al transcurrir del tiempo. Es en este sentido que se puede hablar de la relación existente entre el devenir del sujeto, y por lo tanto de la subjetividad, y la influencia de las relaciones de poder en este devenir. Esta visión que entiende al sujeto como “una constitución histórica (…) que está vinculada con el ejercicio de relaciones de poder. Relaciones ejercidas por los otros sobre uno mismo y por uno mismo sobre los demás” (Jódar & Gómez, 2007, p. 385) obliga a reconocer que no existe un camino preestablecido para que la formación de subjetividades se desarrolle de determinadas maneras, y que por lo tanto, el sujeto no se construye solamente él mismo, sino que hay una red de estrategias pensadas por entes externos que conforman un tipo de ser humano establecido conforme a las necesidades de la sociedad.
Desde esta perspectiva el docente adquiere un papel fundamental en la conformación del sujeto, pues
Foucault parte entonces de que, como la ignorancia no es capaz de salir de sí, la práctica sobre uno mismo requiere de otro mediador. Para que se pueda establecer la relación de uno consigo mismo y alcanzar así un estatuto de sujeto, se necesita de la intervención del otro. El maestro como otro-mediador entra a desempeñar acá un papel determinante (Runge, 2003, p. 227).
Al entender al sujeto como producto histórico, Foucault se pregunta por éste a partir de sus prácticas concretas, por medio de las cuales la subjetivación es constituida y el sujeto es formado. Bajo esta perspectiva nace el análisis por el surgimiento de la diversidad de técnicas que se aplican sobre los individuos para poder gobernarlos. Estas técnicas son los dispositivos de control, que en la sociedad actual se caracterizan por ser en su mayoría intangibles y no materiales, en cuanto no implican necesariamente la cohesión física, pues se basan predominantemente en ideas y creencias, que en Marx serán llamadas ideología (Plamenatz, 1983) y que se constituyen como forma de control más efectiva, pues el sujeto mismo es quien se cohíbe y se autorregula.
Foucault (1991) expone la existencia de dos significados de la palabra sujeto: sujeto a alguien por el control y la dependencia, y el de ligado a su propia identidad, consciencia o autoconocimiento. Ambos significados sugieren una forma de poder convirtiéndolo en sujeto de poder. En este sentido, el sujeto no puede ser comprendido si se distancia del poder, pues el sujeto es formado y conformado gracias a que existen las relaciones de poder que implican la construcción de un modelo social jerárquico, donde unos beneficiados pertenecientes a una élite, definen el devenir de los demás que en número son mayoría. De esta forma Foucault reconoce que la construcción del sujeto se da mientras éste se encuentra “sometido a otro por el control y la dependencia y (…) atado a su propia identidad por la conciencia o conocimiento de sí mismo” (Citado por Veiga, 1997, p. 38). En cuanto al poder, Foucault propone abordar este concepto de una manera especial y diferente a la concepción tradicional, pues el poder no es un ente homogéneo, sino un
conjunto de relaciones de fuerzas que tiene repercusiones en las conductas de los individuos (Cortés, 2011; Lemke, 2001; Bröckling, Krasmann & Lemke Eds., 2011).
Por lo tanto, el sujeto se conforma a partir de su papel en las relaciones de poder, mientras la subjetividad como conjunto de características que forman al sujeto, es creada y organizada según el entorno del individuo, o como diría Mead “la persona es algo que tiene desarrollo, no está presente esencialmente, sino que surge en el proceso de experiencia y las actividades sociales” (Mead, citado por Garay, 2001, p. 95).
Foucault al reconocer la existencia de relaciones de fuerzas elimina la percepción pasiva de los sujetos, y reconoce que hay respuestas en pro o en contra de ese entorno conformador de subjetividades, vislumbrando de esta forma, una noción de lucha, dialéctica y tensión, dentro de las relaciones de poder.
Ese entorno conformador de subjetividades, se presenta como el espacio y las alternativas que se presentan a los sujetos pertenecientes al grupo social, y el funcionamiento de éste es pensado y dirigido por un pequeño grupo (pues se recuerda que funcionamos bajo una democracia representativa, eligiendo a quienes nos gobiernen). Este pequeño grupo se encuentran en un papel privilegiado frente a los demás, pues son los encargados de determinar qué tipo de subjetividad se desea implementar y qué tipo de características debe tener. La definición de la subjetividad se da conforme a los cambios sociales que se van produciendo. Las acciones de este grupo se pueden definir bajo el verbo “gobernar” y aquí Foucault responde qué es el gobierno, qué es regir y qué es gubernamentalidad. Antes de definir el término gobierno desde la teorización foucaultiana, es necesario entender que hasta el siglo XVIII tenía una acepción más amplia, pues implicaba todos los espacios de
socialización, tales como la familia, las instituciones educativas, el espacio de trabajo y demás; y este es el sentido de gobernar que Foucault implementó en su teoría, pues comprendió que este término no sólo se refería a la política (Lemke, 2001). Desde esta perspectiva, en Mussetta (2009), se encuentra la distinción entre poder y gobierno, conceptos fundamentales que posibilitan la comprensión de la gubernamentalidad:
Poder y gobierno se relacionan en el pensamiento foucaltiano pero no se superponen. El gobierno se refiere a modos más o menos sistematizados y regulados de poder que van más allá del ejercicio espontáneo de poder sobre otros y que siguen una forma de razonamiento. Gobernar, en un sentido amplio, no es forzar a que los sujetos hagan lo que los gobernantes desean, sino regular las conductas por la aplicación más o menos racional de los medios técnicos apropiados (p. 46).
Por consiguiente, gobernar es estructurar y dar forma al campo de acción donde los otros actuarán, “gobernar es ejercer una acción en acciones posibles; consiste en actuar en sujetos que deben ser considerados libres” (Lazzarato, 2005, p. 1), gobernar no es imposición, ni es control directo; deben guiarse los actos de los sujetos aparentemente libres, sin que éstos reconozcan la intervención del gobernante.
En este sentido, en la teoría de Foucault, el sujeto no es una esencia sino resultado de gobierno, pues el sujeto no es, sino que se constituye: “La noción de gobierno se entrecruza aquí con la historia de la ética, en el sentido foucaultiano del término, es decir, con las formas de subjetivación” (Castro, 2011, p. 61). Entonces, la formación del sujeto se logra a través de la acción de gobernar, por esa razón el sujeto no puede ser entendido por fuera de las relaciones de poder, y esto se debe a que, para Foucault el gobierno nace gracias a la existencia de las relaciones de poder, y éstas a la vez son causales de la formación del
sujeto. En la conformación del Estado moderno, y bajo la necesidad de mantener un control oficializado a través de las instituciones del Estado, se puede reconocer que:
Bajo el marco jurídico de la soberanía, el arte de gobernar se ha potenciado a partir del fenómeno de la población y la constitución de los diversos dispositivos de saber para su conocimiento, así como el pastorado se ha amplificado como “poder sobre la vida” a partir del perfeccionamiento de sus tecnologías con el surgimiento de las disciplinas y las ciencias humanas (Curnsille, 2006, p. 228).
En esta medida, es posible reconocer que las ciencias humanas han jugado un papel fundamental en el proceso de refinamiento del arte de gobernar, pues es a través del estudio de ciencias como la psicología, que se lleva a cabo el estudio sobre la capacidad de incorporización de las ideas, en la mente de los sujetos.
Respecto a la gubernamentalidad, es posible reconocer que ésta nace debido a que la disciplina propia del modelo fordista de regulación se encontró en crisis (Lemke, 2006), pues no podía responder a los cambios ocurridos en la sociedad, que empezaba a dar paso a una nueva manifestación del capitalismo. De esta forma se establece la necesidad de transformar la manera de controlar, y esto se hace a través de la gubernamentalidad, término que “hace referencia tanto a una razón o táctica de gobierno, una racionalidad gubernamental que descubre la economía y que hace de la población su principal objetivo” (Veiga & Noguera, 2010, p. 215); para Foucault es un tipo de mentalidad común en el pensamiento moderno que encamina las acciones de Estado. Al ser una mentalidad común no tiene espacio ni cabida en una institución específica, sino que se despliega en los múltiples modos por los que se guía, se dirige, se regula y se orienta la vida en el mundo (Grinberg, 2011; Muzzeta, 2009; Garay, 2001; Lemke, 2006).
CUERPO ORGANISMOS DISCIPLINA INSTITUCIONES
POBLACION Procesos biológicos Mecanismos reguladores Estado
SUJETO Recursividad Código moral Comportamiento
ético
Tabla 10: Gubernamentalidad: Complejo enlazamiento transversal de las formas de poder desde
las que se constituye el sujeto.
De esta forma se reconoce que referirse al gobierno, es decir, a la regulación de la conducta obliga a pensar no únicamente en el gobierno político, sino en otras experiencias que conforman subjetividades, y constituyen al individuo como sujeto; esto debido a que existen otros espacios de socialización en los cuales se entablan relaciones de poder, y que por lo tanto son conformadores de subjetividades. Uno de los espacios de socialización más importantes es la academia, especialmente la escuela, pues en ésta se conforma la subjetividad de los individuos en la edad más vulnerable: la infancia; aquí toma importancia el papel de las relaciones de poder en la conformación del conocimiento (Simola, Heikkinen & Silvonen, 2000; Hunter, 1998).
Se destacan los estudios de Negri y Hardt en cuanto a la relación entre la gubernamentalidad y el conocimiento, al proponer que la gubernamentalidad contemporánea asume la forma del Imperio, en el cual los dispositivos de control buscan la constitución de una subjetividad caracterizada por la producción de productores, que implica también la existencia de consumidores: “un diseño amplio de la subjetividad desde modalidades de control difusas, pero efectivas, entre las que se puede incluir la educación” (Martínez, 2010, p. 28).
Gracias a la conformación de subjetividades y a la noción de gobierno, el vínculo entre las prácticas de saber y las prácticas de poder se puede entablar. Foucault (1982) entiende a la gubernamentalidad como un conjunto de tecnologías que se utilizan con el fin de conducir los actos de los individuos. En el seminario Seguridad, Foucault analiza tres manifestaciones que materializan el surgimiento de un dispositivo y una tecnología del poder, asumiendo que éstos han seguido el rumbo de tres fenómenos de la modernidad: la calle, los alimentos y el contagio, tres fenómenos vinculados a la ciudad. La ciudad como espacio de libertad de los ciudadanos, que en teoría disfrutan del cumplimiento de los derechos humanos. En este espacio es donde nace el término seguridad, el cual propicia la conformación de instituciones, tales como la policía, que buscan la Normalización de la vida sobre la cual descansa el sistema jurídico. Este término, Normalización, conduce a la noción de gubernamentalidad (Rodríguez, 2010), que se materializa a través de las tecnologías de gobierno.
Las tecnologías de gobierno son “los procedimientos prácticos por los cuales el saber se inscribe en el ejercicio práctico del poder, la autoridad y el dominio. [Además] Plantea la relación entre formas de saber y ciertas actividades prácticas y técnicas” (Bruno & Luchtenberg, 2006, p. 5).
Hay que tener en cuenta que:
Las tecnologías de gobierno aparecen como un nuevo conjunto que se diferencia de las tecnologías de dominación [a veces llamados dispositivos de seguridad] porque no buscan simplemente determinar la conducta de los otros, sino dirigirla de un modo eficaz, ya que presuponen la capacidad de acción (libertad) de aquellas personas que deben ser gobernadas. (Castro, 2010, p. 39).
Por esa razón, la guía de las conductas de los sujetos se oculta por medio de la subjetivación, pues cuando el sujeto es capaz de autocontrolarse y autoconducirse conforme a las reglas que el gobierno desea, reglas que implementa a través de las tecnologías de gobierno, la acción será más eficaz, al parecer que el sujeto haciendo uso de su libertad, toma la determinación de actuar de determinadas maneras. Como lo reconoce Foucault (citado por Rodríguez, 2010), para el siglo XIX:
La disciplina lo reglamenta todo. No deja escapar nada. No sólo no deja hacer, sino que su principio reza que ni siquiera las cosas más pequeñas pueden quedar libradas a sí mismas. (…) El dispositivo de seguridad, por el contrario deja hacer. No deja hacer todo, claro, pero hay un nivel en el cual la permisividad es indispensable (p. 127-128).
Esto desarrolla una lógica de gobierno que asentada sobre el gerenciamiento, configura un
locus de la dirección de la conducta a partir de sujetos e instituciones que se autogerencian (Grinberg, 2011).
La gubernamentalidad es el término que Foucault utiliza para analizar la relación entre las tecnologías y las formas político-sociales que guían los actos de los individuos, que en una palabra sería llamado subjetividad. En este sentido, la gubernamentabilidad permite analizar la formación de la racionalidad de las prácticas de gobierno y a la vez reconocer las alternativas que los sujetos tienen para actuar. El concepto de gubernamentalidad está acompañado por el de poder, que a su vez está relacionado con los conceptos de imperium, arbitrium, potentia y auctoritas, es decir con el mando supremo de la autoridad, la voluntad propia en el ejercicio del poder, la fuerza y la eficacia de éste (Ávila, 2009).
Foucault analiza el poder a partir de la comprensión del acceso a las técnicas de gobierno, y la formación de sujetos que se logra a partir de estas técnicas. El análisis se hace entonces a partir de la tecnología, es decir, se entiende el poder a partir de lo técnico y estratégico. La racionalidad de gobierno es manifestación de la conjunción entre saberes-poderes (Dean, 1999; Lemke, 2006; Mussetta, 2009) pues al existir la relación jerárquica entre los sujetos que componen la sociedad los saberes y poderes también se encuentran bajo esta relación jerárquica, y por lo tanto se logra la imposición del saber-poder de los sujetos gobernantes sobre los sujetos gobernados; por esa razón esta conjunción produce transformaciones en las experiencias vivenciales de los sujetos. El despliegue de la racionalidad política de los gobernantes, se logra por medio de las tecnologías de gobierno. Ahora bien, la racionalidad política en la actualidad es el neoliberalismo. El reconocimiento de esta racionalidad política con sus características implica un develamiento de la realidad, de la sociedad y el entendimiento de los movimientos generados por ésta. Al ser la racionalidad política imperante conforma subjetividades que han sido pensadas por los gobernantes. Entonces al analizar la gubernamentalidad es necesario estudiar la racionalidad de las prácticas de gobierno, es decir, la lógica determinada (en un tiempo determinado, pues estas prácticas no son eternas) que sustenta el funcionamiento de las instituciones y de la conducta de los individuos.
Para comprender la racionalidad de gobierno, se debe reconocer según Cortés (2011) que la gubernamentalidad se engloba bajo tres perspectivas: la primera es una perspectiva teórica, que indica que la gubernamentalidad es el conjunto de instituciones, procedimientos, análisis y reflexiones que permiten ejerce el poder que tiene por objetivo principal la
población, como forma mayor la economía política y por instrumentos técnicos los dispositivos de seguridad. La segunda es una perspectiva política, y se define como un tipo de poder que se puede llamar gobierno sobre los otros, y que ha implicado el desarrollo de aparatos de regulación, y el desarrollo de todo un conjunto de saberes. Y la última es una perspectiva histórica, que evalúa el resultado del proceso en el cual el Estado de justicia de la Edad Media, convertido ya en Estado administrativo en los siglos XV y XVI, se encuentra gubernamentalizado.
La gubernamentalidad que aquí interesa es la englobada en las primeras dos perspectivas, especialmente en la segunda, pues el desarrollo del conjunto de saberes se logra a través de la academia, razón por la cual la gubernamentalidad ha penetrado fuertemente tanto en colegios como en instituciones de educación superior. Para lograr la implementación y el desarrollo de nuevas formas de gubernamentalidad se utiliza la educación tanto en sectores escolares como universitarios, pues éstos se constituyen como espacios de disciplinamiento fundamental en los cuales circula una gran cantidad de formas de control tanto simbólico como represivo. (Simola et al., 2000).
Por otro lado, Foucault explicó lo que llamaba la microfísica del poder, entendida como la respuesta a la manera como se manifiesta el poder, el cual atraviesa los cuerpos y graba la norma en las conciencias. A partir de este término se puede analizar la incorporación de las normas y la subjetivación propia de la sociedad de consumo.
La microfísica del poder se transforma conforme se van transformando las herramientas utilizadas por la autoridad y conforme va sufriendo cambios el sistema económico y político. En el siglo XXI, los gobernantes han permitido que las ciencias empresariales y el
neoliberalismo se fortalecieran, se expandieran y tuvieran un crecimiento acelerado, esto trae como consecuencia que en el capitalismo moderno se genere una formación de sujetos que se encuentran impregnados de una mentalidad empresarial, sustentada en la idea de que el fin último de la vida es poseer y acumular propiedades materiales.
Ese cambio de mentalidad que se consolida en el siglo XXI responde a un proceso que implica la estructuración y transformación del sistema capitalista, transformación que se genera a partir del cambio de una sociedad disciplinaria a una sociedad de control o conocida también como posdisciplinaria. Dichos cambios determinan nuevas formas de comportamiento que permiten la instauración de nuevos dispositivos de control a los ya conocidos por las sociedades modernas.
Si bien decimos que una de las características predominantes de las sociedades emergentes es la desaparición gradual de los mecanismos disciplinarios, es importante dejar en claro que los sistemas de control no dejan de ser protagonistas en las realidades e interacciones posdisciplinares. Una sociedad invadida por el consumo determina igualmente sus mecanismos de inspección, donde los medios de comunicación y las nuevas tecnologías regulan al sujeto, que cegado por la aparente libertad que le brinda los espacios virtuales, cae en un proceso de autovigilancia que invisibiliza por completo los nuevos dispositivos de control.
El sujeto moderno se legitimaba en las organizaciones a través de la obediencia, lo ético determinaba su conducta y su relación de poder, en cambio para la nueva lógica organizacional, la clave de legitimación de lo posmoderno, viene por lo comunicacional, así se dan las relaciones de poder con las posibilidades de negociar en cada interacción comunicativa (Jácome, s.f., p. 3).
De esta manera, en las sociedades posdisciplinares lo estético se impone sobre lo ético, dejando atrás las regulaciones extremas del cuerpo y encaminándose hacia los parámetros estéticos que determinan el buen gusto, guiado en su mayoría por los esquemas publicitarios. En el siguiente apartado se analizarán los cambios producidos en la subjetividad entre una sociedad y otra.
Para cerrar este apartado, cabe destacar que la idea de disciplinamiento de Foucault, se