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Insuficientes estudios se han realizado en el Ecuador sobre la vida de los pobladores originarios, sus aportes a la soberanía alimentaria y a la construcción de una cosmovisión biocéntrica en el territorio na- cional y particularmente en la zona 7 (El Oro, Loja y Zamora Chinchi- pe). Esto debido principalmente a tres motivos:

1. La pérdida de vestigios arqueológicos en el marco de una siste- mática e intencionada labor institucional por borrar los saberes y prácticas milenarias (Prohens, Ruiz, y Nuez 1996).

2. La no difusión de los saberes, ya que la cultura dominante consi- deraba en la colonia que los pueblos de la familia Xibaroana que vivían en lo que hoy son las provincias de Loja, Zamora y Morona eran salvajes.

14. Según información del Ministerio de Transporte y Obras Públicas a diario La Hora, “el tra- mo de la vía que lleva al proyecto minero Mirador es: Machala-Santa Rosa-Zacaray-Río Pin- do-Catamayo-Loja-Zamora-Yantzaza-Quizme”. Esta ruta es el trayecto entre Puerto Cobre (en El Oro) y el punto del proyecto minero (en el Pangui, Zamora). En el puerto finalizará el material para la exportación en una ruta 144 kilómetros con una inversión de aproximada- mente 213’480.000 dólares (incluye estudios, construcción de vías, puentes y mantenimiento) “Parte de la red vial estatal está intervenida y reconstruida en pavimento rígido y flexible.” ‹http://lahora.com.ec/index.php/noticias/show/1101300748/1/V%C3%ADas_listas_ para_ECSA_.html#.Vt7200BBeSo›

3. Pese a los discursos progresistas que abundan en toda la historia de la nueva república del Ecuador, las élites que han gobernado el país tienen como objetivo para el progreso del país la civilización y

modernización de los pueblos originarios.

Es en este sentido, que, las aproximaciones biocéntricas, aun las más importantes en tanto se refirieren a nuestro patrimonio genético al estar vinculadas a las actividades de siembra y cosecha de plantas en ecosistemas agroforestales, han sido desconocidas en este amplio territorio, con límites distintos a las fronteras políticas actuales. Sabe- mos sin embargo que, las mujeres desde hace miles de años constru- yeron su sabiduría y desarrollaron técnicas botánicas que, generación tras generación, les permitieron seleccionar y domesticar por lo menos 160 especies alimenticias, medicinales, textiles y de utensilios y cons- trucciones (M. E. Tapia y A. Torre 1993).

Estas especies son aun parte fundamental de la soberanía alimen- taria de los pueblos amazónicos y de la cuenca del Río Catamayo, territorios que ahora forman parte de la zona 7 del Ecuador, siendo algunos asimilados a la cultura dominante por el mestizaje forzado, mientras otros, sostienen procesos de autoreconocimiento identita- rio en pueblos ancestrales, en la zona 7, específicamente los pueblos Shuar, Saraguro, Paltas y Malacatos.

Durante la conquista y colonización de América, la corona de Cas- tilla estableció poblados en la región Sur andina y Amazónica ecuato- riana, que estaban orientados a realizar una actividad minera metáli- ca con material extraído con el método de bateas que fuera empleado en lo que ahora es Macas, Logroño, Cerro Rico de Zaruma, Zamora, Sigsíg, Ayllón, Sevilla de Oro y Santa Bárbara (Vivas 2011).

Ya en la naciente república (1830), las clases oligárquicas protegían legalmente los latifundios de terratenientes españoles y fomentaban un extractivismo agroexportador. Por esto, la historia de la república y la movilidad humana en los diversos territorios está marcada por la imposición de intereses de grupos dominantes –terratenientes y agroexportadores- y por políticas públicas realizadas desde un Esta- do que se erigía como único representante y administrador societal,

democrático y legítimo, y que gobernaba y legislaba en beneficio de sus grupos económicos.

Tras la implantación del Vicariato Apostólico de Zamora y Vica- riato Apostólico de Macas y Méndez, a partir de 1920 se crea la pro- vincia Santiago de Zamora que aglutinó lo que hoy son dos provin- cias amazónicas que están en dos regiones de planificación distintas: Morona Santiago y Zamora Chinchipe. La creación de la provincia no consideró ningún derecho territorial a pueblos como los Shuar.

En respuesta a los nacientes movimientos sociales y a la pérdida económica por las enfermedades de los monocultivos, la Ley de Tie- rras Baldías y Colonización de 1936 sería la válvula de escape de las clases gobernantes, las cuales expulsaron a las poblaciones pobres ha- cia las riveras de los ríos. En esto, la llegada de la Segunda Guerra Mundial, determinó que tanto los grandes agroexportadores como los pequeños nuevos colonos costeños triplicaran las exportaciones por la demanda de arroz, balsa, caucho, cascarilla, cacao y café entre 1939 y 1945 (Valarezo y Torres 2004).

En este contexto se hallaban también varios conflictos limítrofes con los países vecinos Colombia y Perú. Por esto, a más de la intensa migración de familias empobrecidas hacia zonas de nacientes encla- ves agroexportadores, jóvenes de distintas provincias del país llega- ban reclutados de forma obligatoria para defender las nuevas fronte- ras. Muchos se quedaron o formaron familias en las zonas fronterizas especialmente luego de la crisis social que devino durante la llamada

guerra del 41. Episodios importantes de estos conflictos armados se dieron en la Cordillera del Cóndor. Es específicamente en esta zona, en la que se ubican nuestras dos comunidades de estudio: Río Blan- co y El Zarza, incluso, a pocos kilómetros de la escuela de la comuni- dad Río Blanco se encuentra el destacamento militar de Paquisha, en la frontera con Perú.

En 1950 el mercado internacional de sombreros de paja toquilla y con ello la economía de Azuay colapsó. Las élites cuencanas en coor- dinación con el gobierno, desde el Centro de Reconversión Económi- ca de las provincias de Azuay, Cañar y Morona Santiago (CREA), fo- mentaron la colonización con fuerte inversión en infraestructura para unir a la Sierra con la Amazonía. En este tiempo, los pueblos aborí- genes que durante la independencia habían sido la mayoría de la po- blación, pasaron a habitar solo 88 parroquias rurales (Valarezo y To- rres 2004), fortaleciéndose así los procesos de mestizaje. La provincia de Loja fue fortaleciendo su sistema de castas sociales en un proceso

conocido como explotación gamonal al arrimado.15 De manera simul-

tánea se fue colonizando y mestizando Zamora Chinchipe y crecie- ron las urbes de la provincia de El Oro en función del boom bananero. En la década de los años 80 una nueva ola colonizadora de fami- lias pobres de Azogues Cañar, Azuay y Loja, se dirige a repoblar zo- nas de Zamora Chinchipe abandonadas por los colonos de la coloni- zación anterior. Con el paso de los años también nuevas generaciones de profesionales, especialmente maestros, se formaron en estos terri- torios y su adscripción política y social tiene una fuerte voz y repre- sentatividad en las poblaciones locales. Es así que campesinos agri- cultores, artesanos y microempresarios de diverso origen étnico, pero de igual adscripción a las clases explotadas, han conformado redes locales asociativas en convivencia con el conflicto y la negociación, con el apoyo de ONG y colectivos ecologistas, de derechos humanos, de fomento productivo de desarrollo local, entre otros.

En el capítulo tres podremos mirar como este análisis regional se cumple a nivel comunitario, el 100% de los pobladores de El Zarza y Río Blanco, provienen de estas estructuras migratorias históricas de exclusión, marginalización y búsqueda de alternativas productivas. Nuestro estudio genera insumos para el análisis de la segregación sociohistórica del territorio a raíz del ingreso de Aurelian, compra- da luego por Kinross y finalmente por Lundin y permite mirar cómo estos procesos de despojo han determinado expresiones de explota- ción diversas: el encadenamiento laboral, la anulación de las alterna- tivas productivas, la criminalización de la minería artesanal, la venta forzada, la servidumbre, la migración forzada, el chantaje político, el acoso, la militarización, todas condiciones presentes y recogidas en este informe.

15. Arrimado es una persona que trabajaba 5 días para el hacendado a cambio de una parcela de tierra.

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