CUARTA PARTE Tecnología
TÉCNICAS DE AUTORREGULACIÓN
Entrenamiento en relajación muscular autógena
Es un paso previo casi obligado en muchas técnicas terapéuticas. Surge del trabajo de Schultz (1969, trad. esp.), que consiste en su versión conductual abreviada (Cautela y Groden, 1985, trad. esp.; McKay, Davis y Fanning, 1986;
trad. esp.), de la instigación al cliente aquejado de tensión/ansiedad para que practique en su domicilio durante por lo menos cuatro días de tres sesiones cada uno (quince minutos). El sujeto, a ojos cerrados y recostado en un sofa, debe alternar de cinco a diez segundos de tensión por diez segundos de relajación en cuatro grupos musculares, acompañando esos ejercicios con fórmulas verbales breves y sugestivas (“calma”, “paz”, “tranquilidad”, etc.), y respiración diafragmática profunda.
Los grupos musculares aludidos, que se deben tensar- relajar cada uno durante cada día, son respectivamente: 1) las manos, los antebrazos, los bíceps y los tríceps; 2) la cabeza (frente, párpados, labios), el cuello y los hombros; 3) el pecho, el abdomen y parte baja de la espalda, y 4) los muslos, las nalgas y las pantorrillas. Es importante la indicación de no pasar delante de un ejercicio a otro sin haber finiquitado correctamente el anterior. También hay que acotar que, una vez ubicadas las zonas musculares tensas, es preferible focalizar el procedimiento relajante únicamente en ellas.
Autocontrol
Comprende un grupo de procedimientos que implican instruir al cliente sobre la importancia de su rol como director de su propio comportamiento. Debe verse a sí mismo como un individuo “controlador” (que observa, evalúa y modifica la conducta) y “controlado” (que se conduce problemáticamente) a la vez. Consta de tres etapas: 1) el autorregistro de los episodios molestos, 2) la autoevaluación del patrón habitual de respuesta frente a ellos (autoverbalizaciones o actividades), 3) el
autorrefuerzo de respuestas alternativas aplicando reglas de reforzamiento abierto o encubierto (Raich, 1991).
Entrenamiento asertivo
Se funda en el entrenamiento en patrones de conducta para que el sujeto afronte sus problemas con una nueva actitud que le permita una adecuada expresión de sus sentimientos (Wolpe, 1983, trad. esp.). Constituye un conjunto de procedimientos: habilidades sociales, ensayo conductual, juego de roles, retroalimentación, etc.; que incrementan habilidades de contacto visual, uso de manos, expresión facial, postura, voz, entre otros; de acuerdo, en general, con varios postulados sobre las personas (tabla 10.2).
Tabla 10.2. Comportamiento social cotidiano de las personas.
PASIVO AGRESIVO ASERTIVO
Violan sus derechos Viola derechos ajenos Defiende sus derechos No logra sus objetivos Logra sus objetivos
dañando a los demás Logra sus objetivos sin dañar Se siente infeliz e
inhibido Es hostil, irritable confiado,se siente bien Es expresivo y Es dependiente, tímido Se entromete, busca
dominar Es inependiente
Reacción de competencia
El aprendizaje de la reacción de competencia (Azrin y Nunn, 1986, trad. esp.), para combatir hábitos nerviosos (tartamudeo, tics, gestos estereotipados aversivos como
jalarse el cabello y la onicofagia), también es contra- condicionamiento un poco más complejo. A veces se le llama inversión del hábito porque consiste en identificar el grupo de músculos movilizados por el hábito pernicioso y aquellos músculos que se contraponen, para tensar éstos últimos e impedirlo.
Por ejemplo, para evitar morderse las uñas el sujeto aprieta el puño, un objeto, o se aliña los dedos. Brevemente, su técnica incluye: a) relajarse, b) listar cuándo, cómo y ante quién se produce el hábito, c) listar reacciones de competencia para cada uno de ellos, y d) practicarlas durante tres minutos cada una.
Biorretroalimentación
Da la posibilidad de controlar voluntariamente las respuestas fisiológicas, operando a través de la retroalimentación constante que recibe el cliente sobre la función implicada, lo que involucra al principio el uso de aparatos (Davis, Robbins y McKay, 1985, trad. esp; Simón, 1991;). Su proceso se desarrolla así: 1) entrenamiento (electromiográfico, termográfico, dermográfico, etc.) en detección de la señal, 2) amplificación, c) procesamiento de la señal, 4) respuesta voluntaria de inversión o manipulación de la señal.
Los procedimientos de biorretroalimentación se utilizan exitosamente en la medicina conductual y en la modificación de respuestas inmunológicas.
Cambio del pensamiento
Muestra dos modalidades de autocontrol tras un entrenamiento pertinente: a) la detención, donde el sujeto,
cada vez que experimenta una cognición perturbadora, utiliza un mando breve y contundente para impedir que siga adelante (por ejemplo: “¡Ya!”, “No!”, “¡Alto!”, etc.), y b) la distracción, donde el sujeto busca traer una cognición alternativa cuya fuerza sea mayor que la del pensamiento estresante.
Sus pasos son: 1) hacer un listado de ideas perturbadoras y de ideas alternativas, 2) provocar con las primeras voluntariamente la cognición molesta, 3) ejercitarse en detener o distraer el pensamiento.
Entrenamiento en comunicación y negociación
Para mejorar la expresión se entrena al cliente en a) el manejo de componentes verbales y no verbales, y b) en el uso de fórmulas oratorias efectivas tanto para el discurso como para el diálogo. Todo ello con métodos de ensayo y retroalimentación. El adiestramiento en negociación incluye la comunicación como paso previo, continuando con la definición de contextos para negociar (lugar y momento adecuados, etc.), presencia personal, mecánica de la negociación y la transacción Véanse Uri (1991, trad. esp.) y Dana (1992, trad. esp.).
Entrenamiento en manejo de contingencias
Suele utilizarse en el entrenamiento de padres. Se hace efectivo capacitando al individuo en seleccionar objetivos para modificar conductas específicas, y luego ejercitarlo en la identificación de situaciones discriminativas y presentación de reforzadores positivos,
negativos, estímulos delta (ante cuya presencia no se produce una respuesta) y aversivos, de acuerdo con la situación. Puede necesitar previo adiestramiento comu- nicativo.
Terapia de salud proactiva
Procura instruir al cliente en llevar hábitos saludables (higiene vital) a través del incentivo hacia el manejo consciente del estrés (usando yoga, relajación, meditación, masajes), el ejercicio regular (haciendo gimnasia o practicando deportes), el control del patrón de consumo (alimentación tranquila, variada y completa, evitar excesos, azucar, sal, grasas, bebidas psicoactivas, mantener el peso) y la práctica de hábitos disciplinados (suficientes horas de descanso, arreglo de condiciones ambientales y evitación de situaciones que lleven a excesos).
Para todo ello se necesita un comportamiento proactivo (Moscoso, 1996), el cual presupone: 1) establecimiento de metas, 2) voluntad de tomar acción, y 3) sentimiento de autoeficacia (evaluación realista de las propias posibilidades y convencimiento de que el fracaso no existe).
Terapia de hipnosis despierta
Es la alterativa a la hipnosis tradicional, por lo que su objetivo es incrementar la susceptibilidad hipnótica para utilizarla eficazmente a favor de la intervención. Utiliza el concepto de “hipnosis despierta” por contraposición al clásico trance del sujeto semi-dormido (Capafons, 1999), propiciando su vulnerabilidad a la sugestión mediante un procedimiento de tres fases: 1) ejercicios de recuerdo
sensorial, pidiéndole que meta su mano en agua helada y verbalice sus sensaciones, luego que la saque y retrotraiga la experiencia, 2) asociación secundaria: que asocie la rigidez de la mano con una acción imaginada y luego real, como tocar un lápiz, etc.; y tras varios ensayos decirle que ese método le activa cada vez más su cerebro, de modo que aumenta su receptividad a la sugestión propia y ajena; y 3) generalización, se continúan asociando diversos objetos y eventos a la sensación y después se manejan sugestiones hipnóticas a través de cualquier tipo de tratamiento conductual-cognitivo (Capafons y Amigó, 1997; Cangas, 1999).
Entrenamiento en sustitución de la agresión
Propugna tres niveles de intervención (Goldstein y Keller, 1991, trad. esp.): el desarrollo de destrezas prosociales, de autocontrol y de valores morales. El proceso de entrenamiento de destrezas sociales incluye: a) identificar áreas problemáticas y habilidades específicas en las que tiene dificultad el individuo, b) observar cuál es el método que emplea para manejarse en ellas, y c) transformar los componentes (verbales y no verbales) de esas conductas en metas para alcanzarse progresivamente durante un lapso de ejercicio, primero en prácticas estructuradas y luego en situaciones naturales.
El desarrollo del autocontrol incluye labores que, requieren articular: a) información sobre los aspectos cognitivos, fisiológicos y motores de la ira, b) autoinstrucciones para que el sujeto las emplee en situa- ciones problema, y c) ejercicios simulados y reales de tal empleo
La educación moral incluye: a) toma de decisiones y resolución de problemas de manera no agresiva, b) enseñanza de respuestas de “consideración” por los demás y preocupación por sus problemas, y c) ejercicios de ensayo conductual en situaciones de conflicto interpersonal, utilizando técnicas de negociación y contrato. La dinámica se despliega partiendo de la discusión de casos que pongan énfasis en dilemas morales, procurando abarcar las categorías que señala Kohlberg para el desarrollo moral: convencional, o de ponerse en el lugar del otro y sentir la obligación de seguir reglas sociales, y postconvencional, o reconocer valores más allá de los formalismos (dignidad, democracia, justicia, valor de la vida, cultura, etc.).
Entrenamiento en manejo de la ansiedad
Técnica propuesta por Suinn (1993, trad. esp.), que consiste en 1) listar situaciones evocadoras de ansiedad y respuestas de afrontamiento, 2) enseñar a reconocer las señales ansiógenas a través de signos somáticos, autónomos y cognitivos, y 3) usarlas como indicadores para iniciar la respuesta de afrontamiento activo (la relajación).
Una variación de esta técnica, destinada a tratar la ira, se asemeja al modelo de los "cinco eslabones" de Feindler (1984, trad. esp.): a) análisis de los estímulos desencadenantes de la ira, b) identificación de signos o estados fisiológicos y kinestésicos que la acompañan, c) auto-instrucciones para manejar la ira, d) reductores o pautas de autocontrol cognitivo-fisiológico de la activación, y e) auto-evaluación del propio desempeño.
Entrenamiento conductual eficaz
Uso de procedimientos y diseños operantes (instrucción por objetivos, modelado, ensayo, guía física, moldeamiento, encadenamiento) en el campo especializado del deporte, que tiene seis características: 1) medición frecuente, detallada y específica del rendimiento por componentes del proceso y resultados, 2) distinción entre desarrollo y mantenimiento de respuestas, 3) estimulación obtenida del propio rendimiento del deportista, 4) énfasis en los procedimientos experimentales, 5) especificación de la conducta del entrenador deportivo, y 6) procedimientos validados socialmente (Martin y Hrycaiko,1991, trad. esp.). Entrenamiento en control de la retención
Consiste en tratar de aumentar el control funcional de la vejiga en sujetos con problemas de enuresis diurna y nocturna. El procedimiento incluye: 1) capacitación en diferir el momento de evacuar la orina tras la ingesta de abundante líquido, 2) ensayar cada vez mayor incremento del tiempo de retención, 3) hacer un registro de la cantidad de minutos que se va aumentando diariamente en la retención. También se puede ejercitar el uso controlado del esfinter contrayéndolo una vez empezado el flujo evacuador (Gozálves, 1980; Caballo, 1991).